{"id":11323,"date":"2015-02-22T13:54:31","date_gmt":"2015-02-22T19:54:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11323"},"modified":"2015-02-22T13:54:31","modified_gmt":"2015-02-22T19:54:31","slug":"javier-barros-sierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11323","title":{"rendered":"Javier Barros Sierra"},"content":{"rendered":"<p class=\"ecxMsoNormal\" align=\"center\"><b>Javier Barros Sierra<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\" align=\"center\"><b>La Jornada\u00a0<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>Cristina Barros<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Nieto de Justo Sierra, naci\u00f3 en Ciudad de M\u00e9xico el 25 de febrero de 1915. Ingeniero, fundador de ICA, secretario de Obras P\u00fablicas de 1959 a 1964 y rector de la UNAM entre 1966 y 1970.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Este a\u00f1o se cumple el centenario del nacimiento de Javier Barros Sierra. Su congruencia, la cabal honestidad con que ejerci\u00f3 su labor como funcionario p\u00fablico, su confianza en la educaci\u00f3n y la cultura como el mejor camino a seguir para resolver los problemas nacionales, as\u00ed como su valor para defender la autonom\u00eda universitaria frente al autoritarismo, hacen que su trayectoria sea un ejemplo ciudadano, en estos momentos dif\u00edciles para nuestra patria.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Naci\u00f3 en 1915 en Ciudad de M\u00e9xico. Sus padres fueron Jos\u00e9 Barros Olmedo y Mar\u00eda de Jes\u00fas Sierra Mayora, hija de Justo Sierra M\u00e9ndez, uno de los m\u00e1s notables intelectuales mexicanos.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Vida escolar<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Estudi\u00f3 en la primaria p\u00fablica Alberto Correa, en la Secundaria 3 y en la Preparatoria Nacional. Se gradu\u00f3 como ingeniero civil en la Escuela de Ingenier\u00eda y como Maestro en Ciencias Matem\u00e1ticas, en la Facultad de Ciencias. Fue profesor de geometr\u00eda y trigonometr\u00eda en la Escuela Nacional Preparatoria, y de c\u00e1lculo diferencial e integral en la Facultad de Ciencias. Escribi\u00f3 con Roberto V\u00e1zquez Garc\u00eda el libro Introducci\u00f3n al c\u00e1lculo diferencial e integral.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Como constructor<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">A fines de 1946 se cre\u00f3 ica (Ingenieros Civiles Asociados), proyecto impulsado por Bernardo Quintana Arrioja; Barros Sierra fue uno de los fundadores. Como ingeniero tuvo a su cargo la construcci\u00f3n de las facultades de Ciencias y de Filosof\u00eda y Letras, de las escuelas de Veterinaria y Odontolog\u00eda, de los laboratorios de Ciencias Qu\u00edmicas, del multifamiliar para maestros y de un sector del Estadio en Ciudad Universitaria, adem\u00e1s de otras muchas obras como la termoel\u00e9ctrica de Lecher\u00eda. Dej\u00f3 sus tareas como constructor al ser nombrado director de la Escuela de Ingenieros, por la junta de gobierno de la UNAM.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El funcionario p\u00fablico<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Poco despu\u00e9s, Adolfo L\u00f3pez Mateos (1958-1964) lo invit\u00f3 a hacerse cargo de la Secretar\u00eda de Comunicaciones y Obras P\u00fablicas. La reestructur\u00f3 y as\u00ed surgieron la Secretar\u00eda de Comunicaciones y Transportes (SCT), y la de Obras P\u00fablicas (SOP), de la que fue secretario durante esa administraci\u00f3n. Vendi\u00f3 entonces sus acciones de ICA para evitar conflictos de inter\u00e9s con su nuevo cargo p\u00fablico.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Durante su gesti\u00f3n se construyeron la carretera M\u00e9xico-Puebla y la Quer\u00e9taro-Celaya. En lo posible se opt\u00f3 por la mano de obra directa en trabajos de conservaci\u00f3n; as\u00ed se dio empleo a los campesinos. Se tendieron varios puentes en las carreteras costeras del Pac\u00edfico y del Golfo. En 1961 se inaugur\u00f3 el ferrocarril Chihuahua-Pac\u00edfico y, un a\u00f1o despu\u00e9s, se termin\u00f3 el puente Coatzacoalcos, el mayor del pa\u00eds en aquel tiempo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En 1966, Jes\u00fas Reyes Heroles, director de Petr\u00f3leos Mexicanos, le propuso\u00a0 encabezar el reci\u00e9n fundado Instituto Mexicano del Petr\u00f3leo. Entonces se consideraba que el petr\u00f3leo era \u2013como sigue siendo\u2013 un recurso estrat\u00e9gico para el desarrollo de M\u00e9xico; por eso, la investigaci\u00f3n y la industria petroleras deb\u00edan estar en manos de mexicanos comprometidos con su pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El rector<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Poco despu\u00e9s, Barros Sierra fue nombrado rector de la UNAM; durante su per\u00edodo (1966-1970) se realizaron muchas y muy profundas reformas. Se cre\u00f3 la Comisi\u00f3n T\u00e9cnica de Planeaci\u00f3n Universitaria, el Consejo de Estudios Superiores, la Comisi\u00f3n de Nuevos M\u00e9todos de Ense\u00f1anza y se fundaron el Centro de Investigaci\u00f3n de Materiales y el Laboratorio Nuclear. Se ampli\u00f3 el postgrado y se equilibr\u00f3 el volumen del alumnado, de tal manera que no hubo ya problemas de admisi\u00f3n para los egresados de la Preparatoria Nacional. Se realiz\u00f3 una amplia labor de difusi\u00f3n en toda la Universidad, fundando revistas importantes como Punto de Partida y Controversia. Se dio importancia a la Orquesta Filarm\u00f3nica, al frente de la cual nombr\u00f3 al m\u00fasico Eduardo Mata, y se construy\u00f3 el Foro Isabelino.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El rectorado de Javier Barros Sierra fue m\u00e1s all\u00e1 de los aspectos educativos y administrativos. En 1968, nuestra m\u00e1xima casa de estudios tuvo que enfrentar la incomprensi\u00f3n y la violaci\u00f3n de la autonom\u00eda por parte del Poder Ejecutivo. Fue entonces cuando se hizo m\u00e1s obvia su estrecha relaci\u00f3n con la Universidad. Para \u00e9l, \u201cdefender a la Universidad era defender el \u00e1mbito irreductible de las libertades individuales y sociales de M\u00e9xico.\u201d El rector act\u00fao con valent\u00eda en defensa de la Universidad \u2013de sus maestros, estudiantes y trabajadores\u2013, siempre dentro de la ley. Su visi\u00f3n de aquella etapa queda reflejada en el libro Conversaciones con Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El 15 de agosto de 1971 muri\u00f3 Javier Barros Sierra, a los cincuenta y seis a\u00f1os de edad. Estar\u00e1 siempre en nuestra memoria.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>Manuel P\u00e9rez Rocha<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En 2010, el Senado de la Rep\u00fablica le otorg\u00f3 de manera p\u00f3stuma<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">la medalla Belisario Dom\u00ednguez.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Fue el primer director del Instituto Mexicano del Petr\u00f3leo, en 1966.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Brindar ejemplo a los j\u00f3venes universitarios fue, seg\u00fan declar\u00f3 el ingeniero Javier Barros Sierra, uno de los prop\u00f3sitos de su actuaci\u00f3n durante el conflicto de 1968. Y sin duda, su congruencia, compromiso con la verdad y valent\u00eda tuvieron el fruto deseado, y muchos m\u00e1s. No sin exageraci\u00f3n el movimiento de 1968 es considerado un parteaguas en la historia de M\u00e9xico, y esto es as\u00ed porque la actuaci\u00f3n de los estudiantes, siguiendo el ejemplo de Barros Sierra, se tradujo no s\u00f3lo en una confrontaci\u00f3n con el autoritarismo reinante, sino tambi\u00e9n en un amplio movimiento de las conciencias.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Pero el ingeniero Barros Sierra no s\u00f3lo fue educador por ese camino, su actuaci\u00f3n como rector de la unam estuvo llena de iniciativas y acciones con profundo sentido educativo, como hab\u00eda ocurrido a\u00f1os atr\u00e1s cuando dirigi\u00f3 la Facultad de Ingenier\u00eda de la propia UNAM. Se dir\u00e1 que sobra se\u00f1alarlo, pues esa es la funci\u00f3n de todo directivo de una instituci\u00f3n educativa. Sin embargo, debe subrayarse ese car\u00e1cter de su actuaci\u00f3n, ya que hoy las \u201cautoridades educativas\u201d de este pa\u00eds, ignorantes de la complejidad de las tareas a su cargo (no entienden que no entienden), se conciben a s\u00ed mismas y act\u00faan como meros administradores, como promotores de t\u00e9cnicas de moda (y negocios), y como pol\u00edticos pragm\u00e1ticos.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Consciente de la complejidad de la tarea educativa, y de la necesidad de cambios profundos, Barros Sierra, el educador, inyect\u00f3 a nuestro sistema universitario una \u201cbocanada de aire fresco\u201d, de ideas liberales opuestas a las pr\u00e1cticas excluyentes y las pol\u00edticas trasnochadas reavivadas en la UNAM por los intereses corporativos, de los m\u00e9dicos, los abogados y tambi\u00e9n de los ingenieros. Estas anacr\u00f3nicas posturas hab\u00edan sido llevadas al extremo por su antecesor en la Rector\u00eda, el doctor Ignacio Ch\u00e1vez, quien hab\u00eda impuesto en esa instituci\u00f3n reformas inspiradas por sus convicciones clasistas