{"id":11701,"date":"2015-12-03T11:23:39","date_gmt":"2015-12-03T17:23:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11701"},"modified":"2015-12-03T11:23:39","modified_gmt":"2015-12-03T17:23:39","slug":"pita-amor-elena-poniatowska","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11701","title":{"rendered":"Pita Amor:  Elena Poniatowska"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Pita Amor<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Poniatowska<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En la sala Manuel M. Ponce, Eduardo Sep\u00falveda Amor, el sobrino favorito de Guadalupe Amor, exhibi\u00f3 el martes 4 de agosto el documental en el que ha trabajado durante varios a\u00f1os: Pita Amor, se\u00f1ora de la tinta americana. Para ello, entrevist\u00f3 a Susana Alexander, a Miguel Sabido (quien organiz\u00f3 un homenaje en Bellas Artes, varios a\u00f1os antes de su muerte) a Mariana y a Juan P\u00e9rez Amor, a J.J. Arreola y a Jaime Ch\u00e1vez, y recurri\u00f3 a todos los intelectuales que hab\u00edan elogiado a la Und\u00e9cima Musa en el pasado, entre ellos a Xavier Villaurrutia, a Manuel Gonz\u00e1lez Montesinos, a Antonio Pel\u00e1ez, a Juan Soriano y, sobre todo, a Alfonso Reyes quien, coqueto, la defendi\u00f3 ante la acusaci\u00f3n de que otro escrib\u00eda sus D\u00e9cimas a Dios y sus sonetos: \u00a1Y nada de comparaciones odiosas; aqu\u00ed se trata de un caso mitol\u00f3gico!<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lo cierto es que Pita nunca trabaj\u00f3. \u00bfQu\u00e9 te pasa? Trabajar es de criadas, protestaba. Alguna vez se lo suger\u00ed y me respondi\u00f3: \u00a1\u00d3yeme, escuincla, bastante hago con ser genial! Para sobrevivir, vendi\u00f3 la mayor\u00eda de sus retratos a Lola Olmedo. Una g\u00e1nster, una bandida, asaltante de camino real. Pos\u00f3 desnuda para Diego Rivera, Juan Soriano, Ra\u00fal Anguiano, Cordelia Urueta, Antonio Pel\u00e1ez, y cuando ya no la pudieron pintar ella dibuj\u00f3 su autorretrato repartido en miles de peque\u00f1as cartulinas hechas con l\u00e1pices de colores con una cara garigoleada, la mayor\u00eda, francamente graciosas, y cuando la felicitaban dec\u00eda: Son 20 pesos o Son 50 pesos, seg\u00fan el interlocutor. Su forma altanera de ser y su soberbia la volvieron temible e hicieron que le negaran la entrada a varios restaurantes de la Zona Rosa. Su tormenta de insultos, sus rayos centelleantes dentro de ojos furibundos, su voz de trueno, sus cachetadas-sonetos, sus amenazas-d\u00e9cimas y sus bastonazos-literales la convirtieron en el azote de meseros y parroquianos. \u00a1C\u00f3rranle que ah\u00ed viene Pita! Los meseros la aborrec\u00edan porque los llamaba indios, narices de mango. A su sobrino Santiago Aspe, que pretend\u00eda ayudarle a cruzar la calle de Bucareli, lo agarr\u00f3 a bastonazos, y cuando \u00e9l le aclar\u00f3: T\u00eda, soy el hijo de Kitzia, se deshizo en cumplidos: Ay, mi amor, no te reconoc\u00ed, est\u00e1s muy guapo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Con esos tratos se esfumaron enamorados y amigos, aunque Pedro Friedeberg y Wanda Sevilla le abrieron siempre la puerta de su departamento y su bar en el Paseo de la Reforma. Con una rosa en la cabeza, sus anteojos de fondo de botella y su bast\u00f3n en la mano, Pita era parte de la Zona Rosa, un personaje \u00fanico que todos buscaban en el primer momento para huir despu\u00e9s. Daisy Ascher escap\u00f3 de su lluvia de bastonazos y se veng\u00f3 m\u00e1s tarde retrat\u00e1ndola sentada vieja y arrugada en medio de su cama, tambi\u00e9n vieja y arrugada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pita se enoj\u00f3 con Jesusa Rodr\u00edguez cuando se le ocurri\u00f3 imitarla en El H\u00e1bito. Asidua al bar, donde ocupaba un sof\u00e1 completo y se apoderaba del ba\u00f1o, no regres\u00f3 jam\u00e1s despu\u00e9s de un sketch que consider\u00f3 una afrenta a su estatura mitol\u00f3gica, aunque los parroquianos celebraron la parodia. Otra gran imitadora de Pita es Myriam Moscona.