{"id":10338,"date":"2013-08-23T11:38:21","date_gmt":"2013-08-23T17:38:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10338"},"modified":"2013-08-23T11:38:21","modified_gmt":"2013-08-23T17:38:21","slug":"no-se-nace-hombre-sino-que-se-llega-a-serlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10338","title":{"rendered":"\u00abNo se nace hombre, sino que se llega a serlo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Persona por un d\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Estefan\u00eda Vela Barba<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Capturar en noventa y seis minutos la esencia del trabajo de Diane Torr y de su taller no es f\u00e1cil. Pero Katarina Peters lo logr\u00f3. Man for a day (proyectada en el Instituto Goethe y la Cineteca Nacional en la ciudad de M\u00e9xico y en la Cineteca de Monterrey, durante el festival de cine queer) es un documental sobre Torr y el taller que lleva impartiendo desde 1990, en el cual las mujeres que lo toman se convierten en hombres, al menos por un d\u00eda. No hay c\u00f3mo evadir la premisa de la pel\u00edcula, del taller y de gran parte del trabajo de vida de Torr: las diferencias m\u00e1s importantes entre los hombres y las mujeres no est\u00e1n dadas por la naturaleza, sino que son producidas socialmente. Ser hombre y ser mujer, m\u00e1s que algo inherente al cuerpo, se trata, fundamentalmente, de un performance: de una idea que d\u00eda con d\u00eda se materializa en los cuerpos, hasta transformarlos. El documental, dirigido por la artista alemana Katarina Peters, retrata, precisamente, la metamorfosis de las participantes del taller, demostrando con ello hasta qu\u00e9 punto \u2013parafraseando a Simone de Beauvoir\u2013 no se nace hombre, sino que se llega a serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Diane Torr y su cuerpo pensante<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de la performatividad del g\u00e9nero es atribuida a la fil\u00f3sofa Judith Butler y su G\u00e9nero en disputa (1990), una noci\u00f3n que sacudi\u00f3 \u2013quiz\u00e1 como pocas otras\u2013 a los mismos feminismos, que, al final, segu\u00edan hablando de los hombres y las mujeres: los privilegios de los primeros, la falta de derechos de las segundas; el dominio de los unos y el sometimiento de las otras. Butler en la academia lanz\u00f3 la pregunta que Torr llevaba a\u00f1os planteando desde un escenario: \u00bfqu\u00e9 si los hombres y las mujeres ni siquiera existen?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Diane Torr es, primero que nada, una bailarina. Su exploraci\u00f3n de la diferencia sexual no puede entenderse sin este hecho: su cuerpo ha sido su primordial herramienta tanto para conocer al mundo como para cambiarlo. Esto no significa que detr\u00e1s de su trabajo no exista una investigaci\u00f3n intelectual \u2013o, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, una teorizaci\u00f3n profunda sobre el g\u00e9nero\u2013, solo implica que las preguntas que se plantea y las respuestas que ofrece siempre pasan por su cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una an\u00e9cdota retrata c\u00f3mo opera Torr: en los mil novecientos setenta se fue a vivir a Nueva York \u2013ella es escocesa\u2013, para seguir con sus estudios de danza. Se enamor\u00f3 de la ciudad y permaneci\u00f3 ah\u00ed. Como muchos otros, al inicio de su carrera tuvo problemas econ\u00f3micos, que resolvi\u00f3 trabajando como bailarina gog\u00f3. En Sex, drag, and male roles, el libro autobiogr\u00e1fico que public\u00f3 en 2010,[1] narra c\u00f3mo al incursionar en este mundo tuvo una crisis de conciencia. Estaba al tanto de las discusiones feministas en torno al trabajo sexual: \u00bfestaba ella misma perpetuando la explotaci\u00f3n de las mujeres al bailar as\u00ed por dinero? Para entender mejor la problem\u00e1tica, consigui\u00f3 Pornography: Men possessing women, obra monumental de una de las feministas anti-pornogr\u00e1ficas m\u00e1s importantes del momento, Andrea Dworkin. Lo le\u00eda en los descansos entre sus bailes, encerrada en el ba\u00f1o del bar en el que trabajaba.