{"id":11567,"date":"2015-06-05T11:52:13","date_gmt":"2015-06-05T17:52:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11567"},"modified":"2015-06-05T11:52:13","modified_gmt":"2015-06-05T17:52:13","slug":"vicente-lenero-hombre-de-teatro-padre-de-muchos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11567","title":{"rendered":"Vicente Le\u00f1ero, hombre de teatro, padre de muchos"},"content":{"rendered":"<div class=\"AppContainer\">\n<div id=\"c_base\" class=\"c_base\">\n<div id=\"c_content\" class=\"c_main\">\n<div id=\"pageContent\">\n<div id=\"pageInbox\" class=\"v-Page\">\n<div id=\"inboxControl0f\">\n<div class=\"containsYSizerBar\">\n<div class=\"ContentRight WithRightRail FullView\">\n<div class=\"ContentRightInner t_mbgc t_qtc t_urtc\">\n<div id=\"inboxControl0fv-ReadMessageContainer\" class=\"v-ReadMessageContainer slideOnResize\">\n<div class=\"c-ReadMessage\">\n<div id=\"ReadMessageScrollableSection\" class=\"rmMessages ClearBoth\">\n<div id=\"readMessagePartControl791f\" class=\"c-ReadMessagePart ReadMsgContainer HasLayout ClearBoth HideShadows FullPart NoHistory Read RmIc\">\n<div class=\"c-ReadMessagePartBody\">\n<div class=\"readMsgBody\">\n<div id=\"bodyreadMessagePartBodyControl796f\" class=\"ExternalClass MsgBodyContainer\">\n<div dir=\"ltr\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Vicente Le\u00f1ero, hombre de teatro, padre de muchos<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Estela Le\u00f1ero Franco<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Proceso<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Vicente Le\u00f1ero fue maestro de varias generaciones, constancia del compromiso de un escritor en nuestra sociedad y su capacidad en el arte de indagar nuevas formas de expresi\u00f3n. Un hombre polifac\u00e9tico que en su b\u00fasqueda de la verdad (y no la absoluta) lo apost\u00f3 todo. En la literatura, el periodismo, el teatro, el cine y en su fe plasm\u00f3 un universo personal, que se conecta con nuestro inconsciente colectivo. Su influencia como maestro y creador en el teatro mexicano ha abierto nuevos horizontes. Mi esencia como dramaturga y gente de teatro se la debo grandemente a \u00e9l. Es maestro de muchos, ya estuvieran en contacto directo con \u00e9l o ya fuera a trav\u00e9s de su literatura y su teatro.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En el taller de dramaturgia que abri\u00f3 en la escuela de H\u00e9ctor Azar en los a\u00f1os setenta y que mantuvo por m\u00e1s de 15 a\u00f1os en su estudio, yo me integr\u00e9 al concluir mi carrera de antropolog\u00eda. Aunque era la m\u00e1s joven del grupo, form\u00e9 parte de \u00e9l por m\u00e1s de siete a\u00f1os y ah\u00ed fue donde aprend\u00ed a escribir. Mi padre fue mi maestro, porque entre sus principios siempre estuvo el respeto y el impulso por el camino individual; por la pluralidad, como es en el teatro, donde las voces m\u00faltiples coexisten. Eso nos permiti\u00f3 trabajar estructuras aristot\u00e9licas y no aristot\u00e9licas, en el realismo o en experimentos para ahondar en los sue\u00f1os. As\u00ed fue como pude, en libertad, ir buscando mi propio camino y encontrar un estilo personal.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Desde la infancia vivimos el teatro como una actividad intr\u00ednseca en la familia. Lo disfrut\u00e1bamos cada fin de semana y no nos conform\u00e1bamos con eso, sino que oblig\u00e1bamos a nuestros padres a ir una y otra vez a ver la misma obra; a que el zapatero remend\u00f3n del Teatro Orientaci\u00f3n nos claveteara nuestros diminutos zapatos antes de iniciar cada funci\u00f3n. Con mis primas hac\u00edamos teatro y nuestros padres eran el p\u00fablico. Reproduc\u00edamos cuentos cl\u00e1sicos y yo pon\u00eda estrellas en la frente de cada una de las haditas.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Mi padre era reservado, pero supimos del peri\u00f3dico que hac\u00eda de ni\u00f1o, titulado La mariposa, y de los t\u00edteres que, con el mismo nombre, constru\u00eda con sus hermanos, y de sus juegos inventados. \u00c9l escrib\u00eda, hac\u00eda los mu\u00f1ecos, pero nunca representaba. Siempre tras bambalinas. El teatro tambi\u00e9n estuvo en su infancia, y seguramente as\u00ed nos lo transmiti\u00f3.