y aristocratizantes confundidas con \u201cmeritocracia\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Este no es un se\u00f1alamiento gratuito: el propio Ch\u00e1vez expuso esas ideas, con enjundia, a\u00f1os despu\u00e9s de salir de la Rector\u00eda, al recibir la medalla Belisario Dom\u00ednguez. Su ideal de pa\u00eds, su \u201cutop\u00eda\u201d dijo, era una sociedad estratificada, dirigida por \u201csabios\u201d, alimentada por un sistema educativo tambi\u00e9n estratificado, una \u201cpir\u00e1mide\u201d explic\u00f3, en cuya c\u00faspide (la Universidad) se formar\u00edan los hombres selectos destinados a gobernar. Por tanto, seg\u00fan el prestigiado cardi\u00f3logo, era esencial establecer mecanismos de selecci\u00f3n, nivel por nivel del sistema educativo, y tambi\u00e9n en la Universidad, la cual era concebida como un aparato de rigurosa selecci\u00f3n \u201cde los mejores\u201d. Para ello se modificaron los reglamentos de inscripci\u00f3n y ex\u00e1menes, poniendo l\u00edmites y requisitos que, so pretexto de la \u201cexcelencia acad\u00e9mica\u201d, redujeron sin justificaci\u00f3n diversos derechos de los estudiantes.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El resultado fue un lamentable episodio que condujo a la renuncia de Ch\u00e1vez. Le sucedi\u00f3 el ingeniero Barros Sierra quien, poco despu\u00e9s de tomar posesi\u00f3n, propuso al Consejo Universitario nuevos reglamentos, coherentes con una concepci\u00f3n distinta de universidad. En palabras de otro liberal consecuente, el profesor Henrique Gonz\u00e1lez Casanova, uno de los colaboradores cercanos de Barros Sierra, se trataba de que junto al derecho a la libertad de c\u00e1tedra, la libertad de ense\u00f1anza, estuviera garantizado el derecho a la educaci\u00f3n, la libertad de aprender. Se eliminaron, pues, diversas barreras injustificadas para estudiar, y para demostrar en los ex\u00e1menes lo aprendido.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Al mismo tiempo, se pusieron en marcha acertadas medidas para enriquecer la educaci\u00f3n universitaria y elevar el nivel acad\u00e9mico: revisi\u00f3n de planes y programas de estudio, modernizaci\u00f3n (flexibilizaci\u00f3n) del dise\u00f1o curricular, fortalecimiento de bibliotecas y laboratorios, y la creaci\u00f3n de instancias especializadas en la investigaci\u00f3n de los complejos asuntos educativos, entre ellas la Comisi\u00f3n de Nuevos M\u00e9todos de Ense\u00f1anza y el Centro de Did\u00e1ctica. Estas dos dependencias universitarias fungieron tambi\u00e9n como promotoras de renovaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas acad\u00e9micas. En la administraci\u00f3n se crearon una pionera Comisi\u00f3n T\u00e9cnica de Planeaci\u00f3n Universitaria, y un novedoso sistema de presupuestos por programas, se integraron equipos de personal administrativo especializado en cada dependencia y se reorganiz\u00f3 y moderniz\u00f3 la Comisi\u00f3n T\u00e9cnica de Administraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La UNAM tom\u00f3 un nuevo camino, se expandi\u00f3 la matr\u00edcula que estaba limitada solamente por las restricciones econ\u00f3micas, m\u00e1s severas conforme la instituci\u00f3n hac\u00eda efectiva su autonom\u00eda, y se revitaliz\u00f3 y sane\u00f3 la vida estudiantil cuyas organizaciones hab\u00edan sido corrompidas por anteriores administraciones de la instituci\u00f3n. Este es un recuento m\u00ednimo de acciones que en cuatro a\u00f1os, en condiciones dif\u00edciles, permitieron encauzar la vida universitaria y fomentar el desarrollo de sus funciones sustantivas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El rector Barros Sierra era un hombre culto y sensible. De formaci\u00f3n ingeniero y matem\u00e1tico, se hab\u00eda dado a s\u00ed mismo una rica cultura en el \u00e1mbito de las humanidades. La literatura, la filosof\u00eda y la historia eran campos que frecuentaba, de ellos hablaba con erudici\u00f3n y soltura, y con eficacia los impuls\u00f3 en la unam, tanto en la docencia como en la investigaci\u00f3n y la difusi\u00f3n cultural. Menci\u00f3n especial merece su pasi\u00f3n por la m\u00fasica y su apoyo para que esta manifestaci\u00f3n del esp\u00edritu humano ocupara un lugar central en la vida de la Universidad. En estos empe\u00f1os se manifestaba tambi\u00e9n su compromiso de educador pues, para \u00e9l, educaci\u00f3n y cultura eran una misma tarea.