{"id":11551,"date":"2015-05-31T11:04:57","date_gmt":"2015-05-31T17:04:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11551"},"modified":"2015-05-31T11:04:57","modified_gmt":"2015-05-31T17:04:57","slug":"la-palabra-del-amor-en-palabras-de-todos-los-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11551","title":{"rendered":"La palabra del amor en palabras de todos los d\u00edas"},"content":{"rendered":"<p class=\"ecxMsoNormal\"><strong>La palabra del amor en palabras de todos los d\u00edas<\/strong><\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">No es f\u00e1cil entenderse con Teresa de \u00c1vila. Sin la curiosidad psicoanal\u00edtica o el privilegio del fervor religioso, no es una tentaci\u00f3n entrar a esa prosa del siglo XVI que la ignorancia se empe\u00f1a en corregir. Sin embargo, una vez superado el bloqueo del prejuicio, cuando la mirada se deja llevar por la obra de esta personalidad excepcional, ya no hay regreso, porque esta escritora nacida en \u00c1vila hace quinientos a\u00f1os, elevada a la categor\u00eda de santa en 1622, es m\u00e1s contempor\u00e1nea de lo que cabr\u00eda esperarse.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u00bfQu\u00e9 pueden tener de actualidad literaria las revelaciones de una monja que estaba convencida de tener encuentros amorosos con Dios, y que adem\u00e1s los escrib\u00eda? Fue Teresa quien, al testimoniar los encuentros con su amante en El libro de la vida, introdujo el yo subjetivo en la literatura, saltando a la modernidad en plena Edad Media. Poco despu\u00e9s vendr\u00eda Montaigne y m\u00e1s tarde Rousseau, pero primero la santa, la que no sab\u00eda lat\u00edn, la que escrib\u00eda porque se lo ordenaba su confesor, y la que \u201cpoquita cosa pod\u00eda hacer\u201d en comparaci\u00f3n con los nobles y cultos hombres.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Teresa ten\u00eda temple de guerrera. Nacida en 1515 en el seno de una familia de jud\u00edos conversos, en una Espa\u00f1a donde el fundamentalismo religioso se impon\u00eda a sangre y fuego, a los siete a\u00f1os se escap\u00f3 junto a su hermano para ir a evangelizar a los moros, pero no lleg\u00f3 muy lejos. Alg\u00fan amigo de la familia descubri\u00f3 muy pronto a los ni\u00f1os y los devolvi\u00f3 a casa. Teresa comprueba muy pronto que en el rol de las mujeres no hab\u00eda lugar para ser soldado de Jes\u00fas. Entonces ser\u00e1 el amor en vez de la guerra. A los veinte volvi\u00f3 a huir de su casa y se fue al convento. Y aunque el lugar elegido no era de su gusto, por demasiado mundano y fr\u00edvolo, all\u00ed se qued\u00f3 veinte a\u00f1os hasta que contrajo una grave enfermedad, no se sabe cu\u00e1l, y entonces se dedic\u00f3 a lo suyo. Compr\u00f3 una casa con la ayuda de una amiga viuda y all\u00ed instal\u00f3 el primer monasterio, el convento de San Jos\u00e9, en \u00c1vila, con una docena de monjas que viv\u00edan en la pobreza y practicaban la oraci\u00f3n en clausura total. Es la primera de sus \u201cmoradas\u201d, la que despu\u00e9s iba a conformar la orden de las Carmelitas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cY ans\u00ed determin\u00e9 a hacer eso poquito que yo puedo y es en m\u00ed\u201d, escribe Teresa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Comenz\u00f3 as\u00ed para Teresa la empresa de las Fundaciones; de la guerra entre \u201ccalzadas\u201d y \u201cdescalzas\u201d. Una empresa que dur\u00f3 quince a\u00f1os, entre epistolarios y conflictos, y concluy\u00f3 con la separaci\u00f3n de las dos \u00f3rdenes y la fundaci\u00f3n de la orden de las Carmelitas descalzas. Andariega e inquieta, con problemas de salud constantes, Teresa funda diecisiete conventos, y al mismo tiempo escribe Las moradas del castillo interior, El camino de la perfecci\u00f3n, y sobre todo El libro de la vida, que cay\u00f3 en sospecha de la Inquisici\u00f3n, al igual que muchos de quienes la hab\u00edan apoyado, entre ellos San Juan de la Cruz, aliado en su causa y confesor de uno de los conventos de la orden.