{"id":10396,"date":"2013-08-30T12:09:20","date_gmt":"2013-08-30T18:09:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10396"},"modified":"2013-08-30T12:09:20","modified_gmt":"2013-08-30T18:09:20","slug":"mexico-y-brasil-modelos-diferentes-no-imitables-entre-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10396","title":{"rendered":"M\u00e9xico y Brasil; modelos diferentes, no imitables entre si"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>M\u00e9xico y Brasil, \u00bfmodelos diferentes?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Durante d\u00e9cadas ambos pa\u00edses han sido los motores de la econom\u00eda latinoamericana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diego S\u00e1nchez Ancochea<\/strong><\/p>\n<p>En menos de dos a\u00f1os hemos transitado del milagro carioca a la resurrecci\u00f3n mexicana. A ojos de la prensa internacional y de multitud de especialistas financieros, Brasil ha pasado de ser ejemplo de equilibrio entre Estado y mercado a ser un pa\u00eds ineficiente, demasiado orientado al mercado interno y paralizado por una ola inesperada de protestas sociales y de ataques especulativos. Gracias a unos pocos meses de alto crecimiento econ\u00f3mico apoyado en las exportaciones y por una redescubierta ret\u00f3rica reformista, M\u00e9xico lo ha sustituido como la joya latinoamericana y el modelo a seguir. Los adalides de la apertura no han tardado en ensalzar la voluntad mexicana de profundizar las reformas neoliberales y firmar nuevos acuerdos comerciales. Sin ir m\u00e1s lejos, el exministro de Finanzas de Chile y contrastado especialista en desarrollo econ\u00f3mico, Andr\u00e9s Velasco, alababa hace no mucho el compromiso mexicano con la reducci\u00f3n de aranceles, la integraci\u00f3n con Estados Unidos y las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas ortodoxas, y recomendaba al resto de pa\u00edses de la regi\u00f3n que aprendieran de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, la validez de este tipo de comparaciones basadas en comportamientos de corto plazo y en simplificaciones sobre las pol\u00edticas adoptadas es cuestionable. Nuestra b\u00fasqueda de modelos exitosos a imitar nos lleva con demasiada frecuencia a confundir los retos estructurales y las condiciones coyunturales, a olvidar las trayectorias de largo plazo y a obviar las similitudes entre pa\u00edses en el proceso de desarrollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De hecho, desde una mirada de largo plazo, el rendimiento econ\u00f3mico de Brasil y M\u00e9xico no es tan distinto. Entre 1960 y 2011, el PIB real per c\u00e1pita creci\u00f3 a una tasa media anual del 3% en Brasil y del 2,3% en M\u00e9xico. Si exceptuamos unos pocos a\u00f1os de alto crecimiento en Brasil al final de los sesenta, la trayectoria es todav\u00eda m\u00e1s similar. Durante d\u00e9cadas ambos pa\u00edses han sido los motores de la econom\u00eda latinoamericana, convirti\u00e9ndose, adem\u00e1s, en l\u00edderes en la producci\u00f3n de autom\u00f3viles y algunas otras manufacturas. Ambos se han comprometido con la estabilidad macroecon\u00f3mica y llevan a\u00f1os combinando baja inflaci\u00f3n y super\u00e1vits fiscales primarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Brasil y M\u00e9xico se enfrentan tambi\u00e9n a algunos retos comunes. Sus niveles de ahorro y, sobre todo, inversi\u00f3n son muy inferiores a los del sureste asi\u00e1tico y dif\u00edcilmente podr\u00e1n garantizar un crecimiento econ\u00f3mico r\u00e1pido o saltos significativos en la competitividad y la productividad agregada. A pesar de una d\u00e9cada de mejoras distributivas, ambos pa\u00edses siguen siendo enormemente desiguales y sus \u00e9lites controlan una enorme cantidad de recursos, adem\u00e1s de acceso privilegiado al dise\u00f1o de las