{"id":12329,"date":"2017-05-01T14:39:35","date_gmt":"2017-05-01T20:39:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12329"},"modified":"2017-05-01T14:39:35","modified_gmt":"2017-05-01T20:39:35","slug":"en-los-dominios-del-condor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12329","title":{"rendered":"En los dominios del c\u00f3ndor"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">En los dominios del c\u00f3ndor<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Un ave fascinante, un paisaje sobrecogedor, el espectacular valle del Colca, y la liviandad de la altitud en los Andes peruanos<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">DAVID VILLANUEVA<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Imaginad un valle de dimensiones interplanetarias, un escenario verniano con siglos de historia escondida, un avituallamiento en el camino que te recuerda que la idea del viaje nunca fue la instant\u00e1nea o el destino final. Tanto desde La Paz, Puno (Titicaca) y Cuzco como, lo m\u00e1s frecuente, desde Arequipa, podemos contratar una excursi\u00f3n por carretera, almorzar, cenar, pernoctar con calidad por tan solo 50 d\u00f3lares y seguir nuestro itinerario. Nosotros partimos desde la ciudad de Arequipa y viajamos con esos residuos adolescentes que no nos abandonan hacia un dominio de aves casi prehist\u00f3ricas, volcanes, en los confines de la Tierra. Salimos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Arequipa podr\u00eda ser Las Vegas en mitad del desierto, pero el buen gusto se impone. Sin dejar de visitar el monasterio de Santa Catalina, joya arquitect\u00f3nica que merecer\u00eda una trama de Vargas Llosa \u2014Arequipa es su ciudad natal\u2014, nos subimos al coche para dejar a un lado los imponentes Misti, Chachani y Pichu Pichu, los tres volcanes nevados de 6.000 metros que protegen la ciudad, y nos adentramos en el altiplano central de Per\u00fa. Vamos a subir desde los 2.300 hasta los 5.000 metros: bolsita de hoja de coca o mate en el desayuno, indispensable.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0En los dominios del c\u00f3ndor<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">JAVIER BELLOSO<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pasar\u00e1n cuatro horas antes de llegar a la morada del c\u00f3ndor, el camino sube y serpentea rodeando paisajes progresivos, la altura y la latitud ecuatorial dise\u00f1an el singular decorado. Empieza el desierto \u00e1rido, pedregoso e inundado de cactus del viejo Oeste, canteras b\u00edblicas de piedra arequipe\u00f1a, hasta alcanzar la reserva nacional Salinas y Aguada Blanca, paraje de pampa, tierra de guanacos y vicu\u00f1as \u2014una de las lanas m\u00e1s apreciadas\u2014, con singulares formaciones de piedra erosionada dignas de la Capadocia. Luego, por fin algo de verde, las lagunas y bofedales con los primeros reba\u00f1os de ovejas, alpacas y llamas, todas juntas y en armon\u00eda dando lecciones de integraci\u00f3n, hay que ser lanudo para soportar la da\u00f1ina radiaci\u00f3n solar, la m\u00e1s alta del planeta. Sin protector solar (bloqueador) eres un pollo asado en menos de una hora.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Seguimos ascendiendo hasta que llegamos al mirador de los Andes, a 4.910 metros de altura, el punto m\u00e1s alto de nuestro periplo: panor\u00e1mica lunar, viento helado. Si puedes respirar, has ganado. Fumarse un cigarrillo puede ser un acto heroico. Legiones de apachetas, torretas de piedra que levantan los viajeros como una ofrenda al camino, se pierden hasta la l\u00ednea del horizonte. Nada se mueve, solo las mim\u00e9ticas vizcachas (roedor andino de gran tama\u00f1o y cola larga) te recuerdan que no est\u00e1s delante de un cuadro.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Descendemos sin prisa al pueblo de Chivay, posible base de nuestra excursi\u00f3n, que se encuentra tan al fondo del valle que uno cree haber perdido cualquier referencia de la dimensi\u00f3n, algo as\u00ed como Gulliver pero en la isla de los gigantes. S\u00ed, es el valle del Colca, con sus infinitas laderas aterrazadas\u2026 Y su ca\u00f1\u00f3n, una inmensa raja en la tierra \u00bfOtro mundo en las profundidades? S\u00ed.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Estamos en el para\u00edso de escaladores, ciclistas, amantes del trekking, despistados, de aqu\u00ed y de all\u00ed. En la parte alta del valle, el ca\u00f1\u00f3n tiene una ca\u00edda de 1.500 metros, se impone la Cruz del C\u00f3ndor, un mirador que reta al vac\u00edo y donde, ahora s\u00ed, se puede apreciar el vuelo del c\u00f3ndor: no sale de su ca\u00f1\u00f3n, macho y hembra sobrevuelan su nido, vigilan a su siempre escasa camada en una tradici\u00f3n que ayuda a conservar a esta especie legendaria. Sin las corrientes de aire que orillan las paredes del valle este animal no levantar\u00eda el vuelo, demasiado pesado para disfrutar del planeo por la tundra, una de las aves de mayor envergadura en sus alas (unos tres metros) y que llega a vivir 75 a\u00f1os en cautividad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Poderoso Sabancaya<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Adem\u00e1s de Chivay, vale la pena visitar alguno de los 14 pueblos del valle: Maca, su iglesia; Yanque, sus aguas termales, ba\u00f1arse en agua hirviendo mientras llueve; Coporaque, sentarse a ver los volcanes, vig\u00edas de todo, parecen dinosaurios de piedra pero siguen escupiendo fuego; el poderoso Sabancaya, esculpe su cetro de ceniza cada poco, y en ocasiones alcanza todo el valle, que despierta cubierto por su escarcha, como inundado de octavillas con un viejo decreto olvidado de la naturaleza.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El paisaje ser\u00eda de una aridez similar a la de las pel\u00edculas del Oeste estadounidense; sin embargo, el ca\u00f1\u00f3n del Colca es un verde oasis porque alberga un sistema de irrigaci\u00f3n que es una de las principales maravillas ecol\u00f3gicas de la ingenier\u00eda prehisp\u00e1nica. Los collaguas perfeccionaron y sofisticaron estas andener\u00edas \u2014que dan el nombre a la cordillera de los Andes\u2014 despreciando la ley de la gravedad. Son tierras que no necesitan agricultores \u201csino h\u00e9roes\u201d, como indic\u00f3 Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, el autor de Los r\u00edos profundos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Cuando m\u00e1s tarde los incas fundan Cuzco, lo har\u00e1n inspirados por estas terrazas, a 3.400 metros de altura, lo m\u00e1s cerca del sol, pero sin alejarse de la tierra que alimenta, apenas por debajo del l\u00edmite para la producci\u00f3n del cereal.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b><i>David Villanueva es m\u00fasico y editor del sello literario Demipage.<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los dominios del c\u00f3ndor Un ave fascinante, un paisaje sobrecogedor, el espectacular valle del Colca, y la liviandad de la altitud en los Andes peruanos DAVID VILLANUEVA El Pa\u00eds Imaginad un valle de dimensiones interplanetarias, un escenario verniano con siglos de historia escondida, un avituallamiento en el camino que te recuerda que la idea [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12330,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12329","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12329"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12329\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12331,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12329\/revisions\/12331"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12330"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}