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En estos d\u00edas se cumplen cien a\u00f1os del nacimiento del ingeniero Javier Barros Sierra. Ser\u00eda de gran provecho revisar sus ideas y realizaciones como educador, en especial ahora que la sep se ha mostrado incapaz de formular la reforma educativa que urge en este pa\u00eds y la propia unam navega sin rumbo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>V\u00edctor Flores Olea<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Javier Barros Sierra, defensor de la autonomia universitaria.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Pocos nombres y hombres se recuerdan en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico con el respeto y cari\u00f1o con el que se hace por Javier Barros Sierra, por sus calidades acad\u00e9micas pero, sobre todo, por la valent\u00eda y dignidad que mostr\u00f3 durante su rector\u00eda al frente de la unam en los muy complicados tiempos del a\u00f1o 1968. Valent\u00eda y dignidad pol\u00edticas, entre muchas otras virtudes, siempre en el m\u00e1s riguroso respeto a la ley. Y, desde luego, por su invariable y ejemplar defensa de la autonom\u00eda universitaria, violentada gravemente por las autoridades federales, cuyo titular como presidente de la Rep\u00fablica era Gustavo D\u00edaz Ordaz, de tan mala memoria entre una gran mayor\u00eda de mexicanos.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Muchos tendr\u00e1n presente que fueron aquellos tiempos de la Rector\u00eda de Javier Barros Sierra al frente de la M\u00e1xima Casa de Estudios, como dec\u00edamos, por los d\u00edas en que tuvo lugar lo que hoy se conoce como el \u201cmovimiento estudiantil y popular de 1968\u201d. Tiempos extraordinariamente dif\u00edciles para el pa\u00eds y para la UNAM, para el conjunto de las instituciones de ense\u00f1anza superior en M\u00e9xico y, desde luego, para muchos mexicanos que cayeron asesinados el 2 de octubre de ese a\u00f1o, v\u00edctimas tambi\u00e9n de la represi\u00f3n masiva que se impuso severamente.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">No podemos dejar de pensar en aquellas tragedias que vivi\u00f3 buena parte del pueblo de M\u00e9xico, sobre todo su sector juvenil y estudiantil, y en el hecho de que entre tanta violencia y brutalidad brillara como una esperanza la figura de Javier Barros Sierra, quien reaccion\u00f3 invariablemente con inteligencia y gallard\u00eda en favor de la democracia en nuestro pa\u00eds y, desde luego, en la defensa valiente de la autonom\u00eda universitaria y de los derechos humanos de los mexicanos.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Todav\u00eda recordamos el mitin realizado en la gran explanada de la Universidad, al d\u00eda siguiente de la destrucci\u00f3n, por una bazuca del Ej\u00e9rcito, de la puerta principal del Colegio de San Ildefonso, que albergaba a la Preparatoria n\u00famero 1, y que fue de alguna manera la \u201cchispa que incendi\u00f3 la pradera\u201d, que atiz\u00f3 el fuego del movimiento y de la protesta popular. Javier Barros Sierra afirm\u00f3 entonces: \u201cHoy, m\u00e1s que nunca, es necesario mantener una en\u00e9rgica prudencia y fortalecer la unidad de los universitarios. Dentro de la ley est\u00e1 el instrumento para hacer efectiva nuestra protesta. Hag\u00e1moslo sin ceder a la provocaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Tambi\u00e9n anunci\u00f3 que encabezar\u00eda una \u201cmanifestaci\u00f3n en la que presentaremos, fuera de la Ciudad Universitaria, nuestra demanda de respeto absoluto a la autonom\u00eda universitaria\u201d. Para el rector, en aquella movilizaci\u00f3n se dirim\u00edan \u201csin \u00e1nimo de exagerar [\u2026] no s\u00f3lo los destinos de la Universidad y el Polit\u00e9cnico, sino las causas m\u00e1s importantes, m\u00e1s entra\u00f1ables para el pueblo de M\u00e9xico. Por primera vez, universitarios y polit\u00e9cnicos, hermanados, defienden la vigencia de las libertades democr\u00e1ticas en M\u00e9xico\u201d, enfatiz\u00f3.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La historia de los pa\u00edses se va tejiendo con hilos complicados y contradictorios. En tales circunstancias, la figura del rector Javier Barros Sierra brill\u00f3 con luz propia y con el reconocimiento entusiasta de los universitarios y de los sectores m\u00e1s l\u00facidos y progresistas del pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La subsecuente gran manifestaci\u00f3n masiva y universitaria, el 1 de agosto de 1968, s\u00f3lo lleg\u00f3, por la prudente recomendaci\u00f3n del propio rector que la encabezaba, por la Avenida Insurgentes, hasta la calle de F\u00e9lix Cuevas y regres\u00f3 a la Ciudad Universitaria, ya que se confirm\u00f3 la presencia de fuertes contingentes militares pertrechados a la altura del Parque Hundido y en otros puntos de Ciudad de M\u00e9xico (incluido el Z\u00f3calo), que hubieran muy probablemente provocado enfrentamientos y violencia en contra de los estudiantes. Prudente medida, dec\u00edamos, que por fortuna fue atendida por la masa estudiantil que particip\u00f3 en la marcha.