{"id":10901,"date":"2014-03-21T18:10:42","date_gmt":"2014-03-22T00:10:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10901"},"modified":"2014-03-21T18:12:00","modified_gmt":"2014-03-22T00:12:00","slug":"periodistas-musicales-y-musicos-periodistas-la-historia-del-pop","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10901","title":{"rendered":"Periodistas musicales y m\u00fasicos periodistas; La historia del pop"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Cuentan que hay m\u00fasicos que son periodistas frustrados<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Diego A. Manrique<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">ROCK ARQUETIPOS<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Todav\u00eda corre por ah\u00ed la boba calumnia de que los periodistas musicales son m\u00fasicos frustrados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Aunque as\u00ed fuera, hay ilustres ejemplos de plumillas que realizaron con \u00e9xito la transici\u00f3n al escenario, al estudio de grabaci\u00f3n: Lenny Kaye, Chrissie\u00a0 Hynde, Neil Tennant, incluso Mark Knopfler si me apuran.<\/span><\/p>\n<p>Por cierto que cada vez es m\u00e1s frecuente el trayecto contrario: m\u00fasicos que terminan ejerciendo de periodistas.<\/p>\n<p>Tiene sentido profesional, cierto, en pa\u00edses donde existe cultura musical y ese trabajo est\u00e1 valorado.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, encuentras m\u00fasicos con demostrada vocaci\u00f3n de eruditos, que publican libros de nivel: pienso en Ben Sidran, Elijah Wald, Ned Sublette.<\/p>\n<p>En Inglaterra, con un prensa potente (trad\u00fazcase por \u201cque paga bien), son frecuentes los m\u00fasicos -o ex m\u00fasicos- empotrados en la trinchera del periodismo, con colaboraciones regulares y agenda est\u00e9tica propia.<\/p>\n<p>\u00a0Bob Stanle y Dos de ellos han sacado voluminosos tomos recientemente, ambos en Faber &amp; Faber. Y se complementan de alguna manera, ya que representan dos extremos del arco\u00edris que es hoy la m\u00fasica popular: apenas hay coincidencias en artistas. Copendium ofrece un compilado de las cr\u00edticas de discos \u2013extensas y divagantes, a lo Lester Bangs- que factura Julian Cope, centradas en el rock alucinado o experimental; el hombre de The Teardrop Explodes, recuerden, firm\u00f3 trabajos pioneros sobre el rock alem\u00e1n y el ya decididamente ex\u00f3tico rock made in Japan.<\/p>\n<p>Pero hoy toca destacar Yeah yeah yeah, de Bob Stanley, m\u00e1s conocido en Espa\u00f1a por ser una tercera parte del grupo Saint Etienne. De cualquier modo, urg\u00eda celebrarlo ya que pretende cubrir nada menos que \u00abla historia del pop moderno\u00bb (en realidad, Stanley se para antes de llegar al turbulento presente siglo). Trabajos tan panor\u00e1micos son extremadamente raros.<\/p>\n<p>Y Yeah yeah yeah pertenece a la categor\u00eda superior. Para entendernos, se trata de algo as\u00ed como el hijo listo de Awopbopaloobop alopbamboom: una historia de la m\u00fasica pop. Las frivolidades, las condenas tajantes del enfant terrible que era Nik Cohn son aqu\u00ed reemplazadas por la pasi\u00f3n de la urraca, que acumula las joyas halladas, haciendo un provechoso uso del pie de p\u00e1gina.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, con 800 p\u00e1ginas, parece dif\u00edcil que alguna editorial se decida a traducir Yeah yeah yeah. Decididamente angloc\u00e9ntrico, Stanley tiende a describir la evoluci\u00f3n del pop como un inacabable combate de agudezas entre el Reino Unido y los Estados Unidos. Aunque me conquist\u00f3 al citar, en su pr\u00f3logo, a Waldo de los R\u00edos (s\u00ed, su arreglo de la Sinfon\u00eda n\u00ba 40 mozartiana fue gran \u00e9xito en 1971 en varios oa\u00edses europeaa) y afirmar que forma parte de su universo particular con el mismo derecho que Laurie Anderson (O superman) o los Marcels (Blue moon).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un disco grabado en Espa\u00f1a que lleg\u00f3 al n\u00ba 5 en el Reino Unido all\u00e1 por 1971. \u00a1En serio!