{"id":10027,"date":"2013-07-03T08:54:29","date_gmt":"2013-07-03T14:54:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10027"},"modified":"2013-07-03T08:54:49","modified_gmt":"2013-07-03T14:54:49","slug":"saber-contar-historias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10027","title":{"rendered":"Saber contar historias"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>El reportero Symour Hersh disert\u00f3 en San Salvador, por los 15 a\u00f1os del diario digital El Faro<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>Si podemos contar historias, s\u00f3lo por eso vale la pena ejercer el periodismo<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>Con sus trabajos sobre las guerras de EU en Vietnam e Irak marc\u00f3 a generaciones<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00abNo entiendo c\u00f3mo los salvadore\u00f1os no est\u00e1n m\u00e1s que enojados con los estadunidenses por todo el da\u00f1o hecho\u00bb<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Peri\u00f3dico La Jornada<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de Estados Unidos en Vietnam, en los a\u00f1os 60 y su invasi\u00f3n a Irak, en la primera d\u00e9cada del siglo XXI, han sido dos de las guerras de mayor envergadura en las que se ha involucrado Washington. Separados por casi cinco d\u00e9cadas, dos episodios de ambas intervenciones \u2013la matanza de civiles en las aldeas de My Lai y la tortura a civiles presos en Abu Ghraib\u2013 exhibieron al ej\u00e9rcito de Estados Unidos bajo su peor \u00f3ptica. El periodista Symour Hersh investig\u00f3 y revel\u00f3 los entretelones de las dos historias, en reportajes que marcaron a generaciones distintas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es uno de los periodistas m\u00e1s premiados de Estados Unidos. Siempre contestatario, mal visto en los c\u00edrculos del poder, admirado como uno de los mejores de su oficio en otras latitudes, a veces parece un Quijote. As\u00ed es como describe Jon Lee Anderson a Hersh: nacido en Chicago en 1937, hijo de un tintorero, fracasado estudiante de derecho, joven reportero de la nota policiaca cuando ese g\u00e9nero enraiz\u00f3 la m\u00e1s rica tradici\u00f3n del periodismo estadunidense.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y lo provoca: \u00ab\u00bfEres quijotesco, Sy?\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El otro contesta en la misma clave: \u00ab\u00bfC\u00f3mo no serlo? \u00bfC\u00f3mo no ser inquisitivo, c\u00f3mo no exigirle m\u00e1s a un gobierno, nuestro gobierno, que sigue mandando a nuestros muchachos a la guerra?\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchachos; as\u00ed dice cuando habla de los soldados de Estados Unidos que cometieron atrocidades que \u00e9l, como reportero, denunci\u00f3 implacable. En sus art\u00edculos y libros los se\u00f1ala como criminales de guerra, pero tambi\u00e9n los identifica como j\u00f3venes de familias muy pobres que cumpliendo su servicio militar obligatorio masacraron a cerca de 500 civiles vietnamitas en My Lai, en 1968; chicos con una precaria formaci\u00f3n escolar que en 2003 se hicieron retratar \u2013\u00a1esas sonrisas!\u2013 como monstruos s\u00e1dicos, torturando y humillando a los civiles iraqu\u00edes que estaban bajo su custodia en el penal de Abu Ghraib. Todo, en nombre de la \u00ablibertad\u00bb, seg\u00fan Richard Nixon y George Bush Jr., respectivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ambos casos, s\u00f3lo algunos perpetradores, soldados rasos y oficiales de bajo rango, comparecieron ante una corte marcial. Sus superiores en la cadena de mando nunca fueron juzgados. Al final, la impunidad prevaleci\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anderson \u2013aprendiz confeso y colega suyo en esa revista de culto, The New Yorker\u2013 presenta a Hersh ante un p\u00fablico centroamericano, en el Museo de Arte de San Salvador, el Marte, durante la clausura del Foro que el diario digital El Faro organiz\u00f3 con motivo de su 15 aniversario. Y Hersh, quien no ha incursionado en Latinoam\u00e9rica (hasta ahora), empieza casi pidiendo disculpas. \u00abLo que no entiendo es c\u00f3mo ustedes, los salvadore\u00f1os, no est\u00e1n m\u00e1s que enojados con nosotros, los estadunidenses, por todo el da\u00f1o que les hemos hecho\u00bb. Es el aperitivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tema ineludible: May Lai, su primera gran primicia. Pregunta: \u00bfC\u00f3mo le cambi\u00f3 la vida ese reportaje, siendo joven reportero free lance de 32 a\u00f1os, en Detroit, con una esposa y un hijo peque\u00f1o que mantener?