{"id":11872,"date":"2016-04-13T09:38:00","date_gmt":"2016-04-13T15:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11872"},"modified":"2016-04-13T09:38:00","modified_gmt":"2016-04-13T15:38:00","slug":"el-espanol-lengua-o-destierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11872","title":{"rendered":"El Espa\u00f1ol Lengua o destierro"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">El Espa\u00f1ol Lengua o destierro<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La lengua materna es la casa propia. Es el lugar seguro; ah\u00ed desde donde se nombra, interpela, se invoca, evoca y convoca el mundo y a la gente querida. Ah\u00ed donde se tiene cobijo, donde uno se mueve tranquilamente a sus anchas y a su gusto; donde est\u00e1n los muebles \u2013los nuevos y los heredados de la abuela o una t\u00eda difunta\u2013 con sus esquinas, sus cajones, sus tarros de flores, sus fotos de toda una vida; ah\u00ed donde quedan guardados los primeros balbuceos, las risas y las l\u00e1grimas compartidas, las palabras primigenias \u2013amor, fe, esperanza. Ah\u00ed donde cada objeto est\u00e1 en el lugar consabido, donde cada espacio es recorrido, habitado d\u00eda a d\u00eda, colmado de significados y memoria.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Sin embargo, sucede que muchos y muchas son expulsados a diario de sus propias casas; despojados de sus lenguas; desterrados y arrojados al total desamparo en mundos totalmente ajenos, lenguas ajenas, lenguas extra\u00f1as. La nada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">No se habla s\u00f3lo de los migrantes que al cruzar la frontera norte han de enfrentarse al desierto y, luego, tambi\u00e9n, a las amenazas berreadas en ingl\u00e9s por el agente migratorio en turno; palabras que no entienden pero comprenden perfectamente porque son m\u00e1s parecidas a ladridos de perros que a cualquier dulce bienvenida. Tampoco se habla de los refugiados sirios que arriban a las costas mediterr\u00e1neas entre mil cad\u00e1veres flotantes, hinchados de tanta muerte, con su palabra muda para siempre. Tampoco de los guineanos, nigerianos, senegaleses que en las noches cruzan el Estrecho de Gibraltar y llegando a territorio espa\u00f1ol escuchan voces de odio que gritan \u201cfuera, negro\u201d. No se habla ni siquiera de los jud\u00edos de anta\u00f1o que, hostigados aqu\u00ed y all\u00e1, una y otra vez, se reinventaron y reencontraron en el exilio, en el yiddish o en el sefard\u00ed.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Se habla fundamentalmente y sobre todo de lo que acontece aqu\u00ed, ahora, en este pa\u00eds, cada vez que una persona n\u00e1huatl, zoque, rar\u00e1muri, maya, seri, chontal, tzotzil, tzeltal, pur\u00e9pecha, popoluca, tojolabal o de cualquier otra etnia ind\u00edgena, deja su comunidad de origen y arriba por caminos de polvo a la ciudad, cualquier ciudad, grande o peque\u00f1a, de este ancho y maltrecho territorio nacional donde se vive bajo el mando ling\u00fc\u00edstico absoluto del idioma espa\u00f1ol.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Llegan y para sobrevivir han de morir: deben despojarse de sus atuendos \u2013buena presentaci\u00f3n, rezan los carteles en los comercios que buscan personal\u2013 y de sus idiomas respectivos \u2013\u00bfentiendes espa\u00f1ol? es la primera pregunta indagatoria, tuteando, si ven a alguien de rostro \u201cdemasiado indio\u201d y semblante asustado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como Noem\u00ed, de diecisiete a\u00f1os, que desert\u00f3 hace tiempo de la escuela y lleg\u00f3 a la urbe para trabajar en el servicio dom\u00e9stico porque apenas pod\u00eda decir buenos d\u00edas en espa\u00f1ol y la familia a la que sirve sabe mucho de ingl\u00e9s (don\u2019 t you?) y tambi\u00e9n de franc\u00e9s (libert\u00e9, fraternit\u00e9, \u00e9galit\u00e9, madame), pero nada de su lengua bonita, de ella, de Noem\u00ed, de su lengua serrana, su lengua mixe. Como Edith, chinanteca, de ah\u00ed donde hacen los huipiles de tres lienzos y largos listones de colores \u2013exhibidos elegantemente en las vitrinas de los museos textiles\u2013, que reprob\u00f3 el examen de admisi\u00f3n a la universidad por no poder explicar en buen castellano sus conocimientos matem\u00e1ticos ni \u2013lo que en el fondo m\u00e1s le hubiera gustado\u2013 poder hablar de la herida todav\u00eda abierta en las tierras anegadas de sus abuelos que, en los a\u00f1os cincuenta, fueron desplazados por la presa Miguel Alem\u00e1n que genera luz para medio pa\u00eds, pero no para su comunidad. O como don Luis, que para trabajar de alba\u00f1il cambi\u00f3 su cargo por la carga, en una constructora de casas que jam\u00e1s habitar\u00e1. O como don Esteban que solo, solo con su mixteco, no tiene c\u00f3mo defenderse ante la embestida del juez que lo condena en espa\u00f1ol por la ritual caza anual del venado. O como do\u00f1a Bertha, enferma, abandonada en la sala de espera de un centro de salud cualquiera porque nadie, nadie, escucha, entiende, ni quiere saber de sus dolencias zapotecas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Entonces, todos ellos, para poder estudiar, trabajar, sanar, defenderse; para poder ser mirados a los ojos, de frente, y seguir caminando camale\u00f3nicamente en una naci\u00f3n que de origen, que de entrada, que todav\u00eda, los rechaza y excluye, deber\u00e1n hacer de lado su lengua materna, negarla y sustituirla como puedan por el espa\u00f1ol, para ellos la lengua del destierro y el desarraigo, m\u00e1s que de la integraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y de este modo, la lengua de uno, la lengua de una, la lengua propia, la lengua de Noem\u00ed, de Edith, de don Luis, de don Esteban y do\u00f1a Bertha, se convierte en la lengua del susto, la verg\u00fcenza y el olvido. Y no queda m\u00e1s remedio que callarla, que ocultarla, que abandonarla y quedarse as\u00ed, en la indefensi\u00f3n, sin casa propia, porque la casa del otro no es la casa propia, y la casa propia, aquella resguardada otrora por la lengua propia ya no est\u00e1 o, mejor dicho, qued\u00f3 vac\u00eda, despojada de sus muebles, de sus tarros de flores, de sus estampas, supurando solamente un viejo olor rancio a naftalina.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Y as\u00ed, nuestras ciudades crecen y se desarrollan y se edifican y se expanden y se yerguen orgullosas, pero en realidad no son m\u00e1s que cementerios de lenguas maternas ind\u00edgenas, sacrificadas en nombre del progreso y del bien com\u00fan, como si los sesenta y ocho idiomas prehisp\u00e1nicos originarios contabilizados en el pa\u00eds fueran bonitos, interesantes y dignos de preservarse nom\u00e1s ah\u00ed arriba, en el cerro, entre laureles, pinos y becerros, pero no abajo, en las avenidas, en los parques, en los supermercados, en las escuelas, en los hospitales, en las ventanillas del Metro, en las secretar\u00edas\u2026 guaridas todas ellas de la supremac\u00eda excluyente del fino castellano\u2026 \u00bfQui\u00e9n hablaba, por cierto, de instituciones sociales humillantes?, \u00bfy de ciudades hostiles? \u2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Espa\u00f1ol Lengua o destierro La Jornada Semanal La lengua materna es la casa propia. 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