{"id":11708,"date":"2015-12-03T11:27:11","date_gmt":"2015-12-03T17:27:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11708"},"modified":"2015-12-03T11:27:11","modified_gmt":"2015-12-03T17:27:11","slug":"el-lenguaje-biblico-es-como-la-sedimentacion-de-grandes-literaturas-pitol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11708","title":{"rendered":"El lenguaje b\u00edblico es como la sedimentaci\u00f3n de grandes literaturas\u201d: Pitol."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><\/span><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El lenguaje b\u00edblico es como la sedimentaci\u00f3n de grandes literaturas\u201d: Pitol.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Todas las artes han sido influidas por el gran libro.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Leopoldo Cervantes-Ortiz<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me gusta remojar la palabra divina, amasarla de nuevo, ablandarla con el vaho de mi aliento, humedecer con mi saliva y con mi sangre el polvo seco de los libros sagrados y volver a hacer marchar los vers\u00edculos quietos y paral\u00edticos con el ritmo de mi coraz\u00f3n. [\u2026] El poeta al volver a la Biblia, no hace m\u00e1s que regresar a su antigua palabra porque \u00bfqu\u00e9 es la Biblia m\u00e1s que una Gran Antolog\u00eda Po\u00e9tica hecha por el Viento y donde todo poeta leg\u00edtimo se encuentra?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Le\u00f3n Felipe, \u201c\u00bfQu\u00e9 es la Biblia?\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jorge Luis Borges escribi\u00f3 sobre la extraordinaria riqueza y diversidad de los documentos reunidos en la Biblia que hacen justicia al significado original de esa palabra:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a1Qu\u00e9 idea excepcional, la de reunir textos de distintos autores y distintas \u00e9pocas y atribuirlos a un autor \u00fanico, el Esp\u00edritu! \u00bfNo es maravilloso? Es decir, obras tan dispares como el Libro de Job, el Cantar de los Cantares, el Eclesiast\u00e9s, el Libro de los Reyes, los Evangelios y el G\u00e9nesis: atribuirlos todos a un solo autor invisible. Los jud\u00edos tuvieron una magn\u00edfica idea. Es como si alguien pretendiera conjuntar en un solo tomo las obras de Emerson, Carlyle, Melville, Henry James, Chaucer y Shakespeare, y declarar que todo proviene del mismo autor.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Borges llevaba la Biblia \u201cen la sangre\u201d y prueba de ello son las alusiones y los pr\u00f3logos a las traducciones de Job y del Cantar de los Cantares, de Fray Luis de Le\u00f3n. En otro momento resumi\u00f3: \u201cLa Biblia, m\u00e1s que un libro, es una literatura.\u201d Asomarse a su influencia permite verificar la manera en que estos textos sagrados han contribuido a modelar el pensamiento, las creencias y las mentalidades. George Steiner ha delineado el impacto de ese texto sagrado en la civilizaci\u00f3n occidental:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En Occidente, pero tambi\u00e9n en otras partes del planeta donde el \u201cBuen Libro\u201d ha sido introducido, la Biblia determina, en buena medida, nuestra identidad hist\u00f3rica y social. Proporciona a la conciencia los instrumentos, a menudo impl\u00edcitos, para la remembranza y la cita. Hasta la \u00e9poca moderna, estos instrumentos estaban tan profundamente grabados en nuestra mentalidad, incluso \u2013tal vez especialmente\u2013 entre gentes no alfabetizadas o pre-alfabetizadas, que la referencia b\u00edblica hac\u00eda las veces de autoreferencia, de pasaporte en el viaje hacia el ser interior de la persona.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y constata: \u201cParece evidente que la Santa Biblia [\u2026] es el acto ling\u00fc\u00edstico m\u00e1s publicado y difundido sobre la faz de la tierra.\u201d Una manera superficial de abordar tal influencia ser\u00eda observar c\u00f3mo los textos que la conforman, especialmente el Antiguo Testamento, son la base de nuevas historias, como sucede con Jos\u00e9 y sus hermanos (1933-1943) de Thomas Mann.