{"id":11948,"date":"2016-06-28T10:21:08","date_gmt":"2016-06-28T16:21:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11948"},"modified":"2016-06-28T10:21:08","modified_gmt":"2016-06-28T16:21:08","slug":"memoire-de-fille-memoria-de-chica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11948","title":{"rendered":"M\u00e9moire de fille &#8211; Memoria de chica"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"center\"><b>M\u00e9moire de fille -Memoria de chica<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"center\"><b>El Pa\u00eds<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Desde hace muchos a\u00f1os Annie Ernaux (Lilebonne, 1940) viene entonando una m\u00fasica distinta en el panorama literario franc\u00e9s, una m\u00fasica popular, curiosamente de estilo cl\u00e1sico, pese a sus expresiones coloquiales, su franc\u00e9s \u201c de la calle\u201d que marca su estilo. Sus libros, son tambi\u00e9n parte de esa \u201cmemoria silenciosa\u201d de una parte de la sociedad francesa, campesina, cat\u00f3lica y rural. Annie Ernaux no es una escritora burguesa, sus libros, son el testimonio de alguien que logr\u00f3, a trav\u00e9s de ese fen\u00f3meno franc\u00e9s que fue los \u201ctreinta gloriosos\u201d, salir de la austeridad mortal de un pueblo del norte a la gran ciudad, hacer estudios superiores, llegar a escribir de forma certera para \u201cvengar a su raza\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como escribi\u00f3 Pierre Bourdieux, mujeres que rompen con \u201cla dominaci\u00f3n masculina\u201d. Para entender a la Francia de esos a\u00f1os, para modelar una forma de subjetividad femenina, ella escribe la historia de una mujer que se piensa a trav\u00e9s de ese gran Otro que es el hombre, que padece la dominaci\u00f3n hasta el punto de la obsesi\u00f3n, incapaz de verse como una entidad completa, busc\u00e1ndose en modelos de mujeres libres, perdi\u00e9ndose en ese laberinto. Era imprescindible la mujer que escribe llegando a ocupar un espacio en la \u00abrep\u00fablica de las letras\u00bb, donde, hay que decirlo, obtener el reconocimiento es acceder al mundo de la aristocracia literaria, abandonar el silencio y dar voz a una clase oprimida, por invisible. Tal vez de ah\u00ed se entienda la fobia que muchos escritores sienten por Annie Ernaux, ella es la ant\u00edtesis de Simone de Beauvoir, no hay Sartre y no hay burgues\u00eda, hay una mujer que revela detalles de su infancia en Ivetot, casas peque\u00f1as, sin ducha, con ba\u00f1os en el jard\u00edn, un silo, en el mejor de los casos. Una joven que se pasea un d\u00eda con su pobre padre en terno (como suele vestirse la gente de campo cuando sale de paseo) por Biarritz y que siente verg\u00fcenza por no llevar ropa de ba\u00f1o para bajar a la playa.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0Annie Ernaux: una mujer del pueblo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cRecibir la vida como una cachetada\u201d, es el ep\u00edgrafe de Lautr\u00e9amont que cita la autora en su \u00faltimo libro M\u00e9moire de fille (Gallimard, 2016). Memoria de esa ni\u00f1a, luego adolescente, y m\u00e1s tarde mujer, ahora con 75 a\u00f1os, que hace el esfuerzo de recordar, de poner palabras ah\u00ed donde no hay texto, de recrear los hechos m\u00e1s traum\u00e1ticos, el aborto (La ocupaci\u00f3n, 2002), Los a\u00f1os (2008, \u00e9poca de Mitterrand) o La plaza (1983), sobre el padre y la verg\u00fcenza de clase, por citar algunos de sus libros m\u00e1s conocidos. En Francia el origen es un estigma, una \u201cverg\u00fcenza social\u201d que no se despega de la persona que la padece, por eso, su conciencia de clase la lleva a recorrer esos espacios que para otros escritores son un terreno ajeno. Ni Duras, ni Beauvoir, ni Colette, han hablado desde una clase inferior a la clase media alta, ni con tanto detalle, ni con tanta obsesi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La madre de Ernaux es el espejo m\u00e1s importante, y