{"id":11039,"date":"2014-12-09T10:19:45","date_gmt":"2014-12-09T16:19:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11039"},"modified":"2014-12-09T10:22:35","modified_gmt":"2014-12-09T16:22:35","slug":"edmundo-valades-y-el-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11039","title":{"rendered":"Edmundo Valad\u00e9s y El Cuento"},"content":{"rendered":"<div class=\"AppContainer\">\n<div id=\"c_base\" class=\"c_base\">\n<div id=\"c_content\" class=\"c_main\">\n<div id=\"pageContent\">\n<div id=\"pageInbox\" class=\"v-Page\">\n<div id=\"inboxControl0f\">\n<div class=\"containsYSizerBar\">\n<div class=\"ContentRight WithRightRail FullView\" data-link=\"class{:~tag.contentRightClass(Layout.IsFullView, Layout.ReadingPaneMode)}\">\n<div class=\"ContentRightInner t_mbgc t_qtc t_urtc\">\n<div id=\"inboxControl0fv-ReadMessageContainer\" class=\"v-ReadMessageContainer slideOnResize\" tabindex=\"-1\">\n<div class=\"c-ReadMessage\" data-link=\"class{readMessageClass: ~tag.Show}\">\n<div id=\"ReadMessageScrollableSection\" class=\"rmMessages ClearBoth\" tabindex=\"-1\">\n<div id=\"readMessagePartControl394f\" class=\"c-ReadMessagePart ReadMsgContainer HasLayout ClearBoth HideShadows FullPart NoHistory Read RmIc\" data-link=\"class{:~tag.getHeaderCssClass(IsConversationPart, IsRead, IsDraft, IsTrustedSender, Items.length)}\">\n<div class=\"c-ReadMessagePartBody\" data-link=\"class{getClass:IsBodyExpanded}\">\n<div class=\"readMsgBody\">\n<div id=\"bodyreadMessagePartBodyControl399f\" class=\"ExternalClass MsgBodyContainer\" data-link=\"class{:~tag.cssClasses(PlainText, IsContentFiltered)}\">\n<div dir=\"ltr\">\n<h2 class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong>Edmundo Valad\u00e9s y El Cuento<\/strong><\/h2>\n<h2 class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><strong>El Cuento<\/strong><\/h2>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Considerada como creaci\u00f3n menor, h\u00edbrido, o cruce entre el relato y el poema, la minificci\u00f3n no ten\u00eda un nombre espec\u00edfico.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Conocida tambi\u00e9n como minicuento, microcuento, cuentito, cuento instant\u00e1neo, rev\u00e9s de ingenio, cuento r\u00e1pido, cuento en miniatura, s\u00edntesis imaginativa, ardid narrativo, ambage, revolera, artificio narrativo, artilugio pros\u00edstico, golpe de gracia o trallazo humor\u00edstico.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Tuvo auge a partir de que el maestro Edmundo Valad\u00e9s, por medio de El Cuento, Revista de Imaginaci\u00f3n, la colocara en primer plano, d\u00e1ndola a conocer a fondo en Am\u00e9rica Latina y difundi\u00e9ndola hasta lograr su profusi\u00f3n y hacer que captara el inter\u00e9s de grandes escritores latinoamericanos que la enriquecieron, para convertirla en la expresi\u00f3n literaria del siglo XX.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>La revista El Cuento surge en 1939, debido al inter\u00e9s de Edmundo Valad\u00e9s y Horacio Qui\u00f1ones, que desean crear una revista donde puedan publicarse cuentos de todo el mundo.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Logran publicarla cuando convencen a don Regino Hern\u00e1ndez Llergo para que corra con los gastos.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Aparecen s\u00f3lo cinco n\u00fameros en los que Horacio Qui\u00f1ones se encarga de traducir los cuentos que toman a su vez de la revista Squire.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Por cuestiones econ\u00f3micas y de escasez de papel se suspende su publicaci\u00f3n, pero el sue\u00f1o sigue vivo en la mente de Valad\u00e9s.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Es hasta mayo de 1964 que logra publicarla de nuevo, ahora con el apoyo econ\u00f3mico del librero Andr\u00e9s Zaplana.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>En ella aparece Valad\u00e9s como director y en el Consejo Editorial est\u00e1 Andr\u00e9s Zaplana; en el Consejo de Redacci\u00f3n quedan Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa, Henrique Gonz\u00e1lez Casanova y Juan Rulfo. Como gerente figura Bertha a. de Valad\u00e9s y como director art\u00edstico Federico Carlos Muci\u00f1o.