{"id":11754,"date":"2016-01-24T13:40:17","date_gmt":"2016-01-24T19:40:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11754"},"modified":"2016-01-24T13:40:17","modified_gmt":"2016-01-24T19:40:17","slug":"arthur-miller","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11754","title":{"rendered":"Arthur Miller"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Arthur Miller<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Su obra m\u00e1xima tuvo fuerte resonancia, incluso en China.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El escritor estadunidense tiene una amplia bibliograf\u00eda, misma que le asegura<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cun lugar de honor en la historia de la literatura dram\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Antes de su estreno oficial en Broadway, en el Morosco, el 10 de febrero de 1949, y siguiendo una vieja tradici\u00f3n del teatro estadunidense, La muerte de un viajante subi\u00f3 a la escena en un teatro no neoyorquino, para ir pulsando la respuesta de la audiencia. Su primera funci\u00f3n p\u00fablica tuvo lugar en el Locust Street Theatre, de Filadelfia, en el 1411 de dicha calle, durante el mes de enero.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Aquel mismo d\u00eda, por la tarde, daba un concierto justo enfrente de ese teatro la Filarm\u00f3nica de la ciudad, interpretando la sinfon\u00eda m\u00e1s fulminante de Ludwig van Beethoven, la 7.\u00aa, y Elia Kazan, que dirig\u00eda la obra de Miller, dictamin\u00f3 que Lee J. Cobb (el primer y dizque mejor Willy Loman de todos los que ha habido) ten\u00eda que o\u00edrla para cargar las pilas. \u201cNos sentamos en un palco, a derecha e izquierda de \u00e9l \u2013seg\u00fan cont\u00f3 Miller en sus memorias, Timebends, casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s\u2013, y lo exhortamos a inhalar profundo el heroismo de esa m\u00fasica y exhalarlo a tope por la noche en su papel.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por la noche, en el teatro, se oy\u00f3 \u201cuna melod\u00eda tocada por una flauta, una m\u00fasica leve y fina, que habla de hierba, de \u00e1rboles, de horizontes\u201d, se levant\u00f3 el tel\u00f3n y, por primera vez en la larga historia del teatro universal, Willy Loman, el viajante, entr\u00f3 en escena por la derecha, con dos grandes maletas de muestra: \u201cLa flauta sigue tocando \u2013acota Miller. Willy la oye, aunque sin darse cuenta de ello. Su agotamiento es manifiesto hasta cuando cruza la escena hacia la entrada de la casa. Abre la puerta, entra en la cocina, deja su carga con alivio y palpa sus palmas doloridas. Deja escapar unas palabras en un suspiro; podr\u00edan ser: \u201c\u00a1Cielos! \u00a1Oh cielos&#8230;!\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y sigo citando de las memorias de Miller, porque supo contarlo de manera precisa y emocionante:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como en otras representaciones posteriores, no hubo aplausos cuando cay\u00f3 el tel\u00f3n tras aquella primera funci\u00f3n. Entre los espectadores pasaron cosas muy curiosas. Al caer el tel\u00f3n algunos se levantaron, se pusieron sus abrigos y se volvieron a sentar; otros, especialmente hombres, segu\u00edan sentados, inclinados hacia delante y escond\u00edan sus rostros entre sus manos; algunos lloraban sin recato. Hubo espectadores que cruzaron el patio de butacas para conversar con otros en voz baja. Pareci\u00f3 transcurrir una eternidad antes de que alguien pensara en aplaudir, y a partir de entonces la ovaci\u00f3n fue interminable. Yo estaba al fondo de la platea, y observ\u00e9 a un se\u00f1or anciano de apariencia distinguida que iba acompa\u00f1ado por el pasillo, hablando excitado con el que a todas luces era su secretario o su asistente. M\u00e1s tarde supe que se trataba de Bernard Gimbel, el director de una cadena de supermercados, quien esa noche dio la orden de que en sus negocios no se despidiese nunca m\u00e1s, por motivos de edad, a ning\u00fan empleado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el siguiente p\u00e1rrafo habla de los visitantes que viajaron de Nueva York en los d\u00edas sucesivos, para ver la obra, entre ellos Kurt Weill y su esposa, Lotte Lenya, en compa\u00f1\u00eda de Mab, la esposa de Maxwell Anderson; y que Weill le miraba meneando la cabeza sin decir palabra, y lo que Mab dijo: \u201cEs la mejor pieza de teatro que se ha escrito nunca.