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El rector Barros Sierra, entre otros conceptos, expres\u00f3 en aquella ocasi\u00f3n: \u201cPermanezco al lado de los universitarios en su protesta contra los ataques a nuestra autonom\u00eda y en sus manifestaciones pac\u00edficas tendientes a la reivindicaci\u00f3n de su personalidad estudiantil ante el pueblo de M\u00e9xico. Durante casi cuarenta a\u00f1os la autonom\u00eda de nuestra instituci\u00f3n no se hab\u00eda visto tan seriamente amenazada como ahora.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">No se trata de reproducir con detalle la secuencia de hechos que llegaron a la tr\u00e1gica tarde del 2 de octubre en Tlatelolco, que representa uno de los momentos m\u00e1s desdichados de la vida nacional, pero s\u00ed de responder a quienes guardan dudas sobre los resultados hist\u00f3ricos, a m\u00e1s largo plazo, en el pa\u00eds, de aquellas pac\u00edficas y enormes movilizaciones que encarnaron el movimiento del \u201868.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Tales movilizaciones, orientadas sobre todo a ampliar los cauces democr\u00e1ticos en M\u00e9xico, originaron desde luego una enorme apertura e incluso, en gran medida, la democratizaci\u00f3n de las relaciones sociales. Probablemente no tuvieron el efecto de hacer realidad la democratizaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, pero s\u00ed transformaron en gran medida las relaciones sociales en m\u00faltiples dimensiones, desde luego en los centros de ense\u00f1anza pero tambi\u00e9n en el aspecto familiar y social, en que se \u201cdemocratizaron\u201d tales relaciones, limit\u00e1ndose severamente los autoritarismos anteriores y abri\u00e9ndose en muchos aspectos las libertades de expresi\u00f3n y asociaci\u00f3n, digamos con efectos positivos hasta la fecha. Se pagaron muy caras esas conquistas que, al fin y al cabo, han definido en buena medida hasta nuestros d\u00edas la vida social y aun pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Javier Barros Sierra, sobre todo desde la unam y en su vida p\u00fablica en diferentes funciones, contribuy\u00f3 de manera excepcional, con muchos otros mexicanos, a este indudable ensanchamiento de las libertades sociales y pol\u00edticas en M\u00e9xico y es por eso, entre muchos otros motivos, que le rendimos este sentido homenaje en ocasi\u00f3n del centenario de su nacimiento.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Por supuesto no fue s\u00f3lo Javier Barros Sierra sino muchos otros universitarios de excepci\u00f3n, quienes contribuyeron entonces y ahora a esta ampliaci\u00f3n de las libertades en M\u00e9xico. Destaca tambi\u00e9n la figura y el papel que ha desempe\u00f1ado Pablo Gonz\u00e1lez Casanova, que le sigui\u00f3 a su paso por la rector\u00eda y que ha contribuido, tambi\u00e9n como muy pocos, a luchar por la autonom\u00eda universitaria y por las libertades democr\u00e1ticas en M\u00e9xico, desde luego en su funci\u00f3n de Rector pero tambi\u00e9n como intelectual que ha contribuido enormemente a la defensa de los desheredados y de los derechos pol\u00edticos y sociales de los mexicanos, entre otra tareas analizando l\u00facidamente el papel y funci\u00f3n desempe\u00f1ados por el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN).<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>Hugo Aboites<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El 1 de agosto del \u201868 encabez\u00f3 la primera manifestaci\u00f3n de estudiantes y profesores, acompa\u00f1ado entre otros por Fernando Solana y Pablo Gonz\u00e1lez Casanova.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En el verano de 1968, la crisis nacional se agudiz\u00f3 profundamente por la incapacidad del gobierno para entender que era absurdo interpretar las protestas estudiantiles como un peligro para el gobierno y el Estado. El gobierno se hab\u00eda colocado de lleno en la hip\u00f3tesis de la disoluci\u00f3n social que planteaba el anacr\u00f3nico art\u00edculo 145 del C\u00f3digo Penal. Impulsado en plena segunda guerra mundial (1941) por el gobierno de \u00c1vila Camacho, ese art\u00edculo intentaba proteger a la naci\u00f3n de conspiradores nazis que, buscando crearle a Estados Unidos un tercer frente en su propio patio trasero, organizar\u00edan en M\u00e9xico a las poblaci\u00f3n de origen germ\u00e1nico y tambi\u00e9n mexicano simpatizante de la Alemania nazi y que, con ese objeto \u2013dice