{"id":11889,"date":"2016-04-23T11:31:16","date_gmt":"2016-04-23T17:31:16","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11889"},"modified":"2016-04-23T11:31:16","modified_gmt":"2016-04-23T17:31:16","slug":"una-pregunta-para-shakespeare-y-cervantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11889","title":{"rendered":"Una pregunta para Shakespeare y Cervantes"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Una pregunta para Shakespeare y Cervantes<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">ARIEL DORFMAN<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Proceso<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfQui\u00e9n visit\u00f3 a esos dos hombres en su lecho de muerte a fines de abril de 1616, uno en Madrid, el otro en Stratford; qui\u00e9n les susurr\u00f3 una \u00faltima palabra, una pregunta final?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La historia de nuestra propia muerte es la \u00fanica experiencia que somos incapaces de transmitir. Si Cervantes y Shakespeare, pese a su divino manejo de la palabra, no escapan a esa f\u00e9rrea regla de la mortalidad, \u00bfno es posible, al menos, hacer el intento de vislumbrar lo que quiz\u00e1s pasaba por la mente de aquellos dos gigantes literarios mientras la vida se les iba extinguiendo? Es cosa de usar la misma imaginaci\u00f3n con que ellos poblaron y cambiaron el mundo. El legado de esa imaginaci\u00f3n podr\u00eda ayudarnos a o\u00edr las voces que custodiaron a esos autores en su hora extrema.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Si dependiera de nosotros, \u00bfa qui\u00e9n elegir\u00edamos para que se acercara en nuestro nombre a Miguel de Cervantes al finalizar sus d\u00edas; qui\u00e9n ser\u00eda nuestro mejor representante ante un William Shakespeare moribundo? \u00bfQui\u00e9n se atrever\u00eda a intervenir en ese instante en que la luz se apaga? Dejemos de lado los parientes de duelo, los cl\u00e9rigos \u00e1vidos, los espectadores curiosos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Busquemos a alguien m\u00e1s cercano.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Busquemos a alguien que los acompa\u00f1e fielmente durante esa solitaria agon\u00eda, alguien que ellos desear\u00edan tener a su lado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el caso de Cervantes, la identidad de ese ser entre las sombras no admite dudas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Don Quijote ser\u00eda el escogido por su creador para que le hiciera aquella pregunta final\u2026 Con cu\u00e1nto gusto se la plantear\u00eda a ese hombre que le abri\u00f3 a \u00e9l y a su escudero los caminos de La Mancha, imagin\u00e1ndoles aventuras en un pa\u00eds que no ten\u00eda cabida para so\u00f1adores como ellos. Tal vez Don Quijote, siempre tan curioso, hubiese querido descifrar primero algo que fascinar\u00eda a sus futuros lectores: \u00bfc\u00f3mo es posible que un veterano de guerra, abofeteado por el infortunio y la miseria, llegara a escribir una obra tan festiva, tan llena de alegr\u00eda y vida contempor\u00e1nea, forjar tal esperanza a partir de las cenizas de la tristeza y las ilusiones? O tal vez aquel viejo inventado por Cervantes, seco de rostro, enjuto de carnes, loco y sagaz, \u00bfno extraer\u00eda acaso de su hacedor algunos consejos para guiar a sus compatriotas en los tiempos turbulentos que los aquejaban, dilemas parecidos a los que nuestra humanidad enfrenta siglos m\u00e1s tarde?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero El Caballero de la Triste Figura teme malgastar esta oportunidad singular para dirigirse a su Autor acerca de algo absolutamente crucial, algo que hace tiempo le perturba. Sabe que \u00e9sta es su \u00faltima misi\u00f3n. Despu\u00e9s de tantas luchas frustrantes por la justicia, tantas empresas descalabradas, har\u00e1 todo lo posible para no equivocarse esta vez.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En cuanto a Shakespeare, el escenario de su existencia est\u00e1 habitado por tantos protagonistas favoritos que resulta dif\u00edcil conjeturar cu\u00e1l de ellos har\u00e1 su aparici\u00f3n en ese d\u00eda irrevocable. \u00bfNuestro dramaturgo no recibir\u00eda con una sonrisa a Falstaff y Rosalind, a Julieta y Miranda y Puck, acaso no comprender\u00eda que Lear y Macbeth, Otelo y Malvolio, ans\u00edan saber las razones por las que se les asign\u00f3 un destino tan aterrador? \u00bfO preferir\u00eda Shakespeare inducir a Prospero a que abandonara su isla, a la espera de alguna m\u00fasica y magia para consolar esta despedida? Aunque si Shakespeare pudiera elegir \u2013\u00bfy por qu\u00e9 no iba a tratar de vencer la soledad mientras sus ojos se oscurecen?\u2013, hay un candidato irrefutable. El pr\u00edncipe de Dinamarca. Su personaje m\u00e1s entra\u00f1able. Como Don Quijote, Hamlet, que tambi\u00e9n juega el rol de la locura, podr\u00eda sentirse incitado a sumergirse en los innumerables enigmas que dej\u00f3 tras s\u00ed su creador. Averiguar, por ejemplo, por qu\u00e9 no salv\u00f3 a Cordelia, por qu\u00e9 tuvo que ahogarse Ofelia, por qu\u00e9 el amor de Desd\u00e9mona se paga tan caro. O interrogar los misterios m\u00e1s rec\u00f3nditos de Shakespeare: \u00bffue cat\u00f3lico, d\u00f3nde pas\u00f3 los ocho a\u00f1os perdidos de su vida, qui\u00e9n inspir\u00f3 sus sonetos?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero la hora nebulosa de la muerte no es para tales indagaciones.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Antes de que se haga el silencio que invoca Hamlet mismo en su propio desenlace, hace falta una pregunta. S\u00f3lo hay lugar para una palabra esencial mientras las s\u00edlabas del tiempo se van acabando.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La misma palabra que Don Quijote ha preparado para Cervantes.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfCu\u00e1l ha de ser?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Si dispusi\u00e9ramos de una sola palabra, una pregunta para estas dos maravillas de nuestra especie a los 400 a\u00f1os de su simult\u00e1neo deceso, \u00bfcu\u00e1l habr\u00eda de ser?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Una palabra que Hamlet expresar\u00eda, que expresar\u00eda Don Quijote, la palabra irremplazable e incesante que todos los ni\u00f1os lanzan tan pronto como tienen habla, la pregunta clave que ning\u00fan ser humano deja de repetir una y otra vez. Aquella pregunta que nunca alcanza una respuesta definitiva, la respuesta que estos dos hombres, Shakespeare y Cervantes, persiguieron en todo lo que concibieron, tratando de resolverla de una manera tentativa, doliente, siempre milagrosa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La infinita pregunta que escucharon mientras se desped\u00edan de este mundo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Esa \u00fanica pregunta.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b>*La \u00faltima obra de Ariel Dorfman es Allegro, una novela narrada por Mozart. Vive en Chile y en Estados Unidos con su mujer, Ang\u00e9lica.<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pregunta para Shakespeare y Cervantes ARIEL DORFMAN Proceso \u00bfQui\u00e9n visit\u00f3 a esos dos hombres en su lecho de muerte a fines de abril de 1616, uno en Madrid, el otro en Stratford; qui\u00e9n les susurr\u00f3 una \u00faltima palabra, una pregunta final? La historia de nuestra propia muerte es la \u00fanica experiencia que somos incapaces [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":11890,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11889"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11891,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11889\/revisions\/11891"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}