Bandas indígenas de Chiapas, Michoacán, Oaxaca, Quintana Roo y Yucatán enriquecen la escena musical

Bandas indígenas enriquecen la escena musical en México, pese a discriminación

Juchirap y Sak Tzevul, unos de los grupos que participarán en los conciertos de De Tradición y Nuevas Rolas, que se inaugura hoy

Museo de las Culturas Populares y Parque de Cultura Urbana, sedes de las presentaciones.
Ana Mónica Rodríguez
La Jornada

Bandas y solistas indígenas de Chiapas, Michoacán, Oaxaca, Quintana Roo y Yucatán enriquecen la escena musical de México con propuestas en lenguas zapoteca, maya, purépecha y zoque a ritmo de rap, rock, pop, balada y pirekua, entre otras fusiones alternativas.

Los músicos de pueblos originarios han enfrentado en su desarrollo y trayectoria desde discriminación hasta la satanización del género al que se dedican incluso al interior de sus comunidades.

Presentarán sus propuestas en la edición número 8 del Encuentro Nacional De Tradición y Nuevas Rolas, que será inaugurado hoy en el Museo Nacional de Culturas Populares y tendrá conciertos, de entrada gratuita, el sábado y domingo en el Parque de Cultura Urbana, ubicado en la tercera sección del Bosque de Chapultepec.

Cosijopii Ruiz, junto con Antonio Sánchez y Carlos Lenin Pacheco, integra la agrupación Juchirap, originaria de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Contó que esta agrupación tiene ocho años de “hacer rap-bilingüe, en español y zapoteco, porque nos sentimos orgullosos de pertenecer a esta tierra y llevar el mensaje que nuestros ancestros nos han dejado, a través de la música.

Escribimos las letras y las grabamos, pues somos independientes; entre los obstáculos que tuvimos en un principio estuvieron cómo empezar el grupo y de qué forma hacer música sin recursos, porque somos parte de un barrio peligroso. En ese entorno fue muy difícil para nosotros, sobre todo en un lugar donde no se escuchaba rap, que era muy satanizado y hacerlo en zapoteco, todavía más.

Recordó: Había gente que no creía en eso y decían que lo que hacíamos no estaba bien, porque no aportábamos nada a la cultura zapoteca. Lo cierto es que hemos seguido adelante haciendo nuestra música con buenos resultados.

Por su parte, el guitarrista y compositor Damián Martínez, de la banda Sak Tzevul (Relámpago), originaria de la cabecera del pueblo tsotsil de Zinacantán, Chiapas, comentó que son creadores del concepto batzi-rock o rock de los pueblos indígenas, con 25 años de trayectoria, lapso en el cual se han presentado en escenarios nacionales e internacionales.

Su ecléctico rock mexicano incorpora cantos en lenguas indígenas y castellano que hablan de leyendas ancestrales bajo una mezcla acústica y electrizante de melodías que van desde el rock clásico con inflexiones autóctonas que evoca, con sus sones, el concepto tradición-modernidad, característico de los pueblos del México pluricultural, hasta la música popular actual.

Damián, junto con sus hermanos Enrique y Francisco, fundó el grupo. “La idea desde un principio fue cantar en la lengua del pueblo, que no se acostumbraba; además, quisimos dar dignidad a la juventud de nuestra generación, porque nos tocó una época muy racista hacia la gente que emigraba desde nuestros pueblos a las ciudades; los jóvenes se sentían avergonzados cuando llegaban a esos lugares por hablar otra lengua, tener otra cultura.

“No creo –sostuvo– que esta situación se haya solucionado, porque en San Cristóbal o las ciudades cercanas a los pueblos indígenas todavía hay racismo. Nuestra idea, simplemente ha sido ser rebeldes, humanos y soñar.”

Puntualizó: Actualmente se escuchan criterios racistas hacia los pueblos indígenas, se burlan, incluso se mofan de que haya bandas de rock; cuando me preguntan, cuál ha sido el mayor obstáculo en la carrera de Sak Tzevul, siempre digo que es la ignorancia en el país, porque el racismo es producto de ello, no tiene que ver con preparación cultural o intelectual de las personas. De hecho hay profesionistas, incluso con doctorado que siguen viendo despectivamente la cultura de los indígenas.