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lo cierto es que Pita Amor era capaz de agotarle la paciencia al mism\u00edsimo Job. Beatriz Sheridan y Susana Alexander montaron un espect\u00e1culo con su poes\u00eda, y Susana fue la m\u00e1s leal de las amigas, como consta en el documental de Eduardo Sep\u00falveda Amor. Jesusa y Liliana le brindaron no s\u00f3lo drinks (su favorito: medias de seda), sino su amistad. Martha Chapa hizo de ella dos excelentes dibujos y la aliment\u00f3 durante meses, pero opt\u00f3 por apartarse para tomar fuerzas y volver a enfrentarla. Por toda recompensa a sus esfuerzos, Pita le espet\u00f3 con su voz de trueno: Jam\u00e1s lograr\u00e1s el nivel de Frida Kahlo con las est\u00fapidas manzanas que pintas. Carlos Saaib, due\u00f1o de varios departamentos en el edificio Vizcaya, sostuvo con ella una amistad de 20 a\u00f1os, le brind\u00f3 hospedaje y acudi\u00f3 a todos sus llamados: \u00a1Carlooos!, en ese legendario edificio de la calle Bucareli, que hosped\u00f3 a Luis G. Basurto y a Ricardo Montalb\u00e1n. Cuando Saaib ya no pudo m\u00e1s, devolvi\u00f3 a la Und\u00e9cima Musa a sus sobrinos Mariana y Juan P\u00e9rez Amor, que se hicieron cargo de ella hasta el fin de sus d\u00edas. Patricia Reyes Sp\u00edndola, fina, generosa y solidaria, dio muestras de una lealtad a toda prueba y la atendi\u00f3 en todo momento, a pesar de que Pita iba a verla actuar al teatro y a media obra gritaba, su bast\u00f3n en el aire, de pie en el pasillo central, aterrando a los espectadores: \u00a1Patricia, baja del escenario de inmediato! Esta obra no te merece, es indigna de ti. \u00a1B\u00e1jate o yo subo ahora por ti!<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A veces, Pita era capaz de verse a s\u00ed misma con extraordinaria lucidez: Entre las deficiencias de mi personalidad existe mi ocio. Desde muy ni\u00f1a rond\u00e9 de all\u00e1 para ac\u00e1 sin lograr disciplinarme ni en estudios ni en juegos, ni en conversaciones. De mi ocio brotaron mis primeros versos y es en mi ocio maduro donde he ido engendrando el acomodo de mis palabras escritas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pita es importante para las generaciones venideras, porque rompi\u00f3 esquemas al igual que otras mujeres de su \u00e9poca, catalogadas de locas y a la eternidad ya sentenciadas, como previ\u00f3 en su poema Letan\u00eda de mis defectos (1987). Soy perversa, malvada, vengativa.\/ Es prestada mi sangre y fugitiva.\/ Mis pensamientos son muy taciturnos.\/ Mi sue\u00f1os de pecado son nocturnos.\/ Soy hist\u00e9rica, loca, desquiciada,\/ pero a la eternidad ya sentenciada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los casos de Nahui Olin y de Pita Amor son emblem\u00e1ticos. El rechazo y la censura las volvieron cada vez m\u00e1s contestatarias y las dos hicieron del reto y de la provocaci\u00f3n su forma de vida.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elvira Garc\u00eda y Michael Schuessler son los autores de dos excelentes biograf\u00edas de Pita. Redonda soledad, la vida de Pita Amor, publicada en 1997, de Elvira Garc\u00eda, obtuvo grandes elogios, ya que la bi\u00f3grafa tuvo la paciencia y la generosidad de saber acompa\u00f1ar a Pita a lo largo de desdichas y soledades.