La sordera social, esa que no permite escuchar a los demás, ni a nosotros mismos

El bullicio orilla a que nadie escuche a nadie, señala Rodrigo Castillo Filomarino
En Eco, el dramaturgo y compositor Castillo Filomarino combina teatro con danza y música.
Ana Mónica Rodríguez
La Jornada

La sordera social, esa que no permite escuchar a los demás, ni a nosotros mismos, es el eje de la puesta en escena Eco, la cual conduce a un viaje de múltiples sensaciones y emociones en 50 minutos.

Eco, definió Rodrigo Castillo Filomarino, dramaturgo, director y creador de la música original, es un suceso escénico, pues no cataloga esta obra como teatral ni espectáculo de danza. Se restrenará en el teatro La Capilla el 2 de diciembre, luego de que su temporada anterior en El Milagro fue interrumpida debido a la pandemia.

En la historia, el tiempo se detiene, debido a que el personaje recibe un impacto de bala en la cabeza. A partir de ahí se genera la reflexión de lo vivido por este hombre, lo que es una forma de invitarnos a escuchar más a los otros sin perdernos en el camino.

En diversos cuadros escénicos, aparecen el actor José Alberto Gallardo y la bailarina Yansi Méndez. El primero es un personaje, que no tiene nombre; mientras la mujer se encarga de generar movimientos alrededor de él, cuidándolo, retándolo y llevándolo por un camino.

Es decir, “este movimiento significa todo lo que él dice, piensa o añora; es también la música, son sus recuerdos, su abuela muerta y lo que manifiesta su subconsciente. Es el instante que se dilata, que se alarga por 50 minutos; es como el flash back previo a lo que, se dice, sucede cuando alguien va a morir”.

Así, en un banco de piano, contó Castillo Filomarino, se encuentra un hombre suspendido en el tiempo, quien escucha el rumor de su propia vida y nos invita a atender la reverberación que nos rodea, pues el sonido es una vibración que nos vincula con la memoria y los otros.

De hecho, en la sordera social, no escuchamos a las personas que están junto a nosotros, ya sea la pareja, en el trabajo, los hijos o los vendedores. De esto versa la obra, de cómo ser empaticos con los demás y escucharnos a nosotros mismos, pues nos llenamos de trabajo o de diversas actividades para no estar con uno mismo.

Sobre el término eco, el compositor puntualizó: El personaje habla todo el tiempo de música y de los sonidos; finalmente, todo tiene una vibración, tanto nosotros como la mesa, los vidrios, lo que escuchamos, pero también se habla de que vivimos en una época ruidosa, agitada y rápida.

En realidad, el texto se basa en el sonido y la música, así como lo que lleva al hombre a pensar en otras cosas, como podría ser el sonido de un disparo o de alguien gritando y pidiendo ayuda, o bien, de una ambulancia o del mar, que causa paz a nuestro personaje.

El equipo de Eco lo complementan Vanessa Farfán, en el diseño de iluminación y espacio, y Ángela Pastor en la producción ejecutiva. La función del viernes 10 de diciembre contará con interpretación de lengua de señas mexicana por Antonio Zacruz, así como música modificada para que se puedan sentir las vibraciones de ésta.

En dos décadas de trayectoria, Rodrigo Castillo Filomarino ha compuesto música original y diseño sonoro para teatro, danza y cine, sumando más de 100 obras; también la ha escrito para cine y comedia musical. Además, ha creado el diseño sonoro y mezcla para cortometrajes y documentales y en 2020, durante la pandemia, creó el CoronaDanceFest, festival de danza en casa en línea.

Eco se presentará los jueves y viernes del 2 al 17 de diciembre a las 20 horas en el Teatro La Capilla, ubicado en Madrid 13, colonia Del Carmen, Coyoacán. Los boletos se pueden comprar en Boletópolis así como en la taquilla del teatro. La obra es apta para adolescentes y adultos.

Esta entrada fue publicada en Mundo.

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