Sin duda, la ignorancia está presente en todas partes. A veces me sorprendo, porque vemos un avance en nuestra comunidad, porque sí se ha llevado el orgullo de pertenecer al pueblo, los jóvenes sí portan el traje, la lengua y la cultura, incluso muchos ya son artistas y van a otras partes del mundo a exponer su trabajo.

Damián Martínez está convencido de que el avance ha consistido en nutrir a nuestra propia raíz, y podría decir que hay sentido de dignidad y conciencia, de que la cultura que llevamos, hablando de mi contexto en Zinacantán, los jóvenes sienten orgullo de mezclar sus tradiciones con artes como la pintura, poesía y el diseño de nuevas modas y telares.

Otro aspecto, resaltó, es que nos preguntan cuántos discos ha vendido Sak Tzevul y, la verdad, no basamos el éxito de nuestro trabajo en vender, porque tampoco hemos tenido acceso a distribuidoras o empresas que, de manera digna, promuevan nuestro arte.

Somos una especie de activistas en nuestro propio contexto, no medimos el éxito en cuánto dinero, discos o millones de copias vendidas; hay artistas que, de manera comercial, se han apropiado de cosas de nuestras comunidades y las ofertan como empresas.

Oralidad

En Sak Tzevul “nuestro éxito podría enfocarse en ser uno de los primeros influencers en el medio, pues en nuestra época no existían las redes sociales. Sin embargo, claro, que tenemos en el pueblo una red social, que es la oralidad”.

El músico enfatizó: Nuestro trabajo va de la mano de nuestra historia y está basado en la cultura, usos y costumbres de donde pertenecemos. No tenemos una fórmula musical o literaria, sino exploramos muchos géneros, desde lo sicódelico, pop y sinfónico hasta la trova.

Jesús Antonio Rodríguez Aguirre, director general de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas, de la Secretaría de Cultura federal, señaló que en estos días se escucharán fusiones de lenguajes contemporáneos, musicalmente hablando, como hip hop, rock, metal, incluso otros géneros populares, como ska o funk.

A lo largo de siete encuentros nacionales, uno latinoamericano y uno binacional en Los Ángeles, California, Estados Unidos, De Tradición y Nuevas Rolas, destacó el funcionario, ha sido un espacio de libertad y creatividad para 2 mil 300 adolescentes y jóvenes ejecutantes, compositoras y compositores provenientes de diversos pueblos indígenas, hablantes de 25 lenguas mexicanas.

Asimismo, en la historia de esta iniciativa se han impartido más de 100 clínicas y talleres, publicado siete discos con los participantes en los encuentros nacionales y se han producido dos discos de autor.

Rodríguez Aguirre reiteró que hoy, a las 17 horas, será la inauguración en el Museo Nacional de Culturas Populares, con la asistencia de Jaime López, Diana Flores y Damián Martínez, quienes intervendrán en la mesa de diálogo El panorama de la música indígena contemporánea, cita que cerrará con el concierto de Rockercoatl, grupo de rock en lengua nahuatl, de Tepazolco, Puebla.

Además, en el Complejo Cultural Los Pinos mañana y el viernes las bandas y solistas formarán parte del Campamento Musical, luego de una convocatoria de 2021, con talleres y clínicas coordinadas por destacados músicos y especialistas, quienes impartirán talleres de composición y arreglo musical, producción, manejo escénico, creación literaria en lenguas indígenas y empresas culturales.

En el contexto de la campaña #VolverAVerte, el sábado y el domingo se realizarán conciertos en el Parque de Cultura Urbana, ubicado en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, a partir de las 12 horas. El cartel de fin de semana lo integran Leyenda Huichol, Raza Mixta, Juchirap, Mikistli, Sak Tzevul, Sexta Vocal, Lumaltok, Yok’El, Jared Toledo y Juumil Wayak’, entre otros músicos.

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