Fontana di Trevi

Fontana di Trevi: historia y curiosidades que te sorprenderán

Roma

Decía el viajero y poeta inglés Percy B. Shelley que “las fuentes eran motivo suficiente para justificar un viaje a Roma”. Y razón no le faltaba. Hay un montón de fuentes preciosas en la capital italiana: La Fuente de la Barcaza, la Fuente de los Cuatro Ríos en la Piazza Navona, la Fuente del Tritone,… pero que ninguna es tan famosa como la Fontana di Trevi. Hoy voy a contaros su historia y algunas curiosidades sobre ella.

La fuente más grande de Roma

Con casi 20 metros de ancho y 26 metros de alto, la Fontana de Trevi es la fuente más grande de Roma. Y sin embargo, a veces puede ser difícil de encontrar, ya que está encerrada entre los edificios de la pequeña plaza de Trevi. De hecho, el nombre de Trevi deriva de “Tre Vie” (tres vías) y hace referencia al punto en el que se encuentran las tres calles que forman la plaza.

Fontana di Trevi: historia

Sus orígenes se remontan hasta el s. 19 a.C. cuando esta fuente era el final del acueducto Aqua Virgo, un acueducto que traía agua de un manantial a unos 20 km. de la ciudad y que, durante la época del imperio, llegó a tener un caudal de 100.000 metros cúbicos diarios… ¡ahí es nada!

El acueducto tenía una pila para que los habitantes tuvieran acceso al suministro de agua. Sin embargo, la fuente no empezó a tener un aspecto similar al actual hasta la época moderna. El diseño con el que la conocemos hoy en día data del s. XVIII. En esta época se habían puesto de moda los concursos para rediseñar edificios, fuentes, plazas… y el papa Clemente XII organizó uno para la Fontana di Trevi .A pesar de no haber ganado, el responsable del proyecto fue Nicola Salvi, que la proyectó aprovechando unos bocetos anteriores de Gian Lorenzo Bernini. Murió sin poder verla terminada. Le sucedió en la tarea Giuseppe Pannini. La Fontana de Trevi fue inaugurada en 1761, tras 30 años de construcción.

Es una fuente de estilo barroco que representa a Neptuno, dios del mar, domando las aguas. Está adosada sobre la fachada del Palacio Poli porque así lo quiso el Papa Urbano VIII. Inicialmente iba a ser construida al otro lado de la plaza. Su monumentalidad contrasta con su ubicación, en una plaza estrecha escondida entre callejuelas, motivo por el que aún suele impresionar más a los viajeros.

Fontana de Trevi: leyenda

Dice la leyenda que quien arroja una moneda de espaldas a la fuente de Trevi, se asegura su regreso a Roma. Para hacerlo correctamente hay que tomar la moneda con la mano derecha, ponerse de espaldas a la fuente y lanzarla por encima del hombro izquierdo. Según la tradición si en vez de tirar una moneda lanzas dos, te aseguras encontrar el amor y, si arrojas tres, el matrimonio (o el divorcio si ya estás casado…) ¿Quién sabe si será verdad?

… y las tres (mil) monedas

Lo que sí se sabe es que esta costumbre produce unos ingresos de alrededor de un millón de euros anuales. ¡A veces se han llegado a recoger hasta 3.000 euros en un sólo día! Si alguna vez te has preguntado qué hacen con todas las monedas de la Fontana de Trevi, te gustará saber que desde el año 2007 el dinero que se recauda es entregado a Cáritas y a otras asociaciones benéficas para ayudar a los más necesitados. Aunque tampoco son pocas las veces que roban o intentar robar las monedas de la fuente.

Bañarse en la Fontana di Trevi

Una de las escenas más míticas del cine, transcurre en la Fontana de Trevi. ¿Quién no conoce (aunque no haya visto la película) la famosa escena de “La Dolce Vita” en la que Anita Ekberg se mete en la fuente e invita a Marcello Mastroianni a que se bañe con ella? Pues bien, son unos cuantos los que han intentado imitarles, dándose un chapuzón en la fuente, ya sea desnudos o vestidos.

¡No se te ocurra hacerlo! Bañarse en la fontana de Trevi está prohibido y dicen que la multa asciende a unos 500 euros. Así que, por si acaso, ¡mejor refrescarse con un buen helado! Aquí encontrarás las mejores heladerías de Roma.

En cualquier caso, la Fontana de Trevi está considerada una de las más bonitas del mundo. Así que cuando vayas a Roma, y más ahora que ya conoces su historia y sus curiosidades, no dejes de visitarla.

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