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>\u201cLa revista que tiene usted en sus manos, lector, es prolongaci\u00f3n de la que, con el mismo nombre, se public\u00f3 por primera vez hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, con un \u00e9xito que s\u00f3lo pudo truncar la escasez de papel que produjo la Segunda Guerra Mundial. Los mismos prop\u00f3sitos que animaron a los primeros editores de EL CUENTO \u2013Horacio Qui\u00f1ones y Edmundo Valad\u00e9s\u2013, son los que nos impulsan ahora para reanudar la publicaci\u00f3n de una revista \u00fanica en su tipo y m\u00e1s necesaria ante cierta abundancia de literatura morbosa, vulgar e insubstancial: ofrecer mensualmente una selecci\u00f3n de cuentos cortos cuya lectura signifique, adem\u00e1s de un viaje fascinante por el mundo de la imaginaci\u00f3n creadora, una posibilidad amena de familiarizar a grandes n\u00facleos de lectores con la mejor literatura\u201d,<\/i> <b>puede leerse en ese primer n\u00famero<\/b>.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Es importante recalcar que en esta nueva etapa la revista incluye cuentos brev\u00edsimos que el maestro Valad\u00e9s extrae de cuentos m\u00e1s extensos, sobre todo orientales.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Debido al inter\u00e9s que estas minificciones despiertan en los lectores, en abril de 1969 la revista lanza una convocatoria para un concurso en que se piden minificciones con una extensi\u00f3n de una l\u00ednea hasta m\u00e1ximo una cuartilla, ofreciendo mil pesos de aquellos tiempos al ganador.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Como resultado se recibe una avalancha de participaciones de pa\u00edses latinoamericanos, sobre todo de Argentina, Uruguay, Brasil, Venezuela y M\u00e9xico.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>La ganadora del concurso es la mexicana Mariana Frenk con el cuento <\/b><i>\u201cCosas de la vida\u201d.<\/i> <b>A partir de entonces, el concurso de cuento brev\u00edsimo se vuelve permanente y la revista tiene que crear un espacio para las minificciones que se reciben en cada n\u00famero.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Otra cuesti\u00f3n importante es que para satisfacer la necesidad de los concursantes que desean saber si aciertan o no al escribir minificciones, Valad\u00e9s incorpora a la revista la secci\u00f3n<\/b> <i>\u201cCorreo del concurso\u201d,<\/i> <b>en la que se da a la tarea de criticar cada env\u00edo, marcando al autor errores y virtudes de sus historias y escoge las mejores para publicarlas.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>De esta forma, el maestro Valad\u00e9s, sin tener esa intenci\u00f3n, crea un taller literario dentro de la revista.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Siguiendo este ejemplo, las revistas sudamericanas como <\/b><i>Marcha,<\/i> <b>en Montevideo, y<\/b> <i>Humor y Juegos,<\/i> <b>en Argentina, lanzan tambi\u00e9n convocatorias a concursos de cuentos breves. En Colombia se crea<\/b> <i>Eku\u00f3reo<\/i> <b>y en Argentina surge<\/b> <i>Puro Cuento,<\/i> <b>dedicadas al cuento breve.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>Por todo este apogeo de la minificci\u00f3n, el maestro Valad\u00e9s se ve en la necesidad de definir sus caracter\u00edsticas, dejando claro que no debe exceder los diecisiete renglones o tres cuartos de cuartilla.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>En ella, las situaciones deben ser tramadas con malicia y contener historias vertiginosas que desemboquen en un golpe de ingenio.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>En la minificci\u00f3n las tem\u00e1ticas m\u00e1s frecuentes son la contraposici\u00f3n a historias conocidas, incidentes o personajes famosos, prolongaciones del juego sue\u00f1o-realidad, creaci\u00f3n de seres fabulosos o incursi\u00f3n en dimensiones donde se violentan todas las reglas de lo posible.<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>M\u00e9xico y la minificci\u00f3n deben mucho al maestro Valad\u00e9s, que logr\u00f3 que este tipo de cuentos tuviera un auge extraordinario a partir de su difusi\u00f3n y la motivaci\u00f3n permanente para crearlos. La figura de Edmundo Valad\u00e9s crece a medida que conocemos su esfuerzo por dar a conocer y motivar su creaci\u00f3n en Latinoamerica. Muy a su manera, la define as\u00ed: \u201cLa minificci\u00f3n es la gracia de la literatura.\u201d<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>La incr\u00e9dula<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Sin mujer a mi costado y con la excitaci\u00f3n de deseos acuciosos y perentorios, arrib\u00e9 a un sue\u00f1o obseso. En \u00e9l se me apareci\u00f3 una, dispuesta a la complacencia. Estaba tan pr\u00f3digo, que me pas\u00e9 en su compa\u00f1\u00eda de la hora nona a la hora sexta, cuando el canto del gallo. Abr\u00ed luego los ojos, y ella misma a mi diestra, con sonrisa ben\u00e9vola, me incit\u00f3 a que la tomara. Le expliqu\u00e9, con sorprendida y agotada excusa, que ya lo hab\u00eda hecho.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>\u2013Lo s\u00e9 \u2013respondi\u00f3\u2013, pero quiero estar cierta.