{"id":10545,"date":"2013-09-25T12:12:45","date_gmt":"2013-09-25T18:12:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10545"},"modified":"2013-09-25T12:12:45","modified_gmt":"2013-09-25T18:12:45","slug":"el-protagonista-de-la-cultura-mexicana-jose-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10545","title":{"rendered":"El protagonista de la cultura mexicana; Jos\u00e9 Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p>La herencia de Vasconcelos<\/p>\n<p>Nexos<\/p>\n<p>Emmanuel Carballo<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Vasconcelos present\u00f3 en sus memorias de manera desnuda sus ideas y pasiones. Se trata de uno de los protagonistas mayores de la cultura mexicana en la primera mitad del siglo XX, y quien dej\u00f3 de lado la mesura y el temor al rid\u00edculo para obligar al lector a tomar partido. El cr\u00edtico Emmanuel Carballo recuerda sus conversaciones con el autor genial de Ulises criollo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al Ateneo de la Juventud, generaci\u00f3n a la que pertenece Jos\u00e9 Vasconcelos, le toc\u00f3 vivir entre dos \u00e9pocas hist\u00f3ricas antag\u00f3nicas: el Porfiriato y la Revoluci\u00f3n de 1910. Si el grupo m\u00e1s esmerado y valioso que produjo la dictadura del general D\u00edaz fue la generaci\u00f3n de poetas modernistas, el Ateneo fue tambi\u00e9n producto del Porfiriato: de la paz porfiriana, la prosperidad porfiriana (referida, por supuesto, a las clases acomodadas) y las escuelas porfirianas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por primera vez en casi cien a\u00f1os los escritores pod\u00edan ser escritores y no necesariamente pol\u00edticos, periodistas y no amanuenses de generales aventureros, profesores universitarios y no combatientes obligados a defender al pa\u00eds de invasiones extranjeras o a participar en nuestras sucesivas guerras intestinas en defensa de los principios liberales o conservadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si el Ateneo refleja algunas caracter\u00edsticas del Porfiriato, en el momento en que sus componentes comienzan a encontrarse a s\u00ed mismos, entre 1908 y 1910, tambi\u00e9n da las primeras batallas en el terreno de las ideas para ir m\u00e1s all\u00e1 de estos largos a\u00f1os de nuestra historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre otras no menos valiosas, la sensatez y el profesionalismo son las cualidades que distinguen a este equipo de escritores. Su aportaci\u00f3n a la vida cultural del pa\u00eds puede sintetizarse, a juicio de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, en estos rasgos esenciales: \u201cfidelidad a la vocaci\u00f3n, amor al oficio y repudio de la improvisaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, y no es ocioso insistir en ello, el Ateneo de la Juventud renov\u00f3 el pensamiento y las letras de M\u00e9xico: su esfuerzo hizo posible que adviniese culturalmente entre nosotros el siglo XX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si en 1910 se inaugura una nueva etapa en la vida pol\u00edtica y social, ese mismo a\u00f1o 10, gracias al Ateneo, la filosof\u00eda rompe con las ideas de Comte (\u201cCaso ideol\u00f3gicamente \u2014escribe Vasconcelos\u2014 inicia una rebeli\u00f3n m\u00e1s importante que la maderista\u201d) y la literatura se libera, en los textos de sus miembros m\u00e1s audaces, del realismo costumbrista y el naturalismo en la prosa narrativa y de la ret\u00f3rica modernista en la poes\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre sus miembros sobresalen, adem\u00e1s de Vasconcelos, Alfonso Reyes (el \u201ct\u00edpico hombre de letras\u201d), Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n (\u201cautor de la mejor obra que produjo la novela de la Revoluci\u00f3n\u201d, La sombra del caudillo), Julio Torri (\u201cuna de las pocas personas que en M\u00e9xico usaba la iron\u00eda\u201d), Antonio Caso (\u201cel \u00fanico que influy\u00f3 sobre m\u00ed, sobre mi pensamiento\u201d) y el maestro de casi todos ellos, el dominicano Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (\u201capasionado, de trato dif\u00edcil, de moral impecable\u201d). Los juicios sobre estos atene\u00edstas (\u201cle ten\u00edamos horror al criterio parroquial\u201d), puestos entre par\u00e9ntesis y comillas, los emiti\u00f3 don Jos\u00e9 en una de nuestras charlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como grupo, y en cuestiones pol\u00edticas, el Ateneo fue un grupo fragmentado: dentro de \u00e9l convivieron las ideas de vanguardia y el conformismo. Ninguno de ellos fue un reaccionario en voz alta y desde la mitad del foro. Algunos de sus miembros dieron el paso adelante, hacia la Revoluci\u00f3n, en el momento que creyeron oportuno. \u00c9ste es el caso de Vasconcelos, quien antes de su hecatombe pol\u00edtica en 1929, fue maderista, convencionista, obregonista y abanderado, en su campa\u00f1a presidencial, de una causa pol\u00edtica que todav\u00eda hoy no triunfa: aquella que pide a la pol\u00edtica que tenga conciencia y no sirva \u00fanicamente a intereses perecederos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Vasconcelos (Oaxaca, 1882-Ciudad de M\u00e9xico, 1959) construy\u00f3 como escritor ensayos, cuentos, poemas en prosa, textos en que relata algunos de sus viajes, obras de teatro, uno que otro poema y cuatro tomos de memorias, con los que culmina entre nosotros este g\u00e9nero en el siglo XX. Sus t\u00edtulos: Ulises criollo (1935), La tormenta (1936), El desastre (1938) y El proconsulado (1939). No incluyo dentro de este ciclo a La flama (1959), libro reiterativo, de estructura endeble y estilo poco afortunado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estilo