Carlos Fuentes desde Chapultepec:

Fuentes: la esperanza de país,

amenazada

por el narco y la impunidad  

 

La Jornada On Line   

La literatura es el frágil valuarte de la palabra y la imaginación contra la comodidad y la renuncia contra la tontería y el sectarismo, dijo el escritor durante el homenaje en el alcázar de Chapultepec.   

“A los viejos amigos les saludo al atardecer; a los jóvenes amigos les doy la bienvenida al amanecer” dijo el escritor Carlos Fuentes, al término de su discurso en el homenaje que recibió este lunes con motivo de su 80 aniversario. 

La ceremonia, realizada en el alcázar de Chapultepec, fue encabezada por el presidente Felipe Calderón, quien consideró que la mejor manera de festejar al creador es leyendo su obra. El mandatario comentó que más allá de celebrar la figura y obra de Fuentes, es un reconocimiento a su amistad. 

Calderón Hinojosa resaltó además que el trabajo literario del homenajeado es un referente indispensalbe para entender al México contemporáneo, porque retratan “lo que somos y lo que queremos ser”, y sobre todo porque siempre ha defenido el ideal democrático. 

En su turno, el escritor aprovechó para agradecer la presencia de sus colegas Nadine Gordimer y Gabriel García Márquez, y particularmente de Ricardo Lagos y Felipe González. 

Sobre este último reconoció su trabajo como titular del Poder Ejecutivo en Chile de construir “el futuro” de aquel país luego de la dictadura de Augusto Pinochet que “arrebató al pueblo la libertad política y silenció la palabra libre”. 

Sin embargo, abundó, la importancia de esto descansó en apostarle al crecimiento de un país basado no sólo en la libertad: “No basta el crecimiento; por sí solo no asegura mayor igualdad. Hacen falta también políticas públicas. Hacen falta políticas laborales distributivas para disminuir la pobreza. No se trata de empobrecer a los ricos, sino de enriquecer a los pobres”. Fuentes agregó que se requiere un esfuerzo constante para asegurar que el desarrollo económico tome en cuenta los objetivos sociales. 

Con relación a su amistad con la escritora sudafricana Gordimer, el literato mexicano alabó su labor contra el racismo, contra el prejuicio, contra la discriminación, y por la “libertad del cuerpo y del alma. Bienvenida a México, querida amiga”. 

De Juan Ramón de la Fuente, el autor de La región más transparente externó su admiración por su vocación científica, humanista y de educador, ya que “sabe que no hay educación válidad que al cabo no se encamine a resolver los problemas y acrecentar los logros. Esta misma conciencia es la que, en su calidad de ciudadano, dijo, “reclama una cultura política fuerte a la altura de esperanza del país que teníamos los estudiantes de 1950 y que amenaza con perderse en los oscuros laberintos del narcotráfico, el crimen organizado y la impunidad”. 

El escritor mexicano aprovechó la ocasión para recordar lo sucedido en el sexenio pasado cuando su novela Aura fue objeto de un acto de censura por parte del entonces secretario de Gobernación, Carlos Abascal. En ese sentido externó su agradecimiento al presidente Calderón, quien en su momento defendió el libro: “Hace poco tiempo un libro mío fue objeto de un acto de censura mínimo, pero como todo acto de censura fue ominoso”. 

El homenajeado también refirió cuando el entonces legislador Felipe Calderón leyó en público pasajes de ese texto, que es “una simple historia de amor que no le faltaba al respeto a la vida privada, ni de nada, ni perturbaba la paz pública, aunque sí, lo admito, podría perturbar la moral de la buenas conciencias”. 

Antes de concluir, Fuentes destacó a las nuevas generaciones de escritores mexicanos, con quienes “nos une una exigencia crítica de la escritura” Una crítica, agregó, no como adversidad o negación, sino como creación de un mundo paralelo a la realidad cotidana. 

Mencionó también la aportación del escritor que “habla del mundo que puede ser si le damos la oportunidad a nuestra potencia creadora, a nuestra insatisfacción con las demoras de la ciudad, a nuestra voluntad de abrir las puertas de la imaginación para no contentarnos con la sociedad que quiere divertirse hasta la muerte y olvidar hasta el olvido. La literatura es el frágil valuarte de la palabra y la imaginación contra la comodidad y la renuncia contra la tontería, el sectarismo y la mirada estrecha contra el rencor, contra la envidia”. 

El escritor también agradeció a su esposa, la periodista Silvia Lemus, y a sus hijos Cecilia, Natasha y Carlos (los dos últimos ya fallecidos).

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