{"id":10925,"date":"2014-03-23T09:50:47","date_gmt":"2014-03-23T15:50:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10925"},"modified":"2014-03-23T09:54:10","modified_gmt":"2014-03-23T15:54:10","slug":"como-era-la-luz-de-una-vela-cuando-esta-apagada-murio-adolfo-suarez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=10925","title":{"rendered":"\u00ab\u00bfComo era la luz de una vela cuando esta apagada?\u00bb muri\u00f3 Adolfo Su\u00e1rez"},"content":{"rendered":"<p>Muri\u00f3 Adolfo Su\u00e1rez, expresidente del gobierno espa\u00f1ol y el lider de la transici\u00f3n democr\u00e1tica<\/p>\n<p>Lewis Carroll lo dijo: \u00abY trat\u00f3 de imaginar c\u00f3mo era la luz de una vela cuando est\u00e1 apagada\u00bb. \u00c9l, Adolfo Su\u00e1rez, pudo ver c\u00f3mo se apagaba. Por ejemplo, al traspapelar en la memoria lo que deb\u00eda decir sobre su hijo Adolfo, cuando este quiso aventurarse en la pol\u00edtica activa. Vio esa luz antes que nada un d\u00eda en que tuvo que presidir, ya expresidente, una reuni\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de la Lucha contra la Drogadicci\u00f3n. Comenz\u00f3 a hablar, supo que entraba en los resbalones de la incoherencia y cedi\u00f3 la palabra. Una noche, tras la entrega de los premios Mariano de Cavia, muy pronto a\u00fan para detectar los s\u00edntomas, hall\u00f3 a su alrededor ciertas miradas de estupor cuando de pronto solt\u00f3 una frase que ten\u00eda poco que ver con lo que se estaba diciendo alrededor. Despu\u00e9s rio. Su\u00e1rez era Su\u00e1rez. Su amigo Sancho Gracia lo dec\u00eda as\u00ed: \u00abSu\u00e1rez era Su\u00e1rez\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La luz se fue apagando hasta que ya no hubo nada que hacer, \u00e9l no sab\u00eda qu\u00e9 hab\u00eda pasado, qu\u00e9 estaba pasando, qui\u00e9nes eran los que le rodeaban, c\u00f3mo se llamaban, por qu\u00e9 lo quer\u00edan. El Rey lo iba a ver de vez en cuando, y tambi\u00e9n lo iban a ver pol\u00edticos (una vez fue Alfonso Guerra, un encuentro muy especial), entre ellos gente que, mientras hubo luz, no lo quiso tanto; pero Su\u00e1rez (\u00abSu\u00e1rez era Su\u00e1rez\u00bb) no tuvo rencor en vida, de modo que c\u00f3mo iba a llevarse el rencor a la desmemoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tapado de la democracia<\/p>\n<p>El l\u00edder que cambi\u00f3 la historia de Espa\u00f1a<\/p>\n<p>Adolfo Su\u00e1rez, el pol\u00edtico m\u00e1s solitario de la democracia<\/p>\n<p>Los candidatos electorales de aquellos a\u00f1os recorr\u00edan parte de Espa\u00f1a en autocar, rodeados de periodistas. Su\u00e1rez jugaba con ellos al mus. Alfonso Guerra, vicel\u00edder socialista, le hab\u00eda llamado \u201ctah\u00far del Misisip\u00ed\u201d por sus triqui\u00f1uelas pol\u00edticas, pero su paisaje era la meseta castellana y sus cartas sal\u00edan de la baraja espa\u00f1ola; y a veces, eso s\u00ed, de su manga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n, se celebraba en Ponferrada una boda en el sal\u00f3n contiguo a donde Su\u00e1rez presid\u00eda una reuni\u00f3n de su partido. La novia, empujada por los comensales, decide pasarse al sal\u00f3n donde el dirigente centrista hablaba a sus militantes, y tras ella fue la tuna que amenizaba el banquete nupcial. Su\u00e1rez, ni corto ni perezoso, agarr\u00f3 la pandereta y la golpe\u00f3 con tanto entusiasmo que se hizo un cardenal en un dedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Contador de an\u00e9cdotas. Incluso los interlocutores m\u00e1s distantes quedaban conquistados por sus an\u00e9cdotas, generosas por lo com\u00fan para