Elisabeth Alexander, poetisa

 

Elizabeth Alexander,

la poetisa elegida

por Obama para

la toma de posesión  

Ésta será la cuarta vez en las más de 50 asunciones de presidentes estadunidenses que le es otorgada la palabra a un poeta. En 1961, el Premio Pulitzer Robert Frost fue el primero en escribir un poema para la jura del cargo de John F. Kennedy. Bill Clinton repitió luego dos veces ese ejemplo. 

DPA  

 

La Jornada    

Por unos momentos, la hasta ahora poco conocida poetisa estadunidense Elizabeth Alexander subirá al escenario de la historia mundial el martes 20 de enero. Los versos presentados por ella se convertirán de golpe en la poesía más escuchada del mundo. 

Barack Obama eligió a la escritora negra de 46 años para su asunción. En la ceremonia oficial en Washington, Alexander presentará en su calidad de “inaugural poet” una obra escrita exclusivamente para el evento con un público de miles de millones mirando las pantallas del televisor en todo el mundo. 

“Que el futuro presidente estadunidense haya optado por un poema es una confirmación maravillosa del poder del lenguaje”, dijo Alexander hace poco en una entrevista televisiva. “Un poema nos puede dar un respiro, otra mirada sobre el mundo. Y eso a veces es muy útil para enfrentar problemas”. 

Es la cuarta vez en las más de 50 asunciones de presidentes estadunidenses que le es otorgada la palabra a un poeta. En 1961, el Premio Pulitzer Robert Frost fue el primero en escribir un poema para la jura del cargo de John F. Kennedy. Bill Clinton repitió luego dos veces ese ejemplo: en 1993, pidió un aporte a la escritora y activista por los derechos humanos Maya Angelou. Para el inicio de su segundo mandato, en 1997, encargó la tarea al poeta estadunidense Miller Williams. 

Obama no explicó su decisión a favor de Alexander. Se sabe que es amigo de la autora desde los años 90, cuando ambos daban clases en la Universidad de Chicago; él en la Facultad de Derecho, ella en la de Literatura Inglesa. 

“Nuestro denominador común era la idea de que podíamos contribuir al bien de la comunidad”, dijo Alexander. Mientras tanto, es profesora de estudios afroamericanos en la prestigiosa Universidad de Yale. En julio asumirá la dirección de la facultad. Con su marido, un artista oriundo de Eritrea, tiene dos hijos, uno de nueve y otro de diez años. 

En sus cinco libros de poemas publicados hasta ahora trata siempre temas relacionados con negros y blancos, hombres y mujeres, pobres y ricos y la dolorosa historia estadunidense. 

“Canta la canción de América”, dijo su “antecesora” Angelou. Con el poemario “American Sublime”, Alexander quedó finalista en 2005 del Premio Pulitzer. En 2007, fue la primera ganadora del Premio de Poesía Jackson, dotado con 50 mil dólares. Además, escribió ensayos, novelas y una obra de teatro. 

El estar en la ceremonia inaugural sobre el escenario junto con astros como Aretha Franklin, Yo-Yo Ma y Itzhak Perlman no intimida a la escritora nacida en el barrio neoyorquino de Harlem. Y tampoco tiene miedo a la política: su padre, Clifford Alexander, fue asesor de derechos civiles del presidente Lyndon B. Johnson, y, en la era Carter, el primer ministro del Ejército afroamericano de Estados Unidos. 

Su hermano Mark, un abogado, formaba parte del equipo de asesores de Obama en la campaña electoral y era miembro de su “equipo de transición”. Ella misma acudió a la prestigiosa escuela Sidwell Friends de Washington, a la que ahora van las dos hijas de Obama, Sasha, de siete años, y Malia, de diez. 

Para cumplir con el encargo de Obama, Alexander leyó muchos poemas, desde Virgilio a W. H. Auden, pero sobre todo repasó las epopeyas de sus antecesores. Y es que no toda actuación de poetas en asunciones presidenciales fue un éxito. 

A Angelou se le criticó en su momento que su poema “El pulso del mañana” era demasiado sentimental, multicultural y desenfrenado. Y Robert Frost escribió, en opinión del “New York Times”, los que quizá fueron los peores versos de su vida para su oda “Dedication”. 

Eso sí. No se vio en la situación de tener que recitarlos. El sol cegó tanto al poeta, entonces de 86 años, que no pudo leer la hoja que traía. En vez de eso, recitó de memoria otro de sus poemas: “Gift Outright” con la famosa frase inicial “The land was ours before we were the land’s” (La tierra fue nuestra antes de que nosotros fuéramos de la tierra). 

Tras su investigación, Elizabeth Alexander decidió ser breve: “Será una pieza pequeña en el marco de muchas piezas, y sabemos cuál es la pieza principal”, dijo en referencia al discurso de Obama.   

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