{"id":11970,"date":"2016-07-23T09:37:08","date_gmt":"2016-07-23T15:37:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11970"},"modified":"2016-07-23T09:37:08","modified_gmt":"2016-07-23T15:37:08","slug":"destellan-bailan-llego-el-erotico-apareamiento-de-las-luciernagas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=11970","title":{"rendered":"Destellan, bailan; lleg\u00f3 el er\u00f3tico apareamiento de las luci\u00e9rnagas&#8230;"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Destellan, bailan; lleg\u00f3 el er\u00f3tico apareamiento de las luci\u00e9rnagas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">De julio a agosto Nanacamilpa, en Tlaxcala, se llena de visitantes para disfrutar de este rito<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En los recientes a\u00f1os aument\u00f3 la cantidad de lamp\u00edridos, dice la Comisi\u00f3n Nacional Forestal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los bichos pueblan los \u00e1rboles de encino, oyamel y pino, ofreciendo un gran espect\u00e1culo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El macho baila en el aire, iluminando sus pasos para seducir a la hembra, quien destella en el suelo al aceptar el cortejo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Blanca Ju\u00e1rez<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0La Jornada<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Nanacamilpa, Tlax.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El fuego y la humedad de los amantes se abrazaban en el bosque. Alguien los observa, as\u00ed que mejor apagan su luz. Y las luci\u00e9rnagas que a\u00fan no han encontrado al amor de ese d\u00eda contin\u00faan encendidas para hallarlo, al fin, posado en la hojarasca. Han vuelto esta temporada de lluvias y, tras de ellas, vienen cientos de turistas que quieren ser testigos de ese juego er\u00f3tico y deslumbrante.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">De julio a agosto es el periodo de apareamiento de los bichos, motivo de su luminiscencia. El macho baila en el aire, iluminando sus pasos para seducir a la hembra. Ella destella desde el suelo al aceptar el cortejo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En los recientes a\u00f1os la cantidad de luci\u00e9rnagas aument\u00f3 a la par que los visitantes; hubo alrededor de 60 mil en 2015, seg\u00fan la Comisi\u00f3n Nacional Forestal (Conafor). No alzar la voz, no encender el flash de la c\u00e1mara, no tocarlas y caminar s\u00f3lo por los senderos exclusivos son instrucciones no siempre acatadas, lo que puede lastimarlas severamente, afirman los guardabosques.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el santuario de la luci\u00e9rnaga, que se ubica en esta entidad, habita la especie Macrolampis palaciosi. De acuerdo con estudios de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM), es \u00fanica de los ecosistemas de esa regi\u00f3n. En todo el mundo hay alrededor de 2 mil tipos; 22 de ellas se encuentran en el pa\u00eds.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En Nanacamilpa pueblan en los \u00e1rboles de encino y oyamel, as\u00ed como los pinos. En \u00e1reas de zacat\u00f3n, que son pozos de agua. Les encanta la humedad, resalta David Ferrer, uno de los guardabosques.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es un santuario, as\u00ed que al ingresar se debe orar: Te pedimos a ti, Madre Naturaleza, nos permitas la entrada a tu bosque. Venimos con la plena conciencia de cuidar y respetar tus plantas, tus \u00e1rboles, tus animales y todo ser vivo que se encuentre dentro de ti. Que el esp\u00edritu del guardi\u00e1n del bosque nos gu\u00ede y nos proteja.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A las luci\u00e9rnagas \u201cles encanta que las visitemos. Pero les molestan los ruidos, o el flash. Eso las ahuyenta\u201d, se\u00f1ala. Explica que, luego de pasar 10 meses en esta-do larvario, s\u00f3lo por dos ser\u00e1n adultas. Y ese tiempo lo tienen que aprovechar para aparearse y asegurarse de dejar descendencia para la pr\u00f3xima temporada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Luciferina<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Al volar producen una reacci\u00f3n qu\u00edmica con el ox\u00edgeno, lo que resulta en una sustancia llamada luciferina. Es una luz ciento por ciento natural, que no genera calor, indica. A partir de que oscurece, durante unos 40 minutos, buscar\u00e1n pareja; cuando lo consiguen ambos ocultan su luz para encender la intimidad. Sin embargo, algunos trasnochados, a la una o dos de la madrugada vuelven a salir.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Debido a que las hembras est\u00e1n en el suelo es importante respetar los caminos indicados, insiste. Sin embargo, es dif\u00edcil controlar a algunos grupos: caminan por zonas prohibidas, r\u00eden o hablan en tono alto o incluso las agarran, comentaron otros guardabosques.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por ello, las luci\u00e9rnagas depositan sus huevecillos en zonas seguras, dice Ferrer. Tanto en su etapa larvaria como de escarabajo les gusta la humedad, as\u00ed que esos sitios buscar\u00e1 la hembra para dejarlos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El ruido de los visitantes y las ara\u00f1as no son sus \u00fanicos peligros. Los herbicidas en los campos las est\u00e1n matando, advierte el gu\u00eda. En estado adulto se alimentan de polen y, si bien no migran, cuando tienen que buscar alimentos salen a las \u00e1reas agr\u00edcolas. Si acaban de fumigar, el animal muere, lamenta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Destellan, bailan; lleg\u00f3 el er\u00f3tico apareamiento de las luci\u00e9rnagas De julio a agosto Nanacamilpa, en Tlaxcala, se llena de visitantes para disfrutar de este rito En los recientes a\u00f1os aument\u00f3 la cantidad de lamp\u00edridos, dice la Comisi\u00f3n Nacional Forestal Los bichos pueblan los \u00e1rboles de encino, oyamel y pino, ofreciendo un gran espect\u00e1culo El macho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":11971,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-11970","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11970"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11972,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11970\/revisions\/11972"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11971"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}