\u201d Un elogio sorprendente en labios de la esposa de un dramaturgo tan bueno y exitoso como Anderson, a quien se deben obras como Cayo Largo y Juana de Lorena, que \u00e9l mismo adapt\u00f3 al cine (Juana de Arco) para que Ingrid Bergman se luciese en una de sus mejores actuaciones ante la c\u00e1mara.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Arthur Miller a la izquierda, en1939 y a la derecha con su esposa Marilyn Monroe Fuente: flickr.com\/ CC BY-SA 2.0<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un par\u00e9ntesis. La frase de Mab Anderson me mueve a hacer un inciso y romper una lanza por el que pienso que s\u00ed ha sido el mejor drama escrito en el siglo pasado. El 10 de mayo de 1921, en el teratro Valle, en Roma, el repertorio universal se enriqueci\u00f3 con una obra maestra insuperada hasta la fecha: Seis personajes en busca de un autor, de Pirandello. Alguien que sab\u00eda tanto de teatro como George Bernard Shaw, la consideraba la m\u00e1s original y poderosa de todos los tiempos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero estos tres son maximalismos, y ninguno de ellos hace desmerecer algunas obras de S\u00f3focles, Shakespeare, Lope \u2013\u00a1Fuenteovejuna!\u2013, Calder\u00f3n, Moli\u00e8re, Schiller, Ibsen, Ch\u00e9jov, O\u2019Neill, Brecht, Tennessee Williams y el propio Shaw, indiscutibles en la antolog\u00eda m\u00e1s estricta que seleccionase la mism\u00edsima Tal\u00eda. Junto con la de Miller, claro est\u00e1, y es hora de que vayamos cerrando este par\u00e9ntesis.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Arthur Miller no es tan s\u00f3lo el autor de Death of a Salesman. En su amplia bibliograf\u00eda figuran obras de una calidad inmensa: Todos eran mis hijos, Las brujas de Salem, Panorama desde el puente, Despu\u00e9s de la ca\u00edda, Incidente en Vichy&#8230;; bastar\u00eda esta media docena de piezas para asegurarle un lugar de honor en la historia de la literatura dram\u00e1tica. Pero son muchas m\u00e1s las que salieron de su pluma, am\u00e9n de radioteatros y guiones de cine (The Misfits, que protagonizara su entonces esposa, Marilyn Monroe, junto a Clark Gable y Montgomery Clift, \u00a1que tr\u00edo de ases!)<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Hay tambi\u00e9n un par de novelas firmadas por \u00e9l, am\u00e9n de sus memorias ya mencionadas, que en espa\u00f1ol se titularon Vueltas al tiempo, y varios tomos de ensayos, entre los que siempre destaco el prefacio a su venturosa versi\u00f3n de Un enemigo del pueblo, de Ibsen, prefacio que es una obra maestra de inteligencia aplicada al entendimiento de una obra y un idioma ajenos. Tampoco olvidar\u00e9, ser\u00eda injusto, los dos vol\u00famenes con sus impresiones de viaje por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (In Russia, 1969) y por China (Chinese Encounters, 1979), ambos ilustrados con las im\u00e1genes captadas por su tercera esposa, la fot\u00f3grafa austr\u00edaca Inge Morath.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El poder del arte<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero La muerte de un viajante es de lejos la que ciment\u00f3 su fama mundial, la que se sigue y sigue representando sin que haya perdido un \u00e1pice de actualidad; antes bien, como si los tiempos hubieran ido acrecent\u00e1ndosela. Incluso en alg\u00fan lugar que ser\u00eda inveros\u00edmil pensar en \u00e9l como posible escenario del montaje de una obra tan acendradamente estadunidense. Alg\u00fan lugar como, por ejemplo, China.