{"id":11787,"date":"2016-02-29T16:49:22","date_gmt":"2016-02-29T22:49:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11787"},"modified":"2016-02-29T16:49:22","modified_gmt":"2016-02-29T22:49:22","slug":"vida-y-obra-de-huberto-eco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11787","title":{"rendered":"Vida y obra de Huberto Eco"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\"><b>Vida y obra de Huberto Eco<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>He llegado a creer que el mundo entero es un enigma,<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>un enigma inofensivo que se hace terrible<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>por nuestro enloquecido intento de interpretarlo<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>como si contuviera una verdad subyacente.<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">Umberto Eco<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cPara sobrevivir, hay que contar historias\u201d, reza una de las m\u00e1ximas legadas por Umberto Eco, el sabio italiano que no cej\u00f3 un momento en su vocaci\u00f3n de narrador \u2013siempre aparejada con la de profuso lector\u2013, a la que fue fiel tanto en su obra literaria como en su labor te\u00f3rica, durante las seis d\u00e9cadas de su prol\u00edfica carrera hasta la muerte, tras una larga batalla contra el c\u00e1ncer, el 19 de febrero pasado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Delinear al erudito nacido en Alessandria, Italia, en la regi\u00f3n de Piamonte, no resulta sencillo, ya que su constante curiosidad lo condujo por caminos aparentemente dis\u00edmiles, pero que logr\u00f3 interconectar con maestr\u00eda. Con un esp\u00edritu cr\u00edtico, una vasta cultura universal y la man\u00eda de la precisi\u00f3n, explor\u00f3 y realiz\u00f3 importantes aportes en literatura, periodismo, est\u00e9tica, ling\u00fc\u00edstica, semi\u00f3tica, comunicaci\u00f3n, historia medieval, filosof\u00eda y epistemolog\u00eda, a la manera de los hombres<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">de esp\u00edritu universal del Renacimiento que se abocaban a varios campos del conocimiento a la vez.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Interesado en todo, no se preocupaba por limitar su quehacer intelectual. Se autoconceb\u00eda como \u201cmedievalista, fil\u00f3sofo, semi\u00f3tico, ling\u00fcista, cr\u00edtico literario y novelista\u201d y negaba ser un \u201chombre renacentista\u201d, idea totalmente contrapuesta con el corpus te\u00f3rico, literario y ensay\u00edstico que dej\u00f3 a su paso, gracias al cual m\u00e1s de uno lo ha descrito como un pol\u00edmata de los siglos XX y XXI.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cDisfruto la idea de narrar y se puede decir que es un escape de mi trabajo te\u00f3rico. Pero tambi\u00e9n satisfago mi gusto por la narraci\u00f3n, de ser un contador de historias, cuando escribo mis libros te\u00f3ricos\u201d, confes\u00f3 en una entrevista en 2002, quien fuera uno de los pocos intelectuales que logr\u00f3 saltar con desenfado del ensayo cient\u00edfico y su lenguaje altamente especializado, a la novela y su jerga literaria.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La pasi\u00f3n narrativa que fue su impronta vital complet\u00f3 el binomio del frenes\u00ed lector que lo convirti\u00f3 en un bibli\u00f3filo total. Gracias a su abuela materna, una \u00e1vida lectora que devoraba sin distingo libros de Stendhal o de la baronesa de Orczy de la biblioteca p\u00fablica, fue que Eco ley\u00f3 Pap\u00e1 Goriot, de Balzac a los doce a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El renacentista proustiano<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En mayo de 2015, confes\u00f3 en su \u00faltima entrevista al diario franc\u00e9s Le Figaro: \u201cCada mes voy a la gran feria de libros de viejo de Mil\u00e1n y vuelvo a comprar las lecturas de mi pasado. Soy \u2018proustiano\u2019: encuentro el sentido de la vida en mis recuerdos de la infancia.\u201d En su departamento milan\u00e9s resguardaba alrededor de 30 mil libros, la mayor\u00eda ediciones especiales y de colecci\u00f3n, y en su cercana casa de descanso en Rimini, otros 20 mil.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Su vena narrativo-lectora se trifurc\u00f3 en los ramales de la novela, la teor\u00eda y la academia, en los cuales escudri\u00f1\u00f3 e interconect\u00f3, a la manera de un laberinto borgeano, la realidad y la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Umberto Eco escribi\u00f3 siete novelas, \u201cm\u00e1s que Radiguet, pero menos que Balzac\u201d, seg\u00fan su autocr\u00edtica, de las cuales, la puntera fue El nombre de la rosa (1980), la cual lo condujo a la fama a los cuarenta y ocho a\u00f1os y no antes, porque previamente consideraba a \u201cla escritura novelesca un juego de ni\u00f1os que no tomaba en serio\u201d. \u201cSoy un fil\u00f3sofo&#8230; Escribo novelas s\u00f3lo los fines de se-mana\u201d, se cansaba de repetir, pero esa fue la \u00fanica de las obras del pol\u00edglota que se tradujo a cuarenta y tres lenguas, la que vendi\u00f3 m\u00e1s de 50 millones de ejemplares y se convirti\u00f3 en pel\u00edcula, bajo la direcci\u00f3n de Jean-Jaques Annaud, en 1986.