El adios a un poeta…

Adiós en Ramallah para un poeta

Los poemas de Mahmoud Darwish son memorizados en las escuelas en todo el mundo árabe y forman parte de temas de famosos cantantes.

Conmovida, una multitud rindió homenaje a un poeta. Pocas veces un escritor congrega tantas voluntades.

Sus más de 30 libros de poesías están traducidos a 30 idiomas.

Entre las obras de Darwish, editadas en español, figuran:

El fénix mortal (2000)

Estado de sitio (2002)

El lecho de una extraña (2005)

Millares de palestinos se reunieron ayer en Ramallah para despedir al poeta nacional Mahmoud Darwish, cuyo cuerpo fue transportado en un ataúd cubierto con la bandera palestina y flores.

“Hoy decimos adiós a una estrella que hemos amado hasta el punto de la adoración”

Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), describió a Darwish, como un héroe que siempre se sintió comprometido con la causa de esa nación.

“Veía en ti alegría y esperanza y todos los valores nobles. Tú eras el ser humano entre nosotros. Continuarás con nosotros”

El funeral oficial es un honor que sólo se había otorgado al fallecido presidente palestino Yasser Arafat, en 2004.

Mahmoud Darwish murió en un hospital de Houston, Texas, en Estados Unidos, tras someterse días antes a una operación de corazón. Entre sus últimas voluntades se encontraba la de ser enterrado en Ramallah, capital de la ANP, donde vivía desde los años 90.

El cuerpo del poeta llegó desde Ammán a la sede del gobierno palestino, donde fue acompañado por una guardia de honor sobre una alfombra roja.

Ocho integrantes de la guardia llevaron el ataúd a hombros hacia el lugar de la ceremonia, a la que asistieron cientos de invitados de honor y diplomáticos extranjeros.

Sus restos fueron llevados por las calles de Ramallah, en medio de una muchedumbre y que acompañó el ataúd hasta la tumba.

“Oh Mahmoud, Oh Mahmoud, usted descanse y nosotros continuaremos la lucha”, cantaban los participantes en la ceremonia, mientras el poeta era enterrado en el Palacio de la Cultura de la ciudad, ubicado en una colina desde la que se observa Cisjordania y cercana a Jerusalén, la tercera ciudad en importancia para el Islam y donde los palestinos aspiran a erigir la capital su Estado.

Mahmoud Derwish, considerado tanto la voz poética como la conciencia moral de su pueblo, nació en 1941 en una aldea cerca a Acre, en el norte del actual Israel.

Él y su familia huyeron del pueblo durante la primera guerra árabe-israelí, tras la fundación del Estado judío, en 1948. La familia permaneció un tiempo en Líbano, antes de retornar a Israel y asentarse en Galilea, tras hallar destruido su pueblo.

Darwish, quien estuvo varias veces en la cárcel en Israel, debido a su activismo político, abandonó ese país a principios de los años 70 para unirse a la Organización para la Liberación de Palestina  en Líbano.

En 1987 fue elegido miembro del comité ejecutivo de la OLP, pero abandonó la organización en 1993, en protesta contra la firma de los acuerdos de paz de Oslo con el Estado de Israel.

Pese a todo, Darwish abogaba por la convivencia pacífica con los israelíes.

En 1988 escribió la declaración de independencia palestina, leída por el entonces líder Yasser Arafat en Argelia para anunciar la creación de un Estado palestino en Cisjordania y la franja de Gaza.

En 2000, el artista casi provocó una crisis de gobierno en Israel, cuando el entonces ministro de Educación, Jossi Sarid, quiso incluir algunos de sus poemas en la currícula escolar israelí.

Los partidos de derecha amenazaron con retirarse de la coalición de gobierno.

Darwish se sintió muy apenado ante lo sucedido; sin embargo confió hasta el día de su muerte en que en un futuro se concretara la paz entre Israel y Palestina.

Además, el poeta criticó la violencia que llevó a Hamas a tomar el control de Gaza, de manos de las fuerzas leales a Abbas, en junio de 2007, dejando al presidente palestino únicamente al mando de Cisjordania. 

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