{"id":10527,"date":"2013-09-21T13:16:29","date_gmt":"2013-09-21T19:16:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10527"},"modified":"2013-09-21T13:16:29","modified_gmt":"2013-09-21T19:16:29","slug":"jeremias-gamboa-un-nuevo-escritor-latinoamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10527","title":{"rendered":"Jerem\u00edas Gamboa, un nuevo escritor latinoamericano"},"content":{"rendered":"<p><strong>Vocaci\u00f3n sin freno<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jerem\u00edas Gamboa (Per\u00fa, 1975) va camino de convertirse en el escritor de la experiencia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Deslumbr\u00f3 con un libro de cuentos y su primera novela se anuncia como un \u00e9xito<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Suena t\u00f3pico, pero esta historia comenz\u00f3 una ma\u00f1ana saliendo de la ducha, bajo los acordes de I\u2019m so free, de Lou Reed. Jerem\u00edas Gamboa (Lima, 1975) se sent\u00f3 frente al ordenador, abri\u00f3 un documento de Word y escribi\u00f3 durante m\u00e1s de dos horas sin parar, estimulado por el caf\u00e9 y los cigarrillos. Contarlo todo, su primera novela, que Mondadori publicar\u00e1 en Espa\u00f1a el pr\u00f3ximo diciembre, fue un libro que se le impuso, los dedos se le disparaban sobre el teclado. Empez\u00f3 sin tema, aunque en su cabeza bull\u00edan un par de im\u00e1genes: el encuentro de una pareja de universitarios que se tienen ganas y un treinta\u00f1ero dispuesto a contar su vida. Nacido como un libro corto fue alarg\u00e1ndose hasta superar las 500 p\u00e1ginas. Crecimiento, afectos e identidad son los pilares en los que reposa una novela optimista que se lee como un manual del amor y de la amistad, de c\u00f3mo vivir y dejarse transformar. Y todo eso protagonizado por un ingenuo joven de 29 a\u00f1os. Olv\u00eddense del malditismo, a Jerem\u00edas Gamboa le interesa la literatura que ofrece una luz al final del t\u00fanel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cFiccionador y cronista son diferentes zonas del cerebro. Si el periodismo es la b\u00fasqueda de la verdad, la literatura es otra verdad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Convertirse en escritor no ha sido precisamente un camino de rosas, aunque en este momento Contarlo todo llega precedida de un notable \u00e9xito medi\u00e1tico. Pocos autores noveles lo cuentan todo antes de publicarse su obra. Periodista de reconocido prestigio en Per\u00fa, como escritor Jerem\u00edas Gamboa se define como nieto del boom y miembro de la generaci\u00f3n post-McOndo. Sus abuelos abrieron el camino a la renovaci\u00f3n del lenguaje y a las historias cercanas, pero necesitaron viajar a Par\u00eds o a Barcelona para poder contarlo y cautivar a millones de lectores. Entre sus referencias Vargas Llosa ocupa un lugar de culto, lo deja muy claro en su novela, pero tambi\u00e9n admira a autores como Alejandro Zambra. Ambos tienen la misma edad y la necesidad de contar historias de esa clase media que emerge en las grandes ciudades con experiencias diferentes, miembros de la primera generaci\u00f3n que accede a la universidad y expertos en el \u201crecurseo\u201d (aprendizaje de la precariedad). Gracias a ellos, en Am\u00e9rica Latina emerge una literatura nueva, sin grandes discursos, con un sentido muy cinematogr\u00e1fico y sin miedo a las emociones b\u00e1sicas que \u201cest\u00e1 ayudando a ensanchar las diferencias\u201d, cuenta desde Lima Gamboa. A esa corriente literaria habr\u00eda que sumarle que, por primera vez en a\u00f1os, el mercado parece situarse en ese lado del Atl\u00e1ntico; antes era Europa la que te consagraba, pero ahora nuevos lectores, educados gracias a los cambios sociales que se han producido en esos pa\u00edses, buscan historias de chicos urbanos de su clase social con los que identificarse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amable, sonriente e ir\u00f3nico, Jerem\u00edas Gamboa se enfrentaba este verano a un peque\u00f1o auditorio