{"id":10148,"date":"2013-07-19T10:58:25","date_gmt":"2013-07-19T16:58:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10148"},"modified":"2013-07-19T10:58:25","modified_gmt":"2013-07-19T16:58:25","slug":"de-mariana-pineda-a-bernarda-alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10148","title":{"rendered":"De Mariana Pineda a Bernarda Alba"},"content":{"rendered":"<p><strong>El poeta de cauce oscuro<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Cueli<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201c\u2026 el aire es suave como pelusa de melocot\u00f3n\u2026\u201d<\/strong><\/p>\n<p>\u201cFederico Garc\u00eda Lorca, hombre de la morer\u00eda, la distancia de tus personajes \u2013Mariana Pineda a Bernarda Alba, Bodas de sangre, Rosita la solterona, Yerma\u2013, es presencia y cercan\u00eda en el poema. Poeta de \u2018cauce oscuro\u2019, tus figuras son secas, desoladas y siniestras pero tu ritmo es esperanza, juego y canto\u201d poetiz\u00f3 mi maestro Santiago Ram\u00edrez (Esterilidad y fruto, Editorial L\u00ednea). Lo recuerdo en el 80 aniversario del escrito \u00abJuego y teor\u00eda del duende\u00bb.<\/p>\n<p>Sonidos negros de Manuel Torre, fondo com\u00fan incontrolable y estremecido de le\u00f1o, son, tela y vocablo. Tres arcos: la musa, el \u00e1ngel y el duende. La musa permanece quieta. El \u00e1ngel puede agitar cabellos, pero, el duende. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el duende? Por el arco vac\u00edo entra un aire mental que sopla con insistencia sobre las cabezas de los muertos, en busca de nuevos paisajes y acentos ignorados. Un aire con olor a saliva de ni\u00f1o, de hierba machacada y velo de medusa que anuncia el constante bautizo de las cosas reci\u00e9n creadas. Garc\u00eda Lorca, Federcio, \u00abJuego y teor\u00eda del duende\u00bb (Obras completas, Editorial Aguilar).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre el inconsciente de Sigmund Freud y el duende de Federico Garc\u00eda Lorca o el duende de Nietzsche? No es f\u00e1cil decirlo ni analizarlo; poder misterioso que todos sienten y ning\u00fan fil\u00f3sofo explica y es en suma el esp\u00edritu de la tierra, el duende que abraz\u00f3 el coraz\u00f3n de Nietzsche, que lo buscaba en sus formas exteriores \u2013el \u00e1ngel\u2013 sobre el puente Rialto o en la m\u00fasica de Bizet, sin encontrarlo y sin saber que el duende que persegu\u00eda salt\u00f3 de los misteriosos griegos a los bailarines de C\u00e1diz o al dionisiaco grito degollado, de la seguidilla de Silverio, o al cauch sicoanal\u00edtico de la calle de Bergasse 19, donde resid\u00eda el profesor Freud.<\/p>\n<p>Porque el duende hab\u00eda abandonado Grecia, cuando los griegos abandonaron sus propios misterios y hab\u00edan saltado a las bailarinas tarst\u00e9sicas que entonces y a\u00fan hoy conservan ese poder misterioso, inexplicable para los fil\u00f3sofos que es verdadero estilo vivo: sangre de creaci\u00f3n en acto, esp\u00edritu de la tierra dionisiaca, grito degollado, que es, pues, el duende, como lo busca Lorca, quien especifica d\u00f3nde se encuentra \u00abEn las \u00faltimas habitaciones de la sangre\u00bb, para volver a encontrarlo y no; magia andaluza.