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Salom\u00e9,1923, ilustraci\u00f3n para una versi\u00f3n<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">de la Biblia en los a\u00f1os \u201920<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El cr\u00edtico y religioso Northrop Frye afirm\u00f3 que el conocimiento de la Biblia es fundamental para moverse en medio de las producciones literarias: \u201cPara m\u00ed la Biblia es el corpus de palabras mediante el cual puedo ver el mundo como un cosmos, como un orden, y en el que puedo ver la naturaleza humana como algo redimible, como algo con derecho a sobrevivir. Para la cultura occidental es el libro total, que lo abarca todo.\u201d Para \u00e9l, la Biblia es el conjunto paradigm\u00e1tico de textos que contiene en s\u00ed todos los s\u00edmbolos y por ello es, en palabras del poeta William Blake, el \u201cgran c\u00f3digo\u201d de la humanidad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Harold Bloom ha se\u00f1alado que los autores b\u00edblicos no tendr\u00edan mucho que envidiar a los grandes escritores de la literatura universal y que quien se acerca a ellos entra en contacto directo con un oc\u00e9ano interminable: \u201cNecesitamos una aprehensi\u00f3n est\u00e9tica de la Biblia, ya sea la hebrea, el Nuevo Testamento\u2026 Es gran literatura. [\u2026] Lo que caracteriza a Occidente es esa inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de que su saber va por un lado y su vida espiritual por otro. No podemos dejar de pensar que somos griegos y, no obstante, nuestra moralidad y religi\u00f3n \u2013exterior e interior\u2013 encuentran su origen \u00faltimo en la Biblia hebrea.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El libro ubicuo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Job es un magn\u00edfico ejemplo de los desdoblamientos culturales que la recorren de principio a fin y que han contribuido a moldear el gusto y la imaginaci\u00f3n. Fray Luis, Cervantes y Quevedo experimentaron su influjo. En El rey Lear reaparecen los toques jobianos. Ya en la modernidad m\u00e1s cercana, Job dej\u00f3 de ser el m\u00e1rtir sufrido y paciente del Medievo y se prest\u00f3 m\u00e1s atenci\u00f3n al tema de la teodicea que al personaje.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el romanticismo, muchos autores afrontaron esa gran figura: Heine, Victor Hugo, Dostoievsky y Byron, entre muchos otros. Y en el siglo XX, Hesse, Canetti, Beckett, Brecht, Chesterton, Nelly Sachs, Martin Buber y Elie Wiesel, sin olvidar, en otros campos, a Jung, Joseph Roth y, m\u00e1s recientemente, Ren\u00e9 Girard y Antonio Negri. En las artes pl\u00e1sticas no se puede ignorar a Marc Chagall. Mar\u00eda Zambrano tambi\u00e9n fue seducida por este libro y escribi\u00f3 l\u00edneas iluminadoras en El hombre y lo divino (1955) y La confesi\u00f3n: g\u00e9nero literario (1995).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Desde M\u00e9xico, el fil\u00f3sofo transterrado Ram\u00f3n Xirau tambi\u00e9n ha abrevado en la experiencia de Job, y Octavio Paz se refiri\u00f3 a \u00e9l en 1977 al recibir el Premio Jerusal\u00e9n:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los sufrimientos de Job pueden verse como una ilustraci\u00f3n del poder de Dios y de la obediencia del justo. \u00c9se es el punto de vista divino pero el de Job es otro; aunque est\u00e1 \u201cvestido de llagas\u201d \u2013como dice, admirablemente, la versi\u00f3n castellana de Cipriano de Valera\u2013 persiste en sostener su inocencia. Cierto, se inclina ante la voluntad divina y admite su miseria; al mismo tiempo confiesa que encuentra incomprensible el castigo que padece. \u201cDir\u00e9 a Dios: no me condenes, hazme entender por qu\u00e9 pleiteas conmigo\u201d. (X, 2). [\u2026] El verdadero misterio no est\u00e1 en la omnipotencia divina sino en la libertad humana.