Dale,  Dale, Dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes pierdes el camino  

Las Piñatas, una tradición para todo momento…

Por José Félix Zavala

  Las Piñatas:

Dale,  Dale, Dale

No pierdas el tino

Porque si lo pierdes

Pierdes el camino  

No quiero oro

Ni quiero plata

Yo lo que quiero

Es quebrar la piñata


  

Estos estribillos aparentemente tan insignificantes e inocentes tienen su jiribilla, ya que invitan dentro de la celebración posterior a La Posada o Rosario de Navidad, a no perder el camino, ni a cambiar por oro y plata (el pecado) el trabajo penoso de no caer en los siete pecados capitales, de donde parten los demás “pecadillos”. 

La piñatas complemento indispensable en las posadas o novena de Navidad introducida en nuestro ciudad por los conquistadores, es motivo de júbilo y arte entre nosotros. 

Las Ollas piñateras se venden por cantidades numerosas en estos días decembrinos en nuestros mercados y las manos artesanales de los queretanos se empeñan en aplicar los rudimentos del barro, unidos al papel de china y a los siete picos o demás formas que estas ollas llevarán antes de llenarse de colaciones y frutas. 

El arte del diseño, venido de nuestros antepasados mesoamericanos fue puesto al servicio del oficio piñatero cuando por los ojos penetró la conquista espiritual en los habitantes originales de nuestra ahora ciudad, muchas veces centenaria. 

Existen en nuestro estado y en todo nuestro país los pueblos alfareros, que en estos días incluyen en su trabajo las “Ollas piñateras”, donde el engrudo y el papel periódico serán la base para dar paso al arte de “hacer piñatas” que colgarán en nuestros mercados y tianguis, dando un tono festivo y una esperanza de obtener su colación, con que serán llenadas y rotas del 16 al 24 de diciembre, con los ojos vendados y un palo en la mano. 

Ándale niño No te dilatesCon la canastaDe los cacahuates 

El origen de las piñatas como es bien sabido, viene del oriente, recordemos tan solo la palabra “el papel de china”, del Oriente pasaron a Europa, llevadas por Marco Polo “El Viajero Interminable”, ya por el siglo Xll eran en la tierra de los romanos una tradición que adoptó prontamente España. La etimología de la palabra PIÑATA viene del italiano “Olla en forma de piña”. 

A Querétaro como a nuestro país traen los frailes franciscanos la piñata,  siendo ellos expertos en el arte de penetrar el mensaje por los ojos en los habitantes originales de nuestra ciudad y del país, logrando que tomara carta de nacionalización esta forma de explicar el camino del bien, rompiendo con el mal. 

El pueblo de México y por supuesto el queretano, se ha apropiado de esta recreación en forma de arte, la aplica en todas las celebraciones, donde los niños participan. 

En  las formas de las piñatas se representan estrellas, flores, frutas, animales, y personajes de moda, sin dejar de lado la sátira política, pero sin olvidar rellenarlas de dulces y colaciones, lo mismo que de cacahuates, cañas, tejocotes, jícamas, mandarinas o limas, entre otras muchas cosas más. 

De aquellas piñatas en forma de rábanos, zanahorias, cebollas y otras formas ingenuas, ya tan solo queda el recuerdo, y se van creando las de los personajes de moda en la t.v. y en la vida real. 

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