Gelabert-Azzopardi en el F I C

Cuando pasos sensuales y poéticos bailan sobre músicas inéditas: Gelabert-Azzopardi

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Con colores luminosos, vestuarios de seductores contrastes y una música estremecedora inició, la noche de este viernes, la primera de tres presentaciones que la compañía de danza catalana Gelabert-Azzopardi dará en el Auditorio del Estado.

Al presenciar la agridulce coreografía de Cesc Gelabert, bailarín, coreógrafo y director de la compañía, uno comienza a entender por qué éste describe a Psitt!! Psitt!! como un dry martini. La primera pieza del programa para el Festival Internacional Cervantino es, efectivamente, un placer sensorial, un poco alcoholizado y nada empalagoso.

En su caso, la música existió antes que los pasos y movimientos. Fue un encargo especial al músico Pascal Comelade, quien compuso la música siguiendo las famosas “indicaciones de carácter” que el también compositor Erik Satie (Francia, 1866-1925) anotaba sobre sus partituras, para influir en el estado de ánimo de sus intérpretes, y hacer tambalear al mismo tiempo los esquemas racionales con mensajes poéticos y surrealistas.

Calmado y profundamente suave, de manera que surja un vacío. Con estas indicaciones, quizá el ya desaparecido compositor ofrecía un legado confidencial a su intérprete, al transmitirle secretamente el sentido escondido de su creación. En Psitt!! Psitt!! los bailarines también aconsejan, sugieren, guían, ordenan y divagan, como habitantes de algún imaginario, como notas traviesas, o algunos agentes encargados de inspirar y comunicar secretos.

Poética como la mismas partituras que Satie decoraba con comentarios caligrafiados, la pieza musicalizada por Comelade logró ofrecer con grandeza un espejo vivo de la música de Satie, cuyas partituras eran una experiencia estética y poética en sí. Cuerpos volátiles con la firme intención de despegar; una depurada coreografía en la que el sello dancístico de Cesc Gelabert puede admirarse: cada bailarín ha sido obligado a mirar en lo profundo de sí mismo, para adaptar cada concepto a su propia personalidad.

Tras esta onírica pieza, cautivadora por su sencillez, su poesía y su aire de cuento para niños, la segunda parte terminó de seducir por completo al público. Viene regando flores desde La Habana a Morón resulta ser una intensa exploración del ritmo a través del cuerpo, inyectada por la música en vivo del cuarteto cubano Timbancó, capaz de despertar las raíces latinoamericanas hasta en quien no las tiene.

Historias de amor y desencuentros, la pieza es tan sólo un pretexto para hacer del ritmo bailado el tema central y de las posibilidades expresivas del cuerpo, el meollo. Con amabilidad y alegría los cuerpos viven una transformación, integrando, despellejando, descomponiendo, ralentizando los pasos de mambo, son, rumba o bolero, funsionándolos además con la visión contemporánea de la compañía.

La técnica contemporánea por la que los bailarines hacen pasar la música cubana se manifiesta claramente, sintiéndose a veces como una prisión de la que ellos mismos intentan liberarse, y otras como una liberación, y sobre todo, como una evolución. Viene regando flores…es una celebración al movimiento, al ritmo y a la sensualidad que se transmite por la danza.

El público, emocionado, inundó de aplausos a bailarines y músicos, quienes ofrecieron una última danza como agradecimiento, una danza en la que cada uno bailaba su versión contemporánea del baile cubano.

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