dentro del ciclo literario del festival La Mar de M\u00fasicas de Cartagena. El proceso creativo fue largo y tortuoso. Empez\u00f3 a redactar la novela con 32 a\u00f1os y puso el punto final a los 37. En ese tiempo, su tono se ha modificado, ahora escribe de manera m\u00e1s tranquila y serena, sin ese arrebato que parece impregnar las primeras obras. Como escritor debut\u00f3 con Punto de fuga, un libro de cuentos que se public\u00f3 en Per\u00fa en 2007 con excelente acogida de p\u00fablico y de cr\u00edtica. Hasta Mario Vargas Llosa pirope\u00f3 su estilo y exquisito lenguaje, lo que en cierto modo justifica la expectaci\u00f3n creada ahora con su siguiente libro. Ha firmado contrato con la agencia de Carmen Balcells y Claudio L\u00f3pez Lamadrid, el editor de Espa\u00f1a de Random House, viaj\u00f3 hasta Lima para entrevistarse con \u00e9l y cerrar los \u00faltimos flecos sobre la novela.<\/p>\n<p>Sue\u00f1os universitarios<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jerem\u00edas Gamboa trabaja ya en la que ser\u00e1 su tercera novela, una historia basada en la experiencia de sus padres, hijos de campesinos, llegados a Lima desde Ayacucho en busca de una vida mejor en los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado. A trav\u00e9s de ese ni\u00f1o andino se leer\u00e1 la historia de una \u00e9poca clasista y cargada de prejuicios. Los padres del autor de Punto de fuga llegaron a la capital hablando quechua y en la escuela oyeron las primeras palabras en espa\u00f1ol. El tes\u00f3n de su progenitor por aprender a leer y a escribir lo llev\u00f3 a enfrentarse, incluso, con el abuelo de Gamboa que no ve\u00eda con buenos ojos que sus v\u00e1stagos perdieran el tiempo en los colegios cuando tanta mano de obra hac\u00eda falta para conseguir dinero para sobrevivir. \u201cEn casa se hablaba un espa\u00f1ol que no era natural. Y sus hijos tuvimos un contacto con el espa\u00f1ol como idioma adquirido\u201d, cuenta el escritor. El inter\u00e9s por la educaci\u00f3n y su gran sue\u00f1o, llevar a sus tres hijos a la Universidad, lo oblig\u00f3 a trabajar muy duro para conseguirlo. Ahora que ha cumplido el sue\u00f1o de la educaci\u00f3n con ellos ser\u00eda el momento de recrear esa haza\u00f1a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contarlo todo arranc\u00f3 tirando de su propia biograf\u00eda. Gamboa, hijo de emigrantes ayacuchanos que abandonaron el campo para instalarse en la ciudad, naci\u00f3 en el barrio lime\u00f1o de San Luis, estudi\u00f3 en una escuela p\u00fablica, se licenci\u00f3 en la Universidad de Lima en Ciencias de la Comunicaci\u00f3n gracias a una beca y ejerci\u00f3 como periodista desde los 19 a\u00f1os en el diario El Comercio y la revista Debate. En esas redacciones, presididas por las caricaturas de Borges y Cort\u00e1zar, donde se fumaba sin parar y los becarios esperaban turno para encontrar una computadora libre, aprendi\u00f3 a escribir. Cuando empez\u00f3 no sab\u00eda poner los puntos y las comas, pero, con el tiempo, el texto y \u00e9l fueron la misma cosa. Ten\u00eda nervio. Le fueron pidiendo piezas m\u00e1s largas \u2014\u201ctienes 4.500 golpes para contarnos tu historia\u201d\u2014 y ni le tocaban las entradillas \u2014\u201cpepas\u201d, en el argot\u2014. De hecho, a los 26 a\u00f1os ejerc\u00eda como editor adjunto de Somos, contaba con un equipo a su cargo y hasta ganaba un buen sueldo, pero no consegu\u00eda ahuyentar la incertidumbre que lo corro\u00eda como una fiera salvaje sobre el oficio que hab\u00eda escogido. \u201cLa literatura es para gente que vive vidas al l\u00edmite, pero quer\u00eda escribir y no ten\u00eda una vida interesante, de modo que quiz\u00e1s, mediante la cr\u00f3nica, pod\u00eda contar las vidas de otros, \u00bfno es eso una manera l\u00edcita de hacerse escritor?