{"id":11273,"date":"2015-02-15T11:16:53","date_gmt":"2015-02-15T17:16:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11273"},"modified":"2015-02-15T11:16:53","modified_gmt":"2015-02-15T17:16:53","slug":"muere-david-carr-el-periodista-que-se-investigo-hasta-a-si-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11273","title":{"rendered":"Muere David Carr, el periodista que se investig\u00f3 hasta a s\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><\/span><\/p>\n<div class=\"ContentRight WithRightRail FullView\" data-link=\"class{:~tag.contentRightClass(Layout.IsFullView, Layout.ReadingPaneMode)}\">\n<div class=\"ContentRightInner t_mbgc t_qtc t_urtc\">\n<div id=\"inboxControl0fv-ReadMessageContainer\" class=\"v-ReadMessageContainer slideOnResize\" tabindex=\"-1\">\n<div class=\"c-ReadMessage\" data-link=\"class{readMessageClass: ~tag.Show}\">\n<div id=\"ReadMessageScrollableSection\" class=\"rmMessages ClearBoth\" tabindex=\"-1\">\n<div id=\"readMessagePartControl393f\" class=\"c-ReadMessagePart ReadMsgContainer HasLayout ClearBoth HideShadows FullPart NoHistory Read RmIc\" data-link=\"class{:~tag.getHeaderCssClass(IsConversationPart, IsRead, IsDraft, IsTrustedSender, Items.length)}\">\n<div class=\"c-ReadMessagePartBody\" data-link=\"class{getClass:IsBodyExpanded}\">\n<div class=\"readMsgBody\">\n<div id=\"bodyreadMessagePartBodyControl398f\" class=\"ExternalClass MsgBodyContainer\" data-link=\"class{:~tag.cssClasses(PlainText, IsContentFiltered)}\">\n<div dir=\"ltr\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\" align=\"center\"><b>Muere David Carr, el periodista que se investig\u00f3 hasta a s\u00ed mismo<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>El columnista de &#8216;The New York Times&#8217; fallece trabajando en la redacci\u00f3n, con 58 a\u00f1os<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">MARC BASSETS<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Washington<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">David Carr ten\u00eda la voz ronca de un pirata, los andares desgarbados de un Quijote y la mirada inquisitiva de Sherlock Holmes.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Parec\u00eda un reportero salido de otra era, de una pel\u00edcula como Primera Plana, pero diseccion\u00f3 como pocos las \u00faltimas revoluciones de los medios de comunicaci\u00f3n. Aplic\u00f3 el rigor period\u00edstico tanto en sus columnas en las p\u00e1ginas de Econom\u00eda de The New York Times \u2014textos con gramos de opini\u00f3n y toneladas de informaci\u00f3n\u2014 y como en el libro en el que, con los m\u00e9todos del reporterismo cl\u00e1sico, investig\u00f3 las \u00e9pocas m\u00e1s oscuras de su biograf\u00eda m\u00e1s \u00edntima.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La noche de la pistola (The night of the gun, en ingl\u00e9s) es un libro particular. En \u00e9l, Carr intenta reconstruir parte de su vida, unos a\u00f1os que en su memoria quedaron bajo una nebulosa de drogas y alcohol. Como sus recuerdos son borrosos y, como buen reportero, no se f\u00eda ni de su propia versi\u00f3n, decide investigar su pasado. Se investiga a s\u00ed mismo como si persiguiese la exclusiva del Watergate. Entrevista a novias y camellos. A compinches en las noches de farra y a jefes que lo despidieron. Consulta archivos y hemerotecas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Carr utiliz\u00f3 la t\u00e9cnica del fact-checking \u2014la comprobaci\u00f3n de datos de una pieza period\u00edstica\u2014 para examinar su propia vida<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El t\u00edtulo del libro, publicado en 2008, proviene de una noche en la que cree recordar que un amigo le apunt\u00f3 con la pistola; al entrevistarlo, 20 a\u00f1os despu\u00e9s, el amigo le explica que jam\u00e1s tuvo un arma. \u201cEsta es una historia\u201d, escribe, \u201csobre qui\u00e9n ten\u00eda la pistola\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Carr utiliz\u00f3 la t\u00e9cnica del fact-checking \u2014la comprobaci\u00f3n de datos de una pieza period\u00edstica\u2014 para examinar su propia vida. Cre\u00eda que no exist\u00eda mejor m\u00e9todo que el repoterismo para llegar a la verdad y para mejorar las historias. Siempre, hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida, en que entrevist\u00f3 a la documentalista Laura Poitras y al periodista Glenn Greenwald sobre la pel\u00edcula Citizen Four, busc\u00f3 qui\u00e9n ten\u00eda la pistola.