{"id":11281,"date":"2015-02-15T11:22:54","date_gmt":"2015-02-15T17:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11281"},"modified":"2015-02-15T11:22:54","modified_gmt":"2015-02-15T17:22:54","slug":"formula-inarritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11281","title":{"rendered":"F\u00f3rmula I\u00f1\u00e1rritu"},"content":{"rendered":"<p class=\"ecxMsoNormal\" align=\"center\"><b>F\u00f3rmula I\u00f1\u00e1rritu<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El director mexicano se enfrenta a su primera obra hist\u00f3rica, \u2018The Revenant\u2019, con el \u00e1nimo exigente que siempre le impulsa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">M\u00e1s sincero que nunca, en este encuentro deja claro que nunca se da por vencido.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Despu\u00e9s de nueve nominaciones a los Oscar con \u2018Birdman\u2019, sigue batallando su particular \u201cguerra a muerte por lograr una buena pel\u00edcula\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">JAN MART\u00cdNEZ AHRENS<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">M\u00e9xico DF<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Los barcos, a veces, albergan historias secretas. El Toluca, un carguero de la compa\u00f1\u00eda Transportaci\u00f3n Mar\u00edtima Mexicana, fue uno de ellos. Anclado en el puerto de Veracruz, enrol\u00f3 en 1980 a un muchacho de 17 a\u00f1os y pelo negr\u00edsimo que buscaba poner un oc\u00e9ano entre su pasado y su presente. Pocos meses antes se hab\u00eda escapado de casa con una mujer mayor que \u00e9l. La fuga termin\u00f3 en desastre: el padre de la dama amenaz\u00f3 al padre del so\u00f1ador; ella se sumi\u00f3 en una crisis profunda, y \u00e9l perdi\u00f3 el hilo, fue expulsado del colegio y, bajo el sol del tr\u00f3pico, acab\u00f3 embarcado en el Toluca, donde daban comida y transporte a cambio de fregar el suelo y engrasar las m\u00e1quinas. A bordo del buque, recorri\u00f3 el curso del Misisipi, descubri\u00f3 Barcelona y alcanz\u00f3 la Toscana y Sicilia. Corr\u00eda 1980 y en Alejandro Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu se hab\u00eda abierto el hambre de mundo. Dos a\u00f1os despu\u00e9s volver\u00eda a embarcarse. Esta vez, arrib\u00f3 a Bilbao, y desde all\u00ed, con mil d\u00f3lares que le hab\u00eda dado su padre, vivi\u00f3 un a\u00f1o a la deriva. Vendimi\u00f3 en La Torre de Esteban Hambr\u00e1n (Toledo), durante semanas durmi\u00f3 al raso en el parque madrile\u00f1o del Retiro y, al final, salt\u00f3 a Marruecos. Sin saberlo, en su interior se hab\u00eda dibujado la geograf\u00eda de su obra. La huella sobre la que andar\u00eda a lo largo de los a\u00f1os, la semilla de su cine. A la mujer, nunca la volvi\u00f3 a ver.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Han pasado casi 35 a\u00f1os, el Toluca hace ya mucho que fue desguazado y, a orillas del r\u00edo Bow, en la gran planicie de la canadiense Calgary el sol parece reci\u00e9n salido del congelador. No es un lugar f\u00e1cil para un rodaje. La temperatura rondar\u00eda los 30 grados bajo cero, si no fuera por el c\u00e1lido chinook, el \u00fanico viento capaz de frenar las aterradoras masas de aire \u00e1rtico. Su aliento agita esta ma\u00f1ana de enero los \u00e1lamos desnudos, bajo cuya sombra se juega un simulacro de muerte.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Sobre la nieve hay sangre demasiado roja para ser sangre, un fantasma indio embadurnado de ceniza al que por las tardes le gusta escuchar la m\u00fasica un poco empalagosa de Herbie Hancock y, sobre todo, un tipo de ojos acuosos y pelo rubio que se parece a Leonardo DiCaprio, act\u00faa (o eso intenta) como \u00e9l, pero que no es Leonardo DiCaprio. S\u00f3lo un sosias, una imitaci\u00f3n, como la sangre o el fantasma, pero que hoy, bajo la brisa del chinook, sirve para moldear, en una incesante cadena de repeticiones y correcciones, las escenas que habr\u00e1n de rodarse la semana siguiente, cuando llegue el verdadero DiCaprio.