{"id":12025,"date":"2016-10-02T12:40:47","date_gmt":"2016-10-02T18:40:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12025"},"modified":"2016-10-02T12:40:47","modified_gmt":"2016-10-02T18:40:47","slug":"herreweghe-la-musica-y-la-ausencia-como-exceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12025","title":{"rendered":"Herreweghe, la m\u00fasica y la ausencia como exceso"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Herreweghe, la m\u00fasica y la ausencia como exceso<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por Iv\u00e1n Garc\u00eda<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfPor qu\u00e9 un \u201cesc\u00e9ptico anticlerical\u201d como Phillipe Herreweghe ejecuta con amor la m\u00fasica de Anton Bruckner, un compositor profundamente religioso del siglo XIX? La respuesta, dada por \u00e9l mismo en este art\u00edculo, no tiene que ver apenas con un gusto refinado que reconoce la excelencia de Bruckner, como quien se limita a un deleite superficial, sino con la posibilidad, alojada en lo profundo de esa excelencia, de que la m\u00fasica despliegue una fidelidad interna y de alcanzar con ella una fidelidad a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el nombre de Dios se hizo esta m\u00fasica \u2013nos dir\u00eda Giorgio Agamben\u2013, como tambi\u00e9n las catedrales, los frescos y la Comedia, de Dante. Y tambi\u00e9n, sin duda, la Inquisici\u00f3n y las Cruzadas. \u00bfEn el nombre de qu\u00e9 toca su m\u00fasica \u2013una m\u00fasica sacra-\u2013 este director belga? Tras la empresa moderna, que puso la mirada en un discurso l\u00f3gico y racional, encaminado a la emancipaci\u00f3n de base laica y a la consecuente conformaci\u00f3n de Estados no eclesi\u00e1sticos, el nombre de Dios fue retir\u00e1ndose de las tareas humanas. Herreweghe, desde luego, no propone un retorno a la religi\u00f3n como eje, pero tampoco despacha el vigor de los materiales de ese \u00e1mbito; al contrario, percibe en ellos una latencia que no le es indiferente y que lo lleva a desmarcarse tanto de la tutela eclesi\u00e1stica como del culto a lo racional.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfQu\u00e9 querr\u00e1 decir Herreweghe con \u201cuna m\u00fasica fiel a s\u00ed misma\u201d? No a Dios como instrumento de dominaci\u00f3n, sino a ese m\u00e1ximo de libertad, el m\u00e1s-del-m\u00e1s que es la idea de Dios como apertura. Desbordar tanto lo clerical como la prerrogativa moderna implica ir al encuentro como individuo de esa \u201crelaci\u00f3n original con el universo\u201d que reclamaba Emerson, implica advertir que el ser humano \u201cno es un animal racional sino un estallido donde aparece todo lo que aparece: la creaci\u00f3n\u201d (Del Barco). Y eso que aparece es la raz\u00f3n, el conocimiento, el estudio, el trabajo, pero tambi\u00e9n m\u00e1s, siempre y sobre todo m\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 es entonces ser fiel a s\u00ed mismo por la v\u00eda de una m\u00fasica fiel a s\u00ed misma, si no quedar adherido a este exceso, a lo penetrante y huidizo de la m\u00fasica en el estallido de su relaci\u00f3n con el universo? Esa es, en mi opini\u00f3n, la libertad, o mejor dicho, el algo as\u00ed como una libertad verdadera de lo que nos habla Herreweghe. La ambig\u00fcedad es relevante aqu\u00ed porque tras la retirada del nombre queda lo indefinible, la ausencia como signo de exceso. \u201cAlgo en m\u00ed es m\u00e1s yo mismo que yo mismo\u201d, dice San Agust\u00edn. Puede no haber Dios, ni yo, ni naturaleza, ni conciencia, ni esp\u00edritu, ni mundo, nos dice Del Barco, pero no puede no haber algo: \u201cno sabemos qu\u00e9 somos, qu\u00e9 es, pero sabemos que hay un algo que por indeterminado es el mismo hay. Hay-Hay. Tal vez decir \u2018algo\u2019 sea ya un exceso.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cEntrad, entrad hijas m\u00edas, en lo interior\u201d, dice Santa Teresa. Y con igual premura, aunque con cierto dejo de actualidad, se\u00f1ala Artaud: \u201cLo dif\u00edcil es hallar el lugar propio y restablecer la comunicaci\u00f3n con uno mismo.