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A partir de la Reforma Protestante se abri\u00f3 la caja de Pandora de la libre lectura y se impusieron nuevas pr\u00e1cticas de lectura. As\u00ed lo esboz\u00f3 Carlos Monsiv\u00e1is: \u201cLa \u00fanica cultura \u2018superior\u2019 de las masas, precisa [Antonio] Alatorre, es la religi\u00f3n, y de all\u00ed la enorme influencia de esa producci\u00f3n de letrados en el desarrollo de nuestra lengua, de manera similar a la influencia de la versi\u00f3n de la Biblia de King James en los pa\u00edses anglosajones [\u2026] y a la enorme presencia de la versi\u00f3n de la Biblia hecha por Lutero en el desarrollo del idioma alem\u00e1n.\u201d En ese contexto, cita directamente a Alatorre: \u201cLa lectura de la Biblia qued\u00f3 prohibida en el Imperio espa\u00f1ol desde el siglo XVI. Si hubiera sido \u2018autorizada\u2019 la hermosa traducci\u00f3n de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, protestantes espa\u00f1oles del siglo XVI, la historia de nuestra lengua ser\u00eda sin duda distinta de lo que es.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para el heterodoxo Monsiv\u00e1is no existi\u00f3 discontinuidad entre la memorizaci\u00f3n y la proyecci\u00f3n de todo lo b\u00edblico en el resto de la cultura, incluyendo las obras piadosas. Como se aprecia en toda su obra, su lenguaje transform\u00f3 los textos b\u00edblicos en ejercicios incesantes de intertextualidad: \u201cLa Biblia es un libro de registros variados, de \u00e9nfasis comunitario e individual (Proverbios o Job), de intensidades y matices. En nuestra cultura es el cl\u00e1sico de cl\u00e1sicos, y eso beneficia a todos los que escriben.\u201d Sergio Pitol defini\u00f3 as\u00ed la impronta b\u00edblica:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El lenguaje b\u00edblico es como la sedimentaci\u00f3n de grandes literaturas. Yo me explico la gran literatura norteamericana del siglo XIX, ese surgimiento del nivel del suelo a los niveles m\u00e1s altos, debido a que, para los protestantes, la Biblia era un libro de lectura diaria. [\u2026] Leo la traducci\u00f3n de Casiodoro de Reina [\u2026] Es un texto que la Inquisici\u00f3n consider\u00f3 como heterodoxo [&#8230;] Es la tradicional que comenc\u00e9 a leer y sigo leyendo: es en donde el lenguaje me parece prodigioso.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jos\u00e9 Emilio Pacheco adapt\u00f3 el Cantar de los Cantares fiel a su horizonte y contenido. F\u00e9lix de Az\u00faa tambi\u00e9n se ha referido a la Biblia como \u201cla madre de la literatura\u201d: \u201cSuele decirse que la moderna literatura europea nace a finales del Renacimiento y su impulso decisivo es la Biblia en sus traducciones a lenguas vern\u00e1culas. Adaptar el gran estilo b\u00edblico a una expresi\u00f3n comprensible en lengua llana fue una tarea monumental.\u201d Tambi\u00e9n lament\u00f3 que la versi\u00f3n citada no circulara en Espa\u00f1a lo suficiente y calific\u00f3 as\u00ed la obra mayor de Cervantes: \u201cUna Biblia para un pa\u00eds sin Biblia.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfC\u00f3mo no referirse a la audaz comparaci\u00f3n entre Homero y el G\u00e9nesis que practica Erich Auerbach en M\u00edmesis (1942)? Al cotejar el episodio de la cicatriz de Ulises en la Odisea y el intento de sacrificio de Isaac (Gn 32) se sumerge en ambas tradiciones y encuentra que la b\u00edblica se sostiene con un valor propio. Podr\u00eda establecerse una teor\u00eda de la lectura basada en postulados o met\u00e1foras b\u00edblicos, como el que inici\u00f3 Ezequiel y continu\u00f3 el vidente del Apocalipsis: \u201ccomer\u201d o \u201cdevorar\u201d el libro es la disposici\u00f3n que se espera de todo aquel que se acerca a las Sagradas Escrituras. La apropiaci\u00f3n de la Biblia reproduce esta met\u00e1fora como un proceso cotidiano que funda y desarrolla una \u201ccultura de la lectura\u201d propia de comunidades creyentes o no creyentes. As\u00ed, como lo plante\u00f3 Paul Ricoeur, \u201cel sujeto aparece constituido a la vez como lector y como escritor de su propia vida\u201d (Tiempo y narraci\u00f3n. III, 1985). Al considerar una muestra de lectura piadosa cl\u00e1sica como El progreso del peregrino (1678), de John Bunyan, derivada tambi\u00e9n de una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de los textos b\u00edblicos, se ha descrito el proceso mediante el cual el principio protestante del libre examen de las Escrituras tuvo como consecuencia literaria la transformaci\u00f3n de los cristianos en lectores.