[2] Bailaba y con las sensaciones a\u00fan frescas en su cuerpo \u2013con las miradas de los hombres encima, los focos quem\u00e1ndole la piel y la inercia de sus movimientos a\u00fan comand\u00e1ndola\u2013, dialogaba con el libro. Con las nuevas reflexiones, volv\u00eda al escenario, cuestionando cada uno de sus movimientos y la din\u00e1mica con el p\u00fablico. Su cuerpo informaba a su mente, su mente a su cuerpo. Y es que Torr es eso: un cuerpo pensante.[3]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00e9poca como bailarina gog\u00f3 marc\u00f3 el momento en el que se empez\u00f3 a percatar de c\u00f3mo el g\u00e9nero, m\u00e1s que un hecho, era un acto. Noche tras noche se ve\u00eda transformarse a s\u00ed misma en el escenario para encajar en las fantas\u00edas de sus clientes: para ser la mujer que ellos quer\u00edan que fuera. Uno de los puntos m\u00e1s interesantes que surgen al ver el documental no solo es el de qu\u00e9 hace a un hombre ser hombre o a una mujer ser mujer \u2013\u00bfqu\u00e9 movimientos eran los que sus clientes quer\u00edan?, \u00bfqu\u00e9 atuendos?, \u00bfqu\u00e9 gestos?\u2013, sino el de qui\u00e9n define estos t\u00e9rminos.[4] Si el ser mujer u hombre es un performance, el gui\u00f3n se puede cambiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Arousing reconstructions(1982). Fotograf\u00eda de Mariette Pathy-Allen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Arousing reconstructions,[5]un baile que present\u00f3 con Bradley Wester en 1982, y que aparece en el documental, resulta ideal para desentra\u00f1ar su idea sobre el g\u00e9nero. \u00c9l era un hombre que se parec\u00eda a ella, ten\u00edan m\u00e1s o menos el mismo pelo, tama\u00f1o y forma de cuerpo. En el performance se vistieron igual \u2013con un taparrabos y un pedazo de tela que les cubr\u00eda solamente un pecho\u2013 y ejecutan movimientos id\u00e9nticos. Algunos estereot\u00edpicamente masculinos, otros femeninos. Verlos bailar es asombroso: hay diferencias entre los dos, pero son pr\u00e1cticamente irrelevantes.[6] Claro que existen y Torr no las niega. Pero, \u00bfjustifican todas las divergencias que existen en cuanto a c\u00f3mo los hombres y las mujeres viven?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El Taller: provocando experiencias<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El taller Hombre por un d\u00eda no se trata de que las mujeres sean hombres,[7] sino de que vivan lo que es ser hombre en el mundo de hoy, lo que permite e impide. Torr tambi\u00e9n imparte un taller para que los hombres experimenten ser mujeres por un d\u00eda y el objetivo es el mismo: que vivan en carne propia experiencias que, por ser hombres \u2013o por no ser mujeres\u2013, les han sido negadas o \u2013claro\u2013 se han podido ahorrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Diane Torr en drag. Fotograf\u00eda de Annie Sprinkle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que impuls\u00f3 a Torr a iniciar el taller fue su experiencia: un d\u00eda, despu\u00e9s de una sesi\u00f3n de fotos en la que se disfraz\u00f3 de hombre \u2013bigote incluido\u2013, recorri\u00f3 las calles neoyorkinas y deambul\u00f3 en una fiesta en el museo Whitney en drag. Lo que m\u00e1s le sorprendi\u00f3 es c\u00f3mo las personas se mov\u00edan para no estorbarle al caminar. Como mujer, escribe, esto nunca le hab\u00eda pasado: que el espacio \u2013el mundo\u2013 se abriera por su sola presencia, para dejarla transitar en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En el taller, las mujeres eligen por s\u00ed mismas qu\u00e9 hombre quieren ser. Escogen su ropa, su peinado, su pelo facial. Parte del trabajo est\u00e1 en la transformaci\u00f3n del atuendo. Pero tambi\u00e9n salen a la calle a observar a los hombres y apropiarse de sus movimientos. \u00bfC\u00f3mo caminan, c\u00f3mo fuman, c\u00f3mo se sientan, c\u00f3mo se paran? El documental es casi c\u00f3mico