la ley\u2013 \u201cpreparen material o moralmente la invasi\u00f3n del territorio nacional o la sumisi\u00f3n del pa\u00eds a cualquier gobierno extranjero\u201d. Ese texto \u2013como se\u00f1alan profesores de la UNAM en el \u201868 (Exc\u00e9lsior, 13\/IX\/1968, p\u00e1g. 37-A)\u2013, debi\u00f3 desaparecer al t\u00e9rmino del conflicto b\u00e9lico, pero pronto el Estado descubri\u00f3 su utilidad para criminalizar movimientos de protesta e incluso endureci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s las sanciones al comienzo de los a\u00f1os cincuenta. Hizo posible, adem\u00e1s, perseguir como propaganda subversiva las ideas, opiniones pol\u00edticas y, como advert\u00edan los universitarios en el \u201868, hasta art\u00edculos, ponencias o c\u00e1tedras que criticaran al gobierno y que \u201cmoralmente\u201d preparaban para una invasi\u00f3n o la sujeci\u00f3n del pa\u00eds a un gobierno extranjero. Era un art\u00edculo, adem\u00e1s, que encajaba bien con una din\u00e1mica social m\u00e1s amplia, profundamente indiferente e incluso hostil con el derecho al afecto, a la libertad y la justicia que ten\u00edan los ni\u00f1os y j\u00f3venes de esa \u00e9poca, pero tambi\u00e9n los invisibles de entonces: los pobres, los ind\u00edgenas y los explotados.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En un clima pol\u00edtico-social de este tipo, con las posturas extremas del gobierno y el Estado expresadas en el art\u00edculo 145, y con las crecientes protestas, los estudiantes \u2013como ha seguido sucediendo\u2013 se convirtieron en el enemigo, y casi de inmediato esta percepci\u00f3n se extendi\u00f3 a la misma Universidad. \u00c9sta no s\u00f3lo era vista con suspicacia por ser el refugio de manifestantes, sino porque se trataba de una universidad aut\u00f3noma, donde expresamente se subrayaba el valor de la cr\u00edtica y la libertad de pensamiento. A los ojos del Estado se preparaba una desestabilizaci\u00f3n total, no s\u00f3lo \u201cmoralmente\u201d \u2013con ideas perturbadoras\u2013, sino tambi\u00e9n \u201cmaterialmente\u201d \u2013con masivas manifestaciones.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Barros Sierra encabeza la marcha contra la violaci\u00f3n de la autonom\u00eda, que parti\u00f3 de Ciudad Universitaria, recorri\u00f3 avenida Insurgentes, dio vuelta en F\u00e9lix Cuevas, luego en avenida Coyoac\u00e1n, de regreso a CU, 30 de julio de 1968. Cortes\u00eda IISUE\/AHUNAM\/cu4626-17<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En el contexto de esta atrofiada visi\u00f3n gubernamental, por supuesto se explica que, apenas d\u00edas despu\u00e9s del 26 de julio, inicio de las protestas, el gobierno llega al extremo de llamar al Ej\u00e9rcito para agredir y perseguir a estudiantes por toda la ciudad y ataca el 30 de julio un recinto universitario con disparos de bazuca, el Colegio de San Idelfonso, la Preparatoria de la Universidad, as\u00ed como al IPN. Ante este hecho, una marea de indignaci\u00f3n recorre el circuito universitario y se anuncia una multitudinaria marcha para el 1 de agosto, de la Ciudad Universitaria al Z\u00f3calo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Es entonces que el rector Barros Sierra decide sumarse y, rodeado de funcionarios (entre otros, lo acompa\u00f1an Fernando Solana y Pablo Gonz\u00e1lez Casanova), encabeza la manifestaci\u00f3n de estudiantes y profesores. Se enteran de que el Ej\u00e9rcito ya los espera para impedirles el paso a la altura de la Colonia N\u00e1poles y optan por s\u00f3lo marchar por Insurgentes hasta F\u00e9lix Cuevas. De esta manera, en lugar del silencio o de un mero pronunciamiento del Consejo Universitario, opta por marchar y defender a la Universidad junto con los estudiantes. Con esto, en un raro momento en la historia del pa\u00eds, la Universidad toda encara y desaf\u00eda al presidente y al Estado mismo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Entre Ciudad Universitaria y F\u00e9lix Cuevas la distancia es de unos cinco kil\u00f3metros. Pero, con su breve marcha, la Universidad mexicana recorre una distancia enorme y da un salto hacia el futuro. Aprende en ese momento, tal vez por primera vez, que precisamente por ser aut\u00f3noma puede colocarse \u00e9ticamente muy por encima de un gobierno y un Estado que han perdido el rumbo. La marcha env\u00eda el claro mensaje de que la raz\u00f3n \u2013representada en ese momento nada menos que por la Universidad Nacional\u2013 no est\u00e1 con el presidente. La profunda sinraz\u00f3n de la matanza de Tlatelolco es entonces, dram\u00e1ticamente, el final previsible de un camino de violencia y alteraci\u00f3n profunda