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Gran C\u00f3digo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Algunos postulados de la Reforma alcanzaron una nueva proyecci\u00f3n, a la hora de replantearse el contacto de los creyentes con los textos sagrados a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n cultural del libro: \u201cLa afirmaci\u00f3n del sacerdocio universal [\u2026] resulta, incluso, m\u00e1s sencilla de comprender si la interpretamos [\u2026] como un imperativo m\u00e1s asequible que ordenar\u00eda a todos los creyentes, cuyo deber era ser sacerdotes, que aprendieran a leer.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Olivier Millet y Philippe de Robert practicaron en Cultura b\u00edblica (2001) otro abordaje de la influencia cultural y art\u00edstica de los textos sagrados partiendo de los \u00e9nfasis literarios. Para ello, hacen desfilar una larga lista de nombres y obras. Afirman que este Gran C\u00f3digo \u201cha alimentado y sigue alimentando toda manifestaci\u00f3n art\u00edstica y, por ende, literaria, de la civilizaci\u00f3n occidental\u201d. Su revisi\u00f3n de las \u00e9pocas los conduce a observar: \u201cLa utilizaci\u00f3n de motivos b\u00edblicos rara vez se llev\u00f3 a cabo sin la incorporaci\u00f3n de cierta carga de sentimiento religioso, al no abandonarse del todo el simbolismo.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La iconograf\u00eda derivada de las historias y relatos b\u00edblicos ha producido muchas obras que se han instalado en el imaginario colectivo durante siglos. As\u00ed ha sucedido, por ejemplo, con las im\u00e1genes del Buen Pastor o de la Santa Cena, de Leonardo Da Vinci que, ligadas a aspectos lit\u00fargicos, forman parte de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica. La escultura tambi\u00e9n ha sido un arte influido por la Biblia: el caso de Miguel \u00c1ngel es el m\u00e1s visible. Rembrandt y Chagall, sin duda, son dos de los mayores \u201ctraductores\u201d del mensaje b\u00edblico a la pintura. Parte de la obra de Chagall, dedicada a ciclos enteros de las Escrituras, es testimonio din\u00e1mico de su profunda lectura: La Biblia (1956), Dibujos para la Biblia (1960) y los grabados de los Salmos de David (1979). En la m\u00fasica, pueden mencionarse los grandes oratorios y cantatas de Bach, H\u00e4ndel, Palestrina, Haydn y Mendelssohn (su El\u00edas, de 1846, es majestuoso). Los salmos musicalizados por Leonard Bernstein (1965) y otras obras de Sergio C\u00e1rdenas, desde M\u00e9xico, son otros buenos ejemplos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El texto griego de i Corintios 13 (Canci\u00f3n por la unificaci\u00f3n de Europa), en manos del polaco Zbigniew Preisner, es sin duda una gran aportaci\u00f3n a la banda sonora de Azul (1993), de su coterr\u00e1neo Krzysztof Kieslowski. El cine tambi\u00e9n ha recogido un sinn\u00famero de referencias b\u00edblicas: Los diez mandamientos (1956), de Cecil B. DeMille, marc\u00f3 toda una \u00e9poca. Sobre la pasi\u00f3n de Jes\u00fas la lista es enorme, pero los resultados son sumamente desiguales. Entre decenas de autores, destaca Pier Paolo Pasolini, gran int\u00e9rprete del Evangelio de Mateo (1964).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lenguaje b\u00edblico es como la sedimentaci\u00f3n de grandes literaturas\u201d: Pitol. Todas las artes han sido influidas por el gran libro. Leopoldo Cervantes-Ortiz Me gusta remojar la palabra divina, amasarla de nuevo, ablandarla con el vaho de mi aliento, humedecer con mi saliva y con mi sangre el polvo seco de los libros sagrados y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":11709,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11708"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11710,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11708\/revisions\/11710"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}