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Vicente Le\u00f1ero empez\u00f3 a escribir teatro cuando sufri\u00f3 un ator\u00f3n en su carrera novel\u00edstica. O eso es lo que contaba. Con la formaci\u00f3n period\u00edstica que hab\u00eda adquirido al estudiar en 1956 en la Escuela de Periodismo Carlos Septi\u00e9n Garc\u00eda, mientras estudiaba ingenier\u00eda, le llam\u00f3 la atenci\u00f3n el pol\u00e9mico caso del monje Lemercier de Cuernavaca que hab\u00eda introducido el psicoan\u00e1lisis dentro de su congregaci\u00f3n provocando un esc\u00e1ndalo entre la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica. Seguramente que su inter\u00e9s tambi\u00e9n estaba relacionado con la profesi\u00f3n de psicoanalista de mi madre, lo cual los llev\u00f3 a compartir el caso tanto en su parte investigativa como en la experiencia de la censura que la obra sufri\u00f3 cuando fue estrenada en 1968 bajo la direcci\u00f3n de Ignacio Retes. Pueblo rechazado se convirti\u00f3 en noticia pues su posici\u00f3n cr\u00edtica pon\u00eda en evidencia una Iglesia retr\u00f3grada e intransigente frente a un personaje, Lemercier, igualmente intransigente y autoritario, pero v\u00edctima del poder.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La mayor parte de sus primeras obras fueron censuradas, unas por las malas palabras que usaban los personajes, como en Los alba\u00f1iles y Los hijos de S\u00e1nchez (adaptaci\u00f3n de la novela de Oscar Lewis), y otras por los temas que trataba: Pueblo rechazado y El juicio de Le\u00f3n Toral y la madre Conchita. En el caso de El Martirio de Morelos, en 1981 fue censurada por tratarse de un personaje hist\u00f3rico que el presidente en turno abanderaba como su ejemplo y que en la obra de mi padre develaba la retractaci\u00f3n del h\u00e9roe, as\u00ed como la delaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros de lucha, en el momento de ser juzgado por la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Nosotras, como hijas, vivimos aquellas obras como una fiesta. \u00cdbamos a los estrenos vestidas de terciopelo y botones brillantes, con el pelo restirado, y nos sent\u00e1bamos hasta adelante para ver sudar a los actores. No entend\u00edamos de lo que se trataba, pero sab\u00edamos de la importancia del acontecimiento. Ah\u00ed est\u00e1bamos en el camerino viviendo la tragedia cuando Aar\u00f3n Hern\u00e1n, que interpretaba a Le\u00f3n Toral en El juicio, se enferm\u00f3 de los nervios y para no cancelar el estreno hasta a la hipnosis recurrieron con ayuda de mi madre. En ese tiempo s\u00f3lo \u00e9ramos espectadoras y c\u00f3mplices por a\u00f1adidura.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Dos retos dramat\u00fargicos fueron fundamentales en la carrera de mi padre: Nadie\u00ad sabe nada y La noche de Hern\u00e1n Cort\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En Nadie sabe nada su principal desaf\u00edo fue el manejo de los espacios m\u00faltiples y simult\u00e1neos, donde el hilo conductor eran unos documentos extra\u00eddos por el garganta profunda de un periodista desde el mism\u00edsimo escritorio del presidente. El reto era sumamente complicado y en 1988 Luis de Tavira lo tom\u00f3 en sus manos para llevarlo a escena con la compa\u00f1\u00eda del Centro de Experimentaci\u00f3n Teatral del INBA, que en ese tiempo dirig\u00eda. En la puesta en escena conviv\u00edan, simult\u00e1neamente, 11 espacios: la redacci\u00f3n de un peri\u00f3dico, la oficina de la procuradur\u00eda, una cantina, un cabaret, la calle, un callej\u00f3n y hasta el vapor de un gimnasio\u2026 Fue necesario un trabajo dramat\u00fargico entre el autor y el director, al cual yo me incorpor\u00e9, ya que durante cinco a\u00f1os fui asistente de direcci\u00f3n en esa compa\u00f1\u00eda. As\u00ed trabajamos en la casa de De Tavira en Coyoac\u00e1n en un sinf\u00edn de historias que suced\u00edan en cada espacio, mientras se llevaba a efecto la escena principal de la trama. La obra fue censurada, entre otras cosas, por las referencias directas que se hac\u00edan a los personajes pol\u00edticos del momento. Aunque Germ\u00e1n Castillo, el director de Teatro del INBA de aquel tiempo, se hizo c\u00f3mplice de las autoridades, con la oposici\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda y la solidaridad de la comunidad logramos que la obra se siguiera representando y cerrara temporada con teatro lleno.