“Mi homenaje a Paz” en el FIC

Mi homenaje a Paz,

llevar su obra al contexto teatral mexicano y contemporáneo: Antonio Castro

 

081021_Antonio Castro_RC3

Inscribir la obra La hija de Rappaccini en un contexto de teatro mexicano, ha sido para José Antonio Castro la mejor manera de rendir un verdadero homenaje a Octavio Paz. “Para este montaje me he llegado a sentir muy nervioso, como hace tiempo no me sentía”, comentó en conferencia de prensa, sobre ésta, su más reciente puesta en escena, que se estrenará en el Festival Internacional Cervantino, para después ofrecer una corta temporada de cinco semanas en la Ciudad de México, anunció.

La hija de Rappaccini es, a decir del director, la “única aventura teatral de nuestro gran poeta y pensador Octavio Paz”. Gran admirador de la obra del Premio Nobel de Literatura mexicano, Castro recibió con emoción la invitación por parte de la Coordinación Nacional de Teatro a dirigir dicha pieza.

“Me emociona su valentía intelectual, la forma en la que él siempre se entregó en los debates, y a lo que él creía, privilegiando eso por encima de cualquier otra cosa”, comentó, lamentando también que Paz no hubiera escrito más teatro.

En 1956, Octavio Paz escribió La hija de Rappaccini, para un proyecto específico, llamado Poesía en Voz Alta, en el que propuso renovar renovar las formas de teatro. Estrenada en ése mismo año en el hoy desaparecido teatro el Caballito, la obra se distinguió por haber provocado gran polémica, y haber sido considerada en ese tiempo como una rareza. “Una de las razones es porque no se parece a nada de lo que se hubiera escrito en esa época”, subrayó Castro.

Mientras que las obras de Rodolfo Usigli, Jorge Ibargüengoitia, Emilio Carballido y Luisa Josefina Hernández intentaban romper con las formas del teatro retórica español, La hija de Rapaccini no tenía nada que ver. “Es una obra que está lejos de Ibsen y de Chejov, muy emparentada con el teatro japonés, con las obras de Chikamatsu y el teatro bailado de la India.”

Para Castro, no fue difícil integrar la obra a la escena teatral contemporánea: “La obra misma ha sido escrita en un espíritu de búsqueda y renovación de las formas”, agregó.

Durante la charla, el director de celebradas obras como Yamaha 300, Las obras completas de William Shakespeare, abreviadas; 1822, el año que fuimos Impero, El Capote, El Método Grönholm y Los jugadores, insistió en la importancia de cada uno de los profesionales que integran su equipo de trabajo: la escenógrafa, iluminadora y vestuarista Monica Raya, los músicos Miguel Hernández y Manuel Rocha, y un reparto conformado por la brasileña Clarissa Malheiros, Pilar Mata, Juan Carlos Barreto, Humberto Solórzano, Pablo Cruz y Sharon Zundel.

Posteriormente, Antonio Castro explicó a grandes rasgos la historia de La Hija de Rappaccini, para la que Paz se basó en el cuento homónimo de Nathaniel Hawthorne, publicado en 1846, quien a su vez se basó en el libro La anatomía de la melancolía, de Burton que a su vez está basado en una serie de cuentos medievales, y que a su vez se inspiran, según el mismo Octavio Paz, e una obra de teatro sanscrita denominada el Mudra Raksasa.

La hija de Rappaccini se presentará del 23 al 25 de octubre, en el Teatro Principal de Guanajuato, dentro del 36 FIC, y durante cinco semanas en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, en la Ciudad de México, a partir del jueves 30 de este mes.

Deja un comentario