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El jueves por noche muri\u00f3 de forma inesperada en la redacci\u00f3n de The New York Times, el diario que amaba con pasi\u00f3n juvenil \u2014nunca dej\u00f3 de maravillarse por la fortuna de trabajar en el Vaticano del periodismo de calidad\u2014 y que le convirti\u00f3 en un referente para sus colegas de profesi\u00f3n y para las personas interesadas en los medios de comunicaci\u00f3n. Ten\u00eda 58 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Sus art\u00edculos, que se publicaban cada lunes, eran lo que en Estados Unidos se denomina columnas reporteadas. Rara era la columna que no conten\u00eda una o varias declaraciones sacadas de entrevistas. Su honestidad era desarmante.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En una columna reciente confes\u00f3 que hace unos a\u00f1os err\u00f3 al minusvalorar la publicaci\u00f3n alternativa Vice. En otra, sobre las acusaciones de violaci\u00f3n contra el c\u00f3mico Bill Cosby, critic\u00f3 a los periodistas que en a\u00f1os anteriores no le hab\u00edan preguntado al actor por las sospechas que ya circulaban. Enumeraba una serie de reporteros que, aunque \u201cestaban en el ajo\u201d, no dijeron nada. Despu\u00e9s a\u00f1ad\u00eda: \u201cY entre los que estaban en el ajo me incluyo a m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Carr se convirti\u00f3 en una figura p\u00fablica gracias a Page One, un documental de 2011 sobre The New York Times. El documental explicaba la crisis de la prensa en papel y la compleja transici\u00f3n al mundo digital, y lo hac\u00eda a trav\u00e9s de los periodistas que cubr\u00edan los medios de comunicaci\u00f3n en el Times.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Cultivaba ante la c\u00e1mara la imagen de reportero curtido y malhablado, una especie de t\u00edo cr\u00e1pula de los veintea\u00f1eros y treinta\u00f1eros que despuntaban en la Dama Gris. Quedaba claro que Carr, formado en la prensa local de su ciudad, Minneapolis, y de Washington D.C., era m\u00e1s que un periodista especializado en los medios. Hablar de los medios era para \u00e9l una forma de hablar del mundo, de la vida.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Su pen\u00faltima columna, publicada el lunes, abordaba el caso de Brian Williams, el presentador estrella de la cadena NBC, ca\u00eddo en desgracia al descubrirse que era falsa la historia que por a\u00f1os cont\u00f3 acerca de que el helic\u00f3ptero en que viajaba en 2003 fue alcanzado por fuego enemigo. En realidad viajaba en otro helic\u00f3ptero.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Carr, que de los enga\u00f1os de la memoria algo sab\u00eda, entrevist\u00f3 a 70 personas para reconstruir su propio pasado en La noche de la pistola. Williams embelleci\u00f3, quiz\u00e1 de buena fe, sus recuerdos, y al descubrirse la verdad, los torquemadas de la prensa y las televisiones estadounidenses se precipitaron a exigir su despido del telediario de la NBC.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El martes, la cadena lo suspendi\u00f3 durante medio a\u00f1o. Antes, Carr, que en sus columnas exhib\u00eda tanta retranca como empat\u00eda y piedad, fue de los pocos que discrep\u00f3. \u201cNo s\u00e9 si el Sr. Williams debe perder su empleo\u201d, escribi\u00f3. \u201cNo creo que deba perderlo\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"v-InboxFooterContainer\">\n<div class=\"c-PageFooter Unselectable\">\n<table class=\"uxp_ftr_control t_fbgc\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td class=\"uxp_ftr_left t_lnksi\">\n<ul>\n<li><span id=\"uxp_ftr_link_trademark\">\u00a9 2015 Microsoft<\/span><\/li>\n<li><a id=\"uxp_ftr_link_legal\" tabindex=\"60\" href=\"http:\/\/g.live.com\/8seskydrive\/tou\" target=\"_self\">T\u00e9rminos<\/a><\/li>\n<li><a id=\"uxp_ftr_link_privacy\" tabindex=\"60\" href=\"http:\/\/go.microsoft.com\/fwlink\/p\/?LinkId=253457\" target=\"_self\">Privacidad y cookies<\/a><\/li>\n<li data-jsv=\"#559_\"><a id=\"uxp_ftr_link_developers\" tabindex=\"60\" href=\"http:\/\/g.live.com\/8seskydrive\/dev\" target=\"_self\">Desarrolladores<\/a><\/li>\n<li data-jsv=\"\/559_#560_\"><a tabindex=\"60\" href=\"https:\/\/snt150.mail.live.com\/mail\/options.aspx?subsection=12&amp;n=123933770\" target=\"_self\">Espa\u00f1ol<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Muere David Carr, el periodista que se investig\u00f3 hasta a s\u00ed mismo El columnista de &#8216;The New York Times&#8217; fallece trabajando en la redacci\u00f3n, con 58 a\u00f1os MARC BASSETS Washington David Carr ten\u00eda la voz ronca de un pirata, los andares desgarbados de un Quijote y la mirada inquisitiva de Sherlock Holmes. 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