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La \u00faltima de siete Amores<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Este personaje singular llamado Pita lleg\u00f3 a los 82 a\u00f1os. Naci\u00f3 el 30 de mayo de 1918. Fue una ni\u00f1a privilegiada, la \u00faltima de siete Amores, hijos de Emmanuel Amor y de Carolina Schmidtlein. A su pap\u00e1, Pita recuerda que lo sacaban a tomar el sol en un balc\u00f3n de una casa porfiriana en la calle de Abraham Gonz\u00e1lez con un plaid escoc\u00e9s sobre las rodillas. Siempre lo vi sentado, alega Pita. Despu\u00e9s de siete hijos, ni su padre ni su madre tuvieron fuerza para controlarla. Sus caprichos y rabietas atemorizaron a sus hermanos y a todo el vecindario, primero en la calle de Abraham Gonz\u00e1lez y luego en la de G\u00e9nova, al lado de La Votiva, la iglesia favorita de los Trescientos y algunos m\u00e1s, esquina con el Paseo de la Reforma.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Desde muy peque\u00f1a, Pita fue la consentida, la mu\u00f1eca, la de los pataleos y rabietas, la de los terrores nocturnos. Era una criatura tan linda que Carmen Amor la fotografi\u00f3 desnuda. A Pita le fascin\u00f3 contemplarse a s\u00ed misma y, posiblemente, ah\u00ed se encuentre el origen de su narcisismo. De su ni\u00f1ez habla en su novela Yo soy mi casa, t\u00edtulo tambi\u00e9n de su primer libro de poes\u00eda.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pita creci\u00f3 oyendo poes\u00eda. Despu\u00e9s de la cena, la familia Amor acostumbraba leer poes\u00eda y seguramente esta lectura en voz alta de G\u00f3ngora y de Quevedo, de Sor Juana y de Federico Garc\u00eda Lorca influy\u00f3 en ella. Dos de sus hermanas, inteligentes y creativas, Mim\u00ed y Elena, tambi\u00e9n escrib\u00edan y dec\u00edan poes\u00eda, pero nunca se lanzaron al ruedo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A Pita siempre le cost\u00f3 adaptarse al mundo, siempre fue la voz que se a\u00edsla en la unidad del coro, en el seno familiar, entre sus seis hermanas y su hermano Chepe, en el internado de Monterrey, que no aguant\u00f3 y donde no la aguantaron. Nunca pudo salirse de s\u00ed misma para amar realmente a otro; la \u00fanica entrega que pudo consumar fue la entrega a su yo. Demasiado enamorada de su persona, los dem\u00e1s le interesaron s\u00f3lo en la medida en que la reflejaban: no fueron sino una gratificaci\u00f3n narcisista.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Desde muy joven, Pita pudo participar en la vida art\u00edstica de M\u00e9xico gracias a su hermana Carito, colaboradora de Carlos Ch\u00e1vez y fundadora de la Galer\u00eda de Arte Mexicano. Acondicionada en el s\u00f3tano de la casa de los Amor, la galer\u00eda que dirigi\u00f3 In\u00e9s expuso a Orozco, Rivera, Siqueiros, Dr. Atl, Tamayo, Julio Castellanos, Frida Kahlo y muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Si era una ni\u00f1a preciosa, fue una adolescente primorosa. Tan llamaba la atenci\u00f3n, que la pintaron Rivera, Montenegro, Soriano y Ra\u00fal Anguiano, a quienes desconcertaban sus desplantes, sus grandes ojos abiertos, su boca desde\u00f1osa y su voz de trueno. M\u00e1s tarde, Diego Rivera habr\u00eda de retratarla desnuda, para horror de la familia y benepl\u00e1cito de los morbosos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En esa \u00e9poca, los Trescientos y algunos m\u00e1s se hac\u00edan cruces con Lupe Mar\u00edn, Tina Modotti, Mar\u00eda As\u00fansolo, Nahui Ollin, Machila Armida. \u00bfYa supiste? \u00a1No te has enterado! \u00a1Hubieras visto! \u00a1Qu\u00e9 