Juan Villoro y sus pasiones literarias

Ensaya Villoro sus pasiones literarias

Reforma 

  Cuando ensaya, Juan Villoro deconstruye. Mas no con la autoridad de una suerte de “evangelista” que busca imponer sus cánones, señala, sino con la pasión de un lector dado al razonamiento, al gusto de desarmar las piezas de todo rompecabezas literario.

Ejercer lo anterior se traduce en un viaje a través del asombro que le produce la lectura de autores como Goethe, Shakespeare o Cervantes, tres de diversos clásicos a cuya obra dirige su atención en el libro de ensayos De eso se trata (Anagrama, 2008).

Pero el viaje no lo hace en solitario, pues Villoro precisa que ensayar es leer en compañía.

Entrevistado en Casa Juan Pablos, en Coyoacán, el autor explica que lo mismo escribe para “lectores de pie plano” que para “caminantes consumados”.

“Así como en todo viaje existen los viajeros curtidos y los viajeros primerizos, lo mismo en la lectura. Y a mí me gustaría que De eso se trata pudiera interesarle tanto al que sabe más que yo, y que encuentra aquí un asombro distinto, como al lector primerizo”.

Y es que el volumen, que también integra ensayos sobre la obra de autores como Antón Chéjov, Juan Carlos Onetti o Malcolm Lowry, también busca suscitar la curiosidad de quien poco conoce de literatura.

Villoro mismo ha “desembarcado” en la lectura de otros autores gracias a la labor de los ensayistas, al tiempo que le han arrojado “nuevas luces” sobre la obra de escritores ya conocidos.

Pero, más que buscar erigirse como una autoridad dentro del género, o perseguir ubicarse como un “evangelista” que fije la historia canónica de la literatura, Villoro se mueve simplemente desde la pasión.

“El rango de ensayista al que yo pertenezco es al de un aficionado a la literatura. Soy un narrador que se dedica a escribir cuentos, novelas, libros para niños, y que además trata de razonar sus pasiones por la lectura”, señala el también colaborador de REFORMA.

Autor de novelas como El disparo de argón y El testigo (esta última Premio Herralde 2004), Villoro señala que la pasión es elemento indispensable para abordar la escritura de un ensayo.

“Un ensayo no se puede escribir de otra manera. Sin embargo, esa pasión, en el género del ensayo, no siempre se transmite de manera muy directa (…) En general es un genero frío y analítico”.

Los textos compilados en De eso se trata —título que parafrasea al “He ahí el dilema” o “Ésa es la cuestión” de Shakespeare— poseen un carácter narrativo, buscando incluso una estructura de relato, precisa el autor.

Sobre la obra Cervantes se integra El Quijote, una lectura fronteriza, donde Villoro se refiere al Hombre de la Mancha como un personaje pionero de las road novels, al tiempo que ensaya el estado que lo lleva permanentemente de la fantasía a la realidad.

En cuanto a Goethe, el autor dedica su atención a Las afinidades electivas, mientras que de Shakespeare retoma a Hamlet a propósito de su experiencia en un seminario impartido por Harold Bloom.

Asimismo, se compilan ensayos sobre autores como Klaus Mann, D. H. Lawrence y Adolfo Bioy Casares, éste último a través de su relación con Jorge Luis Borges.

Villoro señala que la compilación es una suerte de “declaración patrimonial”, pues reúne aquellos ensayos que alguna vez escribió para prologar diversos títulos.

“Los escritores que vivimos de escribir encontramos el estímulo de volver a otras lecturas por la necesidad de que eso se convierta en un prólogo que nos permita pagar el gas.

“Entonces, el ensayo, la crónica, el periodismo, son géneros que muchas veces podemos compartir gracias al trabajo cómplice de los editores”, señala el también autor de Dios es redondo y Efectos personales.

Un ejemplo de lo anterior es el ensayo Los duendes son lógicos, sobre dos cuentos de William Butler Yeats. Ahora compilado en De eso se trata, dicho trabajo fue un encargo de Javier Marías, quien en 2001 le solicitó un prólogo para un libro del irlandés.

Villoro, entonces recién llegado a Barcelona, donde antes radicó, no tenía trabajo, por lo que aquel gesto significó su primer ingreso durante aquellos “inciertos días de inmigrante”.

Por casos como el anterior, el libro le representa una oportunidad para recopilar parte del patrimonio literario disperso.

Entre los ensayos compilados también se numeran La víctima salvada, sobre El entenado de Juan José Saer, así como una tercia de ensayos a tres títulos de Ernest Hemingway: Por quién doblan las campanas, Fiesta y El viejo y el mar.

Ejemplo de sobrevivencia
Novelista, cuentista y periodista, Juan Villoro reconoce que el ensayo es el género al que menos recurre como creador. No obstante, como lector se declara un firme consumidor.

“Por supuesto que no se trata de un género masivo. Pero, en lo personal, sí es el género que más leo”, señala quien antes publicara Efectos personales.

De todos modos, el autor opina que todo género literario resulta minoritario ante los gustos del lector.

“Vivimos un tiempo raro, donde la oferta editorial se dirige a la gente que generalmente no lee. Y eso es algo muy curioso, porque aunque siempre ha habido libros para ellos, ahora es la oferta que predomina”.

Sin embargo, el ensayo sobrevive, y ejemplo de ello es De eso se trata, que representa el segundo libro ensayístico del autor, disponible en librerías a partir de hoy.

Esta entrada fue publicada en Mundo.