{"id":11868,"date":"2016-04-13T09:36:11","date_gmt":"2016-04-13T15:36:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11868"},"modified":"2016-04-13T09:36:21","modified_gmt":"2016-04-13T15:36:21","slug":"desventuras-de-elena-garro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11868","title":{"rendered":"Desventuras de Elena Garro"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Desventuras de Elena Garro<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Vilma Fuentes<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Escapar a las Elenas era m\u00e1s f\u00e1cil promet\u00e9rselo que cumplirlo. Hab\u00eda vivido la experiencia en la Ciudad de M\u00e9xico a finales de los a\u00f1os 60 del siglo pasado, a partir de nuestro primer encuentro frente a la embajada de Bolivia, donde un pu\u00f1ado de personas protest\u00e1bamos contra el encarcelamiento de R\u00e9gis Debray. Desde ese mediod\u00eda, me convert\u00ed en una asidua visitante a su casa en Las Lomas, al lado de Juan de la Cabada, Juanito, como lo llamaba nuestra anfitriona.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena Garro irradiaba un encanto cautivante. Quienes cruzaban por su \u00f3rbita eran atra\u00eddos y devorados, a la manera de los astros que aproximan las estrellas muertas, en cuya vida acabada se vuelven agujeros negros. Pero Elena, en esa \u00e9poca, no ten\u00eda nada de muerta. Al contrario, respiraba la vida por todos sus poros. Como exhalaba su imaginaci\u00f3n, v\u00edctima ella misma de sus criaturas y delirios.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me acerqu\u00e9 a ella, cre\u00eda, de manera voluntaria, decidida a observar la vida de la gran escritora que representaba para m\u00ed Elena Garro. Me encontr\u00e9, sin quererlo, con un ser fascinante, un personaje novelesco: la protagonista de un libro de aventuras. En realidad, creo ahora, me vi atrapada por una fuerza gravitacional que ella emanaba.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Nos ve\u00edamos a diario. Tuvieron que irse del pa\u00eds en un autoexilio para que dejase de verlas. Era 1968. De alguna manera, viv\u00ed su huida: los muchachos que ayudaron a las Elenas a salir de M\u00e9xico ven\u00edan por las noches a nuestro departamento para relatarnos, paso a paso, la escapatoria de las Elenas. A escondidas. Nunca entend\u00ed de qui\u00e9n se ocultaban en ese clandestinaje organizado a petici\u00f3n suya por nuestros amigos para protegerlas, pues yo no lograba ver qui\u00e9n o qui\u00e9nes las persegu\u00edan.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">No pas\u00f3 mucho tiempo sin encontrarnos. Ya en Par\u00eds, durante una exposici\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Cuevas en una galer\u00eda de la rue de Seine, me vi sitiada entre dos rostros que se pegaban al m\u00edo: \u00bfTe acuerdas de m\u00ed?, Tenemos tantas cosas que contarte\u2026 \u00bfC\u00f3mo reconocerlas cuando no consegu\u00eda ver m\u00e1s que un trozo de piel frente a mis ojos, tan cerca sus caras de la m\u00eda? Tampoco lograba comprender lo que dec\u00edan: hablaban al mismo tiempo, una a gritos, la otra en un murmullo, el sonido de sus voces se encimaban en mis o\u00eddos. Sus voces, s\u00ed, yo las conoc\u00eda. Eran ellas: las Elenas. De momento, brinqu\u00e9 de gusto, las abrac\u00e9, me dej\u00e9 envolver en sus brazos y volv\u00ed a caer bajo el embrujo de su canto de sirenas. Nos vimos semana tras semana durante su estancia en Par\u00eds.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me telefoneaban a cualquier hora, sin importarles que tuviera la cabeza cubierta de champ\u00fa o fuesen las tres de la madrugada: \u00bfc\u00f3mo decirles que estaba ocupada o que dorm\u00eda cuando Elenita me dec\u00eda que su madre ten\u00eda la cabeza metida en el horno e iba a abrir el gas? \u00bfO que Elena ya ten\u00eda la cuerda alrededor del cuello y amenazaba con ahorcarse colgada de una viga?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Una ma\u00f1ana rebasaron los l\u00edmites: Helena Paz me avis\u00f3 que su madre hab\u00eda logrado suicidarse. Me pidi\u00f3 que pasara a la embajada a ver a un primo suyo y pedirle dinero para el entierro. Cuando llegu\u00e9 a casa de las Elenas, encontr\u00e9 una Elenita euf\u00f3rica. Me arranc\u00f3 los billetes de la mano gritando: \u00a1Milagro, milagro! La Virgen del Pilar me escuch\u00f3 y mam\u00e1 resucit\u00f3.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y yo que casi hab\u00eda jurado al primo que Elena Garro hab\u00eda fallecido, si acaso no jur\u00e9, con toda mi buena fe en las Elenas, que hab\u00eda tocado el cad\u00e1ver. A pesar m\u00edo, era c\u00f3mplice de la\u2026 estratagema. Me jur\u00e9 no volver a verlas y, una semana despu\u00e9s, cen\u00e1bamos juntas en un restaurante chino.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Elena hizo se\u00f1as: deb\u00edamos observar a las dos meseras asi\u00e1ticas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013Son menores de edad. Las explotan \u2013dictamin\u00f3 Elena Garro.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Me vi envuelta en su delirio: era necesario salvarlas de la trata de blancas, sacarlas de la esclavitud. Dicho y hecho, Elena arm\u00f3 un esc\u00e1ndalo, exigi\u00f3 la liberaci\u00f3n de las chicas. El due\u00f1o no logr\u00f3 entender de qu\u00e9 habl\u00e1bamos. El esc\u00e1ndalo aument\u00f3.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Terminamos en el comisariado, donde se nos fue toda la noche. Juan Soriano, cuando supo la aventura, coment\u00f3 ri\u00e9ndose: Esa es mi Elena.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">vilmafuentes22@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desventuras de Elena Garro Vilma Fuentes Escapar a las Elenas era m\u00e1s f\u00e1cil promet\u00e9rselo que cumplirlo. 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