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cA cada paso, esculpo al animal que hay dentro de la piedra\u201d. Alejandro Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu es quien impone el orden a orillas del helado Bow. Tiene 51 a\u00f1os y sigue embarcado en su viaje interior. Bronc\u00edneo y de barbas velazque\u00f1as, su poderosa voz mueve los hilos de la trama. Todo gira a su alrededor. Y no es f\u00e1cil. Sus pasos conducen con extrema rapidez de un universo a otro. Hoy le ha tocado una masacre en un poblado indio, un di\u00e1logo entre dos tramperos de 1823 y una pesadilla con fantasmas y cabezas despellejadas. Tres escenas que forman parte de The Revenant, su pr\u00f3xima pel\u00edcula. Un prewestern de espacios abiertos y tensos silencios. Su primera obra hist\u00f3rica y rodada en condiciones extremas. \u201cMe excita poder fallar\u201d, se\u00f1ala el realizador.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Con los 50 entr\u00e9 en una melancol\u00eda profunda. A\u00fan sigo navegando en esa nube en donde se empiezan a apagar las luces de la fiesta\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">A su lado, siempre cerca, camina el director de fotograf\u00eda, su compatriota Emmanuel Lubezki (Ciudad de M\u00e9xico, 1964), ganador de un Oscar por Gravity. Entre s\u00ed se llaman por sus apodos. Negro (I\u00f1\u00e1rritu) y Chivo (Lubezki). Dos viejos amigos del DF. Al equipo se dirigen en perfecto ingl\u00e9s. Pero cuando tienen que decidir sobre aspectos fundamentales, ambos se apartan y, de pie en la nieve, deliberan en espa\u00f1ol, mientras los dem\u00e1s integrantes del rodaje, est\u00e1ticos, esperan la decisi\u00f3n que luego ejecutar\u00e1n bajo el mando \u00fanico de I\u00f1\u00e1rritu.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cSoy muy duro, muy militante, muy exigente; se me teme m\u00e1s que se me quiere. La gente sabe que no va a haber tregua, pero logro conectar con ellos, porque no exijo nada de lo que no doy y porque la experiencia crea una catarsis, lleva a un conocimiento profundo de las capacidades de todos nosotros. Cualquiera puede hacer una pel\u00edcula, pero lograr una buena es abrir una guerra a muerte, principalmente contigo mismo. Por eso me da miedo cada vez que voy a empezar una, porque no la suelto\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La afirmaci\u00f3n es emp\u00edricamente comprobable. I\u00f1\u00e1rritu act\u00faa como una centrifugadora. No para un segundo. En pocos minutos decide sobre la vestimenta del indio que hace de fantasma, el color de la sangre (\u201cm\u00e1s oscura, que han pasado 24 horas de la masacre\u201d), la duraci\u00f3n de las tomas, la inclinaci\u00f3n de la c\u00e1mara, la longitud de los pasos del falso DiCaprio, la perspectiva del poblado, el gesto triste de una anciana india\u2026 Todo tiene su huella. El universo gira aceleradamente a su alrededor. Pero en esta rutina, hoy es un d\u00eda distinto. Aunque nadie lo diga en voz alta, por superstici\u00f3n o modestia, todos saben que Birdman, la \u00faltima pel\u00edcula de I\u00f1\u00e1rritu, ha recibido la noche anterior nueve nominaciones a los Oscar y por los apartados m\u00e1s codiciados: mejor pel\u00edcula, director, actor (Michael Keaton), actor y actriz de reparto (Edward Norton y Emma Stone), guion original, fotograf\u00eda, sonido\u2026 La gloria cinematogr\u00e1fica aletea esta ma\u00f1ana entre los \u00e1lamos helados. No es la primera vez que I\u00f1\u00e1rritu ve sus pel\u00edculas aclamadas, pero nunca con tanta fuerza.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfC\u00f3mo vive la expectativa de los premios?