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El novelista tuvo dos hijos con su esposa, la profesora de arte alemana Renate Ramge, a quienes contaba historias de peque\u00f1os; sin embargo, cuando crecieron, se qued\u00f3 sin p\u00fablico, por lo que decidi\u00f3 escribir una novela. Fue as\u00ed como surgi\u00f3 El nombre de la rosa, su gran \u00e9xito, pero tambi\u00e9n su gran grillete.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cA veces lo odio\u201d, lleg\u00f3 a decir el fil\u00f3sofo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. \u201cSoy prisionero de ese libro como lo fue Garc\u00eda M\u00e1rquez de Cien a\u00f1os de Soledad.\u201d Hasta sus \u00faltimos a\u00f1os de vida, no dejaron de interrogarlo sobre ese texto en particular, sin tomar en cuenta las dem\u00e1s decenas de vol\u00famenes que public\u00f3 de otros temas tan variados como la est\u00e9tica medieval o la historia de la belleza y la fealdad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Despu\u00e9s de esa primera obra literaria, escribi\u00f3 otras seis que podr\u00edan clasificarle en lo que \u00e9l mismo denomin\u00f3 \u201cnovela postmoderna\u201d, que puede ser apreciada por cualquiera que guste de una buena historia, pero tambi\u00e9n contiene \u201cdelicias escondidas\u201d para los conocedores, a quienes el autor se refer\u00eda como \u201clectores modelo\u201d en otro de sus ensayos; es decir, los m\u00e1s especializados, capaces de comprender por su vasta cultura los fragmentos en lat\u00edn, italiano o franc\u00e9s sin traducci\u00f3n, as\u00ed como otras alusiones hist\u00f3ricas y filos\u00f3ficas que introduc\u00eda en sus libros y ensayos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Umberto Eco mismo era un \u201clector modelo\u201d, capaz de recitar de memoria Cyrano de Bergerac, al tiempo de ser uno de los m\u00e1s conocedores del cr\u00edptico James Joyce o uno de los mejores ex\u00e9getas de Tom\u00e1s de Aquino (fue con un estudio est\u00e9tico del fil\u00f3sofo dominico y te\u00f3logo medieval con el que se doctor\u00f3 en la Universidad de Tur\u00edn en 1954, mismo que public\u00f3 en forma de libro dos a\u00f1os m\u00e1s tarde).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Las siete novelas de Eco en realidad son s\u00f3lo una peque\u00f1a muestra de su producci\u00f3n como cr\u00edtico y cient\u00edfico social. Su trabajo te\u00f3rico es diez veces m\u00e1s copioso que el literario. Como acad\u00e9mico, escribi\u00f3 sobre semi\u00f3tica, est\u00e9tica, ling\u00fc\u00edstica y filosof\u00eda. Estudi\u00f3 los signos y s\u00edmbolos del lenguaje, as\u00ed como su uso, al profundizar en la semi\u00f3tica creada por Roland Barthes. Entre sus estudios m\u00e1s importantes en esta materia se cuentan Obra abierta (1962) y La estructura ausente (1968).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En su faceta cr\u00edtica, tambi\u00e9n se interes\u00f3 hasta el final en el an\u00e1lisis de los medios de comunicaci\u00f3n masiva. Apocal\u00edpticos e integrados (1965) es un libro que hasta la fecha se lee y analiza en todas las carreras de Comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El escritor y semi\u00f3logo fue nominado m\u00e1s de una vez al m\u00e1ximo galard\u00f3n de las letras: el Premio Nobel de Literatura, reconocimiento que nunca se le concedi\u00f3, ni cuando compiti\u00f3 con Dario Fo en 1997, a quien la mayor parte de los italianos consideraban con menos m\u00e9ritos, como consigna el bi\u00f3grafo intelectual de Eco, Daniel Salvatore Schiffer, en El laberinto del mundo (1997).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El an\u00e1lisis de los fen\u00f3menos comunicacionales lo acompa\u00f1\u00f3 hasta sus \u00faltimos d\u00edas, cuando no dejaba de reflexionar en torno al periodismo impreso e internet, como se desprende de su \u00faltima novela N\u00famero cero (2015). \u201cHay un retorno al papel, el papel no desaparecer\u00e1, al menos por los a\u00f1os que a\u00fan me queden por vivir\u201d, escribi\u00f3 en su \u00faltimo tuit en noviembre del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para el sabio italiano de las m\u00faltiples lecturas no qued\u00f3 preocupaci\u00f3n alguna, porque \u201cquien no lee, a los setenta a\u00f1os habr\u00e1 vivido una sola vida. Y quien lee habr\u00e1 vivido cincuenta mil a\u00f1os\u201d. Sus ideas permanecer\u00e1n y propulsar\u00e1n su eco incluso tras la extinci\u00f3n f\u00edsica, porque \u201cpara sobrevivir, hay que contar historias\u201d, algo que conquist\u00f3 con singular maestr\u00eda \u2022<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">BIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">5 de enero de 1932. Umberto Eco nace en Alessandria, al norte de Italia, en la regi\u00f3n del Piamonte.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1954. Se doctora en Filosof\u00eda y Letras por la Universidad de Tur\u00edn con la tesis El problema est\u00e9tico en Santo Tom\u00e1s de Aquino, que public\u00f3 como libro en 1956.