{"id":11077,"date":"2014-12-28T13:48:15","date_gmt":"2014-12-28T19:48:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11077"},"modified":"2014-12-28T13:50:40","modified_gmt":"2014-12-28T19:50:40","slug":"susan-sontag-producto-emblematico-de-su-tiempo-y-su-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11077","title":{"rendered":"Susan Sontag:  Producto emblem\u00e1tico de su tiempo y su cultura"},"content":{"rendered":"<p><strong>Susan Sontag<\/strong><\/p>\n<p><strong>Producto emblem\u00e1tico de su tiempo y su cultura<\/strong><\/p>\n<p>Su primer libro es una novela, El benefactor, publicada en 1963, con el cual se abri\u00f3 paso para colaborar en varias de las revistas m\u00e1s prestigiadas de Nueva York: Harper\u00b4s, The New York Review of Books y The Partisan Review.<\/p>\n<p>Pero fue su libro Contra la interpretaci\u00f3n, una recopilaci\u00f3n de ensayos, el que de inmediato la proyect\u00f3 como una de las figuras m\u00e1s influyentes en la intelectualidad de su generaci\u00f3n dentro y fuera de Estados Unidos, a fines de los a\u00f1os sesenta del siglo XX.<\/p>\n<p>Hab\u00eda enorme necesidad de entender lo que suced\u00eda en ese periodo de intenso reacomodo social, cultural y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En ese libro (publicado en 1966, aunque algunos textos datan de 1961) ella ofrec\u00eda respuestas a preguntas que estaban en el aire en un momento de cambios e intensa efervescencia social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En ese sentido, Susan y su obra son \u201cproducto\u201d emblem\u00e1tico de su tiempo y su cultura.<\/p>\n<p>Para la edici\u00f3n conmemorativa de los 30 a\u00f1os de ese primer libro de ensayos, Sontag escribi\u00f3 un comentario en el que sostiene: \u201c<strong><em>Soy consciente de que Contra la interpretaci\u00f3n se ve como un texto que es la quintaesencia de aquella era, ya m\u00edtica, conocida como los a\u00f1os sesenta. Evoco la etiqueta con renuencia, puesto que no me entusiasma la omnipresente convenci\u00f3n de empaquetar la vida de uno, la vida de la \u00e9poca de uno, en d\u00e9cadas. Y no fueron los a\u00f1os sesenta, entonces. Para m\u00ed fue b\u00e1sicamente el tiempo en que, al fin, escrib\u00ed una novela que me gust\u00f3 lo bastante como para publicarla, y empec\u00e9 a descargar parte de la carga de ideas sobre arte y cultura y de la empresa propia del conocimiento que me hab\u00edan distra\u00eddo de escribir obras de ficci\u00f3n.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Susan Sontag se quer\u00eda narradora antes que nada, era el tipo de escritura que &#8211;a decir de su hijo&#8211; m\u00e1s placer le deparaba. Adem\u00e1s de <strong>El benefactor<\/strong>, escribi\u00f3 las novelas <strong>Estuche de muerte<\/strong> (1967), <strong>En Am\u00e9rica<\/strong> (1996), <strong>El amante del volc\u00e1n<\/strong> (1992) y el libro de relatos <strong>Yo, etc\u00e9tera<\/strong> (1978).<\/p>\n<p>Pero su avidez de conocimiento, su proverbial curiosidad intelectual por infinidad de temas, la alejaban continuamente de la narrativa.<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo al libro p\u00f3stumo de Sontag, Al mismo tiempo, Rieff cuenta que el d\u00eda de su cumplea\u00f1os n\u00famero 70 -un a\u00f1o antes de sucumbir ante el c\u00e1ncer- su madre le confi\u00f3 que <strong>\u201clo que m\u00e1s anhelaba era tiempo, tiempo para emprender la obra que la escritura de ensayos le hab\u00eda detra\u00eddo con tanta frecuencia y por tan largos periodos. Cuanto m\u00e1s se enfermaba, se refer\u00eda con sombr\u00eda pesadumbre al tiempo perdido\u201d<\/strong><\/p>\n<p>.Ser\u00eda falaz, no obstante, concluir que Sontag renegaba del g\u00e9nero que le dio reconocimiento, influencia, celebridad y trascendencia. Ten\u00eda en muy alta estima al ensayo, como se percibe en la disertaci\u00f3n sobre el g\u00e9nero publicado por La Jornada Semanal<\/p>\n<p><strong>\u201cLos ensayos ingresaron en mi vida de lectora precoz y apasionada de una manera tan natural como lo hicieron los poemas, los cuentos y las novelas. Estaba Emerson al igual que Poe, los prefacios de Shaw al igual que sus obras teatrales, y un poco despu\u00e9s los Ensayos de tres d\u00e9cadas de Thomas Mann, y La tradici\u00f3n y el talento individual de T.S. Eliot en paralelo con La tierra bald\u00eda y Los cuatro cuartetos, y los prefacios de Henry James al igual que sus novelas. Un ensayo pod\u00eda ser un acontecimiento tan transformador como una novela o un poema.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el mismo texto, Sontag hace una definici\u00f3n que se le puede aplicar de cabo a rabo: \u201cUn ensayista influyente es alguien con un sentido agudizado de aquello que no se ha discutido (apropiadamente) o de aquello que se deber\u00eda discutir (de una manera diferente). Con todo, lo que hace perdurar un ensayo no son tanto sus argumentos cuanto el despliegue de una mente compleja y una destacada voz pros\u00edstica.