La fortaleza de San Juan Ulúa sobre un islote frente a la ciudad de Veracruz

Por más de 500 años ha sido el guardián de Veracruz

Danyzat Flores

Diario de Xalapa

Veracruz, Ver.-

A poco más de 500 años de haber sido built la fortaleza de San Juan Ulúa sobre un islote frente a la ciudad, se puede apreciar a la fecha su gigantesco diseño hecho con base de piedra múcara y coral. Pese a las condiciones climáticas y los daños que la salinidad del mar causa a sus materiales, el inmueble parece mantenerse intacto al paso del tiempo, en el que ha sido sede de varias etapas históricas de México y Veracruz.

Aunque actualmente se encuentra cerrado al público por la pandemia de Covid-19 es reconocido como uno de los 10 museos a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia ( INAH) más visitados cada año. En el país, son 162 museos que pertenecen a la Red De Museos dependientes del INAH, y el Museo Fuerte San Juan de Ulúa forma parte de ellos. Durante el 2019, tuvo una afluencia de 31 mil visitantes y se posicionó como el cuarto sitio con mayor número de visitantes a nivel nacional en ese año.

Porfirio Castro Cruz, titular del Museo de la fortaleza de San Juan Ulúa, dio a conocer la probabilidad de que este año el Instituto Nacional de Antropología e Historia asignada recursos económicos para realizar algunos trabajos de rehabilitación para ese inmueble.

Si bien desconoce el monto que podría asignar las oficinas centrales del INAH, destacó la posibilidad de que se hagan algunas intervenciones a la Fortaleza, luego de que este año habrá de celebrarse la conmemoración del Bicentenario de la Independencia.

“ Entonces es probable que, al ser el San Juan Ulúa, el último reducto español y prácticamente cuando se van los españoles reconocen a México como una nación independiente pues es un monumento histórico emblemático en la historia nacional, entonces confiamos que es un catalizador para que este año se tienen mayores recursos específicos para la restauración de algunas áreas ” , confió.

Recordar que la construcción de la fortaleza fue planeada por los españoles al mando de Hernán Cortés el 22 de abril de 1519 en el contexto de la conquista de América y de los ataques piratas y corsarios de la época contra España, pero ha tenido varios usos.

Primero sirvió como fortaleza para defender la ciudad de los ataques de piratas para luego pasar a ser un almacén de granos, después un presidio y finalmente la residencia presidencial.

El responsable de su cuidado y custodia en la actualidad, señaló que existe la intención de actualizar la museografía de las salas de exhibición de la fortaleza, luego de que la última renovación que tuvieron fue hace 11 años. “Entonces ya es necesario volver a darle una mirada y una actualización a cada una de las salas y también en esto estamos trabajando actualmente”, dijo.

Debido al material con que fue hecho el San Juan Ulúa, (piedra coral o múcara) y el área geográfica donde se encuentra inmerso, refirió el entrevistado que se requiere por lo menos de diez millones de pesos para llevar a cabo los trabajos mencionados anteriormente.

Larga Construcción

San Juan de Ulúa parece a la distancia un castillo medieval, rodeado de empresas portuarias descargando contenedores y el paso de buques cargueros transoceánicos que ingresan al puerto de Veracruz.

Por las noches, una luz tirita a lo lejos para hacer notar su presencia, es el Faro de San José, el más antiguo de su tipo en América, construido en 1804 por el Consulado de Veracruz, de acuerdo a inscripciones que pueden encontrarse en el lugar.

Desde el interior del sitio histórico puede notarse el grosor de entre 3 y 4 metros de las paredes, murallas que resguardan el fuerte y los esqueletos de los corales que sirvieron para su construcción empotrados en algunas paredes.

Una explanada al centro conduce a diversas edificaciones dentro de la fortaleza, la Casa del Gobernador, que en algún tiempo sirvió como residencia presidencial y que ahora es el museo de sitio en donde se exhiben piezas arqueológicas y exposiciones temporales.

En el sentido contrario, se encuentran las lúgubres mazmorras que servían de calabozos para los presos que eran detenidos durante la época que sirvió de cárcel, otros cuartos eran las habitaciones de los soldados y el polvorín donde guardaban sus armas, listas para los ataques.

Apuntes históricos señalan que su construcción se llevó 200 años, desde que fue concluido a la fecha ya pasaron tres siglos en lo que se ha mantenido en pie. El primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, ordenó iniciar la fortificación.

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