\u201d. La reflexi\u00f3n de Gabriel Lisboa, periodista de 29 a\u00f1os, y protagonista de Contarlo todo, la suscribir\u00eda sin duda el autor del libro. Como \u00e9l, so\u00f1aba con ser escritor y pensaba que el periodismo lo iba a matar, como antes hab\u00eda matado a otros. \u201cUna vida de lechuzas a cambio de casi nada\u201d, a\u00f1ade su personaje en la novela cuando ya se hab\u00eda acostumbrado a tomar y a fumar como condenado. Fue entonces cuando el autor y sus personajes tomaron una decisi\u00f3n heroica: dejarlo todo y cambiar de vida, \u00bfno ha so\u00f1ado alguna vez con ello?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los resultados \u201cinicialmente nefastos\u201d de aquel calent\u00f3n no lo arredraron. Tras meses atacado por el s\u00edndrome de la p\u00e1gina en blanco y sin un duro en el bolsillo, dej\u00f3 el departamento en el centro de Lima y volvi\u00f3 al barrio donde hab\u00eda nacido. Solo con los datos de su vida ya contaba con material suficiente para realizar \u201cun mapeo completo\u201d de varios sitios de la ciudad, ensanchar el campo de la representaci\u00f3n, redefiniendo espacios y actores. Si La vida exagerada de Mart\u00edn Roma\u00f1a, de Bryce Echenique, es la gran novela del yo, Contarlo todo ser\u00eda la otra opci\u00f3n, la contra. \u201cEn mi caso pod\u00eda contar la otra ciudad, la del otro lado y para ello me quer\u00eda jugar el alma y que la voz sonara latinoamericana\u201d, a\u00f1ade Gamboa. Todo eso form\u00f3 parte de su imaginaci\u00f3n durante a\u00f1os, pero no consegu\u00eda arrancar. Se march\u00f3 a Colorado a realizar un m\u00e1ster y acab\u00f3 desertando y volviendo a Per\u00fa para escribir como movido por un impulso. De esa tormenta naci\u00f3 Punto de fuga, ocho cuentos que public\u00f3 Alfaguara en Per\u00fa, y luego la novela que tambi\u00e9n lleg\u00f3 como un hurac\u00e1n del que no pod\u00eda escapar. Uno y otro t\u00edtulo se pueden leer como vasos comunicantes. El escritor que habita en la novela va imaginando o viviendo historias, como la de los hermanos que viajan desde un barrio chabolista hasta la zona residencial de Miraflores y creen haber aterrizado en Marte, la mujer que espera pegada al tel\u00e9fono una llamada que no llega, como sacada de un cuadro de Hopper, o la rebeli\u00f3n de un ej\u00e9rcito de onanistas, en un cine pornogr\u00e1fico del centro de Lima, que luego se recrean en los cuentos. Redactados con seis a\u00f1os de diferencia, entre ambos t\u00edtulos se percibe un gran cambio por parte del autor en la capacidad de comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Los personajes de Punto de fuga pr\u00e1cticamente no se tocan frente a los de Contarlo todo, que manifiestan sus emociones y amistad con total libertad y en la que se vincula muy bien lo masculino con lo femenino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La universidad supuso para m\u00ed lo que el colegio militar Leoncio Prado para Vargas Llosa; all\u00ed descubr\u00ed Per\u00fa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si Roberto Bola\u00f1o dec\u00eda que cuando escribes una novela tienes que mirar dos cosas: el abismo y la gente que amas, Jerem\u00edas Gamboa ha seguido sus consejos al pie de la letra. \u201cHe pensado mucho en mis amigos\u201d. Por eso Contarlo todo se lee tambi\u00e9n como un reconocimiento a las personas que nos ense\u00f1an, aquellos que nos dan una primera oportunidad y que en el caso de este escritor arranca con el acceso a la educaci\u00f3n y su oportunidad de estudiar con una beca Ciencias de la Comunicaci\u00f3n en la Universidad de Lima. \u201cAquello fue la panacea\u201d, cuenta. \u201cLa universidad supuso para m\u00ed lo que el colegio militar Leoncio Prado para Vargas Llosa; all\u00ed descubr\u00ed Per\u00fa. Llegaba de una escuela p\u00fablica, hab\u00eda ingresado en San Marcos cuando todav\u00eda estaba activo Sendero Luminoso y Abimael Guzm\u00e1n no hab\u00eda sido arrestado, hasta que a mi pap\u00e1 se le ocurri\u00f3 postular a la Universidad de Lima y mi vida dio un vuelco total\u201d. Aquello se convirti\u00f3 en una experiencia ardua, llegaba siendo un pata, pero enseguida hizo amigos, empez\u00f3 a