{"id":11825,"date":"2016-03-16T18:45:40","date_gmt":"2016-03-17T00:45:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11825"},"modified":"2016-03-16T18:45:40","modified_gmt":"2016-03-17T00:45:40","slug":"elena-garro-y-su-amor-por-los-campesinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11825","title":{"rendered":"Elena Garro y su amor por los campesinos"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Garro y su amor por los campesinos<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Poniatowska<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">No conoc\u00ed ser m\u00e1s adictivo que Elena Garro; cuando la trat\u00e9 la viv\u00ed como una droga, con necesidad y angustia. Los d\u00edas ten\u00edan sentido s\u00f3lo si ella aparec\u00eda, si me dirig\u00eda una palabra, una mirada. \u00a1Esta ni\u00f1a es un Renoir!, dec\u00eda, y yo sent\u00eda que la Virgen me hablaba.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena naci\u00f3 en Puebla el 11 de diciembre de 1916 (pero ella insist\u00eda que en 1920), y aunque faltan varios meses para su centenario, las universidades, los institutos, las escuelas y los cr\u00edticos se han propuesto dedicarle todo 2016 para releer y difundir su obra. Darle el lugar que merece en nuestras letras es la misi\u00f3n de muchos fans que creen que no ha sido lo suficientemente reconocida.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La conoc\u00ed junto a Octavio Paz en 1954. Tuvimos largos a\u00f1os de amistad antes de 1968. A ra\u00edz del 68, Elena y yo ya no estuvimos del mismo lado. No entend\u00ed su devoci\u00f3n por el secretario de gobierno Fernando Guti\u00e9rrez Barrios, al que ella llamaba D\u2019Artagnan. A su regreso a M\u00e9xico, despu\u00e9s de una larga ausencia, Helenita Paz me llam\u00f3 y me pas\u00f3 a su madre; apenas era un hilo de voz, tal vez una prueba que Elena pon\u00eda al poder hipn\u00f3tico de sus palabras, a su inmenso poder de seducci\u00f3n. Me cont\u00f3 que se les hab\u00eda perdido una gatita. Hablamos poco.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El 26 de julio de 1998 recib\u00ed una buena alegr\u00eda: una carta de la Chata Paz escrita en un franc\u00e9s que ya quisiera yo y con un poema suyo dedicado: Petit Pierrot lunaire para darme las gracias por el libro sobre su padre: Las palabras del \u00e1rbol. Sent\u00ed que me hab\u00eda llenado los brazos de flores, tantas que apenas pod\u00eda retenerlas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por la enfermedad de mi madre no pude ir al sepelio de Elena Garro el domingo 23 de agosto de 1998, en Cuernavaca, pero acompa\u00f1\u00e9 a Helena Paz en su dolor.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me quedo con la Elena Garro de mi juventud, la gallarda, la avasalladora, la furiosa, la que seduc\u00eda con s\u00f3lo hacer su entrada. Guardo muy buenos recuerdos de Par\u00eds, en su departamento de la rue de l\u2019Ancienne Com\u00e9die, en su compa\u00f1\u00eda que dec\u00edan hab\u00eda sido de Moli\u00e8re. Con ella, la ciudad de mis primeros a\u00f1os cobraba una dimensi\u00f3n distinta. Cualquier acontecimiento, en M\u00e9xico o en Par\u00eds, en su casa de Alencastre, en las Lomas de Chapultepec, o en Cuernavaca, cambiaba de color, de textura, de temperatura. Sus cuentos de La semana de colores, el formidable La culpa es de los tlaxcaltecas (que fascina a Sergio Pitol), me supo muy distinto al resto de la literatura mexicana. Su vuelo era m\u00e1s alto, su movimiento m\u00e1s gracioso. Elena Garro es nuestro Marcel Schwob, nuestro Jules Renard, nuestro Jean Giraudoux, nuestra Alicia en el pa\u00eds de las maravillas, pero es tambi\u00e9n el Juan Rulfo femenino, a todas luces, la gran escritora mexicana, la que todo poetiza y transforma.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los recuerdos del porvenir es una novela joven, vital, l\u00edrica que conjuga la magia, la luminosidad, la poes\u00eda y la acci\u00f3n: Helencitos, ha escrito usted un libro maravilloso \u2013se fascin\u00f3 Octavio Paz, quien sac\u00f3 del c\u00e9lebre ba\u00fal el manuscrito y lo llev\u00f3 a Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo. En esas 250 cuartillas se evidencia hasta qu\u00e9 grado la autora estaba ligada a su pa\u00eds, a los campesinos y a la Revoluci\u00f3n Mexicana. A pesar de que Elena viaj\u00f3 mucho y estuvo fuera durante largas temporadas, sabe de las cocadas y las botas federicas, las tertulias al atardecer, las aguas frescas y los amores intensamente callados, porque en pueblo chico el infierno es grande.