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Lo vivo con distancia, porque, si no, te vuelves loco. En mi carrera me he vuelto un experto en pasar, en un segundo y sin haber hecho nada, de ser un exitoso nominado a un perdedor. No quiero decir que no tenga ninguna importancia, puedo sentir cierta excitaci\u00f3n, no nerviosismo; hay encanto, pero no es Santa Claus. A fin de cuentas, la competici\u00f3n en el arte es absurda. No quiero darle l\u00f3gica y decir: \u201cEs que soy el mejor y voy a ganar porque tengo estos m\u00e9ritos\u201d. Si piensas as\u00ed, acabas perdiendo la cabeza.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La noche es clara en Calgary. En el centro de la ciudad, a la altura del piso 25 de un cortante edificio de cristal y acero, I\u00f1\u00e1rritu, harto de hoteles, ha instalado su vivienda. Es un apartamento de tonos marrones, as\u00e9ptico y funcional. Apenas hay detalles personales a la vista, aunque los muebles, sin estridencias, denotan una confortable provisionalidad, perfecta para un n\u00f3mada que ha bajado del todoterreno que le trae del rodaje, en calcetines y hablando de M\u00e9xico y Octavio Paz. Ahora, ya en la estancia, I\u00f1\u00e1rritu se ha servido un campari con mucho hielo, ha sacado un cigarrillo electr\u00f3nico que ha conectado al mac y se ha reclinado en un alero del sof\u00e1 para responder a las preguntas del periodista. Sus frases son articuladas; la voz, grave y fuerte, arrastra una modulaci\u00f3n radiof\u00f3nica, pero suena sincera. A veces, antes de hablar, medita. Largos segundos hasta que cincela la idea. Y entonces la desgrana con seguridad.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfC\u00f3mo explica su \u00e9xito?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Es dif\u00edcil de explicarlo, yo no puedo ser objetivo. En un mundo donde la iron\u00eda reina, donde hay que separarse, protegerse y re\u00edrse de cualquier cosa que sea honesta o tenga una carga emocional, yo apuesto por la catarsis. Me gusta invertir emocionalmente en las cosas. Y la catarsis, cuando toca la vena emocional, tiene la posibilidad de abrir las puertas incluso de quienes se protegen.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Aunque Birdman desborda humor, sus personajes se mueven en la amargura. \u00bfEs usted pesimista, est\u00e1 desencantado?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013La inteligencia puede definirse como la posibilidad de poseer dos ideas opuestas simult\u00e1neamente y tener la capacidad de operar. Yo soy dos piernas con una contradicci\u00f3n constante cuyo resultado es mi obra. Me puedo drenar r\u00e1pidamente y llenar de un vac\u00edo existencial. En ese sentido, soy un hombre que observa m\u00e1s las p\u00e9rdidas que las ganancias, estoy obsesionado con la p\u00e9rdida, porque me duele perder lo que he tenido.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El vac\u00edo y la p\u00e9rdida. I\u00f1\u00e1rritu ha empezado a dar golpecitos con el dedo \u00edndice al cigarrillo electr\u00f3nico, de aspecto gal\u00e1ctico. Aspira, da otro golpecito, aspira. Pero nada. No funciona. Ri\u00e9ndose de su fracaso, lo vuelve a conectar al mac y se toma un trago de campari. \u201cProbaremos luego\u201d. I\u00f1\u00e1rritu no parece darse f\u00e1cilmente por vencido. Quienes le conocen dicen que nunca lo hace. Quiz\u00e1 sea herencia de su padre, un banquero que se arruin\u00f3 y se reh\u00edzo vendiendo fruta, o de su propia experiencia inici\u00e1tica, en la que conjur\u00f3 un amor cruzando el oc\u00e9ano. Sea lo que sea, desde aquel instante no dej\u00f3 de estar en movimiento. Tras sus aventuras por Europa y el norte de \u00c1frica, regres\u00f3 a la Ciudad de M\u00e9xico para ensayar la carrera de Comunicaci\u00f3n, aunque muy pronto eligi\u00f3 otros derroteros. Fue locutor de radio, dirigi\u00f3 la estaci\u00f3n musical n\u00famero uno en el DF, y se volc\u00f3 en la m\u00fasica (\u201csoy m\u00e1s music\u00f3logo que cin\u00e9filo\u201d, dice). Pero ni tener banda propia ni componer para seis pel\u00edculas le dio paz. No era un virtuoso. El perfeccionismo, esa pulsi\u00f3n que le permite rodar a 30 grados bajo cero, choc\u00f3 contra \u00e9l mismo. \u201cTengo los dedos torpes\u201d, confiesa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El cine se le apareci\u00f3 como \u00fanica salida. Anuncios, cortometrajes, televisi\u00f3n. Poco a poco descubri\u00f3 que ten\u00eda un talento natural para un mundo en el que no exist\u00edan antecedentes familiares (\u201csalgo de m\u00ed mismo, soy una flor extra\u00f1a\u201d). Las horas pasadas en la Cineteca Nacional empap\u00e1ndose de neorrealismo italiano, el ADN de su cine, hicieron el resto. Estudi\u00f3 direcci\u00f3n teatral con el legendario Ludwik Margules, un tir\u00e1nico maestro que le inculc\u00f3 la necesidad de tener bajo su bota cada mil\u00edmetro de la escena y de hacerlo con un esp\u00edritu renacentista. \u201cNada puede escapar, todo es responsabilidad m\u00eda, de todo he de saber\u201d. El demiurgo empezaba a despuntar. La alianza con el guionista Guillermo Arriaga culmin\u00f3 este proceso. En 2000 se estren\u00f3 la desgarradora Amores perros, luego vinieron 21 gramos (2003), Babel (2006), Biutiful (2010) y ahora Birdman. La escalera le llev\u00f3 cada vez m\u00e1s arriba. La huella del carguero Toluca iba por delante. Memphis, a orillas del Misisipi, Barcelona o Marruecos fueron el escenario de sus pel\u00edculas. \u201cAquel viaje me marc\u00f3 para siempre\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Aupado por los premios, entre ellos el de mejor director en el Festival de Cannes por Babel, el mexicano se volvi\u00f3 un artista codiciado por los gigantes de la pantalla, se erigi\u00f3 en la cabeza visible de una camada que, junto con sus amigos Alfonso Cuar\u00f3n y Guillermo del Toro, ha pulverizado todos los techos para los creadores hispanos. \u201cPero no es un boom, hay una sincron\u00eda, una generaci\u00f3n que comparte un espacio de la cinematograf\u00eda y que adem\u00e1s es amiga. Lo del boom est\u00e1 tan desgastado, el boom siempre trae un tum-tum-tum, como el final de una canci\u00f3n\u2026\u201d. En este camino ascendente se fue a vivir a Los \u00c1ngeles, rompi\u00f3 sonoramente con Arriaga y avanz\u00f3 en la madurez. En el camino tambi\u00e9n cruz\u00f3 la barrera de los 50 a\u00f1os. El tiempo empez\u00f3 a agostarse. Su mirada volc\u00e1nica se seren\u00f3. Pudo sentarse, como \u00e9l mismo explica, \u201ca la orilla del r\u00edo a ver el flujo desbordante de los pensamientos y sentimientos\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfLe influy\u00f3 mucho cumplir 50 a\u00f1os?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Dec\u00edan que los 40 eran duros, aunque yo ni me di cuenta cuando los pas\u00e9. Pero con los 50 entr\u00e9 en una melancol\u00eda profunda. A\u00fan sigo navegando en esa nube en donde se empiezan a apagar las luces de la fiesta.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Todo se vuelve pasado.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013La fiesta se va a acabar. Pero no me preocupa el pasado, sino lo que voy a perder, nuevamente.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Birdman es hijo de ese crep\u00fasculo. A medida que se acercaba al medio siglo de vida, I\u00f1\u00e1rritu busc\u00f3 puerto en la meditaci\u00f3n zen. Hizo un retiro. Observ\u00f3 sus voces internas, sobre todo, esa que le convierte en el centro del universo en los rodajes, desde la que irradia el magnetismo que le reconocen sus amigos. \u201cEsa voz inquisidora\u201d, explica el director, \u201ca la que llamo el Torquemada interno, un tipo al que le presentas cualquier caso y te mandar\u00e1 al fuego, un terrorista con el que no hay negociaci\u00f3n posible\u201d. Fue esa voz la que dio la clave de Birdman.