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son los a\u00f1os 1968, 1969. Hersh le\u00eda obsesivamente todo lo que se publicaba de la guerra en Vietnam. Observaba a trav\u00e9s de esas lecturas y su incesante reporteo que en su enfrentamiento con los guerrilleros del Viet Cong, el ej\u00e9rcito m\u00e1s poderoso del mundo iba perdiendo terreno y que, presionados por un conflicto que escalaba, la tropa estadunidense iba cambiando de color. Los marines ya no eran mayoritariamente j\u00f3venes blancos clasemedieros que segu\u00edan la tradici\u00f3n castrense de sus padres y abuelos, sino chicos negros y latinos de familias proletarias, enrolados en una guerra a cambio de un salario. Un abogado que en ese entonces defend\u00eda a desertores del ej\u00e9rcito le cont\u00f3 de \u00abalgunos horrores\u00bb de los que hab\u00eda escuchado. Y Hersh decidi\u00f3 creerle, casi por instinto. Y se lanz\u00f3 tras la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras el rastro de una primicia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed sigui\u00f3 el rastro. Uno tras otro, detect\u00f3 a la mayor\u00eda de los soldados que formaban parte de la Compa\u00f1\u00eda Charlie, que asalt\u00f3 las aldeas de My Lai, empezando por su jefe, el teniente William Calley, quien en ese entonces estaba arraigado en una base militar, juzgado por haber matado a poco m\u00e1s de cien \u00abpersonas orientales\u00bb. La historia de esa primicia hist\u00f3rica, que marc\u00f3 el principio del fin de la intervenci\u00f3n estadunidense en el sudeste asi\u00e1tico, es muy conocida. Pero revive si es narrada en primera persona por Hersh, un contador de historias nato. El veterano reportero se detiene en un personaje, el soldado Paul Meadlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En My Lai los soldados estadunidenses iban tras el enemigo, el Viet Cong. Pero en la aldea no encontraron guerrilleros, \u00fanicamente mujeres, ancianos y ni\u00f1os. Los agruparon a todos en las zanjas de los arrozales y ah\u00ed los ametrallaron. Meadlo dispar\u00f3 sin vacilar m\u00e1s de 15 vainas de su M1. Cuando supon\u00edan que todos estaban muertos, del fondo de una zanja, por debajo de un mont\u00f3n de cad\u00e1veres, sali\u00f3 arrastr\u00e1ndose un ni\u00f1o peque\u00f1o y empez\u00f3 a correr a campo traviesa. A la orden de Cally, Meadlo lo remat\u00f3 por la espalda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese soldado al d\u00eda siguiente, en otro combate, pis\u00f3 una mina y perdi\u00f3 una pierna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hersh quer\u00eda la historia de Meadlo, quer\u00eda entrevistarlo a toda costa. Lo busc\u00f3. Lo encontr\u00f3 en el sur profundo, en Indiana, recluido en una granja miserable. Lo recibi\u00f3 su madre, una mujer envejecida que le dijo: \u00abYo le mand\u00e9 un buen muchacho y me devolvieron a un asesino\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El auditorio est\u00e1 en vilo. Hay estudiantes de periodismo que poco saben de la guerra que asol\u00f3 a El Salvador hace no m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, hay adultos que sufrieron el conflicto, protagonistas de uno y otro bando, habemos periodistas que cubrimos esos tiempos. \u00ab\u00a1C\u00f3mo no va a valer la pena ser periodista, si podemos contar historias como esta!\u00bb, exclama el maestro Sy.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y no, no fue f\u00e1cil vender su espectacular exclusiva. Ning\u00fan medio importante quiso publicar sus notas en aquel momento. Entonces cre\u00f3 una agencia de noticias. Casi dos a\u00f1os sigui\u00f3 el hilo de esta historia. Primero el Pent\u00e1gono la neg\u00f3. Luego Calley fue sentenciado a cadena perpetua. Finalmente Nixon lo indult\u00f3. Y Hersh, quien nunca dej\u00f3 de preocuparse por el destino del soldado Meadlo, lo sigui\u00f3 visitando a lo largo de los a\u00f1os. \u00abQued\u00f3 perdido para siempre en aquella granja de pollos, donde nunca pudo exorcizar sus demonios\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ecos de sus palabras retumban en otras memorias, en aquellas notas period\u00edsticas que se escribieron en su momento sobre las masacres del R\u00edo Sumpul o El Mozote, sobre los pasos de aquellos casi 70 mil nombres grabados en las l\u00e1pidas de m\u00e1rmol del Parque Cuscatl\u00e1n de la capital salvadore\u00f1a, el memorial de los civiles ca\u00eddos entre 1979 y 1992, monse\u00f1or \u00d3scar Arnulfo Romero, los jesuitas, las monjas Maryknoll, los bombardeos intensos sobre los pueblos de Guazapa o Chalatenango, el bombazo al sindicato Fenastras, la leva de muchachos campesinos y tantas otras historias con secuelas parecidas a la que menciona Hersh, sobre aquel adolescente de Indiana que fue a My Lai a masacrar ni\u00f1os y mujeres, en nombre de quien sabe qu\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reportero Symour Hersh disert\u00f3 en San Salvador, por los 15 a\u00f1os del diario digital El Faro Si podemos contar historias, s\u00f3lo por eso vale la pena ejercer el periodismo Con sus trabajos sobre las guerras de EU en Vietnam e Irak marc\u00f3 a generaciones \u00a0 \u00abNo entiendo c\u00f3mo los salvadore\u00f1os no est\u00e1n m\u00e1s que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-10027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10027"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10027\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10029,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10027\/revisions\/10029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}