<\/p>\n<p>B\u00fasqueda en Freud de ese duende \u2013brotar de lo inesperado, fugacidad del instante, juego en las entra\u00f1as\u2013 s\u00f3lo explicable en el a posteriori, con ecos y resonancias ilimitadas hacia una remota oscura antig\u00fcedad andaluza, que es, tiene que ser, esa oscura antig\u00fcedad del ser humano, antig\u00fcedad de culturas conquistables que echa por tierra los conceptos de identidades nacionales para dar paso a la b\u00fasqueda de ese duende \u00abcosa\u00bb de aspecto inmutable inconfundiblemente atemporal y aespacial, por tanto inatrapable, inasible, terriblemente angustioso y tan inmanejable para el yo que es capaz de provocar la alucinaci\u00f3n, el delirio o la muerte ante su encuentro, pese a ser tan buscado. Ese duende de la magia de los cuentos infantiles o de la frase de Manuel Torre: \u00abTodo lo que tiene sonidos negros tiene duende\u00bb. Poes\u00eda de Lorca que enmarca la idea del inconsciente en que s\u00f3lo manda un color: negro. Sonidos negros que para el poeta son misterios, ra\u00edces que se clavan en el limo que conocemos e ignoramos, pero de donde nos llega lo sustancial: la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLucha del hombre con el duende durante toda su vida, aun sin saberlo. S\u00f3lo que quema la sangre como un t\u00f3pico de vidrios que agota, que rechaza la dulce geometr\u00eda aprendida, n\u00f3mbresele duende, sorpresa interior o trampa\u00bb.<\/p>\n<p>La facilidad de Federico es decir de s\u00ed mismo desprejuiciado por el temor panderetil, decir de andaluz gravemente herido de \u00abeso\u00bb, no \u00e1ngel, sino duende, al que muchos intelectuales escapan o consideran quincaller\u00eda. Garc\u00eda Lorca, chamelador (y tanto), recobr\u00f3 un cambio sobre el cante: hizo una especial operaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica, por as\u00ed expresarlo, y encontr\u00f3 la clave de su trascendentalizaci\u00f3n. Lleg\u00f3 a la \u00abforma \u00edntima\u00bb de lo flamenco, como dir\u00eda D\u00e1maso Alonso. Y es porque mir\u00f3 dentro y fuera del cante, y nada le pareci\u00f3 in\u00fatil para ahondar sus sugestiones y enriquecer sus asociaciones con lo que no es cante. Lorca fue, m\u00e1s que al cante por el cante, a la m\u00e1s escondida galer\u00eda de lo flamenco, hurgando su raz\u00f3n existencial. Por eso, todo lo emple\u00f3 (cultura, sensibilidad, condici\u00f3n l\u00edrica) para bucear en lo negro e intentar sorprender al duende (Gonz\u00e1lez Climent, Poes\u00eda flamenca).<\/p>\n<p>Arrolladoramente, se sufre la jondura de Lorca: vivencia, invasi\u00f3n sensitiva. Entrar en delirio, querer perpetuar con avidez esos refilonazos angustiosos que da el cante cuando no es declamaci\u00f3n o mera est\u00e9tica. Obsedido por lo jondo, dramatiz\u00f3 el tema, le prest\u00f3 encarnadura tr\u00e1gica, ansiosa, palpitante. Sobrexcit\u00f3 \u2013pero sin movimientos ni revulsiones, est\u00e1ticamente\u2013 lo que puede revelar esa confesi\u00f3n \u00faltima que es el jip\u00edo. Amonton\u00f3 la fantasmagor\u00eda del cante, le dio suspenso metaf\u00edsico, apret\u00f3 su sino. Raza subterr\u00e1nea, volc\u00e1nica (\u00cddem).<\/p>\n<p>A cuentas: Garc\u00eda Lorca es, sin discusi\u00f3n, el poeta verdaderamente entra\u00f1ado con el duende andaluz. \u00cdntegramente flamenco. Conoce la negra peripecia vital de los cantaores finiseculares. Se juerguea con los flamencos contempor\u00e1neos de m\u00e1s solera y fondo vital. Domina la copla, los estilos, las ra\u00edces. Ta\u00f1e. Improvisa en el piano. Recopila folclor. Inicia a los intelectuales en los m\u00e1s intrincados ritos de la materia (\u00cddem)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El poeta de cauce oscuro Jos\u00e9 Cueli \u00a0 \u201c\u2026 el aire es suave como pelusa de melocot\u00f3n\u2026\u201d \u201cFederico Garc\u00eda Lorca, hombre de la morer\u00eda, la distancia de tus personajes \u2013Mariana Pineda a Bernarda Alba, Bodas de sangre, Rosita la solterona, Yerma\u2013, es presencia y cercan\u00eda en el poema. 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