en este segmento: sigue a las mujeres siguiendo a los hombres en la calle. Uno tras otro tras otro tras otro. \u201cLos hombres son un espect\u00e1culo f\u00e1cil porque no est\u00e1n acostumbrados a ser vistos. Est\u00e1n acostumbrados a ser el espectador\u201d, afirma Torr entre las tomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDe qu\u00e9 forma el ser hombre o ser mujer afecta algo tan sencillo como caminar por la calle tranquilamente? Un simple desplazo, libre de temor, de gritos, de miradas. El documental visibiliza esos peque\u00f1os momentos cotidianos que, al juntarlos, acaban por hacer toda una vida de diferencia. Cuando Torr empieza a repasar con las mujeres los movimientos que tienen que amaestrar, una de las primeras cosas que les dice es que no pueden sonre\u00edr. Los hombres no sonr\u00eden a menos que sea necesario.[8] O c\u00f3mo pararse: \u201cCuando caminas tienes esta sensaci\u00f3n de que tu pie es due\u00f1o del pedazo de piso que est\u00e1 debajo de \u00e9l. El sentido de propiedad es una idea que forma parte de la identidad masculina.\u201d Record\u00e9 una an\u00e9cdota de Octavio Paz en El laberinto de la soledad: una tarde oy\u00f3 un ruido \u201cen el cuarto vecino\u201d y pregunt\u00f3 \u201cen voz alta: \u2018\u00bfQui\u00e9n anda ah\u00ed?\u2019 Y la voz de una criada reci\u00e9n llegada de su pueblo contest\u00f3: \u2018No es nadie, se\u00f1or, soy yo\u2019\u201d. No es nadie: qu\u00e9 forma de habitar el espacio, qu\u00e9 forma de ser persona. O, m\u00e1s bien: de no serlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, los hombres y las mujeres existen: caminamos, hablamos, fornicamos, trabajamos, amamos, tenemos hijos, consumimos, vivimos y nos asumimos como hombres y mujeres. S\u00ed, hay diferencias corporales. Pero no tienen porqu\u00e9 significar todo lo que seg\u00fan nosotros significan. Man for a day cuestiona los l\u00edmites de estas identidades: \u00bfde qu\u00e9 nos estamos perdiendo por atarnos a ellas? \u00bfDe qu\u00e9 rangos de emociones, de qu\u00e9 actos, de qu\u00e9 actitudes, de qu\u00e9 espacios, de qu\u00e9 formas de ser en el mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchos sentidos, el sujeto que surge del ejercicio torriano es similar al del posnacionalismo: la persona, m\u00e1s all\u00e1 de su cuerpo, su origen, su clase. Y la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 seguimos con estas ataduras? Olvidemos qu\u00e9 nos quitan: \u00bfqu\u00e9 nos dan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Del escenario a la pantalla: el reto \u2013y \u00e9xito\u2013 de Man for a day<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Vi el documental dos veces, un d\u00eda tras otro. Ambas me re\u00ed, ambas me qued\u00e9 pensando. Esa es su virtud: plantear preguntas complejas de forma sencilla. En ambas ocasiones me qued\u00e9 a la sesi\u00f3n de preguntas y respuestas que Torr y Peters ofrecieron al final. Un comentario constante del p\u00fablico \u2013mujeres y hombres\u2013 era sobre la conciencia reci\u00e9n adquirida sobre su propio comportamiento: se ve\u00edan \u2013nos ve\u00edamos\u2013 reflejados en la pantalla. Todo el esfuerzo que le invertimos a la construcci\u00f3n de nuestra identidad, revelado: vivimos actuando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Man for a day es la segunda pel\u00edcula de Katarina Peters. La primera fue tambi\u00e9n un documental, Stroke, la historia de c\u00f3mo lidi\u00f3 con la embolia de su esposo. Despu\u00e9s de Stroke, me cont\u00f3 en entrevista, necesitaba un proyecto que no fuera en lo absoluto personal. Torr \u2013su amiga desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os\u2013 se convirti\u00f3 en el objeto perfecto de su lente. Insisto en la amistad, porque el respeto, la admiraci\u00f3n y el entendimiento entre las dos es evidente en el producto final. Peters entra a la vida de Torr \u2013el documental incluye tomas de su hija de ni\u00f1a y ya de adulta, secuencias de m\u00faltiples performances de los ochenta que la misma Peters digitaliz\u00f3, fotograf\u00edas que fue necesario desenterrar de los archivos\u2013 como solo una amiga de confianza puede hacerlo. (Tuve la suerte de convivir varios d\u00edas con ellas: son adorables juntas. C\u00f3mo se conocen. C\u00f3mo se apoyan. C\u00f3mo se entienden. Alg\u00fan d\u00eda quiero una amistad as\u00ed.