\u201d En ambos hay actualidad porque no hay progreso en el esp\u00edritu, pero en Artaud, anticlerical como Herreweghe, hay la pulsi\u00f3n por desmembrar el cuerpo logoc\u00e9ntrico para rearticular un cuerpo y su comunicaci\u00f3n interna. \u201c\u00bfQu\u00e9 significa ser lo m\u00e1s s\u00ed mismo que se pueda, y entonces lo m\u00e1s hombre que se pueda, si no justamente ser fiel a este sobrepasarse infinito del hombre por el hombre, o a esta apertura? Ser hombre es estar abierto a infinitamente m\u00e1s que ser simplemente hombre\u201d, dice Jean-Luc Nancy al hablar de Dios. Este abrirse adentro, este exceso, a mi parecer, es el estremecimiento infantil del que nos habla Herreweghe. En \u00e9ste hay una suerte de expropiaci\u00f3n \u2013o reapropiaci\u00f3n\u2013 laica del interior humano por la v\u00eda de la propia m\u00fasica religiosa, lo cual tiene una relevancia pol\u00edtica en esta sociedad de la transparencia, donde todo ha de quedar expuesto y vigilado. A diferencia de un arquitecto cat\u00f3lico como Luis Barrag\u00e1n, que lamentaba la desintegraci\u00f3n de una sociedad donde \u201cla religi\u00f3n era \u00fanica con el gobierno\u201d y esperaba que la Iglesia resolviera \u201cese problema de recogimiento, de incitar a la meditaci\u00f3n y la elevaci\u00f3n espiritual\u201d, Herreweghe toma como propia esa tarea. Ser fiel, depositar la fe o el cr\u00e9dito, no en Dios ni en la Banca, sino en uno mismo. Practicar no el tufo aristocr\u00e1tico de la escucha de m\u00fasica antigua, sino abrirse y escucha\u2022<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La fidelidad a la m\u00fasica y a uno mismo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><span lang=\"EN-US\">Por Philippe Herreweghe<\/span><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><span lang=\"EN-US\">Lassus. <\/span>Bach. Bruckner. Stravinsky. En estos tiempos de tanta informaci\u00f3n, estos m\u00fasicos suelen ser clasificados en secciones especiales, con sus respectivos int\u00e9rpretes y audiencias \u00e1vidas de diferentes experiencias musicales. Cualquiera dir\u00eda que realmente pertenecen a \u00e1mbitos muy distintos, y no s\u00f3lo en t\u00e9rminos estil\u00edsticos\u2026<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lassus estaba al servicio de la Iglesia y la aristocracia, compuso en una \u00e9poca en que la m\u00fasica era considerada una ciencia matem\u00e1tica casada con una funci\u00f3n religiosa. Stravinsky, en cambio, cre\u00f3 en una sociedad muy cosmopolita donde los compositores eran idolatrados y considerados parte de las principales voces intelectuales de su \u00e9poca y de la m\u00fasica. Bruckner, tambi\u00e9n en contraste, trabaj\u00f3 en una \u00e9poca en que la m\u00fasica era valorada como la mayor de las artes y cuando buena parte de la sociedad austro-germana discut\u00eda apasionadamente sobre el rumbo que deb\u00eda tomar la m\u00fasica. Adem\u00e1s, Bruckner viaj\u00f3 muy poco, a diferencia de Lassus y Stravinsky, y era t\u00edmido, devoto, torpe para las relaciones sociales y estaba inmerso en una profunda vida espiritual. Las diferencias entre estos compositores van m\u00e1s all\u00e1 del paso de los siglos, pero al mismo tiempo convergen en un punto: la b\u00fasqueda en la m\u00fasica de un reino donde la mente sea libre de confrontar el misterio de su creaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Como alguien que se dice especialista en el barroco y que decide trabajar con instrumentos de \u00e9poca, soy uno de los que ha ayudado a crear, no clasificaciones, pero s\u00ed una perspectiva que sostiene: \u201ces as\u00ed como hay que ejecutar este tipo de m\u00fasica\u201d. La especializaci\u00f3n musical consiste en dar vida a la m\u00fasica de un determinado per\u00edodo, no en saber clasificarla correctamente en un librero.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A\u00fan hoy la gente se sorprende cuando se entera de que interpreto a Bruckner, Mahler o Stravinsky. Como miembro de la segunda generaci\u00f3n de aquello que se conoce como movimiento de \u201cm\u00fasica antigua\u201d (aun cuando lo que hoy se llama m\u00fasica antigua fue escrito mucho antes de cuanto requiera de un director), quiz\u00e1 esto no deber\u00eda sorprenderme. En aquellos d\u00edas ten\u00edamos que ser evang\u00e9licos, incluso dogm\u00e1ticos, para transmitir nuestro mensaje, as\u00ed que entiendo que la gente, para ubicarnos, utilice las clasificaciones que acaso nosotros mismos hemos construido. Adem\u00e1s, es verdad que cuando interpreto a Bruckner \u2013ya sean las sinfon\u00edas, con la Orquesta de los Campos El\u00edseos, o la m\u00fasica coral con el Collegium Vocale\u2013, quiero llevar al repertorio del siglo xix los mismos principios con que trabajo el barroco alem\u00e1n y franc\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Sin embargo, lo que busco no es \u201cautenticidad\u201d en el sentido ordinario del t\u00e9rmino. Nosotros no podemos escuchar las cantatas de Bach como lo hizo la congregaci\u00f3n de Leipzig, porque somos muy distintos, y lo mismo sucede con la m\u00fasica de Bruckner, no podemos escucharla como \u00e9l lo hizo. Pero lo que s\u00ed podemos es escuchar, o ayudar a transmitir como int\u00e9rpretes, una autenticidad en el sentido de dejar a la m\u00fasica ser fiel a s\u00ed misma.