{"id":12099,"date":"2016-12-14T11:29:42","date_gmt":"2016-12-14T17:29:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12099"},"modified":"2016-12-14T11:29:42","modified_gmt":"2016-12-14T17:29:42","slug":"en-la-mente-de-carl-jung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12099","title":{"rendered":"En la mente de Carl Jung"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\"><b>En la mente de Carl Jung<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El final de las obras completas del padre de la psicolog\u00eda profunda coincide este a\u00f1o con la conmemoraci\u00f3n del centenario de su aportaci\u00f3n m\u00e1s c\u00e9lebre al siglo XX, el inconsciente colectivo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">JUAN ARNAU<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Google Plus<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El inconsciente colectivo cumple 100 a\u00f1os, aunque al parecer lleva funcionando desde el origen de los tiempos. La idea la formul\u00f3 Carl Jung en 1916, inspirado en el inconsciente personal de Freud. Frente al creciente individualismo urbano, fue invenci\u00f3n campesina, del hijo de un p\u00e1rroco rural que creci\u00f3 al abrigo de los bosques y las monta\u00f1as. El inconsciente colectivo es algo as\u00ed como una patria com\u00fan y desconocida, se manifiesta aqu\u00ed y all\u00e1, entonces y ahora, y es razonable pensar que lo seguir\u00e1 haciendo. Para desarrollar la idea, Jung, de quien Trotta acaba de culminar su Obra Completa en 18 vol\u00famenes con la publicaci\u00f3n de Investigaciones experimentales, utiliz\u00f3 el concepto de arquetipo, una imagen que pertenece al tesoro compartido de la humanidad, que sobrevuela los climas y las \u00e9pocas y que, siendo arcaica y primordial, puede adherirse al individuo sin pasar por una cultura particular. El arquetipo es una imagen con alto contenido emocional que nos ayuda en nuestra educaci\u00f3n sentimental y a ordenar los tipos humanos. Ahora que las emociones vuelven a estar de moda (quiz\u00e1 porque la hora del puritanismo ha tocado a su fin, quiz\u00e1 porque resultan rentables en este capitalismo tard\u00edo que nos ha tocado vivir), es buen momento para hablar de ellas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">M\u00c1S INFORMACI\u00d3N<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">En la mente de Carl Jung Freud y Jung: La extra\u00f1a pareja<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El poder del arquetipo no radica \u00fanicamente en la emoci\u00f3n, sino en que expresa al mismo tiempo un instinto biol\u00f3gico y espiritual (desvelado en el s\u00edmbolo). De ah\u00ed su vinculaci\u00f3n con la imaginaci\u00f3n y su capacidad para raptar la voluntad. La tendencia humana a formar arquetipos es tan natural como la de los p\u00e1jaros a construir nidos. Los arquetipos no se ense\u00f1an en las escuelas, sino que venimos con ellos al mundo (el viejo tema del innatismo). Son la expresi\u00f3n instintiva de la especie. Sus formas y figuras son interminables, nunca llegaremos a comprenderlos del todo y, aunque lleg\u00e1semos a identificarlos, no agotar\u00edamos sus significados. Se encuentran en las mitolog\u00edas, los cuentos y las leyendas antiguas, pero tambi\u00e9n en las fantas\u00edas de hoy. Impresionan y fascinan porque pertenecen a la estructura heredada de la psique y porque, en un nivel m\u00e1s profundo, son \u00f3rganos de percepci\u00f3n ps\u00edquica esenciales para el desarrollo espiritual. Para Jung la sabidur\u00eda consiste en armonizar lo consciente y lo inconsciente. Esa es la misi\u00f3n trascendente de la psique, el fin \u00faltimo del individuo: la superaci\u00f3n del yo y la conquista del s\u00ed mismo (Selbst). Una conciliaci\u00f3n de los opuestos que encuentra expresi\u00f3n simb\u00f3lica en el Ni\u00f1o, el C\u00edrculo o el Mandala.