<\/p>\n<p>Esencialmente, Stanley est\u00e1 interesado en la m\u00fasica que fue masivamente popular, tal como lo reflejaban las listas (lo certifica incluyendo puntillosamente el puesto m\u00e1s alto alcanzado por cada tema). Para \u00e9l, el mejor pop es ef\u00edmero a la vez que eterno. Aparte del misterio de la melod\u00eda adhesiva, est\u00e1 la f\u00f3rmula de elaboraci\u00f3n: una amalgama de convicci\u00f3n vocal, energ\u00eda instrumental e inventiva en la producci\u00f3n. Desconf\u00eda de las ocasionales penetraciones del pop en el jazz. Deplora el momento en que los elep\u00e9s empezaron a ser valorados por encima del single. Se desmarca de la corriente principal del periodismo musical al rechazar el rockismo y el mito de la autenticidad.<\/p>\n<p>Bob-Stanley-010\u00a1Aviso! Stanley odia a los artistas que se toman a si mismo demasiado en serio; obviamente, su propia postura es una forma de esnobismo. As\u00ed que no se alteren si encuentran que menosprecia a los Doors, Patti Smith, Radiohead o Tom Waits (ajeno a los charts, Tom sencillamente es ignorado, aunque cumplir\u00eda el requisito como autor de \u00e9xitos para otros).<\/p>\n<p>En verdad, s\u00ed que encuentras algunos motivos para alterarte. Un ejemplo: Stanley usa el comod\u00edn de la \u201cautenticidad\u201d a fin de devaluar los discos de Island Records con los que Bob Marley se hizo icono universal entre la tropa del rock. Por el contrario, siguiendo sus planteamientos, deber\u00eda haber aplaudido la astucia de Chris Blackwell, jefe de Island, y la flexibilidad del propio Marley, que supo distinguir entre las grabaciones para el mercado jamaicano y las destinadas al consumo global. El ataque, como suele ocurrir en textos de Simon Reynolds, parece m\u00e1s antipat\u00eda personal por un determinado p\u00fablico que rechazo espec\u00edfico de un artista.<\/p>\n<p>Con todo, Yeah yeah yeah produce un efecto intoxicante. El contagioso fervor de Stanley despierta ansiedad por escuchar tantas gemas olvidadas. Tiene arte para contar las grandes historias desde una perspectiva fresca; figuras monumentales o artistas de serie B son descritos con unos brochazos eficaces. Refractario a los t\u00f3picos, encuentra tesoros en las etapas supuestamente bald\u00edas. Y funciona con luces de larga distancia: de repente, sugiere que The Time fueron, para el pop-soul de los ochenta, el equivalente de The Byrds para el rock californiano de los sesenta. Un disparate, pero te hace pensar durante unos segundos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Una curiosidad: Saint Etienne haciendo m\u00fasica para un documental de Paul Kelly<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Los que conozcan los seductores discos de Saint Etienne f\u00e1cilmente imaginaran los subg\u00e9neros que m\u00e1s interesan a Stanley, de los girl groups al indie dance (aunque se muestre igualmente perspicaz en sonidos aparentemente m\u00e1s lejanos, como el hip-hop o el post-punk). Una advertencia final: se para a finales del siglo pasado, cuando comienza la era digital.<\/span><\/p>\n<p>Stanley viene a reconocer que su br\u00fajula ya no funciona. Mejor dicho, que no tiene fiabilidad: sus queridas listas de venta son manipuladas regularmente por expertos en marketing. Ya no hay puntos de referencia universalmente aceptados: la prensa musical ha perdido relevancia e incluso la BBC multiplica sus emisoras de pop, asumiendo la fragmentaci\u00f3n del p\u00fablico. Ha mutado la experiencia de consumo y apreciaci\u00f3n del pop. Y todav\u00eda es pronto para entender plenamente c\u00f3mo ha impactado eso en nuestras vidas y en la elaboraci\u00f3n del pop.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentan que hay m\u00fasicos que son periodistas frustrados Diego A. Manrique \u00a0 ROCK ARQUETIPOS \u00a0 Todav\u00eda corre por ah\u00ed la boba calumnia de que los periodistas musicales son m\u00fasicos frustrados. 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