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">La noche de Hern\u00e1n Cort\u00e9s es la obra donde culminan cantidad de inquietudes y b\u00fasquedas dramat\u00fargicas de mi padre. \u00c9l se\u00f1alaba que fue la b\u00fasqueda m\u00e1s ambiciosa y absoluta que hab\u00eda hecho en el teatro. Con esta obra, Vicente Le\u00f1ero inici\u00f3 un recorrido hacia el interior de su alma para mostrarnos aquellas obsesiones que le aquejaban. Dice Cort\u00e9s a su secretario:<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201c\u2013CORT\u00c9S: Nunca vas a terminar de escribir esta historia. Todo lo olvidas, siempre est\u00e1s distra\u00eddo. No conservas en orden mis papeles. Pierdes las llaves. No sabes d\u00f3nde pusiste los lentes. Dejas que venzan las letras y los pagar\u00e9s. Tachoneas mis cartas. Confundes las fechas y la pronunciaci\u00f3n de los nombres. Pierdes la memoria. \u00c9se Bernal: \u00e9se es tu problema. Est\u00e1s perdiendo la memoria.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Despu\u00e9s de este salto mortal con La noche de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, mi padre quiso profundizar su b\u00fasqueda en obras m\u00e1s \u00edntimas. Sus preguntas como dramaturgo iban emparejadas a sus vivencias del presente, as\u00ed que despu\u00e9s de un Cort\u00e9s que est\u00e1 perdiendo la memoria, escribi\u00f3 una trilog\u00eda teniendo como protagonistas a los ancianos; tal es el caso de La visita del \u00e1ngel, Hace ya tanto tiempo y Qu\u00e9 pronto se hace tarde.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Dej\u00f3 en el tintero un par de retos dramat\u00fargicos que me cont\u00f3 en una entrevista que le hice en los noventa. Dice:<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\u201cExisten otras b\u00fasquedas que todav\u00eda no he agotado. Por ejemplo, se me ocurre indagar acerca de la luz: qu\u00e9 pasa con la luz dramat\u00fargicamente considerada; qu\u00e9 pasar\u00eda con un escenario oscuro. Veo la posibilidad de hacer una adaptaci\u00f3n de la novela de Brianda Domecq, del secuestro de Once d\u00edas y algo m\u00e1s, donde la protagonista siempre est\u00e1 con una venda en los ojos: c\u00f3mo jugar con esa problem\u00e1tica y ponerme en el punto de vista de la protagonista que no ve. Claro, no puedo hacer una obra en la oscuridad total, pero ah\u00ed hay un problema interesante acerca de la luz. Estas son b\u00fasquedas formales que me preocupan. Son problemas no s\u00f3lo escenogr\u00e1ficos o de puesta en escena, sino tambi\u00e9n dramat\u00fargicos: qu\u00e9 pasa con la luz, qu\u00e9 pasa con la audici\u00f3n. Son caminos que no he explorado suficientemente y que abren vetas para poder investigar.\u201d<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Respecto a su \u00faltima inquietud sobre el caso de Brianda Domecq, mi padre escribi\u00f3 una obra, todav\u00eda in\u00e9dita, Oscuro total, donde la presencia y ausencia de luz en el escenario la marcaba la protagonista cuando se quitaba la venda de los ojos o la tra\u00eda puesta.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En fin, que sus inquietudes teatrales no paraban, y siempre ten\u00eda preguntas en su mente, problemas que resolver, retos esc\u00e9nicos o literarios que lo llevaban a mantener su esp\u00edritu despierto y en movimiento.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">Haber compartido el quehacer teatral con mi padre fue un gran aliciente, un disfrute incomparable que ahora extra\u00f1o, y extra\u00f1o sobremanera. Compart\u00ed muchas de sus puestas en escena, mi proceso creativo y sus aventuras literarias. En los \u00faltimos tiempos, todos los martes, despu\u00e9s de la clase de computadora que doy a mi madre, le preguntaba por lo que estaba escribiendo o leyendo, por lo que es verdad o mentira en sus micronarraciones; convers\u00e1bamos, le llevaba mis obras, imagin\u00e1bamos dispositivos esc\u00e9nicos, suger\u00eda correcciones y cotille\u00e1bamos las noticias culturales del momento. Era mi c\u00f3mplice en mis traves\u00edas teatrales, mi asesor y cr\u00edtico, mi maestro y amigo.<\/p>\n<p class=\"ecxMsoNormal\">\n<p class=\"ecxMsoNormal\">En fin, que ya no s\u00e9 ni por qu\u00e9 les comparto esto. Tal vez para sentir que existi\u00f3 y que la memoria lo vuelve presente. Tal vez porque a fuerza de repetirlo pueda repetirse y pueda dejar de extra\u00f1ar todo lo que se llev\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente Le\u00f1ero, hombre de teatro, padre de muchos Estela Le\u00f1ero Franco Proceso Vicente Le\u00f1ero fue maestro de varias generaciones, constancia del compromiso de un escritor en nuestra sociedad y su capacidad en el arte de indagar nuevas formas de expresi\u00f3n. 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