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pasados los horrores, y los errores, de la Revoluci\u00f3n Cultural (la cual le cost\u00f3 la vida a uno de los mejores dramaturgos del mundo, Lao She, autor de esa obra imperecedera que es La casa de t\u00e9), el Teatro del Arte del Pueblo, de Pek\u00edn, invit\u00f3 en 1983 a Miller para producir y dirigir La muerte de un viajante en la capital china. Fruto de aquella experiencia fueron no s\u00f3lo la escenificaci\u00f3n de la obra, sino adem\u00e1s un libro fascinante, que la correcci\u00f3n pol\u00edtica de la \u00e9poca hizo que se editase en ingl\u00e9s como Salesman in Beijing, y en castellano \u201cEl viajante\u201d en Beijing.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">De ese precioso libro deseo citar en extenso un pasaje iluminador del resto. Dice Arthur Miller:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Ahora me entero de que en el mismo lugar en que nos deja y nos recoge el auto cada d\u00eda, los Guardias Rojos rodearon a unas cuarenta personas que trabajaban en los distintos departamentos, tanto actores como escritores, entre ellos el m\u00e1s notable, el novelista y cuentista, y el m\u00e1s prol\u00edfico y mejor dramaturgo de China, Lao She, cuya obra El chico del rickshaw hab\u00eda tenido gran \u00e9xito en Estados Unidos. Tal y como lo expondr\u00eda As Ying:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u2013Cada actor de este teatro, y los de toda China, es fruto de las obras de Lao She.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La casa de t\u00e9, de Lao She, es para la compa\u00f1\u00eda lo que fue La gaviota (de Ch\u00e9jov) para el Teatro del Arte, de Mosc\u00fa, bajo Stanislavsky: su sustento nutricio. Ya de m\u00e1s de sesenta a\u00f1os se mostr\u00f3 en total desacuerdo con aquellos ardientes mao\u00edstas que finalmente, aquella noche, le separaron del grupo en el patio, le ri\u00f1eron, se burlaron de sus despreciables formas burguesas, de sus obras, de sus pretensiones, de su car\u00e1cter, exalt\u00e1ndose hasta el punto de abusar f\u00edsicamente de \u00e9l. Intervino un polic\u00eda de Beijing antes de que le golpeasen, y tras asegurar a los j\u00f3venes milicianos que \u00e9l se sent\u00eda tan ultrajado como ellos por Lao She, consigui\u00f3 liberar al escritor de sus garras y ponerlo bajo su custodia. Lo retuvo consigo hasta altas horas de aquella noche, cuando crey\u00f3 que se encontraba lo suficientemente a salvo como para permitirle regresar a su casa. En vez de ello, Lao She se dirigi\u00f3 hasta cierto estanque cerca del parque Beihai, donde la gente lo vio pasear a lo largo de sus orillas, en la oscuridad, mostrando un aspecto de lo m\u00e1s desanimado. Pero al parecer nadie intervino, por lo menos no de una forma lo bastante decisiva, y a la ma\u00f1ana siguiente su cuerpo fue encontrado flotando en el agua. As\u00ed se \u201crevolucion\u00f3\u201d este teatro.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Adem\u00e1s de traicionar a un genio, este movimiento no produjo nada, en los diez a\u00f1os siguientes, que alguien quisiera llevar de nuevo al escenario.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Seguir los ensayos de La muerte de un viajante en Pek\u00edn, vi\u00e9ndolos a trav\u00e9s de los ojos del autor de la obra y director de su puesta en escena, es toda una lecci\u00f3n de aprendizaje de la Historia y del encuentro de culturas tan ajenas, e incluso contrapuestas. Mencionar\u00e9 nada m\u00e1s, como bot\u00f3n de muestra, los problemas que enfrentaron Miller y sus int\u00e9rpretes a causa de que los par\u00e1metros socio-vitales eran harto distintos. Sin ir m\u00e1s lejos: el espectador chino no lograr\u00eda jam\u00e1s entender que Willy Loman se suicide simulando un accidente, para que su esposa, siendo ya viuda, cobre un buen seguro de vida&#8230; \u00a1En China no existe \u2013o al menos no exist\u00eda en 1983\u2013 esa invenci\u00f3n tan caracter\u00edstica del capitalismo que son los seguros de vida!