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Yo no hice caso a su reclamo y volv\u00ed a dormirme, profundamente, para no caer en una tentaci\u00f3n irregular y quiz\u00e1 ya innecesaria.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>De amor<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>\u2026Y me volv\u00ed hacia ella, con una emoci\u00f3n infinita, bienhechora. Supe di\u00e1fanamente c\u00f3mo me gustaba con esa su sedante ternura, con esa su suave y tranquila actitud y c\u00f3mo en sus ojos y en sus labios, en la expresi\u00f3n de su rostro tomaba forma lo m\u00e1s deseado para m\u00ed en el mundo. Ella estaba compartiendo lo que empezaba a suceder, lo que ya present\u00edamos a trav\u00e9s de intensas miradas, lo que nos hab\u00edan expresado implorantes estrechamientos de manos, con temblor de palabras alucinadas y nerviosas, en un despertar indolente, imprevisto, y ya fiebre ardorosa, urgente llamado mutuo que se nos sal\u00eda por los poros. La atraje hacia m\u00ed, la enlac\u00e9, \u00e1vido de su boca, de sus labios, y nos besamos en irresistible entrega, en cesi\u00f3n total al beso que derrumba la verg\u00fcenza y germina el deseo original y avasallador, embargado de felices calosfr\u00edos. Ella era en mi abrazo un rumor palpitante de carne, rendida, d\u00f3cil, c\u00e1lida, que yo extenuaba en amoroso y tenaz apret\u00f3n de todo mi ser y capaz de anticiparme el prodigio de una posesi\u00f3n que abarcaba, con su sexo, a toda ella, a su invariable enigma de mujer, a sus m\u00e1s rec\u00f3nditos misterios y entra\u00f1as, a ese mundo sorprendente y tibio que era ya mi universo, a sus voces \u00edntimas, a su vida entera, a su alma, a su pasado, a su ni\u00f1ez, a sus sue\u00f1os de virgen, a su carne en flor, a sus pensamientos, en delicioso af\u00e1n de apropi\u00e1rmela \u00edntegra y fundirla a mi cuerpo y a mi vida para siempre.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>El fin<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>De pronto, como predestinado por una fuerza invisible, el carro respondi\u00f3 a otra intenci\u00f3n, enfilado hacia imprevisible destino, sin que mis in\u00fatiles esfuerzos lograran desviar la direcci\u00f3n para volver al rumbo que me hab\u00eda propuesto.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Caminamos as\u00ed, en la noche y el misterio, en el horror y la fatalidad, sin que yo pudiera hacer nada para oponerme.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>El otro ser par\u00f3 el motor, all\u00ed en un sitio desolado. Alguien que no estaba antes, me apunt\u00f3 desde el asiento posterior con el fr\u00edo implacable de un arma. Y su voz definitiva, me sentenci\u00f3:<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>\u2013\u00a1Prep\u00e1rate al fin de este cuento!<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Enigma<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>En el sue\u00f1o, fascinado por la pesadilla, me vi alzando el pu\u00f1al sobre el objeto de mi crimen.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>La marioneta<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>El marionetista, ebrio, se tambalea mal sostenido por invisibles y precarios hilos. Sus ojos, en agon\u00eda alucinada, no atinan la esperanza de un soporte. Empujado o atra\u00eddo por un caos de c\u00edrculos y esguinces, trastabilla sobre el desorden de su camerino, eslabona angustias de inestabilidad, oscila hacia el v\u00e9rtigo de una inevitable ca\u00edda. Y en \u00faltima y frustrada resistencia, se despe\u00f1a al fin como mu\u00f1eco absurdo.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>La marioneta \u2013un payaso en cuyo rostro de madera asoma, tras el gui\u00f1o sonriente, una nostalgia infinita\u2013 ha observado el drama de quien le da transitoria y ajena locomoci\u00f3n. Sus ojos parecen concebir l\u00e1grimas concretas, incapaz de ceder al marionetista la trama de los hilos con los cuales \u00e9l adquiere movimiento.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Sue\u00f1o<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Sentada ante m\u00ed con las piernas entreabiertas, columbro la v\u00eda para cumplir mi sue\u00f1o de cosmonauta: arribar a Venus.<\/i><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><i>Queta Navag\u00f3mez<\/i><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edmundo Valad\u00e9s y El Cuento El Cuento Considerada como creaci\u00f3n menor, h\u00edbrido, o cruce entre el relato y el poema, la minificci\u00f3n no ten\u00eda un nombre espec\u00edfico. 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