del orden social que ha organizado el Estado y del que, casi desde el comienzo mismo del conflicto, la Universidad claramente se deslinda. No es la naci\u00f3n la que est\u00e1 en peligro por las protestas y movilizaciones de los universitarios; est\u00e1 en peligro por la reacci\u00f3n del Estado. Con su actuaci\u00f3n se pone en peligro la cultura, el pensamiento libre y la Universidad misma y, por ende, tambi\u00e9n se clausura la posibilidad de una salida amplia y de estadista a una crisis perfectamente encausable. A pesar de que Barros Sierra en ese per\u00edodo tambi\u00e9n critic\u00f3 a los estudiantes por tomar las escuelas de Ciudad Universitaria, en el momento decisivo supo colocarse, por congruencia universitaria, del lado de la verdad, aqu\u00ed s\u00ed hist\u00f3rica, de los universitarios. Aunque la persecuci\u00f3n no ces\u00f3 y fue luego tomada por el Ej\u00e9rcito, la Universidad floreci\u00f3 y creci\u00f3 como nunca en los a\u00f1os siguientes, dignific\u00f3 su papel frente a la naci\u00f3n y la historia, mientras aquel presidente entonces en funciones no.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cNunca me he sentido m\u00e1s orgulloso de ser universitario como ahora \u2013dijo Barros Sierra en esos d\u00edas. Porque es la Universidad, son nuestras instituciones las que generan el esp\u00edritu con que habremos de afrontar los problemas y sabremos apreciar los triunfos. Nuestra lucha no termina con esta demostraci\u00f3n. Continuaremos luchando por los estudiantes presos, contra la represi\u00f3n y por la libertad de la educaci\u00f3n en M\u00e9xico.\u201d (Citado por Hugo Guti\u00e9rrez Vega, en: Mart\u00ednez della Rocca, Otras voces\u2026).<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Barros Sierra no actu\u00f3 solo, fue impulsado por una ola enorme de descontento y de estudiantes indignados. Pero, a diferencia de muchos de sus colegas que en esos a\u00f1os optaron por permanecer callados y cuyos nombres nadie recuerda, Javier Barros Sierra (y otros rectores como Eli de Gortari, Jos\u00e9 Alvarado, Hugo Guti\u00e9rrez Vega\u2026), supo tener su momento de brillantez y acierto y una percepci\u00f3n profunda de la historia que se mov\u00eda bajo sus pies, y eligi\u00f3 bien y valientemente. Ante el actual deterioro \u00e9tico de la naci\u00f3n que demuestra la persecuci\u00f3n y desaparici\u00f3n de estudiantes de Ayotzinapa y de muchos otros, ese pedazo de la historia todav\u00eda sigue ofreci\u00e9ndonos muchas lecciones.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\"><b>Luis Hern\u00e1ndez Navarro<\/b><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cNunca me he sentido m\u00e1s orgulloso de ser universitario como ahora\u201d, afirm\u00f3 entonces.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El 30 de julio de 1968, el ingeniero Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, iz\u00f3 la bandera nacional a media asta, como protesta por la violaci\u00f3n a la autonom\u00eda universitaria. Apenas un d\u00eda antes, el Ej\u00e9rcito hab\u00eda disparado un bazukazo en contra de la puerta de la Preparatoria 1 en San Ildefonso, un tesoro colonial.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Su desaf\u00edo al poder de ese d\u00eda no fue una acci\u00f3n aislada. Su comportamiento a lo largo de todo movimiento estudiantil popular de ese a\u00f1o fue ejemplar. Algo inusitado en el clima de abyecci\u00f3n de la pol\u00edtica mexicana de aquellos a\u00f1os. Gallardo y digno, el rector no se dobl\u00f3 ante los actos de violencia autoritaria del r\u00e9gimen. Por el contrario, sin ambig\u00fcedad alguna los rechaz\u00f3 enf\u00e1ticamente. Lo mismo encabez\u00f3 manifestaciones multitudinarias, que conden\u00f3 la invasi\u00f3n militar de Ciudad Universitaria o defendi\u00f3 el derecho de los j\u00f3venes a disentir.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Su situaci\u00f3n no era sencilla. Incluso cuando Barros Sierra lleg\u00f3 a la rector\u00eda de la m\u00e1xima casa de estudios en 1966, las condiciones en que asumi\u00f3 el nombramiento fueron muy dif\u00edciles. Sustituy\u00f3 al doctor Ignacio Ch\u00e1vez Ch\u00e1vez, destituido por un pol\u00e9mico movimiento estudiantil. La Universidad estaba muy crispada. En sus aulas se incubaban los huracanes que azotaron el pa\u00eds dos a\u00f1os despu\u00e9s. Desde que tom\u00f3 posesi\u00f3n hasta que finaliz\u00f3 su per\u00edodo en 1970, el ingeniero no tuvo reposo. Seg\u00fan Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa, su colaborador y amigo, en 1968 el rector \u201cse enfrent\u00f3 al gobierno, no como un desaf\u00edo, sino como una resistencia