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Teresa muere en pleno viaje en medio de visitas organizativas a sus conventos, el 4 de octubre de 1582.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Llama la atenci\u00f3n la osad\u00eda de Teresa. Hablar de s\u00ed misma, hacerse sujeto, y en primera persona, no era natural ni sobreentendido. \u00a1Mucho menos siendo mujer! Antes de ella, s\u00f3lo San Agust\u00edn hab\u00eda incursionado en la escritura en esa forma. El libro de la vida es su prosa autobiogr\u00e1fica, \u201cllena de atrevimiento, de vitalidad, en agotadora lucha por expresar lo in\u00e9dito, visiones bell\u00edsimas, documento sobre la vida cotidiana de la Castilla del siglo XVI, autorretrato de una personalidad arrolladora y, sobre todo, relato de una pasi\u00f3n, el amor arrebatado, tierno, enigm\u00e1tico y poderoso, entre Santa Teresa y Jesucristo\u201d, seg\u00fan la aguda descripci\u00f3n de su editora, la escritora espa\u00f1ola Laura Freixas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cVi a un \u00e1ngel cabe m\u00ed hacia el lado izquierdo en forma corporal&#8230;v\u00edale en las manos un dardo de oro, largo, y al fin de el hierro me parec\u00eda tener un poco de fuego. \u00c9ste me parec\u00eda meter por el coraz\u00f3n algunas veces, y que me llegaba a las entra\u00f1as. Al sacarle, me parec\u00eda las llevaba consigo, y me dejaba abrasada en amor grande de Dios&#8230;\u201d Que el psicoan\u00e1lisis se regodee con estas confesiones no es extra\u00f1o, pero adem\u00e1s del eros que desborda el texto, lo extraordinario es que Teresa lo haya formulado de esa forma y en su tiempo: su dios tiene cuerpo y voz.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En esa sensualidad, la narradora, la que testimonia, har\u00e1 el camino de una mujer enamorada. Incertidumbre primero, temor al enga\u00f1o despu\u00e9s, paso a paso hasta la entrega total a esa voz y ese cuerpo divino que se le ofrenda a su vez, y luego su narraci\u00f3n en primera persona, pero no como \u201cQuerido Diario\u201d, sino con la b\u00fasqueda constante del desplazamiento de su propio yo para comunicarse con el amado, y ser una en \u00e9l. No es poca cosa, si se piensa que ocurri\u00f3 en el siglo XVI donde las mujeres, aunque fueran monjas y consagradas a dios, ten\u00edan derecho alguno y menos a la escritura.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cQuerr\u00eda ya esta alma verse libre; el comer, la mata; el dormir, la congoja; ve que se le pasa el tiempo de la vida pasar en regalo, que parece vive contra natura, pues ya no querr\u00eda vivir en m\u00ed sino en Vos&#8230;\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Las conversaciones que Teresa entabla con su amante tienen la frescura de la espontaneidad. No correg\u00eda los textos; una prosa enmendada bien podr\u00eda despertar sospechas&#8230; y adem\u00e1s, entre ella y su amante no hab\u00eda lugar para secretos: \u201c&#8230;rompa vuestra merced esto que he dicho, si le pareciere&#8230;y perd\u00f3neme, que he estado muy atrevida\u201d.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En el \u00c9xtasis de Santa Teresa, obra cumbre del barroco, de Gian Lorenzo Bernini, una expresi\u00f3n de gozo sensual ilumina el rostro y atraviesa la actitud corporal de la monja. El escultor italiano ten\u00eda raz\u00f3n: Teresa la pasaba bien con sus \u00e9xtasis. Acaso gracias a ellos pudo sobrevivir y encontrar un refugio para reinventarse en un medio hostil para la creaci\u00f3n y las mujeres, como los artistas, que se reconstituyen en cada obra, en cada producci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Aunque hoy no se hable de \u00e9xtasis sino de obsesiones y pasiones. Lo mismo da.