de sus memorias corresponde al del hombre que expone desnudas sus pasiones e ideas, se humilla y despu\u00e9s enaltece, apostrofa a sus contradictores y malquerientes, a los peque\u00f1os de alma que le negaron en cierto momento el respaldo viril de la rebeli\u00f3n armada y practica la generosidad con las escasas personas que le fueron fieles en los a\u00f1os adversos; un hombre que ha abandonado dos de las constantes del car\u00e1cter de los mexicanos: la mesura y su consecuencia inmediata, el temor al rid\u00edculo. Un estilo que inquieta y quema, que obliga a tomar partido, a su favor o en su contra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como memorialista su mensaje no es el de la concordia sino el de la disensi\u00f3n, sobre todo a partir de La tormenta. A mi juicio, en esta actitud reside crecida parte del m\u00e1s valioso Vasconcelos, quien en cuanto a car\u00e1cter coincide con el fogoso Francisco Bulnes. Disensi\u00f3n que es independencia de criterio en cuestiones filos\u00f3ficas y religiosas; disensi\u00f3n que se traduce pol\u00edticamente en enemistad contra el caciquismo, la venalidad y la antidemocracia; disensi\u00f3n que es altaner\u00eda frente al poderoso y generosidad ante los humildes; disensi\u00f3n que es desaf\u00edo contra el lugar com\u00fan al pensar y al escribir; disensi\u00f3n, en fin, que es pugna \u00edntima entre el placer y el deber, entre los intereses personales y las necesidades de un pueblo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la primera conversaci\u00f3n formal que sostuvimos, en 1958, le hice esta pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 razones lo movieron a escribir los cuatro tomos de su autobiograf\u00eda?\u201d. La respuesta, como casi todas las suyas, fue directa, concisa, s\u00f3lida: \u201cLa mala suerte engendra toda la literatura. Escrib\u00ed mis libros para incitar al pueblo contra el gobierno. Me creyeron un payaso. Escribir es hacer justicia. No quer\u00eda s\u00e9quito literario, quer\u00eda gente armada. \u00bfQu\u00e9 escritor que en verdad lo sea no es un pol\u00edtico? El que ignora la pol\u00edtica est\u00e1 perdido; igual ocurre al que se evade de la realidad\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al Vasconcelos memorialista se le ha acusado repetidas veces de retratar con mala fe a sus personajes, de que al juzgarlos lo hace con odio o resentimiento. Por todas estas razones le pregunt\u00e9: \u201c\u00bfAciertan quienes as\u00ed lo juzgan?\u201d. \u201cNunca \u2014me dijo\u2014 he utilizado mis libros como desfogue personal. Las v\u00edctimas que aparecen en ellos son las personas que han hecho, en cualquier orden, mal al pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La obra de Vasconcelos, y en especial las memorias, ha interesado a mayor\u00edas y minor\u00edas porque en ella el autor ha dicho con la mayor impudicia la verdad. Mas a las mayor\u00edas sin clara filiaci\u00f3n pol\u00edtica que a las minor\u00edas de izquierda, \u00e9stas vieron en Vasconcelos a un escritor que defend\u00eda ideas que tanto los intelectuales de la Revoluci\u00f3n mexicana como los marxistas-leninistas descalificaron sin haberlas discutido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Acerca de la verdad, le inquir\u00ed: \u201c\u00bfCree usted que el decir la verdad con toda la boca y sin disminuir el tono de la voz sea la caracter\u00edstica de su obra?\u201d. \u201cS\u00ed \u2014me contest\u00f3\u2014. En M\u00e9xico no hay gran literatura porque casi nunca se dice la verdad. Yo, en cambio, la he dicho en voz alta y sin sonrojarme. La literatura debe ser, fundamentalmente, protesta. Su ra\u00edz es la libertad, la aut\u00e9ntica, no la que, como en nuestro caso, est\u00e1 escrita en los c\u00f3digos. Aunque sea en el orden moral, debe triunfar el bien para que haya una verdadera expresi\u00f3n literaria, si no \u00e9sta se convierte en prostituta que acata o disimula los actos perversos de los poderosos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl \u00fanico pueblo antiguo que produjo gran literatura fue Grecia, porque en \u00e9l a veces triunfaba el bien o, ante su derrota, surg\u00eda la en\u00e9rgica protesta de un Esquilo, de un Arist\u00f3fanes. En Persia, por el contrario, privaba la inequidad, y nunca apareci\u00f3 la voz de un Esquilo que protestara. Proust escribe sobre lo que le da la gana porque vive en un ambiente de libertad, en una sociedad libre. S\u00f3lo en pa\u00edses en los que \u00e9sta es una realidad, como en Francia, se permiten los estilistas. Yo vivo en una sociedad atada de pies y manos y soy por ello un esclavo, no un escritor\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las ideas que maneja Vasconcelos en esta respuesta son inquietantes. De ser v\u00e1lidas, cambiar\u00edan el rostro de la literatura mexicana, surgida en un ambiente que no ha conocido la libertad y su consecuencia inmediata, la democracia. De acuerdo con este punto de vista, Alfonso Reyes y Julio Torri, compa\u00f1eros de equipo, se comportan como escritores franceses y no mexicanos, equivocan el prop\u00f3sito de su obra. En la terminolog\u00eda del autor del Ulises son estilistas. \u00c9ste no es el caso de Vasconcelos, ni de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, quienes, a diferencia de los dos primeros, intentan influir con sus libros en el peque\u00f1o universo intelectual en que viven.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La herencia de Vasconcelos Nexos Emmanuel Carballo Jos\u00e9 Vasconcelos present\u00f3 en sus memorias de manera desnuda sus ideas y pasiones. 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