{"id":10829,"date":"2014-03-05T09:15:27","date_gmt":"2014-03-05T15:15:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10829"},"modified":"2014-03-05T19:12:26","modified_gmt":"2014-03-06T01:12:26","slug":"la-noche-en-que-murio-paco-de-lucia-se-convirtio-muy-pronto-en-madrugada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10829","title":{"rendered":"La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se convirti\u00f3 muy pronto en madrugada"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>\n<h1 id=\"titulo_noticia\">Llanto de guitarra<\/h1>\n<div id=\"subtitulo_noticia\">\n<h2>La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se convirti\u00f3 muy pronto en madrugada llena de esa m\u00fasica que llamamos silencio<\/h2>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<div><a title=\"Ver todas las noticias de Jorge F. Hern\u00e1ndez\" href=\"http:\/\/internacional.elpais.com\/autor\/jorge_fabricio_hernandez\/a\/\" rel=\"author\">JORGE F. HERN\u00c1NDEZ<\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div id=\"cuerpo_noticia\">\n<p>\u00a0La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se convirti\u00f3 muy pronto en madrugada. Era como si se multiplicasen los tiempos; todas las \u00e9pocas que cubre el manto de su arte desde que tocaba flamenco en blanco y negro, con el pelo relamido y vestido de corto hasta las horas diarias que invert\u00eda en ensayar y volver a ensayar con todos los colores, descalzo y con la cabellera al vuelo. La madrugada en la que se va Paco de Luc\u00eda se llena de esa m\u00fasica que llamamos silencio.<\/p>\n<p>Francisco S\u00e1nchez G\u00f3mez eligi\u00f3 llamarse De Luc\u00eda porque as\u00ed le dec\u00edan en las calles de su pueblo, identific\u00e1ndolo con el nombre de su madre que lo escrib\u00eda con zeta y con apellido portugu\u00e9s: Luz\u00eda Gomes, con esa letra\u00a0<em>ese<\/em>\u00a0que en Andaluc\u00eda se vuelve verso en los labios y luego se pierde en tantas palabras, como cualquiera podr\u00eda perderse de no llevar siempre a cuestas la \u00edntima m\u00fasica de su querencia. Por algo su hermano \u2013que lo acompa\u00f1aba en m\u00e1s de un concierto y grabaci\u00f3n\u2014adopt\u00f3 llamarse Ram\u00f3n de Algeciras. Nadie lo ha dicho mejor que Juan Villoro: \u201cLa m\u00fasica produce un peculiar arraigo, una imaginaria composici\u00f3n de lugar. Sin importar d\u00f3nde estemos, de golpe, el rasgueo de una guitarra nos sit\u00faa en el Mediterr\u00e1neo: Paco de Luc\u00eda transfigura el espacio. En sus manos la guitarra fue mujer, el mar, el cielo o todo eso junto: un pueblo\u201d.<\/p>\n<p>Quien se enamora de una guitarra lleva la patria a cuestas y Paco de Luc\u00eda no s\u00f3lo llevaba en las venas a Andaluc\u00eda, sino a toda una pen\u00ednsula en el instante en que jugaba con sus hijos en una playa de un para\u00edso perdido donde recibi\u00f3 la cornada de un infarto que le parti\u00f3 el pecho. Cargaba con Espa\u00f1a, con tantos paisajes entra\u00f1ables que se pintan en seis cuerdas y con tanta literatura que parece deletrearse sobre el brazo de una guitarra, los siglos divididos por trastos e incluso los hechos trascendentales como capotrasto, esa cejilla de madera que agudiza las notas de los d\u00edas, vuelve m\u00e1s soprano el tenor de una tragedia o enfatiza el lamento de un adi\u00f3s. Paco de Luc\u00eda llevaba todos los sabores y toda la cultura de su querencia no s\u00f3lo por el mundo, sino por la Espa\u00f1a misma que despertaba de una larga noche que muchas voluntades aliviaron en un largo amanecer que no volvi\u00f3 a ser madrugada: muestra de ello es el concierto en el Teatro Real, reservado hasta entonces a lo que se hab\u00eda definido como exclusivamente \u201cm\u00fasica culta\u201d y de pronto, con desparpajo, con la pierna cruzada, sin necesidad de inclinar la guitarra como hac\u00eda Andr\u00e9s Segovia o como manan los c\u00e1nones de la guitarra pautada, Paco de Luc\u00eda arremolinaba en el aire la m\u00fasica palpable que todos llevamos en la piel, en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de siglos.<\/p>\n<p>P\u00e1rrafo aparte, el milagro de Camar\u00f3n de la Isla. Esa voz que se romp\u00eda como quien rasga un manto en medio de una saeta de Semana Santa en Sevilla y las pausas con l\u00e1grima incluida como media ver\u00f3nica de Curro Romero en medio de las estrellas, el infinito albero amarillo de la verdadera V\u00eda L\u00e1ctea que se llama Real Maestranza. Entre los tres y el an\u00f3nimo p\u00edcaro que hoy mismo quiere ganarse unas monedas inventando una tomadura de pelo, deambula el duende, esa pimienta indefinida que explica el salero con el que camina Ella esta tarde por la calle de la Sierpes o declarada Emperatriz en plena Gran V\u00eda de Madrid. El duende con el que s\u00f3lo saben batir palmas los que miden con gracia las embestidas del destino, los que saben pararse no al filo del burladero sino en el centro mismo del Universo, burlar las cornadas como estatua y en los o\u00eddos intentar clonar la magia de diez dedos que se convierten en treinta y seis cabal\u00edsticos ap\u00e9ndices que a su vez convierten seis cuerdas en toda la m\u00fasica del mundo en una taquicardia el\u00e9ctrica, que de pronto se puede atemperar o sincopar con el sexteto de Paco, con el caj\u00f3n peruano que \u00e9l mismo convirti\u00f3 en flamenco o con los pasos que da una pareja que baila por buler\u00edas un pasaje de la \u00f3pera Carmen.