b\u00e1rbara, Pita! \u00a1Nadie ha hecho nada igual! A la lista de ofensas a la buena sociedad y a la Liga de la Decencia, vinieron a a\u00f1adirse la insolencia de Pita a quien nunca import\u00f3 el qu\u00e9 dir\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En medio de fandangos, pachangas al Leda, cabaret de la \u00e9poca en el que todas las noches Lupe Mar\u00edn y Juan Soriano bailaban sin zapatos y hac\u00edan un show celebrado por Los Contempor\u00e1neos; en medio de sus domingos en los toros y sus parrandas, Pita produjo de golpe y porrazo, ante el azoro general, su primer libro de poes\u00eda: Yo soy mi casa, publicado a iniciativa de Altolaguirre. Caus\u00f3 sensaci\u00f3n. Es imposible que ella lo haya escrito. Inmediatamente, Alfonso Reyes la apadrin\u00f3: Y nada de comparaciones odiosas, aqu\u00ed se trata de un caso mitol\u00f3gico.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Resulta contradictorio que esta mujer que no cejaba en su af\u00e1n de esc\u00e1ndalo y sal\u00eda desnuda bajo su abrigo de mink a gritar a media noche en el Paseo de la Reforma: \u00a1Yo soy la reina de la noche!, regresara en la madrugada a su departamento de la calle R\u00edo Duero y en la soledad del lecho escribiera en la bolsa del pan y con el l\u00e1piz de las cejas d\u00e9cimas soberbias:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pita Amor encontr\u00f3 a Dios (invenci\u00f3n admirable, hecha de ansiedad humana) en una cita puntual que contrajo con \u00e9l, el lunes 8 de mayo de 2000, cuando le dio neumon\u00eda. Dios la hizo esperar, finalmente cancel\u00f3 otros compromisos para recibirla en la casa vecina a la de Carlos Fuentes, en la calle de Ap\u00f3stol Santiago, en San Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Michael Schuessler recogi\u00f3 uno de sus m\u00faltiples epitafios: Es tan grande la ovaci\u00f3n\/ que da el mundo a mi memoria,\/ que si cantando victoria\/ me alzaste en la tumba fr\u00eda,\/ en la tumba me hundir\u00eda\/ bajo el peso de mi gloria.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pita Amor es importante para las generaciones venideras, porque rompi\u00f3 esquemas como lo hicieron otras mujeres de su \u00e9poca catalogadas de locas. Al igual que Tina Modotti o Nahui Ollin o Lupe Mar\u00edn o Concha Michel, el rechazo y la censura la volvieron cada vez m\u00e1s contestataria: las dos hicieron del reto y de la provocaci\u00f3n su forma de vida, pero Pita lo dej\u00f3 por escrito: \u201cFrente al \u00e9xito a m\u00ed me preocuparon m\u00e1s mi belleza y mis turbulentos conflictos amorosos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cPorque yo que he sido joven, soy joven, porque tengo la edad que quiero tener. Soy bonita cuando quiero y fea cuando debo. Soy joven cuando quiero y vieja cuando debo. Yo, que he sido la mujer m\u00e1s mundana y m\u00e1s fr\u00edvola del mundo, no creo en el tiempo que marca el reloj ni el calendario. Creo en el tiempo de mis gl\u00e1ndulas y de mis arterias. La angustia hace mucho que la abol\u00ed. La abol\u00ed por haberla consumido<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Mi cuarto es de cuatro metros, mi cuerpo mide uno y medio y la caja que me espera ser\u00e1 el final de mi tedio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pita Amor Elena Poniatowska La Jornada En la sala Manuel M. Ponce, Eduardo Sep\u00falveda Amor, el sobrino favorito de Guadalupe Amor, exhibi\u00f3 el martes 4 de agosto el documental en el que ha trabajado durante varios a\u00f1os: Pita Amor, se\u00f1ora de la tinta americana. 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