quienes aparec\u00edan en ellas. Pod\u00eda prolongar la conversaci\u00f3n tras la cena hasta entrada la madrugada sin parar de narrar hechos curiosos. Incluso contaba an\u00e9cdotas en sus m\u00edtines, como la siguiente, que us\u00f3 para ilustrar su dedicaci\u00f3n pol\u00edtica al completo: \u00c9l era gobernador de Segovia y hac\u00eda un recorrido por toda la provincia para reunirse con los alcaldes. Se encontraba en Pedraza cuando por fin un motorista consigui\u00f3 localizarle y le entreg\u00f3 una carta con el siguiente mensaje: \u00abHas sido padre de un hermoso ni\u00f1o hace dos d\u00edas\u00bb. Su\u00e1rez lament\u00f3 entonces no haber estado presente en el nacimiento de su hijo y uno de aquellos alcaldes le espet\u00f3: \u00abLo importante no es estar presente cuando los hijos nacen, sino cuando se encargan\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sonrisa permanente. Su habitual sonrisa dejaba ver unos dientes blancos como las teclas de un piano y mostraba una gran bonhom\u00eda. Ten\u00eda mucha cintura para las cr\u00edticas, aceptaba las bromas ajenas y no se quedaba a la zaga a la hora de urdir las propias. Eduardo Punset, candidato y compa\u00f1ero de viaje en una caravana electoral, pregunt\u00f3 en el autocar qui\u00e9n le hab\u00eda enviado dos desayunos a su habitaci\u00f3n del hotel cuando en realidad estaba durmiendo solo. Todos sospecharon que el culpable fue Adolfo Su\u00e1rez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Confidencias continuas. Las confesiones que har\u00eda un amigo a otro (sobre cuestiones triviales, pero de cierta exposici\u00f3n personal) sal\u00edan de su boca sin prevenciones pese a rodearlo personas que acababa de conocer, incluidos los periodistas. Ahora ser\u00eda impensable, porque alguno de los presentes vulnerar\u00eda la confianza y alguna frase de tan relevante personaje acabar\u00eda en Internet o quiz\u00e1s en una cabecera de raigambre. A veces tambi\u00e9n \u00e9l ped\u00eda confidencias a cambio. En una campa\u00f1a electoral, ret\u00f3 una noche a los periodistas que le segu\u00edan a calcular cu\u00e1ntos de ellos le iban a votar. Hizo su pron\u00f3stico, y lo contrast\u00f3 con el de los informadores. Alguno hasta expres\u00f3 abiertamente su intenci\u00f3n de voto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco debate. Toda la habilidad que desplegaba Su\u00e1rez en las distancias cortas le faltaba en el debate interno. Son c\u00e9lebres algunos de sus discursos (\u00abpuedo prometer y prometo\u00bb), que sal\u00edan de plumas ajenas pero le\u00eda con gran convicci\u00f3n. Sin embargo, su origen en el r\u00e9gimen franquista no le hab\u00eda habituado a los comit\u00e9s ni a las asambleas, a diferencia de lo que ocurr\u00eda entonces con los pol\u00edticos de izquierda. Pod\u00eda discutir durante horas ante un caf\u00e9, prolongar la charla tras una cena, extender la sobremesa hasta la extenuaci\u00f3n; pero los debates colectivos no le iban. Lo describ\u00eda as\u00ed un compa\u00f1ero suyo de trayectoria: \u00abCuando negoci\u00e1bamos en la Transici\u00f3n con gentes del PCE o del PSOE, ellos se pasaban horas debatiendo. Y nosotros nos cans\u00e1bamos enseguida\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muri\u00f3 Adolfo Su\u00e1rez, expresidente del gobierno espa\u00f1ol y el lider de la transici\u00f3n democr\u00e1tica Lewis Carroll lo dijo: \u00abY trat\u00f3 de imaginar c\u00f3mo era la luz de una vela cuando est\u00e1 apagada\u00bb. \u00c9l, Adolfo Su\u00e1rez, pudo ver c\u00f3mo se apagaba. 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