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Sobre su huella construy\u00f3 una pel\u00edcula casi experimental, asentada sobre gigantescos planos-secuencia, que se mueven continuamente al borde del precipicio. Una comedia agridulce (\u201ca non funny comedy\u201d, bromea el director) que tiene mucho de repaso vital: un actor que a\u00f1os atr\u00e1s alcanz\u00f3 el estrellato por interpretar a un superhombre lo apuesta todo con una obra de teatro en Broadway, pero a medida que se acerca la hora del estreno, ese hombre, de m\u00e1s de 50 a\u00f1os, atormentado por su voz interior, se enfrenta a su pasado, a su familia, a s\u00ed mismo. A la perplejidad del arte.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cBirdman es una pel\u00edcula que tiene alas que me han liberado. He cambiado la forma de abordar los temas, pero estos siguen siendo los mismos: qui\u00e9n co\u00f1o somos, qu\u00e9 significado tiene y de qu\u00e9 trata esta vida. Es una pel\u00edcula para todos los que sentimos eso. Habla de la necesidad de reconocimiento, de confundir la admiraci\u00f3n con el amor; de entender ya demasiado tarde que era amor lo que tuvimos y que no lo supimos, y que eso era lo \u00fanico que necesit\u00e1bamos tener. Los seres humanos somos criaturas pat\u00e9ticas y adorables. Todos tenemos algo de Birdman\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Para m\u00ed el ritmo es Dios. El arte es la palpitaci\u00f3n de ese ritmo y, si no lo tienes, es imposible crear algo. Yo lo poseo\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El director se ha puesto un segundo campari. Dice que le abre el apetito. Durante la conversaci\u00f3n han tra\u00eddo la cena. Solomillo con espinacas. Los platos aguardan a ser recalentados en el horno. A lo largo de la entrevista, I\u00f1\u00e1rritu habla con convicci\u00f3n. No gesticula demasiado. S\u00f3lo en ciertos momentos, enfatiza sus palabras con un golpe de manos. Ocurre al tratar la crisis de los 50 a\u00f1os, los amores perdidos, al analizar los problemas de M\u00e9xico y el cinismo de Estados Unidos, que vende las armas y compra las drogas a su vecino del sur. Pero tambi\u00e9n sazona sus contestaciones de humor. Entonces sonr\u00ede abiertamente, busca la complicidad con la mirada. En ning\u00fan momento parece cansado. Su voltaje es constante. No hay bajones. Ni siquiera cuando entra en los meandros de Birdman. En la obra no s\u00f3lo se representa otra obra (De qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver), sino que, en un juego de espejos, el actor principal, Michael Keaton, que se hizo famoso por haber interpretado Batman, en la pel\u00edcula representa a Riggan Thompson, conocido por haber encarnado a Birdman. La ficci\u00f3n, la realidad y la metarrealidad se superponen, como mu\u00f1ecas rusas, en la cinta.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfQu\u00e9 buscaba al escoger a Keaton\/Batman para interpretar a Riggan Thompson\/Birdman?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013La metarrealidad que Michael Keaton agreg\u00f3 a la pel\u00edcula era muy importante, pero tambi\u00e9n un factor de alto riesgo. Y no fue el \u00fanico, Edward Norton tiene la misma reputaci\u00f3n que el personaje que interpreta, el actor de Nueva York que ha estado en la escena del teatro, pesado, dominante y sobreintelectualizado. En el plat\u00f3 rein\u00f3 eso: el gozo de poder representarse a uno mismo desnudo y sin verg\u00fcenza. Se abord\u00f3 de una forma honesta, no intelectual, no ir\u00f3nica. Esta pel\u00edcula es sincera. Yo estoy ah\u00ed dentro y esas son mis miserias, mis realidades. Yo he sido todos esos personajes. O he sido yo o he trabajado con ellos o he sido v\u00edctima suya. Ese ha sido mi mundo. Esa fue la apuesta. Y son elecciones reales, no es el actor interpretando a los actores fallidos; no, es el actor que ha pasado por eso.