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Las fundaciones, no menos importantes que el castillo interior en las regiones de la pasi\u00f3n divina, la realizaci\u00f3n espiritual que no evade el cuerpo<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Hugo Guti\u00e9rrez Vega<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En 1567 se encontraron en Medina del Campo, ciudad que preside una parte de la meseta castellana, San Juan de la Cruz y la reformadora del Carmelo, la madre Teresa de Jes\u00fas. Hablaron largamente y acordaron unirse en las tareas de reforma de la orden y en el fortalecimiento de los conventos de descalzas y descalzos. Era claro que la monja necesitaba al reci\u00e9n ordenado para que atendiera los aspectos de la reforma de los conventos de frailes. Desde ese momento los dos religiosos unieron sus esfuerzos. La monja llamaba cari\u00f1osamente \u201cSenequita\u201d a su peque\u00f1o colaborador.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Afirma Luce L\u00f3pez-Baralt que los dos religiosos vivieron de distinta manera la experiencia m\u00edstica. Teresa de Jes\u00fas consideraba que el misticismo del fraile Juan de la Cruz era \u201cdemasiado refinado&#8230; todo lo espiritualiza\u201d. Fray Juan le replicaba cordialmente: \u201cMadre, cuando usted se confiesa, se excusa maravillosamente.\u201d Pero la madre insist\u00eda: \u201cDios nos libre de aquellos que son tan espirituales que quieren convertirlo todo en una contemplaci\u00f3n perfecta.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Mientras Fray Juan hab\u00eda trascendido las manifestaciones corporales de la experiencia m\u00edstica, la madre Teresa, dedicada en buena medida a sus labores reformadoras con toda su carga de peripecias administrativas, y siempre (salvo en los momentos de pura contemplaci\u00f3n) tan cerca de las cosas sencillas del mundo y de la vida, en los momentos de exaltaci\u00f3n m\u00edstica reflejaba en sus sentidos la tremenda tensi\u00f3n espiritual que la embargaba. Por lo tanto, escuchaba voces, ve\u00eda im\u00e1genes simb\u00f3licas, en ocasiones levitaba y se entregaba en cuerpo y alma en el momento de la transverberaci\u00f3n. El Dios que andaba \u201centre las cazuelas\u201d invad\u00eda todos los sentidos de la monja. Por eso Bernini, en su prodigiosa escultura, muestra a la Santa en brazos del \u00c1ngel y hace que su rostro refleje la tensi\u00f3n de un poderoso orgasmo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En 1976 fuimos a Espa\u00f1a con el grupo teatral de La Casa del Lago. Patrocinaban nuestro viaje y la gira por varias ciudades la Socialdemocracia Alemana, el todav\u00eda semiclandestino Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol, el agonizante Instituto de Cultura Hisp\u00e1nica que estaba a punto de convertirse en el Instituto de Cooperaci\u00f3n Iberoamericana, y varios colegios mayores de universidades de Madrid y de otras ciudades, y el PRI de Porfirio Mu\u00f1oz Ledo. La gira ten\u00eda el prop\u00f3sito de avanzar en el tema de la reanudaci\u00f3n de relaciones entre M\u00e9xico y Espa\u00f1a. La obra que llev\u00e1bamos se titulaba Sabaoth, que consist\u00eda en un collage de fragmentos de obras de Gil Vicente, Calder\u00f3n de la Barca, Quevedo, Santa Teresa de Jes\u00fas, Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, Valle-Incl\u00e1n, Villaurrutia y Gorostiza. Lo subtitulamos: La muerte en la literatura hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La gira comprendi\u00f3 Madrid (actuamos en el peque\u00f1o teatro del Colegio Mayor de Guadalupe, dirigido en aquellos a\u00f1os por Emiliano Moreno), Segovia, Sevilla y Salamanca. La prensa se ocup\u00f3 muy poco de nuestro sospechoso (por sus variados patrocinios) periplo por colegios mayores y auditorios escolares. Sin embargo, los j\u00f3venes que estaban en los primeros asomos del llamado \u201cdestape\u201d, mucho