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La m\u00fasica de Bruckner, desde hace mucho tiempo, tiene un sentido especial para m\u00ed. Durante mi infancia en Gante, la Orquesta del Concertgebouw de Bernard Haitink visitaba cada a\u00f1o la catedral para tocar dos sinfon\u00edas de este compositor. Mucho antes de que siquiera pensara en dedicarme a la m\u00fasica, me quedaba ah\u00ed sentado, quieto, estremecido por la manera en que esa m\u00fasica lograba desbordar cada rinc\u00f3n del edificio, haci\u00e9ndolo brillar a trav\u00e9s del sonido. Y aunque al ejecutar la m\u00fasica de Bruckner tal vez ocupe diferentes instrumentos y la interprete de manera muy distinta, lo que intento tambi\u00e9n es colmar las mentes y los cuerpos de las personas con una catedral sonora, una catedral de ladrillos sonoros, cargados de emotividad, que conduzcan al esp\u00edritu m\u00e1s all\u00e1 de la emoci\u00f3n, para alcanzar algo as\u00ed como una libertad verdadera. No hay compromiso con Bruckner. Esta no es m\u00fasica para desidiosos o para gente que busca una recompensa inmediata. Para dar vida a esta m\u00fasica hay que ser fuertes (da igual si uno es un director como Celibidache o Karajan, o alguien con una formaci\u00f3n musical muy distinta, como en mi caso). Y lo mismo sucede como escucha: hay que tener fortaleza.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Parte de la intensidad de Bruckner proviene de su ser profundamente religioso. Sin embargo, su catolicismo no se diferenciaba de la religiosidad obediente del feligr\u00e9s ordinario: Bruckner rezaba el Ave Mar\u00eda diecis\u00e9is veces al d\u00eda y parece que nunca cuestion\u00f3 los dictados de la Iglesia. En su biblioteca, adem\u00e1s de la Biblia, s\u00f3lo ten\u00eda unos cuantos libros \u2013parece que Robinson Crusoe era uno de sus favoritos\u2013 y no hay evidencia de que hubiera le\u00eddo o meditado sobre historia, literatura o arte.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En cierto sentido, su obra m\u00e1s religiosa es la Misa 2 en Mi menor. La compuso para la consagraci\u00f3n de la capilla votiva en la nueva catedral de Linz. La iglesia es neog\u00f3tica, forma parte del gran resurgimiento nacionalista austro-germano, y Bruckner compuso esta pieza para coro y ensamble de viento de manera muy distinta a sus otras misas, con una fuerte reminiscencia de las de Lassus y Palestrina. Pero no es necesario ser religioso para apreciar esta obra, una de las m\u00e1s amables y accesibles de Bruckner, sobre todo el Kyrie y el excepcionalmente delicado Benedictus. La obra llega a su cl\u00edmax con la intensa polifon\u00eda crom\u00e1tica del Agnus Dei, y aunque uno puede percibir cu\u00e1n personal era este rezo para Bruckner, aun para esc\u00e9pticos anticlericales como yo, este movimiento transmite algo equiparable a una paz real y duradera.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Si tocamos esta m\u00fasica \u2013y en especial la larga tradici\u00f3n de lo que llamo una polifon\u00eda espiritual, que va de Palestrina y Lassus, pasando por Bach, a Bruckner, Stravinsky y varios m\u00e1s\u2013, sin interponernos en el camino de la m\u00fasica hacia su propia fidelidad, quiz\u00e1 tambi\u00e9n logremos ser fieles a nosotros mismos. \u00c9ste es, al menos, el tipo de autenticidad que yo busco \u2022<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de Iv\u00e1n Garc\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Herreweghe, la m\u00fasica y la ausencia como exceso Por Iv\u00e1n Garc\u00eda \u00bfPor qu\u00e9 un \u201cesc\u00e9ptico anticlerical\u201d como Phillipe Herreweghe ejecuta con amor la m\u00fasica de Anton Bruckner, un compositor profundamente religioso del siglo XIX? 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