<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Imagen de una de las puestas en escena<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">de Death of a Salesman<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">De cualquier manera, Miller tiene ocasi\u00f3n de constatar que su elenco domina el texto, hasta el punto de provocar esta observaci\u00f3n de la actriz que va a interpretar el papel de La Mujer: \u201c\u2013Nos sorprende siempre ver el buen ojo que tiene usted \u2013dice Liu Jun, y se echa a re\u00edr. No podemos prescindir de nada, ni de una sola l\u00ednea.\u201d Y el autor y director extrapola: \u201cDe nuevo atribuyo esto a la incre\u00edble traducci\u00f3n de Ying Ruocheng. La obra dura ahora tan s\u00f3lo dos minutos m\u00e1s que en ingl\u00e9s, algo que no es posible ni siquiera en franc\u00e9s o en alem\u00e1n.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero luego los problemas derivados de las tradiciones teatrales aut\u00f3ctonas, que no se aven\u00edan con las propuestas de Miller; por ejemplo haciendo que nada m\u00e1s usaran pelucas algunos personajes, a fin de remarcar con ellas el paso del tiempo:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Todo esto nos ha dejado con una peluca para T\u00edo Ben y otras para Willy, Howard y Charley: a Howard con objeto de hacerlo m\u00e1s joven, a Charley para avejentarlo un poco. Como es natural todos est\u00e1n all\u00ed con el desacostumbrado cabello colg\u00e1ndoles de las manos, como una banda de indios despu\u00e9s de una excursi\u00f3n de escalpelo de cabelleras, asintiendo de manera expresiva y de indudable total acuerdo entre s\u00ed respecto a que todo el montaje est\u00e1 ahora amenazado. Una obra china sin pelucas: algo parecido a hacer representar a los actores en cueros.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Miller cont\u00f3 a su favor todo el tiempo con la indudable ventaja de que Inge Morath dominaba el chino y eso le permite incluso registrar alg\u00fan apunte risue\u00f1o: \u201cPeque\u00f1a Golondrina, nuestra diminuta gu\u00eda china, es dulce, cari\u00f1osa y muy competente, pero al saber que Inge es capaz de servirme de int\u00e9rprete tan r\u00e1pidamente como sea necesario, permite que su mente vagabundee, y duerme, adem\u00e1s, una barbaridad.\u201d O este de un viaje en tren: \u201cNunca he sido capaz de dormir en un veh\u00edculo, auto, tren o avi\u00f3n, y el coche-cama de Beijing a Datong no escap\u00f3 a la regla, aunque se tratase de un tren limpio, que funcionaba bien \u2013con la natural excepci\u00f3n del poderoso tif\u00f3n de amon\u00edaco del lavabo. El tren parece de tipo sovi\u00e9tico y es muy c\u00f3modo, pero todas las estructuras socialistas que he visto tienen unos retretes que derivan de un \u00fanico modelo dise\u00f1ado por la Iglesia ortodoxa en la Rusia zarista, para asegurarse de que al hombre nunca se le permitir\u00e1 olvidar la corrupci\u00f3n de la carne.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El estreno de La muerte de un viajante en Pek\u00edn fue apote\u00f3sico, en un momento de grave tensi\u00f3n entre ambos pa\u00edses: ruptura de relaciones culturales a causa de que la mejor tenista china, Hu Na, durante una gira del equipo nacional, eligi\u00f3 la libertad solicitando asilo pol\u00edtico en California. \u201cEsta noche \u2013anota Miller\u2013, una obra m\u00eda es nuestro \u00fanico contacto cultural con China, contacto por el que sin duda el Departamento [de Estado] se muestra agradecido. Esta idea me hace muy feliz a causa del poder del Arte.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arthur Miller Su obra m\u00e1xima tuvo fuerte resonancia, incluso en China. El escritor estadunidense tiene una amplia bibliograf\u00eda, misma que le asegura \u201cun lugar de honor en la historia de la literatura dram\u00e1tica\u201d. 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