{"id":11563,"date":"2015-06-05T11:49:24","date_gmt":"2015-06-05T17:49:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11563"},"modified":"2015-06-05T11:49:24","modified_gmt":"2015-06-05T17:49:24","slug":"ulteriores-piezas-del-calendario-melodico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11563","title":{"rendered":"Ulteriores Piezas del Calendario Mel\u00f3dico"},"content":{"rendered":"<div class=\"AppContainer\">\n<div id=\"c_base\" class=\"c_base\">\n<div id=\"c_content\" class=\"c_main\">\n<div id=\"pageContent\">\n<div id=\"pageInbox\" class=\"v-Page\">\n<div id=\"inboxControl0f\">\n<div class=\"containsYSizerBar\">\n<div class=\"ContentRight WithRightRail FullView\">\n<div class=\"ContentRightInner t_mbgc t_qtc t_urtc\">\n<div id=\"inboxControl0fv-ReadMessageContainer\" class=\"v-ReadMessageContainer slideOnResize\">\n<div class=\"c-ReadMessage\">\n<div id=\"ReadMessageScrollableSection\" class=\"rmMessages ClearBoth\">\n<div id=\"readMessagePartControl784f\" class=\"c-ReadMessagePart ReadMsgContainer HasLayout ClearBoth HideShadows FullPart NoHistory Read RmIc\">\n<div class=\"c-ReadMessagePartBody\">\n<div class=\"readMsgBody\">\n<div id=\"bodyreadMessagePartBodyControl789f\" class=\"ExternalClass MsgBodyContainer\">\n<div dir=\"ltr\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Ulteriores piezas del calendario mel\u00f3dico<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Samuel M\u00e1ynez Champion<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Proceso<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">A lo largo de este a\u00f1o hemos escudri\u00f1ado dentro de la m\u00fasica de concierto con miras a localizar aquellas obras que ilustraran, a trav\u00e9s de sus pentagramas, el discurrir del tempo en sus ciclos estacionales. As\u00ed, en los n\u00fameros del semanario 1992 y 1995 rese\u00f1amos ocho composiciones ?las que err\u00f3neamente supusimos que agotaban la lista? creadas desde mediados del siglo XVII hasta la d\u00e9cada de los setentas del XX, cada una en sus distintas latitudes. Conviene recordarlas en su orden cronol\u00f3gico: Las Four Seasons de Simpson (1650), las Quattro Stagioni de Vivaldi (1725), las Jahreszeiten de Haydn (1801), las Saisons de Tchaikovsky (1875), el ballet ??????? ???? de Glazunov (1901), el ballet The Seasons de Cage (1947), las Folk Songs of The Fours Seasons de Vaughan Williams (1952) y las Estaciones porte\u00f1as de Piazzolla (1970).<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">No obstante, hab\u00edamos previsto que el camino de la investigaci\u00f3n estaba abierto y que nuevos hallazgos se sumar\u00edan al empe\u00f1o; de tal suerte que ahora nos disponemos a rese\u00f1ar los frutos de la labor en curso con seis composiciones adicionales. Todas pr\u00e1cticamente inauditas. Damos por supuesto que el n\u00famero seguir\u00e1 expandi\u00e9ndose, no s\u00f3lo con las que el futuro nos depare, sino con las que yacen en alg\u00fan rinc\u00f3n del pasado todav\u00eda sin iluminar. Adelantamos, para regocijo de nuestra mexicanidad, que dentro de este nuevo grupo de creadores hay dos compatriotas, uno de ellos vivo y en plena etapa productiva. Suya es la obra m\u00e1s reciente que localizamos y es justo reconocer aqu\u00ed que a \u00e9l debemos varias de las pistas que nos condujeron a las obras para arpa. Huelga decir que el complemento para que nuestro texto se justifique a plenitud ?contamos ahora con una primicia mundial? es la audici\u00f3n de la m\u00fasica ?disponible siempre en la audioteca de Proceso?, de la que naturalmente hemos de hacer una selecci\u00f3n estacional: Nos ce\u00f1imos a la Primavera que a\u00fan nos corresponde por su renacimiento impl\u00edcito\u2026<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Las