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los recuerdos del porvenir nos muestra a una Elena Garro impredecible y no la que discut\u00eda desde la ma\u00f1ana hasta la noche sentada sobre la alfombra avellana de su casa, sino la Elena que sab\u00eda del campo, amaba al animalero de plantas y de \u00e1rboles y al animalero de hombres, mujeres y ni\u00f1os, y pod\u00eda describir hasta la menor nervadura de la hoja de un \u00e1rbol, una Elena llena de sol (y tambi\u00e9n de luna) que supo hablar de perfumes, de sabores, del calor de Iguala, con palabras fogosas, embrujadoras, que refrescan y dan un sabor distinto a nuestra literatura. \u00bfEs una novela autobiogr\u00e1fica?, le pregunt\u00e9 en alguna ocasi\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013Pues s\u00ed, porque est\u00e1 hecha con lo que me acuerdo de mi infancia; son los recuerdos de un pueblo donde viv\u00ed. La escrib\u00ed en Par\u00eds en 1951. La escrib\u00ed muy r\u00e1pido. Luego se qued\u00f3 guardada en un caj\u00f3n. A Octavio le gustaba mucho, pero a m\u00ed siempre se me perd\u00eda. La olvid\u00e9 en un hotel en Nueva York y m\u00e1s tarde mi hermana, que iba de pasada, recogi\u00f3 el ba\u00fal abandonado con todos mis papeles. Adem\u00e1s se me quem\u00f3. Toda desbarajada y mochada la remend\u00e9 y le lleg\u00f3 a Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo, quien la public\u00f3. Estaba en Par\u00eds, enferma, en la cama, y para no aburrirme empec\u00e9 a escribirla. La termin\u00e9 muy r\u00e1pido, en mes y medio. Toda la gente que sale all\u00ed es gente de verdad y muchos viven todav\u00eda. Los apellidos son de Iguala. El pueblo es Iguala, en Guerrero. Los personajes son mis conocidos, los vi todos los d\u00edas hasta que vine a M\u00e9xico. Yo era una ni\u00f1a muy vagabunda y me escapaba de la casa. Mi hermana Devaki y yo \u00e9ramos muy fisgonas, and\u00e1bamos siempre en la calle husmeando, conoc\u00edamos a todo el pueblo, \u00edbamos de tejado en tejado, de \u00e1rbol en \u00e1rbol, nos met\u00edamos al cuartel, a la comandancia militar&#8230; \u00a1\u00e9ramos la peste! Juan Cari\u00f1o, el loco, es real. Lupe y Juan Urquizo, ese espa\u00f1ol que se presenta un buen d\u00eda y desaparece misteriosamente, tambi\u00e9n. El general Rosas y Julia, su querida, vinieron realmente a Iguala, yo los conoc\u00ed, hicieron barbaridades y se fueron. Todo eso que yo ve\u00eda de chica, esos personajes as\u00ed muy m\u00e1gicos, porque cuando eres chica todo es muy extravagante, todo eso lo arm\u00e9 y le met\u00ed una intriga. En realidad este libro es un compendio de varios a\u00f1os de infancia.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Garro ha quedado tan ligada a Octavio Paz que es f\u00e1cil escuchar \u00a1Ah, s\u00ed, la que fue mujer de Paz!, una frase machista que forma parte de su identidad y una exclamaci\u00f3n que encierra una historia de amor y de odio que identifica a la pareja.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Contradictoria a m\u00e1s no poder, al igual que sus personajes \u2013de ella misma dec\u00eda que era una part\u00edcula revoltosa\u2013, Elena se fue destruyendo y qui\u00e9n sabe si sus admiradores la acompa\u00f1aron en su ca\u00edda, la legi\u00f3n de fieles seguidores, amigos, familiares, enamorados, quienes frecuentaron su casa en la avenida Nuevo Le\u00f3n y luego en las Lomas; los incautos que tocaron a su puerta, los embrujados por su magia y los despistados que nunca faltan.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para la escritora y acad\u00e9mica de la lengua Silvia Molina, Elena Garro es indudablemente la mejor escritora de finales del siglo XX mexicano: \u201cS\u00f3lo bast\u00f3 para que le reconozcamos su formidable talento escribir dos libros: Los recuerdos del porvenir y La semana de colores, los m\u00e1s sobresalientes, desde mi punto de vista\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Sujeta a depresiones profundas, las c\u00f3leras de Elena fueron sagradas cuando defendi\u00f3 a los campesinos de Morelos, de Ahuatepec, de Atlixco, de Cuernavaca. Amiga del entonces jefe del Departamento Agrario, Norberto Aguirre Palancares, Elena se la pas\u00f3 en la Secretar\u00eda de la Reforma Agraria en la Ciudad de M\u00e9xico, yendo y viniendo entre los escritorios de los bur\u00f3cratas, exponi\u00e9ndoles los asuntos de multitud de campesinos que arribaban de Morelos y de Guerrero. Como estos tr\u00e1mites tardaban hasta meses, Elena alojaba en su casa no s\u00f3lo a los campesinos que no ten\u00edan adonde ir ni qu\u00e9 comer, sino al l\u00edder de los copreros, C\u00e9sar del \u00c1ngel, personaje nefasto que le dio de cocos y nunca logr\u00f3 gran cosa para los que viven en la costa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los