leer fren\u00e9ticamente y se desarroll\u00f3 la experiencia de aprendizaje que ahora conforma la novela. \u201cFue mi momento de afirmaci\u00f3n propia y de rescate de una experiencia mestiza. En la novela no hay hueco para la segmentaci\u00f3n ni las esquinas coloniales. Ya no hay cholos y blancos, los cuatro miembros del Concili\u00e1bulo \u2014amigos poetas del protagonista: \u2018Todos somos poetas hasta que se prueba lo contrario\u2019 o \u2018En Lima los poetas aparecen por generaci\u00f3n espont\u00e1nea\u2019\u2014 provienen de clases sociales diferentes y de paisajes distintos, pero su relaci\u00f3n es de t\u00fa a t\u00fa. La novela los iguala\u201d. En ese paisaje la relaci\u00f3n de amor entre un profesor y una alumna de buena familia que conforman la segunda parte de la novela encaja sin estridencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si en un par de meses el \u00e9xito medi\u00e1tico de la novela se acompa\u00f1a de la buena acogida de los lectores, Gamboa podr\u00e1 celebrarlo por todo lo alto, aunque si no fuera as\u00ed tampoco puede quejarse. Su libro de cuentos le abri\u00f3 las puertas a las columnas period\u00edsticas y a la universidad. Trabaja como profesor de literatura, ense\u00f1a cr\u00f3nicas y an\u00e1lisis literario, y realiza trabajos ocasionales relacionados con la escritura y que van desde la cr\u00f3nica a la elaboraci\u00f3n de cat\u00e1logos. \u201cQue yo haya podido publicar ya es un milagro. Vivo cerca del mar, salgo a correr\u2026\u201d. Con conocimiento de causa, a sus alumnos, futuros escritores, Gamboa les recomienda que estudien periodismo como una de las v\u00edas para aprender el oficio, pero les alerta para que sepan retirarse y poner la pausa a tiempo. \u201cSi podemos definir el periodismo como la b\u00fasqueda de la verdad, la literatura ser\u00eda la b\u00fasqueda de la otra verdad; la del ficcionador y la del cronista son diferentes zonas del cerebro\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Puede sonar pretencioso, pero viniendo de un autor capaz de poner tanta pasi\u00f3n en lo que desea como Gamboa no lo es. Ahora, dice, se encuentra en un momento en el que siente que su vocaci\u00f3n como escritor ya no corre ning\u00fan riesgo. Su vocaci\u00f3n sin freno se ve avalada tambi\u00e9n por los espectaculares cambios que se est\u00e1n produciendo en su pa\u00eds: \u201cAhora me siento listo para contar historias m\u00e1s profundas\u201d. A partir de la experiencia que ha supuesto la redacci\u00f3n de su primera novela ya no va a escribir libros sin salida sobre la condici\u00f3n humana. Contarlo todo es una novela con fe, fe en la posibilidad del encuentro. Por eso Gamboa lo tiene tan claro. Precisamente su mirada como escritor se encuentra en su densidad emocional. \u201cMi fuerte es el lado emocional, la capacidad de conmover y hacer sentir. Contarlo todo es la novela que ten\u00eda que escribir para empezar a escribir\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al menos podr\u00e1 contar que ha cumplido su sue\u00f1o y que conoce en primera persona lo que cuesta llevarlo a cabo. No miente cuando charla con los taxistas, en medio de uno de esos atascos tan habituales de la capital lime\u00f1a, y les cuenta que es escritor, pero todav\u00eda sonr\u00ede cuando escucha la respuesta: \u201c\u00a1Ah, el nuevo premio Nobel!\u201d.<\/p>\n<p>Contarlo todo. Jerem\u00edas Gamboa. Colecci\u00f3n Literatura. Mondadori. 512 p\u00e1ginas. 22,90 euros.<\/p>\n<p>Punto de fuga. Jerem\u00edas Gamboa. Alfaguara. Lima, 2007. 169 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vocaci\u00f3n sin freno Jerem\u00edas Gamboa (Per\u00fa, 1975) va camino de convertirse en el escritor de la experiencia Deslumbr\u00f3 con un libro de cuentos y su primera novela se anuncia como un \u00e9xito \u00a0 Suena t\u00f3pico, pero esta historia comenz\u00f3 una ma\u00f1ana saliendo de la ducha, bajo los acordes de I\u2019m so free, de Lou Reed. 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