<\/p>\n<p>Es inapelable que Sabicas o Manolo Sanl\u00facar cuajen la perfecci\u00f3n mec\u00e1nica de unos tarantos o que Al DiMeola o John McLaughlin se sincronicen en el oleaje de una rumba (incluso tocando con u\u00f1a de pl\u00e1stico y no con los cinco dedos que hay que clonar con cada rasgueo), es innegable que una ni\u00f1a japonesa de trece a\u00f1os pueda tocar un fandango de Huelva como si de veras hubiera salido de Yokohama, pero que alguien convierta como lo hac\u00eda Paco de Luc\u00eda a todos los palos del flamenco en una extensi\u00f3n de su alma, que las canti\u00f1as se le ve\u00edan en los p\u00e1rpados, las alegr\u00edas en su cara seria, las galeras en cada dedo que hac\u00eda que sus manos fuesen m\u00e1s grandes que las de los dem\u00e1s mortales, la seguiriya como conversaci\u00f3n, los tientos como quien murmura secretos, el zorongo como quien se despeina en altamar en medio de una carcajada y salir por peteneras como quien busca un tel\u00f3n. Eso ya nadie lo puede hacer. Nada m\u00e1s y nada menos.<\/p>\n<p>En 1975 o 76, Paco de Luc\u00eda era ya la leyenda que hoy sustituye a por lo menos una constelaci\u00f3n completa de estrellas sobre el terciopelo de su eternidad. Viajaba con m\u00e1s de seis guitarras, como quien tiene una espuerta llena de posibilidades sabiendo que s\u00f3lo una muleta o un capote en particular son los de las grandes faenas. De Contreras y otras firmas, de madera de cerezo y de clavijas a la antigua o de mecanismo reluciente, sus guitarras parec\u00edan envidiar el momento que Paco tomaba una entre todas para deletrear una vez m\u00e1s al mundo. De entre todas, la guitarra que firma Ram\u00edrez tiene tela: desciende del af\u00e1n de dos hermanos, Jos\u00e9 y Manuel, que estrenaron su primera guitarra en 1891. Lauderos minuciosos, artesanos medievales aun siendo decimon\u00f3nicos, los Ram\u00edrez se pelearon por divergencias en las curvas y definiciones de lo que cada uno cre\u00eda que deber\u00eda ser la mejor guitarra del mundo. Mientras Jos\u00e9 se mud\u00f3 a Par\u00eds y se concentr\u00f3 en fabricar sus mu\u00f1ecas para el mercado de la m\u00fasica cl\u00e1sica y de concierto, Manuel se qued\u00f3 en Madrid y su estirpe lleva ya cuatro generaciones fabricando con duende guitarras que cobraron fama a partir de que Andr\u00e9s Segovia se enamor\u00f3 de una de ellas en 1916, pegado su pecho a la caja de la nena e interpretando milagros que valieron que esa misma guitarra est\u00e9 hoy expuesta en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. No quiero hacer la microhistoria detallada de qu\u00e9 guitarras esculpiera Jos\u00e9 II, aunque es obligatorio decir que George Harrison toca en una Ram\u00edrez III \u201cAnd I Love Her\u201d en la pel\u00edcula<em>A Hard Day\u2019s Night<\/em>\u00a0(y que gracias al camar\u00f3grafo se alcanza incluso a leer la etiqueta de Ram\u00edrez por la roseta abierta en flor) y as\u00ed con tanta historia que cada due\u00f1o puede escribirle a la biograf\u00eda de su guitarra sucedi\u00f3 que por azar y por insistencia incesante \u2013no exenta de mutua simpat\u00eda y muchas carcajadas\u2014 mi padre logr\u00f3 convencer a Paco de Luc\u00eda para que le vendiera una Ram\u00edrez, con etiqueta fechada a mano y con la direcci\u00f3n de Concepci\u00f3n Jer\u00f3nima n\u00famero 2 (asegurada de incendios) que todo amante de guitarras sabe que es santuario comprobado por sus milagros en m\u00fasica.<\/p>\n<p>La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se volvi\u00f3 madrugada muy pronto. Entre p\u00e1rrafos escuch\u00e9 que all\u00e1 abajo se abr\u00eda una caja. Me asom\u00e9 temblando con la ingenuidad de quien cree que puede ver algo en plena oscuridad y comprend\u00ed sin temor pero con una inmensa tristeza que aqu\u00ed no se mete ya nadie: m\u00e1s bien, se trata de otro entra\u00f1able que se va\u2026 las cuerdas parec\u00edan agua de r\u00edo que busca con ansias un mar y reproduc\u00edan en armon\u00edas inveros\u00edmiles la dulce melancol\u00eda que llaman saudade. La Ram\u00edrez estaba llorando, como todas las guitarras del mundo que no encuentran ya c\u00f3mo conciliar tanto silencio.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llanto de guitarra La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se convirti\u00f3 muy pronto en madrugada llena de esa m\u00fasica que llamamos silencio JORGE F. HERN\u00c1NDEZ \u00a0La noche en que muri\u00f3 Paco de Luc\u00eda se convirti\u00f3 muy pronto en madrugada. 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