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0Carl Jung en torno a 1960.ampliar foto<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Carl Jung en torno a 1960. HULTON ARCHIVE (GETTY)<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Jung no fue un escritor de la talla de Freud, tampoco fue un fil\u00f3sofo o un te\u00f3logo, sino un m\u00e9dico preocupado por las afecciones ps\u00edquicas. Consideraba que el alma era religiosa por naturaleza y que las neurosis de la madurez se deb\u00edan al olvido de esa condici\u00f3n original. Como investigador cient\u00edfico, ten\u00eda prohibido hablar de Dios, y aunque fue un disidente de las religiones dogm\u00e1ticas, nunca ocult\u00f3 sus experiencias inmediatas con \u201calgo que vive y permanece bajo el eterno cambio\u201d. Como William James, fue sensible a los abismos que acechan a la psique, al aspecto perturbador y oscuro del inconsciente colectivo, que pon\u00edan de manifiesto que no siempre es posible controlar el propio itinerario mental. Individualmente, la personalidad se desarrolla a partir de elementos inconscientes, mientras que en el \u00e1mbito hist\u00f3rico y colectivo, lo inconsciente pugna por llegar a ser acontecimiento. Jung estaba convencido de que el an\u00e1lisis de ambos procesos lo realizaba mejor el mito que la ciencia, y en este sentido fue, en la era del positivismo, un defensor del humanismo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">No fue un escritor de la talla de Freud, sino un m\u00e9dico preocupado por las afecciones ps\u00edquicas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La psique, con sus hondos abismos y alturas vertiginosas, aparece como un mundo inespacial que contiene una cantidad incalculable de im\u00e1genes, condensadas org\u00e1nicamente durante millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n. Dentro de ese amplio panorama, la conciencia puede reconocer bien poco, y lo inconsciente constituye una influencia poderosa que puede apoderarse de la voluntad, arruinar la propia vida o transformar el mundo. Podemos interpretarlas mejor o peor, pero no podemos negar su influencia. Cuando Jung comprende que no puede tratar las psicosis latentes si no entiende su simbolismo, se consagra al estudio de la mitolog\u00eda. Descubre una serie de verdades que le acompa\u00f1ar\u00e1n el resto de su vida: que el alma es m\u00e1s complicada e impenetrable que el cuerpo, que el alma no es un problema personal sino del mundo, que el peligro que a todos amenaza no proviene de la naturaleza sino del hombre y que es imprescindible que el psicoterapeuta se comprenda a s\u00ed mismo para curar al otro. En el an\u00e1lisis entra en liza todo el hombre y en las grandes crisis no se puede nadar y guardar la ropa, el m\u00e9dico ha de entregarse con todo su ser y en algunos casos no es posible la cura sin renunciar a uno mismo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0En la mente de Carl Jung<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Durante a\u00f1os estudiar\u00e1 a fondo la alquimia, as\u00ed como las tradiciones gn\u00f3sticas y neoplat\u00f3nicas. En ellas encontrar\u00e1 el principio femenino que no hall\u00f3 en el mundo patriarcal de Freud. Entonces constata que la psicolog\u00eda anal\u00edtica concuerda con los mitos y arquetipos de la tradici\u00f3n alqu\u00edmica. Para Jung los sue\u00f1os, las visiones y los presentimientos no s\u00f3lo compensan y equilibran la actividad de la vigilia, sino que dialogan con una \u201crealidad\u201d de la que no puede dar cuenta la causalidad f\u00edsica, sino que depende de los procesos arquet\u00edpicos del inconsciente. El tiempo deja de ser abstracto y homog\u00e9neo y, como en Bergson, pasa a convertirse en una entidad cualitativa: \u00e9pocas negras, periodos brillantes. En el inconsciente colectivo se relaja la rigidez del espacio y del tiempo, lo que hace posible el fen\u00f3meno de la sincronicidad, que descubre tras el suicidio de un paciente y sobre el que profundizar\u00e1 en su relaci\u00f3n epistolar con el premio Nobel de F\u00edsica Wolfgang Pauli (una amistad que merecer\u00eda un art\u00edculo aparte). Como en la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, entonces en ciernes, la sincronicidad supone un cuestionamiento radical de las concepciones tradicionales del espacio y el tiempo, hace posible que en lugares distantes aparezcan los mismos s\u00edmbolos o estados ps\u00edquicos de manera simult\u00e1nea. Algo que no es raro de observar en situaciones arquet\u00edpicas como la muerte.