agradecieron nuestras intenciones innovadoras y un poco desnuditas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En Salamanca tuvimos una funci\u00f3n en El Colegio de Santa Teresa, dirigido por unas amables Carmelitas. Poco antes de levantar el tel\u00f3n, nos preocupamos mucho por su posible reacci\u00f3n de disgusto ante una de las escenas de la obra, aquella en la que Santa Teresa (interpretada por Helena Guardia, actriz de gran sensibilidad) dec\u00eda su \u201cvivo sin vivir en m\u00ed\u201d, en el silencio de su celda. Las ideas de los directores se basaban en la escultura de Bernini, el \u00c9xtasis de Santa Teresa y en la conjunci\u00f3n de la experiencia m\u00edstica con la org\u00e1smica. Esa circunstancia despert\u00f3 nuestro temor de ofender a las simp\u00e1ticas monjas. Al terminar la obra nos ofrecieron una merienda de chocolate y picatostes. Me acerqu\u00e9 a la directora y la encontr\u00e9 muy contenta y dicharachera. Al intentar disculparme por nuestras audacias esc\u00e9nicas, la Carmelita me par\u00f3 en seco con un: \u201cNada, hijo, que en esos momentos nuestra santa madre debe haber sentido algo parecido a un orgasmo.\u201d Nada pude decir, pero esa noche pens\u00e9 que la transici\u00f3n peninsular era ya un hecho, curiosamente presidido por la voz de los m\u00edsticos, el esp\u00edritu de la democracia, el instinto de placer de Freud y la funci\u00f3n del orgasmo de Reich.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Hace quinientos a\u00f1os, el 28 de marzo de 1515, naci\u00f3 Teresa de Cepeda y Ahumada, quien ha pasado a la historia de la literatura y de la Iglesia como Santa Teresa de Jes\u00fas o Teresa de \u00c1vila, fundadora de la orden de las Carmelitas descalzas y autora de los mejores textos er\u00f3tico-religiosos del Renacimiento espa\u00f1ol.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Se dice que el siguiente pasaje del cap\u00edtulo 29 de su El libro de la vida, inspir\u00f3 al escultor Lorenzo Bernini para realizar su conocida pieza El \u00e9xtasis de Santa Teresa, que se encuentra en la iglesia de Santa Mar\u00eda de la Victoria, en Roma:<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Ve\u00edale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parec\u00eda tener un poco de fuego. Este me parec\u00eda meter por el coraz\u00f3n algunas veces y que me llegaba a las entra\u00f1as. Al sacarle, me parec\u00eda las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hac\u00eda dar aquellos quejidos y tan excesiva la suavidad que me pone este grand\u00edsimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual aunque no deja de participar el cuerpo algo, y a\u00fan harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo d\u00e9 a gustar a quien pensare que miento.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Podemos \u2013gracias a Freud\u2013 interpretar una met\u00e1fora como \u201cdardo de oro largo\u201d de hierro y con fuego, como un evidente s\u00edmbolo f\u00e1lico. Y la acci\u00f3n de que ese dardo le fuera metido a la autora \u201cpor el coraz\u00f3n algunas veces y que me llegaba a las entra\u00f1as\u201d, una clara alusi\u00f3n al acto sexual sublimado en amor espiritual. Asimismo, la menci\u00f3n del abrasamiento por amor y de un dolor espiritual muy grande despu\u00e9s de esta experiencia, expresa el \u00e9xtasis sensual de la desfloraci\u00f3n como resultado de la entrega y el abandono, aunque la autora proyecte todo al plano del alma que se funde con su creador. Aqu\u00ed, el \u00e9xtasis religioso como experiencia org\u00e1smica no s\u00f3lo valida espiritualmente la sexualidad humana, sino ratifica que el motor de la revelaci\u00f3n m\u00edstica es el deseo de fundirse con el Otro como resultado del impulso de la libido. No en balde una c\u00e9lebre edici\u00f3n de El erotismo, de Georges Bataille, lleva en la portada un detalle del citado berniniano El \u00e9xtasis de Santa Teresa.