pol\u00edticas p\u00fablicas. Los niveles de corrupci\u00f3n son elevados en ambos casos, las infraestructuras deficientes y la calidad burocr\u00e1tica sin duda mejorable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El reto del siglo XXI es la consolidaci\u00f3n de Estados m\u00e1s activos, m\u00e1s inteligentes y m\u00e1s comprometidos con la equidad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No se me malinterprete, no quiero decir con ello que se trate de pa\u00edses iguales. Sin duda, sus modelos son distintos en muchas \u00e1reas. Mientras que M\u00e9xico ha optado por facilitar el acceso incondicional a sus mercados y proteger los intereses de las empresas transnacionales, Brasil ha sido mucho m\u00e1s cauto en su estrategia de incorporaci\u00f3n al mercado internacional y ha protegido mucho m\u00e1s su propia econom\u00eda y a sus empresas. En pol\u00edtica industrial, M\u00e9xico se ha limitado a promocionar las exportaciones a trav\u00e9s de algunos incentivos fiscales, mientras que Brasil, en cambio, ha sido mucho m\u00e1s agresivo en su apoyo a grandes y medianas empresas a trav\u00e9s de incentivos y del cr\u00e9dito concedido por su gran banco de desarrollo. M\u00e9xico saca mejor nota en el ranking del Doing Business del Banco Mundial, pero Brasil lo hace en el \u00edndice de competitividad mundial de Davos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que mantengo es que estas diferencias deben enmarcarse dentro de una perspectiva regional m\u00e1s amplia y una visi\u00f3n hist\u00f3rica m\u00e1s profunda. M\u00e1s a\u00fan, estas diferencias no deben servirnos para alabar a uno u otro pa\u00eds seg\u00fan nuestras preferencias ideol\u00f3gicas o la coyuntura pol\u00edtica y econ\u00f3mica en la que nos encontremos. Deben servirnos, m\u00e1s bien, para entender que la agenda de reforma futura debe ser necesariamente distinta en los dos gigantes latinoamericanos. En M\u00e9xico, el objetivo prioritario no deber\u00eda ser m\u00e1s liberalizaci\u00f3n sino el apoyo a la econom\u00eda informal, la creaci\u00f3n de m\u00e1s encadenamientos entre el sector exportador y el resto de la econom\u00eda y la mejora de la capacidad de aprendizaje e innovaci\u00f3n a trav\u00e9s de una alianza estrat\u00e9gica entre un Estado m\u00e1s activo y el sector privado. Brasil, en cambio, tiene que buscar nuevas formas de frenar el proceso de desindustrializaci\u00f3n y reducir la regulaci\u00f3n excesiva en muchos sectores. El crecimiento econ\u00f3mico brasile\u00f1o depende, sobre todo, de la capacidad del Estado para utilizar las rentas de los recursos naturales con el objetivo de fomentar nuevas manufacturas y mejorar la competitividad de los sectores no transables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No se trata, en definitiva, de seguir cayendo en el debate de siempre entre mercado y Estado e ir eligiendo un nuevo pa\u00eds ejemplar cada mes. El reto del siglo XXI, al menos en Am\u00e9rica Latina es m\u00e1s bien la consolidaci\u00f3n de Estados m\u00e1s activos, m\u00e1s inteligentes y m\u00e1s comprometidos con la equidad y mercados m\u00e1s eficientes y justos, entendiendo las circunstancias y necesidades espec\u00edficas de cada pa\u00eds, pero tambi\u00e9n considerando semejanzas e historia compartida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Diego S\u00e1nchez Ancochea es profesor de Econom\u00eda Pol\u00edtica de Am\u00e9rica Latina en la Universidad de Oxford.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico y Brasil, \u00bfmodelos diferentes? Durante d\u00e9cadas ambos pa\u00edses han sido los motores de la econom\u00eda latinoamericana Diego S\u00e1nchez Ancochea En menos de dos a\u00f1os hemos transitado del milagro carioca a la resurrecci\u00f3n mexicana. 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