primeras Four Seasons para arpa. No es muy conocida para el gran p\u00fablico la trayectoria del gal\u00e9s John Thomas (1826-1913), y menos a\u00fan su producci\u00f3n musical. S\u00f3lo podemos acertar que fue un arpista de enorme talento ?se habla de que era un prodigio en la ejecuci\u00f3n de su instrumento? que viaj\u00f3 por Europa conquistando admiradores con la exquisitez de sus ejecuciones. Es sabido que su educaci\u00f3n fue costeada por la matem\u00e1tica Ada Lovelace Byron ?la \u00fanica hija leg\u00edtima del famoso poeta y Lord?, quien al escucharlo tocar crey\u00f3 que era su deber proporcionar los medios para que su talento floreciera. Vino entonces su ingreso a la Royal Academy of Music de Londres de donde sali\u00f3 preparado para obtener resonantes triunfos. Despu\u00e9s de uno de sus conciertos parisinos, H\u00e9ctor Berlioz apunt\u00f3 en su columna period\u00edstica: \u201cVoila comment jouer la harpe\u201d Con respecto a las composiciones en cuesti\u00f3n, cabe decir que tuvieron como fuente de estro creativo diferentes poemas de la tradici\u00f3n popular de su tierra. En la primavera resuenan las imitaciones del Cuc\u00fa. La dedicataria del ciclo fue la condesa Esterh\u00e1zy y tenemos como fecha aproximada de composici\u00f3n el a\u00f1o 1850.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Sucesivas Jaargetijden nacen en Holanda. Tampoco es muy renombrada la figura del compositor Henri Zagwijn (1878-1954), sin embargo, la calidad de su obra lo ameritar\u00eda. En cuanto a su perfil curricular b\u00e1stenos saber que fue un autodidacta que se dej\u00f3 influenciar por la m\u00fasica francesa. No a caso escribi\u00f3 una biograf\u00eda de Debussy. Ocup\u00f3 una c\u00e1tedra como maestro en el Conservatorio de Rotterdam y fue un asiduo seguidor de la teor\u00eda antropos\u00f3fica de Rudolf Steiner. (En s\u00edntesis, esta sostiene que \u201cla experiencia cognitiva del mundo espiritual puede lograrse gracias a un m\u00e9todo prescrito de autodisciplina\u201d.) En sus partituras palpita el amor por la naturaleza y por las impresiones que ella ejerce en el \u00e1nimo humano. Sus Estaciones fueron pensadas para una combinaci\u00f3n poco frecuente: arpa y piano. Su a\u00f1o de creaci\u00f3n es sintom\u00e1tico: 1945, inmediatamente despu\u00e9s de haberse firmado el armisticio de la Segunda Guerra.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Las primeras Cuatro estaciones mexicanas. La loable iniciativa eman\u00f3 del compositor veracruzano Mario Ruiz Armengol (1914-2002), quien las plasm\u00f3 en un grupo de piezas para arpa sola en 1976. (Proceso 1997) Su g\u00e9nesis deriv\u00f3 de la apasionada relaci\u00f3n amorosa que el maestro sostuvo con una arpista. Para ella, Carmen, escribi\u00f3 un n\u00famero importante de obras exclusivas para su instrumento ?23 en total? y, dato de relieve, con ese corpus sonoro inici\u00f3 su viraje compositivo emigrando de la m\u00fasica \u201cpopular\u201d hacia la \u201cculta\u201d. No es motivo de sorpresa que a pesar de su indiscutible buena factura, nadie se haya interesado todav\u00eda en tocarlas y darlas a conocer. Con sumo deleite anunciamos que la m\u00fasica que acompa\u00f1a a este texto se conecta con la primicia anunciada.