{"id":10424,"date":"2013-09-03T11:23:38","date_gmt":"2013-09-03T17:23:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10424"},"modified":"2013-09-03T11:23:38","modified_gmt":"2013-09-03T17:23:38","slug":"ser-laico-un-estado-y-sus-leyes-es-pecado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10424","title":{"rendered":"Ser laico un Estado y sus leyes es pecado?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>El sentido del canon<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Andreu Jaume<\/strong><\/p>\n<p>Nacido en el \u00e1mbito religioso y transformado por el humanismo en una noci\u00f3n laica, el canon ha dominado las discusiones culturales y literarias durante siglos. Pero no es seguro que vaya a seguir haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>A pesar del hostigamiento que ha sufrido a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y de su actual estado de desguace, al menos en su dimensi\u00f3n p\u00fablica, parece indudable que la idea de canon ha vertebrado desde sus or\u00edgenes el desarrollo de la literatura occidental y que, de hecho, el propio concepto est\u00e1 asociado de un modo elocuente y exclusivo a los fundamentos de lo que, en un sentido lato, se entiende por cultura europea. No deja de ser curioso que la palabra kan\u00f3n signifique en griego a la vez modelo y frontera, como si, de alg\u00fan modo, esa doble acepci\u00f3n representara, por un lado, la dificultad de definir \u2013y por tanto consensuar\u2013 satisfactoriamente su sentido, y por otro, la funci\u00f3n de defensa que el curso de su evoluci\u00f3n parece sugerir e incluso demandar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La problem\u00e1tica relevancia del canon se pone sobre todo de manifiesto cuando uno trata de adentrarse en su historia y se encuentra con que el intento de dilucidar su causa es casi tan dif\u00edcil como el de remontar cr\u00edticamente el cauce de Occidente. Al mismo tiempo, las notorias contradicciones y perplejidades que arroja la bibliograf\u00eda son un s\u00edntoma de que el asunto no es solo complejo sino tambi\u00e9n proteico, cuya interpretaci\u00f3n est\u00e1, las m\u00e1s de las veces, sujeta a los l\u00edmites de la especializaci\u00f3n del cr\u00edtico o el erudito que lo aborda. Para lo que aqu\u00ed nos trae, no pretendo en absoluto trazar una historia del canon, sino tan solo ensayar algunas ideas que puedan servir para entender el punto en el que estamos, aunque solo sea a fin de recordar que la literatura, a despecho de las m\u00faltiples operaciones para desplazarla, sigue siendo el mejor instrumento para interrogar al mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablamos de canon literario nos referimos a una idea laica que tuvo sus or\u00edgenes en una necesidad religiosa, puesto que el modelo primordial es, inevitablemente, la Biblia, la selecci\u00f3n de textos sagrados que la cultura judeocristiana orden\u00f3 para gobernar espiritualmente a su comunidad. Dejando de lado ahora las diferencias textuales para cada confesi\u00f3n, seg\u00fan sea jud\u00eda, cat\u00f3lica o protestante, lo que sobre todo nos interesa observar es que la sinopsis b\u00edblica contiene ya muchos de los elementos que luego el canon literario, durante su proceso de secularizaci\u00f3n, pedir\u00e1 para s\u00ed. El reconocimiento de una autoridad, por ejemplo, en su caso ligada a lo divino, que segrega unos textos y los privilegia sobre otros que inexorablemente condena como \u201cap\u00f3crifos\u201d es desde luego esencial para entender la mec\u00e1nica de nuestro canon, lo mismo que esa vocaci\u00f3n de servir a una sociedad que comparte un credo y que se une y se legisla mediante la lectura, la memorizaci\u00f3n, el canto y la ex\u00e9gesis de unas obras sagradas; y por tanto intocables e insustituibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La trascendencia de la Biblia como modelo can\u00f3nico \u2013como canon de c\u00e1nones, de hecho\u2013 se hace todav\u00eda m\u00e1s evidente cuando se tiene en cuenta su expansi\u00f3n gracias a otro procedimiento que, ya en plena modernidad, ser\u00e1 decisivo para la construcci\u00f3n del ejemplo literario. La traducci\u00f3n griega del Antiguo Testamento, conocida como Septuaginta, como luego las versiones latinas, sobre todo la Vulgata de San Jer\u00f3nimo, no solo sirvieron para ensanchar los l\u00edmites de una fe, sino tambi\u00e9n de una visi\u00f3n del mundo, de una forma de pensamiento ligada al Libro. Tal vez incluso en la helenizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n hebrea podamos ver otro de los momentos constituyentes de la era del canon, puesto que, de alguna manera, al volcar a la lengua de Homero la palabra del Dios jud\u00edo se formaliz\u00f3 la