fundamentalmente moral y justa\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Nieto de Justo Sierra, Barros Sierra naci\u00f3 en 1915 en el Distrito Federal y creci\u00f3 en un ambiente de lecturas y reflexiones sobre la historia y la pol\u00edtica de M\u00e9xico y el mundo. Se educ\u00f3 en los valores del humanismo y la t\u00e9cnica de la Escuela Nacional Preparatoria. Como estudiante de la Escuela Nacional de Ingenier\u00eda, fue parte de una generaci\u00f3n de profesionistas formados en la m\u00edstica de construcci\u00f3n del Estado Nacional inspirada en el cardenismo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Dotado de una inteligencia excepcional y de un sentido de la iron\u00eda tan fina como demoledora, magn\u00edfico conversador, Barros Sierra era un pensador riguroso. Amante de la m\u00fasica cl\u00e1sica, en la que seg\u00fan su hija Cristina encontraba \u201cgoce y consuelo\u201d, impuls\u00f3 la orquesta de la UNAM hasta convertirla en una de las mejores del pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Socio fundador de Ingenieros Civiles Asociados (ICA), la empresa de construcci\u00f3n de infraestructura establecida en 1947, abandon\u00f3 la iniciativa privada y se dedic\u00f3 alternadamente a la administraci\u00f3n p\u00fablica y la ense\u00f1anza universitaria.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Fue, durante el sexenio de Adolfo L\u00f3pez Mateos (1959-1964) el primer secretario de Obras P\u00fablicas. Entre los saldos de su labor en este terreno se encuentran la construcci\u00f3n de miles de kil\u00f3metros de carreteras, la edificaci\u00f3n de puertos y aeropuertos y el tendido de m\u00e1s de cuatrocientos puentes. Funcionario dedicado e \u00edntegro, ni se enriqueci\u00f3 ni lucr\u00f3 con la obra p\u00fablica. M\u00e1s adelante fund\u00f3 y fue el primer director del Instituto Mexicano del Petr\u00f3leo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Al frente de la Secretar\u00eda, el ingeniero estableci\u00f3 cu\u00e1les deben ser los atributos que debe tener el funcionario p\u00fablico para enfrentar los retos del pa\u00eds: \u201cSiguen siendo y seguir\u00e1n siendo las cualidades esenciales del hombre de Estado, aparte de la inteligencia, el buen sentido que implica la prudencia, la ponderaci\u00f3n y la serenidad; la intuici\u00f3n certera y la decisi\u00f3n valerosa, todas esas virtudes radicadas en una entrega sacrificial a la patria, sin ello los enormes complejos de M\u00e9xico no podr\u00e1n ser resueltos\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Al frente de la unam emprendi\u00f3 transformaciones profundas. Dirigente estudiantil, maestro, investigador, director de la Facultad de Ingenier\u00eda antes de ser rector, conoc\u00eda la Universidad a profundidad, encarnaba sus valores, hac\u00eda suya su misi\u00f3n. Era, en toda la extensi\u00f3n de la palabra, un universitario. Seg\u00fan su hijo Javier, \u201cdefend\u00eda a la Universidad como si fuera su cuna, su casa, su causa, su raz\u00f3n de ser\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Barros Sierra pag\u00f3 cara su osad\u00eda de desafiar al r\u00e9gimen. Su independencia y rectitud, su disenso ejemplar frente al poder, le valieron los m\u00e1s abyectos ataques y ofensas personales. Los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Octavio A. Hern\u00e1ndez y Luis N. Far\u00edas lo responsabilizaron del movimiento estudiantil.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Cuando el 2 de octubre de 1968 Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa le inform\u00f3 lo sucedido en la Plaza de Tlaltelolco, una sombra cubri\u00f3 su rostro. Ya no volvi\u00f3 a ser el mismo. \u201cAlgo se apag\u00f3 en \u00e9l. Algo de irremediable tristeza se apoder\u00f3 de Javier\u201d, escribi\u00f3 Garc\u00eda Cant\u00fa. Lo mismo piensa su hijo Javier. El d\u00eda del bazukazo \u2013cont\u00f3 en Evocaci\u00f3n del 68\u2013 \u201ccomenz\u00f3 a morir. Su lucha por defender la universidad le cost\u00f3 la vida\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El c\u00e1ncer lo devor\u00f3 en 1971. Sus restos fueron sembrados en el Pante\u00f3n Jard\u00edn. Un buen n\u00famero de dirigentes estudiantiles fueron a despedirlo. La l\u00e1pida sobre su tumba tiene escrito su nombre y una fecha: 1968.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Barros Sierra La Jornada\u00a0 Cristina Barros Nieto de Justo Sierra, naci\u00f3 en Ciudad de M\u00e9xico el 25 de febrero de 1915. Ingeniero, fundador de ICA, secretario de Obras P\u00fablicas de 1959 a 1964 y rector de la UNAM entre 1966 y 1970. 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