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Tras su enfermedad de 1944, Jung baraj\u00f3 la idea de que alguien en otro mundo meditaba su forma terrena. Un presentimiento que evoca ese \u201calguien me deletrea\u201d del poema de Octavio Paz, o aquel cham\u00e1n del cuento de Borges que intenta crear un hombre so\u00f1\u00e1ndolo. Tuvo la sensaci\u00f3n de que hab\u00eda alguien que adoptaba la forma humana para adquirir una existencia tridimensional, \u201ccomo quien se pone un traje de buzo para sumergirse en el mar\u201d. En otro lugar dir\u00e1: \u201cNo somos nosotros los que hacemos un sue\u00f1o o un accidente, sino que surge de alg\u00fan lugar a partir de s\u00ed mismo\u201d. El inconsciente era el generador de la persona emp\u00edrica, siendo aquel el esp\u00edritu rector (lo real) y \u00e9ste una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Durante a\u00f1os estudiar\u00e1 a fondo la alquimia, as\u00ed como las tradiciones gn\u00f3sticas y neoplat\u00f3nicas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Cuando se aproximaba su muerte, Jung pudo hablar con m\u00e1s libertad de sus visiones y, como los antiguos profetas, insisti\u00f3 en su belleza e intensidad. \u00bfEs razonable pensar que fue un charlat\u00e1n? Hay indicios suficientes para responder negativamente a esta pregunta. Cuando emerg\u00eda de dichas experiencias, la ciencia le parec\u00eda \u201cun l\u00fagubre sistema de celdas y un horrible disparate\u201d. Ten\u00eda entonces la sensaci\u00f3n de que la vida era s\u00f3lo \u201cun fragmento de la existencia\u201d y lamentaba que la raz\u00f3n cr\u00edtica hubiera hecho desaparecer el sentido de la trascendencia, dado que el individuo moderno s\u00f3lo se identifica con su parte consciente. Mantuvo cierto escepticismo respecto a los mitos, de los que \u201cno podemos saber si tienen alguna validez por encima de su valor de proyecciones\u201d, e insisti\u00f3 en la fragilidad de las certezas y lo limitado de la condici\u00f3n humana. Le interesaron los fantasmas, pero dej\u00f3 abierta la cuesti\u00f3n de si deb\u00edan identificarse con el muerto o eran una proyecci\u00f3n del vivo. Ten\u00eda claro que tras la muerte no se desvelaba el enigma de la existencia, pues los muertos preguntaban como nosotros, y aunque admiti\u00f3 que no todo el mundo necesitaba la inmortalidad, crey\u00f3 necesario formarse una opini\u00f3n sobre el asunto. Renunci\u00f3 a poner por escrito sus \u201crevelaciones\u201d, reconociendo simplemente que viv\u00eda en un mito que le permit\u00eda plantear dichas cuestiones. Jung tuvo claro, como el budismo, que somos el vector donde confluye el patrimonio de nuestros antepasados y que, cuando muramos, nuestros hechos nos seguir\u00e1n. Que nuestra psique contin\u00fae existiendo tras la muerte no implica necesariamente que algo de nosotros se conserve eternamente. Asumi\u00f3 que cada ser humano es una pregunta dirigida al mundo y que \u00e9l deb\u00eda aportar su propia respuesta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la mente de Carl Jung El final de las obras completas del padre de la psicolog\u00eda profunda coincide este a\u00f1o con la conmemoraci\u00f3n del centenario de su aportaci\u00f3n m\u00e1s c\u00e9lebre al siglo XX, el inconsciente colectivo JUAN ARNAU Google Plus El Pa\u00eds El inconsciente colectivo cumple 100 a\u00f1os, aunque al parecer lleva funcionando desde [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12100,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12099","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12101,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12099\/revisions\/12101"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12100"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}