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfY c\u00f3mo fue el rodaje con esos planos-secuencia tan largos?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Fue extremadamente meticuloso y arriesgado, porque si fallaba no hab\u00eda forma de esconder mi mierda. Iba a quedar expuesta. Pero curiosamente por la misma efervescencia e inseguridad del proceso, hubo un gozo que yo no hab\u00eda conocido. Por primera vez me re\u00eda a carcajadas en el plat\u00f3. E incluso sent\u00eda culpa. Me dec\u00eda: \u201c\u00bfC\u00f3mo puedo disfrutar en un set si esto es trabajo?\u201d. Yo tengo un concepto protestante, en el trabajo no se r\u00ede uno. Pero en esta ocasi\u00f3n, fue una liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfImprovisa o va con la idea ya totalmente fija?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Tengo dos virtudes. Una es el concepto. Veo con precisi\u00f3n todo lo que no debe ser y lo que debe ser. La segunda es el ritmo. Para m\u00ed el ritmo es Dios. Sin ritmo no hay danza, ni arquitectura ni m\u00fasica\u2026 Las estrellas tienen un ritmo, el universo est\u00e1 r\u00edtmicamente ordenado, el arte es la palpitaci\u00f3n de ese ritmo y, si no lo tienes, es imposible crear algo. Ese ritmo lo poseo. Suena abstracto e idiota, pero cuando pongo una escena s\u00e9 naturalmente cu\u00e1ndo debe haber un espacio entre una palabra y la otra; s\u00e9 cu\u00e1nto tiene que estar separado un actor del otro y de la c\u00e1mara, s\u00e9 qu\u00e9 lentes debe usar, s\u00e9 si debe estar m\u00e1s arriba o m\u00e1s abajo, s\u00e9 la velocidad\u2026<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">I\u00f1\u00e1rritu habla, a veces, como filma. Se distancia, se eleva, vuelve en picado al punto original. Mira hacia delante. Al igual que otros autores, no es propenso a revisar su obra pasada. La primera vez que lo hizo fue en Los \u00c1ngeles, en 2010. Alquil\u00f3 un cine y prepar\u00f3 tres d\u00edas de sesi\u00f3n para sus hijos, que acababan de cumplir 15 y 17 a\u00f1os y que nunca antes hab\u00edan visto sus pel\u00edculas. Proyector, sala oscura, negativos. \u201cMis hijos han sufrido mis ausencias y me dije, \u2018por lo menos que vean que lo que hice merec\u00eda la pena\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">I\u00f1\u00e1rritu se enfrent\u00f3 entonces a su propio cine. Digiri\u00f3 su \u201cperturbadora vitalidad\u201d, se dej\u00f3 arrastrar por su \u201cflujo sangu\u00edneo emocional\u201d, pero tambi\u00e9n advirti\u00f3 que algo se hab\u00eda quebrado. \u201cHay abuso en la construcci\u00f3n, en la fragmentaci\u00f3n, me averg\u00fcenzo de ciertas cosas, me incomodan, pero tras Birdman soy un nuevo cineasta, cambi\u00f3 mi perspectiva formal\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En los Globos de Oro, &#8216;Birdman&#8217; consigui\u00f3 el galard\u00f3n para el mejor actor de comedia, Michael Keaton, y el mejor guion. En la imagen, I\u00f1\u00e1rritu recoge el premio junto a Nicol\u00e1s Giacobone, Armando Bo y Alexander Dinelaris. \/ CAMERA PRESS<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfY sus hijos qu\u00e9 dijeron?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Amores perros les encant\u00f3. Se sorprendieron much\u00edsimo de que fuera una pel\u00edcula tan moderna. Les pareci\u00f3 un poco hip, les asombr\u00f3 que su pap\u00e1, ese viejo, de pronto tuviese un aspecto medio moderno. 