as\u00ed como Beauvoir escribir\u00e1 Una muerte suave, Ernaux dedicar\u00e1 un libro a su madre enferma de Alzheimer, No he salido de la noche. Ah\u00ed describe la frustraci\u00f3n de no poder comunicar con ella, a quien ve como un ave escapada de un corral, y con la que se instalar\u00e1 una especie de guerra de clases: esa madre que hablaba en dialecto franc\u00e9s y que ya no se reconoce en las expresiones rebuscadas de la hija. Todo este tiempo ha sido necesario, toda esta escritura, para que la autora pueda autorizarse a \u201cser ella misma\u201d y acepte un d\u00eda que sus libros son le\u00eddos por muchas mujeres que tambi\u00e9n est\u00e1n rodeadas por hombres dispuestos a lanzarles la primera piedra (M\u00e9moire de fille). Como ella escribe en esta memoria intensa: Ella no tiene un yo determinado, sino varios que pasan de un libro al otro. Construcci\u00f3n de subjetividad en la historia, de un yo que se apoya en un lenguaje fr\u00edo, en el detalle cl\u00ednico que muchas de sus lectoras le reprochan, un franc\u00e9s casi quir\u00fargico. He le\u00eddo muchas veces los reproches que le hacen sus lectoras por esa frialdad con la que habla de sus padres o de su infancia. O la verg\u00fcenza que es un sentimiento recurrente, no cambiar algunos patrones femeninos, estar orgullosa de haber llegado a ser \u201calguien\u201d en el panorama literario franc\u00e9s. Pero es m\u00e1s complejo que eso, es haber construido su propio modelo de mujer, una historia de mujer con rostro, una suerte de antropolog\u00eda de clase media-baja, o sociolog\u00eda literaria, como ella quisiera llamarla. No es la Memoria de una joven burguesa, es la memoria fragmentada, con destellos brillantes, de una joven rural que ha completado una parte del panorama de la realidad en Francia. Es la exploradora de esa joven rural que se convirti\u00f3 en Otra, con capacidad de decir cosas tantas veces disimuladas por otras mujeres tras una mueca, un silencio, traicionando sus or\u00edgenes. O detr\u00e1s de la tercera persona, porque ella, Ernaux, busca que la identifiquen en primera persona, a la vista de todo el mundo, con nombre propio.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El adjetivo \u201cpopular\u201d, no quita nada a la calidad de sus libros. La poes\u00eda est\u00e1 tambi\u00e9n en \u201cla cultura popular\u201d desde\u00f1ada por las clases dominantes y consideradas de mal gusto. Ella, las ennoblece y deliberadamente las coloca en el centro de sus ficciones invirtiendo las categor\u00edas, lo que es \u201cde mal gusto\u201d, cobra rango literario, esa es su peque\u00f1a revoluci\u00f3n. Y se lo agradecemos. M\u00fasica, maneras, reminiscencias populares, fotos un poco veladas, como las vacaciones pagadas, los campamentos de verano, etc. Es cierto, como ella dice, ninguno de los escritores franceses (ni Sagan, ni Robbe-Grillet, tampoco Duras o Beauvoir) han escrito sobre los supermercados, ni sobre el RER (tren de cercan\u00edas), menos han vivido en un pueblo olvidado en los altos de una tienda como la de los padres de Ernaux, pues no, no hay ese registro, como tampoco hay el de una mujer que decidi\u00f3 que ella no solo era escritora sino una memoria viva, que ten\u00eda la obligaci\u00f3n de escribir como lo hace, con pasi\u00f3n, con impudor, con todo el cuerpo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>La editorial Cabaret Voltaire publicar\u00e1 en septiembre M\u00e9moire de fille (Memoria de chica) en traducci\u00f3n de Lydia V\u00e1zquez Jim\u00e9nez.<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9moire de fille -Memoria de chica El Pa\u00eds Desde hace muchos a\u00f1os Annie Ernaux (Lilebonne, 1940) viene entonando una m\u00fasica distinta en el panorama literario franc\u00e9s, una m\u00fasica popular, curiosamente de estilo cl\u00e1sico, pese a sus expresiones coloquiales, su franc\u00e9s \u201c de la calle\u201d que marca su estilo. 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