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">He aqu\u00ed otra prueba de que nuestra santa predilecta fue una mujer con sus hormonas bien puestas:<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Cuando el dulce Cazador<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">me tir\u00f3 y dej\u00f3 herida,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">en los brazos del amor<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">mi alma qued\u00f3 rendida;<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">y, cobrando nueva vida,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">de tal manera he trocado,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">que mi Amado es para m\u00ed<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">y yo soy para mi Amado.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Hiri\u00f3me con una flecha<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">enherbolada de amor,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">y mi alma qued\u00f3 hecha<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">una con su Criador.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Ya yo no quiero otro amor,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">pues a mi Dios me he entregado,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">y mi Amado es para m\u00ed<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">y yo soy para mi Amado.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La fusi\u00f3n de las almas es aqu\u00ed una sublimaci\u00f3n del deseo de la fusi\u00f3n de los cuerpos, pues el ep\u00edteto de Cazador con que la autora alude a Cristo le otorga a \u00e9ste una inequ\u00edvoca masculinidad poseedora, y la alusi\u00f3n a la herida que \u00c9l le causa con la flecha expresa de nuevo la desfloraci\u00f3n, ya que la flecha es otro s\u00edmbolo f\u00e1lico y el alma una met\u00e1fora del genital femenino. Por \u00faltimo, la entrega como pre\u00e1mbulo de la fusi\u00f3n de dos seres en uno confirma a la pulsi\u00f3n libidinal como causa del deseo religioso de negarse a s\u00ed mismo para llegar a ser en el Otro.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Si aceptamos este an\u00e1lisis, Teresa de \u00c1vila personifica una liberadora y vitalista manera de entender y practicar la religiosidad.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">El erotismo transgresor<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">de Daniel Lezama<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Ingrid Suckaer<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Acompa\u00f1ada de abundantes referencias a la pintura occidental de varias \u00e9pocas, la obra de Daniel Lezama es compleja porque propicia una lectura en la que los campos de interpretaci\u00f3n se extienden no s\u00f3lo al devenir de las innumerables fuentes de la pl\u00e1stica (utilizadas con l\u00f3gica entre forma y contenido), sino tambi\u00e9n a referentes sociales contempor\u00e1neos. Con innegables cualidades formales, en la pintura de este artista hay numerosos cuadros cercanos a lo que Bataille llam\u00f3 sexualidad profunda (sangre, crimen y todo aquello que degrada la virtud); no obstante los excesos, por lo regular en sus personajes destacan la inocencia y la falta de culpa. El erotismo de Lezama habla de aquellos que no reconocen el l\u00edmite y, fascinados por ello, encuentran el \u00e9xtasis en la trasgresi\u00f3n violenta de toda norma social.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra del amor en palabras de todos los d\u00edas No es f\u00e1cil entenderse con Teresa de \u00c1vila. Sin la curiosidad psicoanal\u00edtica o el privilegio del fervor religioso, no es una tentaci\u00f3n entrar a esa prosa del siglo XVI que la ignorancia se empe\u00f1a en corregir. 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