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 que volver\u00e1n a proyectar el documental en M\u00e9xico en los meses por venir, si bien las fechas y los lugares est\u00e1n a\u00fan por confirmarse. Cuando ello ocurra, v\u00e1yanlo a ver. A pesar de que Torr lleva impartiendo el taller casi veinticinco a\u00f1os en m\u00e1s de una decena de pa\u00edses \u2013en junio fue la primera vez que lo dio en M\u00e9xico\u2013, no deja de suscitar \u2013y con \u00e9l, el documental\u2013 reflexiones interesantes, aunque lo sean solo para el p\u00fablico receptor. Pero este es el punto: nunca se trata de las ideas, en lo abstracto, sino de c\u00f3mo aterrizan en un contexto determinado. Qu\u00e9 significa ser persona importa en la medida en la que alguien la responda. Man for a daynos invita \u2013quien sea que nosotros seamos hoy\u2013 a ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]El libro, en realidad, es una colaboraci\u00f3n entre ella y Stephen Bottoms. Ella cuenta su propia historia, \u00e9l ofrece el contexto hist\u00f3rico y te\u00f3rico en el que se desarrolla su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]Dworkin se enter\u00f3 de la lectura y busc\u00f3 a Torr para platicar. El intercambio, como lo recuerda Torr, es una joya sobre las visiones feministas en pugna cuando se trata del trabajo sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]Torr se form\u00f3 en la release technique \u2013que le aprendi\u00f3 a Mary Fulkerson\u2013 y que se alimenta, en gran parte, de la obra The thinking body de Mabel Elsworth Todd. Es una t\u00e9cnica, seg\u00fan entiendo de su propia explicaci\u00f3n, en donde se busca que los mismos estudiantes desarrollen sus propios movimientos de baile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]Agregar\u00edan las historiadoras como Joan Scott: y c\u00f3mo esos t\u00e9rminos \u2013esa idea\u2013 se perpet\u00faa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]Adem\u00e1s del baile, el aikido ha sido fuente de inspiraci\u00f3n para las reflexiones de Torr sobre el g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]Las diferencias entre \u00e9l y ella eran tan insignificantes como las diferencias que luego se dan entre los mismos hombres o entre las mismas mujeres. Lo interesante es c\u00f3mo si bien dos hombres pueden ser f\u00edsicamente casi opuestos, estamos acostumbrados a pensarlos como iguales, mientras que los hombres y las mujeres, basta cualquier diferencia para pensarlos como absolutamentediferentes: unos son de Marte, otras son de Venus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]S\u00ed hay mujeres que toman el taller porque est\u00e1n considerando cambiar de sexo y ser \u2013permanentemente\u2013 un hombre. Pero, como se muestra en el documental, las razones para tomar el Taller son mucho m\u00e1s amplias (una de las participantes, por ejemplo, lo toma porque quiere entender c\u00f3mo educar a sus hijos: qu\u00e9 clase de hombres quiere que sean).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]Una mujer, por el contrario, siempre tiene que sonre\u00edr o recibe, autom\u00e1ticamente, un cuestionamiento: \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1s enojada? Stop telling women to smile es un proyecto de la artista Tatyana Fazlalizadeh que denuncia este cuestionamiento. Este videose burla de lo que llama \u201cBitchy resting face\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Persona por un d\u00eda Por Estefan\u00eda Vela Barba Capturar en noventa y seis minutos la esencia del trabajo de Diane Torr y de su taller no es f\u00e1cil. Pero Katarina Peters lo logr\u00f3. 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