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1956-64. Trabaja en los programas culturales de la cadena p\u00fablica de televisi\u00f3n italiana rai. Durante el mismo per\u00edodo es profesor de la Universidad de Tur\u00edn.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1959. Consultor en la editorial Bompiani.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1963. Se une al Grupo 63, un movimiento italiano conformado por artistas, m\u00fasicos y escritores que buscaba nuevas formas de expresi\u00f3n literaria y est\u00e9tica. Ese a\u00f1o inicia tambi\u00e9n como colaborador del suplemento literario del Times.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1965. Comienza sus colaboraciones con el diario italiano L\u2019Espresso.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1971. Funda la revista internacional de estudios semi\u00f3ticos Versus. Crea y es titular de la primera c\u00e1tedra de Semi\u00f3tica en la Universidad de Bolonia.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1975. Es nombrado profesor titular de Semi\u00f3tica de la Universidad de Bolo\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1966-70. Profesor en la Facultad de Arquitectura de Florencia y Mil\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1992-93. Profesor en la Universidad de Harvard.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1996. Caballero Gran Cruz de la Orden del M\u00e9rito de la Rep\u00fablica Italiana.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2000. Premio Pr\u00edncipe de Asturias de Comunicaci\u00f3n y Humanidades. Caballero de la Legi\u00f3n de Honor francesa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">19 de febrero de 2016. Muere a los ochenta y cuatro a\u00f1os en Mil\u00e1n, Italia.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">OBRA TE\u00d3RICA<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">(entre otros)<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1956. El problema est\u00e9tico en Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1959. Arte y belleza en la est\u00e9tica medieval.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1962. Obra abierta.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1964. Apocal\u00edpticos e integrados.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1965. Las po\u00e9ticas de Joyce.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1968. La estructura ausente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1971. La forma y el contenido.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1973. El signo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1975. Tratado de semi\u00f3tica general.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1976. El super-hombre de masas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1977. C\u00f3mo se hace una tesis, t\u00e9cnicas y procedimientos de investigaci\u00f3n, estudio y escritura.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1994. La b\u00fasqueda de la lengua perfecta.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1977. Kant y el ornitorrinco.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1998. Cinco escritos morales.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2005. La historia de la belleza.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2007. La historia de la fealdad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2009. Cultura y semi\u00f3tica.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">OBRA LITERARIA<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1980. El nombre de la rosa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1988. El p\u00e9ndulo de Foucault.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">1994. La isla del d\u00eda de antes.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2000. Baudolino.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2004. La misteriosa llama de la reina Loana.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2010. El cementerio de Praga.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">2015. N\u00famero cero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vida y obra de Huberto Eco \u00a0 He llegado a creer que el mundo entero es un enigma, un enigma inofensivo que se hace terrible por nuestro enloquecido intento de interpretarlo como si contuviera una verdad subyacente. Umberto Eco La Jornada Semanal \u201cPara sobrevivir, hay que contar historias\u201d, reza una de las m\u00e1ximas legadas por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":11788,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11787","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11787","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11787"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11787\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11789,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11787\/revisions\/11789"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11788"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11787"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11787"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11787"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}