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Una mente compleja y una destacada voz pros\u00edstica son, en efecto,\u00a0 las que se despliegan poderosas y provocadoras en los ensayos de Sontag, reunidos tambi\u00e9n en libros posteriores a Contra la interpretaci\u00f3n: Estilos radicales, Bajo el signo de Saturno, Sobre la fotograf\u00eda, La enfermedad y sus met\u00e1foras, El sida y sus met\u00e1foras, Cuesti\u00f3n de \u00e9nfasis y el libro p\u00f3stumo Al mismo tiempo, prologado por su hijo, David Rieff.<\/p>\n<p>Carlos Fuentes consider\u00f3 en su momento que \u201cel gran aporte\u201d intelectual de Sontag <strong>\u201cconsisti\u00f3 en revelar el valor de lo popular, la importancia de lo que parecer\u00eda menos importante, el cine, la moda, la cursiler\u00eda, el camp, la relevancia de lo marginal, exc\u00e9ntrico, perecedero, las obras del tiempo en su sentido m\u00e1s radical\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>La ensayista desafi\u00f3 las jerarqu\u00edas entre alta y baja cultura, la polarizaci\u00f3n entre forma y contenido y la falsa disyuntiva entre pensar o sentir. Lo se\u00f1alaba expl\u00edcitamente en sus reflexiones o lo mencionaba en sus declaraciones, como cuando le dijo en 1978 al periodista Jonathan Cott, en una c\u00e9lebre entrevista para la revista Rolling Stone: <strong>\u201csi voy a \u201cun concierto de Patti Smith me gusta, participo, lo disfruto y lo experimento m\u00e1s intensamente porque he le\u00eddo a Nietzsche\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Y en la misma charla lleg\u00f3 a decir: <strong>\u201cDebido a Bill Haley y sus cometas y Chuck Berry me divorci\u00e9 y dej\u00e9 el mundo acad\u00e9mico para empezar una nueva vida\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las an\u00e9cdotas en s\u00ed, estas referencias tangenciales al rock reflejan el esp\u00edritu disidente que caracteriza la vida y obra de Susan Sontag.<\/p>\n<p>Dicho esp\u00edritu no se proyect\u00f3 \u00fanicamente sobre el campo espec\u00edfico de la cultura, tambi\u00e9n se expres\u00f3 cr\u00edtico y desafiante sobre temas sociales y pol\u00edticos cruciales. Sobresale, entre otros, su cuestionamiento sistem\u00e1tico e irreductible a la pol\u00edtica exterior de su pa\u00eds, al que abiertamente calific\u00f3 como un imperio.<\/p>\n<p>Este aspecto de la actividad p\u00fablica de la autora de Viaje a Hanoi, Carlos Fuentes lo resume as\u00ed: <strong>\u201cSusan estuvo presente en Vietnam para denunciar el error de una guerra y en Sarajevo para averiguar el horror de otra. Su batalla pol\u00edtica final la dio contra el gobierno de George W. Bush y los peligros de una pol\u00edtica externa producto de la ignorancia, la soberbia y el peligro de suprimir, en los propios Estados Unidos, las libertades p\u00fablicas. Fue la primera y m\u00e1s fuerte de las intelectuales del Norte contra la pandilla de la Casa Blanca y las teor\u00edas suicidas del unilateralismo y la guerra preventiva\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Disentir en estos temas del gobierno de EU y del discurso dominante, implicaba exponerse al linchamiento p\u00fablico, enfrentarse a las acusaciones y calumnias de la maquinaria propagand\u00edstica. Es el caso de los ataques contra Irak despu\u00e9s de los atentados del 11 de septiembre de 2001. En medio del dolor y la conmoci\u00f3n, so pena de ser acusado de traici\u00f3n, resultaba pol\u00edticamente incorrecto se\u00f1alar la responsabilidad de la propia pol\u00edtica internacional estadounidense ante algo as\u00ed.<\/p>\n<p>Sontag lo hizo. En una entrevista publicada por La Jornada (6 de marzo de 2003,) Sontag advirti\u00f3 que detr\u00e1s de la ya irrefrenable determinaci\u00f3n del equipo de George W. Bush de llevar adelante sus planes de ataque a Irak se encontraba la \u201cvocaci\u00f3n de dominio mundial\u201d de una naci\u00f3n ca\u00f3tica y violenta, que favorece la pena de muerte y la posesi\u00f3n de armas en los hogares mientras practica gran variedad de religiones y se empe\u00f1a en moralizar a otros. El 11 de septiembre &#8211;subray\u00f3&#8211; dio pretexto a un proyecto cuyo objetivo era reconfigurar Medio Oriente.<\/p>\n<p>Hace diez a\u00f1os, Susan Sontag muri\u00f3 de leucemia en un hopistal de Nueva York. Fue la conclusi\u00f3n de una batalla que empez\u00f3 en 1976, cuando le diagnosticaron c\u00e1ncer por primera vez, a los 43 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En radical reordenamiento que actualmente experimenta el mundo, su voz es una de las que m\u00e1s se extra\u00f1an: su insobornable lucidez, su disidencia, su originalidad. Pero ah\u00ed est\u00e1n sus libros, todav\u00eda en di\u00e1logo con nuestro presente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Susan Sontag Producto emblem\u00e1tico de su tiempo y su cultura Su primer libro es una novela, El benefactor, publicada en 1963, con el cual se abri\u00f3 paso para colaborar en varias de las revistas m\u00e1s prestigiadas de Nueva York: Harper\u00b4s, The New York Review of Books y The Partisan Review. 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