21 gramos les impresion\u00f3, no la articularon, pero les impact\u00f3. Y Babel les emocion\u00f3. Biutiful les dio un baj\u00f3n tremendo\u2026<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Lo dice riendo, con un deje de orgullo por sus hijos. Cuando habla de la familia, se le nota pr\u00f3ximo, emerge una calidez profunda. Lo mismo ocurre al analizar su pa\u00eds. Ha filmado en todos los rincones del planeta; su obra, como \u00e9l mismo recuerda, busca una universalidad sin pasaporte, pero su punto de vista est\u00e1 arraigado, embebido en M\u00e9xico. De alg\u00fan modo, sigue anclado en aquel puerto lejano de Veracruz: \u201cPuedo volar donde me d\u00e9 la gana sin cortar esas ra\u00edces\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Pero M\u00e9xico, esa tierra negra y solar, le duele. La tragedia de Iguala, el b\u00e1rbaro terremoto que ha sacudido al pa\u00eds, le recuerda a otros \u201chartazgos\u201d sufridos a lo largo de su existencia; como cuando vivi\u00f3 de ni\u00f1o, junto a su padre, la salvaje devaluaci\u00f3n del peso con L\u00f3pez Portillo; o la abismal crisis de confianza de Salinas de Gortari\u2026<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cEstoy acostumbrado a estos grandes derrumbamientos. Ahora, la diferencia radica en que la corrupci\u00f3n es tal que ha llegado a los niveles m\u00e1s b\u00e1sicos de la vida. Antes se secuestraba a los ricos, ahora el tipo que vende vegetales o refrescos en la calle, el que arregla llantas, la gente m\u00e1s humilde, es extorsionada por bandas de narcos que han tomado los Ayuntamientos y que se reparten el dinero con el alcalde. Ya no es que los Gobiernos sean una parte de la corrupci\u00f3n, sino que el Estado es la corrupci\u00f3n. Esa impunidad no puede sostenerse; no s\u00e9 en qu\u00e9 forma va a cambiar, pero tiene que cambiar\u201d, comenta I\u00f1\u00e1rritu para, acto seguido, como en su propio cine, someter la cuesti\u00f3n al movimiento pendular de su c\u00e1mara mental: \u201c\u00bfQui\u00e9n es el culpable de la corrupci\u00f3n? \u00bfSomos nosotros, son ellos, o ellos somos nosotros? Eso me provoca mucho conflicto\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013\u00bfY siente miedo en M\u00e9xico?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u2013Es un miedo como el que nos causa el lobo, le tememos porque no lo vemos. Sabemos de \u00e9l porque vivimos en el mismo espacio, por sus huellas, por sus rastros de sangre. Pero no tenemos ni idea de cu\u00e1ndo va a aparecer. Ese es el miedo que se siente en M\u00e9xico. La invisibilidad. Puedes llegar a una oficina a denunciar, y el lobo puede estar ah\u00ed, pero no lo ves. El narco se perme\u00f3. Esa es la parte del v\u00e9rtigo. Estamos en una estepa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">I\u00f1\u00e1rritu ha terminado su segundo campari y parece dar por olvidado el cigarrillo electr\u00f3nico. La entrevista, despu\u00e9s de m\u00e1s de dos horas, ha llegado a su fin. El director se ha alejado un momento a su habitaci\u00f3n para atender una llamada. Luego, obsequioso, calienta la cena en el horno y abre una botella de vino tinto de Oreg\u00f3n para compartirla. A la ma\u00f1ana siguiente, volver\u00e1 a la orilla del r\u00edo Bow. Enfundado en su ropa polar negra, buscar\u00e1 la complicidad del Chivo mientras afinan nuevos simulacros. Ambos, bajo los \u00e1lamos deshojados, dejar\u00e1n sus huellas en la nieve.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00f3rmula I\u00f1\u00e1rritu El director mexicano se enfrenta a su primera obra hist\u00f3rica, \u2018The Revenant\u2019, con el \u00e1nimo exigente que siempre le impulsa. M\u00e1s sincero que nunca, en este encuentro deja claro que nunca se da por vencido. Despu\u00e9s de nueve nominaciones a los Oscar con \u2018Birdman\u2019, sigue batallando su particular \u201cguerra a muerte por lograr [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":11282,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11281","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11281"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11283,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11281\/revisions\/11283"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}