La medicina en Querétaro

Hospital Real en Querétaro 

El Convento Hospital Real de la Purísima Concepción sujeto a los religiosos de la Provincia de San Hipólito Martir de la Orden de La Caridad lo fundó en este reino por los años de 1569 el venerable Bernardino Alvarez. 

Y el hospital que se haya en el mismo sitio lo fundó Diego de Tapia hijo de Conín el conquistador de esta ciudad, en compañía de otros indios principales del pueblo cerca del año de 1586 y lo estuvieron administrando hasta que habiéndose presentado al Rey Fray Juan razón, hermano mayor de la congregación hospitalaria que era entonces, para que se le adjudicase este hospital para su administración. 

Se le concedió por cédula de 20 de mayo de 1622, en que asigna su Majestad para sus gastos y subsistencia el noveno y medio de los diezmos de esta ciudad. 

Le dio posesión de él en nombre del rey a dicho fraile Juan razón, el día 13 de mayo de 1624, Cristóbal de Portugal Osorio, Alcalde Mayor de este partido y desde entonces se convirtió en hospital real sujeto a estos religiosos. 

En todo este tiempo fue su fábrica  de material variado hasta que últimamente en el año de 1726 se concluyó la iglesia que ahora tiene, debido al celo y actividad del Fraile Miguel Valdivieso y Plaza que lo fabricó siendo General de la Orden. 

Posteriormente se labraron el convento y la enfermería que hoy en día existen, cuya obra se terminó el 6 de mayo de 1766. 

La iglesia aunque es corta, es toda de bóveda con su cimborrio y esta adornada con varios colaterales, en ella se celebran sus funciones con mucha solemnidad. 

El convento y la enfermería son también reducidos pero muy limpios y aseados y no obstante su cortedad, se cura en ella al cabo del año un gran número de enfermos, con el mayor cuidado y esmero con que los atienden y asisten estos buenos y caritativos religiosos. 

 Dentro de breve se van a fabricar dos enfermerías más para que puedan curarse en ellas mayor número de enfermos, cuya obra va emprender el fraile Juan Colón, actual celoso y vigilante prelado del convento. 

En este hospital han florecido muchos religiosos venerables por su virtud y grande caridad con los pobres enfermos, entre ellos se han distinguido el gran siervo de Dios Fray Bartolomé Natera, insigne médico cirujano, anatómico y boticario, dejó varios escritos sobre la virtud y naturaleza de algunas hierbas.

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