campesinos de Ahuatepec la miraban como a un Zapata femenino y les parec\u00eda l\u00f3gico que ella enarbolara su bandera y marchara al frente de su batall\u00f3n de sombrerudos. Se le ve\u00eda siempre con su abrigo de piel de camello y sus trajes color miel, elegant\u00edsima. Alguna vez, en una audiencia, le pregunt\u00e9 si no le parec\u00eda inapropiado su vestuario entre tanta pobreza, tanto deshilacher\u00edo, y me respondi\u00f3: No soy una hip\u00f3crita, que me vean tal como soy, que me conozcan tal como soy. No tengo nada que esconder, a diferencia de otros sepulcros blanqueados, escritores que se fingen indigenistas y en el fondo son racistas; juegan un doble juego, porque se fingen salvadores de los indios, pero est\u00e1n muy contentos de ser blancos y rubios. \u00a1Qu\u00e9 gran asco me dan! Si yo soy due\u00f1a de un abrigo de pieles, me lo pongo donde sea y cuando sea. No lo voy a esconder.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Con su hermana Deva (comunista y casada con Jes\u00fas Guerrero Galv\u00e1n) discut\u00eda mucho sobre su activismo y la repartici\u00f3n de las tierras: \u201cNos pele\u00e1bamos todos los d\u00edas, y yo le dec\u00eda: \u2018A ti y a m\u00ed no nos matan porque somos g\u00fceras, pero a estos pobres campesinos, tan pobres, tan indefensos y tan indios, pues les pegan un tiro en la cabeza y ni quien se mueva\u2019, y ella me dec\u00eda: \u2018\u00a1Ay, qu\u00e9 reaccionaria!\u2019\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena era cat\u00f3lica y siempre ador\u00f3 a la monarqu\u00eda. Pensaba escribir un libro sobre los Romanov y ella y la Chata (Helena Paz) hablaban durante horas de Anastasia, aferradas a la creencia de que hab\u00eda sobrevivido a la masacre. Madre e hija enumeraban, siempre sentadas en posici\u00f3n de loto sobre la alfombra, a toda la dinast\u00eda Romanov, Nicolas II, el jefe de familia; Alejandra, la emperatriz, y las cuatro grandes duquesas: Olga, de 22 a\u00f1os; Tatiana, que caminaba como una bailarina, incapaz de soltar a su perrito; Mar\u00eda, de 18 a\u00f1os, y finalmente Anastasia, de 16, todas preocupadas por Alexis, el ni\u00f1o de 13, fr\u00e1gil y delgado, a quien Rasput\u00edn no logr\u00f3 curar. Fueron asesinados en lo m\u00e1s negro de la noche, a las 3:15 de la madrugada, aseguraba la Chata. Odio a los Rojos. Lenin es un miserable, Stalin es peor. Esa novela a Elena se le qued\u00f3 en el tintero, pero en cambio produjo La semana de colores y una cantidad de obras de teatro totalmente seductoras que hicieron que Carlos Monsiv\u00e1is la considerara la mejor dramaturga mexicana. La puesta en escena de El hogar s\u00f3lido, que hizo Poes\u00eda en Voz Alta, con Octavio Paz a la cabeza, triunf\u00f3 en grande. La se\u00f1ora en su balc\u00f3n, La sopa de poro y papa, El encanto, tendaj\u00f3n mixto, La mudanza, El \u00e1rbol, Andarse por las ramas, La dama boba, Los perros (Devaki y Elena son los perros en El d\u00eda que fuimos perros) y Los pilares de do\u00f1a Blanca son obras l\u00edricas y fascinantes ahora representadas en varios escenarios universitarios.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me pregunto qu\u00e9 har\u00eda Elena Garro si se enterara de que en Iguala \u2013el pueblo que la vio crecer y le inspir\u00f3 el libro que todos ponderan\u2013 desaparecieron 43 normalistas, la mayor\u00eda hijos de campesinos sin recursos ni poder pol\u00edtico. Seguramente ir\u00eda hasta la Procuradur\u00eda General de Justicia al frente de una marcha y no se separar\u00eda de los padres de los muchachos como no lo hizo de los campesinos que cobij\u00f3 bajo su abrigo de piel que cubr\u00eda su coraz\u00f3n y sobre todo su indefinible y valiosa originalidad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por \u00faltimo, quisiera recordar a Helena Paz Garro, la Chata, hija de dos personajes fuera de serie. Tambi\u00e9n ella fue capaz de darnos unas memorias muy bien escritas y muy amenas; todav\u00eda recuerdo la admiraci\u00f3n que sent\u00ed cuando puso en mis manos, en su casa de Cuernavaca, varios centenares de p\u00e1ginas escritas a rengl\u00f3n seguido que demostraban su capacidad literaria y amorosa. La Chata fue \u2013al entender de muchos\u2013 la v\u00edctima de dos personajes centrales en la cultura mexicana. Por desgracia ninguno supo abrir las manos y la enjaularon en un abrazo mortal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena Garro y su amor por los campesinos Elena Poniatowska La Jornada No conoc\u00ed ser m\u00e1s adictivo que Elena Garro; cuando la trat\u00e9 la viv\u00ed como una droga, con necesidad y angustia. 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