alianza entre dos aspectos fundacionales: una idea de autoridad y lo que podr\u00edamos llamar el horror vacui de los griegos, que son los responsables, por as\u00ed decirlo, de que en Occidente tengamos la necesidad de llenar, clasificar y listar, una obsesi\u00f3n, esta \u00faltima, que tantas veces se aprecia, y no por casualidad, en los poemas hom\u00e9ricos. Por la misma raz\u00f3n, podemos ver en la Po\u00e9tica de Arist\u00f3teles un primer ejemplo de cr\u00edtica can\u00f3nica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mayor reto, a la hora de aproximarse a esta cuesti\u00f3n, estriba en determinar, o al menos intuir o entrever, el momento en que el canon religioso se transforma \u2013y por qu\u00e9 procedimientos\u2013 en una noci\u00f3n laica, aunque quiz\u00e1 el tr\u00e1nsito no se haya consumado nunca del todo o solo lo ha hecho conservando cierta aura religiosa, pues parece innegable que la Biblia ha seguido siendo, al menos hasta la primera mitad del siglo XX, una obra inaugural del canon literario, con la que la mayor\u00eda de los grandes autores, desde Dante y Shakespeare hasta Emily Bront\u00eb, Joyce o Mann, se han enfrentado y cuyo aliento han perpetuado. En este sentido, es interesante comprobar hasta qu\u00e9 punto el grueso de la tradici\u00f3n literaria de Occidente se ha articulado en torno a la Biblia, aceptando as\u00ed las fronteras textuales impuestas por su autoridad. Tanto los llamados libros intertestamentarios como los evangelios ap\u00f3crifos han ejercido muy poca influencia, por no decir ninguna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo para m\u00ed \u2013y s\u00e9 que es mucho decir\u2013 que la laicizaci\u00f3n del canon, o por lo menos la gestaci\u00f3n de su metamorfosis literaria, empez\u00f3 con el humanismo y su decidido programa de reeducar al mundo seg\u00fan el modelo de los grandes autores de la Antig\u00fcedad, de Roma sobre todo, en menor medida de Grecia. La batalla de Petrarca, Valla, Poliziano o Erasmo por liberar a Roma de la escol\u00e1stica, restaurar el lat\u00edn de Cicer\u00f3n y trazar el plano de una ciudad ideal puso en circulaci\u00f3n, a lo ancho de Europa, la idea de certamen literario, lo que supon\u00eda librar un combate con la tradici\u00f3n, que de pronto se iluminaba, adquir\u00eda profundidad y resucitaba a sus grandes prosistas y poetas, insertados ahora, gracias a la filolog\u00eda, en una parpadeante constelaci\u00f3n de voces. La civilizaci\u00f3n fue un d\u00eda cuesti\u00f3n de sintaxis y una serie de obras, ajenas a la \u00f3rbita de la Biblia, se postularon como primer elenco literario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las consecuencias m\u00e1s trascendentales de la labor de los humanistas, amplificada por la invenci\u00f3n y generalizaci\u00f3n de la imprenta, fue el estudio hist\u00f3rico y cr\u00edtico de la Biblia, iniciado por Erasmo con su nueva versi\u00f3n del Nuevo Testamento. La aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo humanista a las sagradas escrituras desencaden\u00f3 una fuerte controversia teol\u00f3gica y hermen\u00e9utica que desembocar\u00eda en la Ilustraci\u00f3n, cuando se consuma esa emancipaci\u00f3n del principio de autoridad. Ya sabemos que la desvia- ci\u00f3n de la ortodoxia cat\u00f3lica, por parte de Erasmo, acompa\u00f1\u00f3 la eclosi\u00f3n del protestantismo y las primeras traducciones de la Biblia, sobre todo la alemana de Lutero y la inglesa de William Tyndale.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sospecho que el sistema de lo que llamamos canon literario empez\u00f3 a formarse entonces, a lo largo del XVI, con los ecos a\u00fan vibrantes del humanismo, el trauma de la Reforma y la fundaci\u00f3n de las literaturas modernas, gracias, en buena medida, a esas controvertidas traducciones de la Biblia, que no solo crearon un modelo de lengua sino que secularizaron la palabra divina, expulsada del recinto cifrado para ir a confundirse con el habla dem\u00f3tica. Shakespeare, por ejemplo, es el resultado de esa operaci\u00f3n. En Espa\u00f1a, en cambio, esa funci\u00f3n fertilizadora, como apunt\u00f3 Unamuno, la cumple a solas Cervantes. Y en Italia ya la hab\u00eda logrado Dante, en cuya Divina Comedia no solo se inventa el italiano como estilizaci\u00f3n del parlar materno sino que se propone un primer y estricto canon po\u00e9tico, con Virgilio como principio organizador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sentido del canon Andreu Jaume Nacido en el \u00e1mbito religioso y transformado por el humanismo en una noci\u00f3n laica, el canon ha dominado las discusiones culturales y literarias durante siglos. Pero no es seguro que vaya a seguir haci\u00e9ndolo. 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