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Irrumpen en el mercado las American Four Seasons. Correspondi\u00f3 al estadunidense Philip Glass (1937) el m\u00e9rito de retomar en 2009 el modelo vivaldiano adapt\u00e1ndolo a su propio estilo compositivo. Si el abad veneciano escribi\u00f3 cuatro obras llevando al viol\u00edn de solista, Glass hizo suya la idea englobando dentro de otro concierto para viol\u00edn y orquesta el ciclo estacional completo. A diferencia del modelo original no hay una idea literaria que sostenga al edificio sonoro: se mantiene en pie aleatoriamente a lo largo de cuatro movimientos. El lenguaje minimalista de Glass es la novedad que inunda el \u00e9ter y, como podemos suponer, el sistema de marketing ha cumplido fehacientemente con su cometido, pues podemos enterarnos por la red, que el trabajo de Glass obtuvo tanto \u00e9xito en su estreno como lo hizo en su momento la Quinta Sinfon\u00eda de Beethoven. \u00bf\u2026?<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Seasons lost, la siguiente propuesta norteamericana en pro de la ecolog\u00eda. Por encargo de dos violinistas c\u00e9lebres ?Jennifer Koh y Jaime Laredo? el joven m\u00fasico David Ludwig (1974) se dio a la tarea de cincelar en 2012 una obra que pusiera en el centro del debate el problema del calentamiento global que nos aqueja, de ah\u00ed su t\u00edtulo: Estaciones perdidas. El veh\u00edculo fue otro concierto, en este caso para dos solistas, donde qued\u00f3 muy lejos la referencia vivaldiana, empero, la importancia del mensaje trasciende los detalles de su concepci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u00a0En palabras de Ludwig, el tiempo dedicado a la Primavera se bas\u00f3 en una interconexi\u00f3n de temas y melod\u00edas que buscaban asemejar el naciente, aunque amenazado, reverdecer de la naturaleza. Tocante al calibre del material sonoro ?Ludwig obtuvo varios grados universitarios y es maestro de composici\u00f3n en el Curtis Institute de Philadelphia? hemos de referir que la prensa yanqui lo encomia sin reservas. \u201cUn compositor con algo urgente que decir\u201d, \u201cun gran talento para evocar un sentido de memoria y de misterio\u201d son algunas de las cr\u00edticas a las que, acaso, debi\u00e9ramos sumarnos.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Las \u00faltimas Cuatro Estaciones hechas en M\u00e9xico. Tambi\u00e9n en 2012, por instancias de la soprano Roc\u00edo Dom\u00ednguez, el arpista y compositor Jos\u00e9 Enrique Guzm\u00e1n (1969) se enfrasc\u00f3 en la escritura de un ciclo de canciones para voz y piano. La idea germinal procedi\u00f3 de doce Haikus a los que Guzm\u00e1n musicaliz\u00f3 con un notorio apego al instante que esos retratan. As\u00ed, en las tres peque\u00f1as piezas de las que se compone la Primavera, nos encontramos con la inspiraci\u00f3n po\u00e9tica de Octavio Paz y de Matsuo Bash\u00f3, el gran maestro de la forma breve que \u201csencillamente refleja lo que sucede en un lugar y en un momento determinado\u201d. Nuestro premio nobel capt\u00f3 la esencia de una gota de tiempo y Guzm\u00e1n la petrific\u00f3 en el viento al ponerle notas a sus letras:<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cLa hora es transparente<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">vemos, si es invisible el p\u00e1jaro,<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">el color de su canto.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Sumando ecos por la preservaci\u00f3n de nuestro entorno, afirmamos que los fragores del mundo ser\u00edan menos cruentos si aprendi\u00e9ramos simplemente a contemplarlo\u2026 y para ello, qu\u00e9 mejor que servirnos estas m\u00fasicas que alientan la posesi\u00f3n absoluta un presente donde se consolida nuestro renacer continuo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ulteriores piezas del calendario mel\u00f3dico Samuel M\u00e1ynez Champion Proceso A lo largo de este a\u00f1o hemos escudri\u00f1ado dentro de la m\u00fasica de concierto con miras a localizar aquellas obras que ilustraran, a trav\u00e9s de sus pentagramas, el discurrir del tempo en sus ciclos estacionales. 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