{"id":12350,"date":"2017-05-11T16:23:54","date_gmt":"2017-05-11T22:23:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12350"},"modified":"2017-05-11T16:23:54","modified_gmt":"2017-05-11T22:23:54","slug":"carta-del-santo-padre-a-los-participantes-en-la-xxxvi-asamblea-general-del-consejo-episcopal-latinoamericano-celam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12350","title":{"rendered":"Carta del Santo Padre a los participantes en la XXXVI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Carta del Santo Padre a los participantes en la XXXVI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">9-12 mayo 2017, San Salvador<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Publicamos a continuaci\u00f3n la carta que el Santo Padre Francisco ha enviado a los participantes en la XXXVI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM),\u00a0 que tiene lugar del 9 al 12 de mayo en San Salvador y cuyo tema es: \u201cUna Iglesia\u00a0 pobre para los pobres\u201d:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b>Carta\u00a0 del Santo Padre<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">A mis hermanos Obispos reunidos en la Asamblea del CELAM<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Queridos hermanos<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiero acercarme a Ustedes en estos d\u00edas de Asamblea que tiene como m\u00fasica de fondo la celebraci\u00f3n de los 300 a\u00f1os de Nuestra Se\u00f1ora Aparecida. Y, con Ustedes, me gustar\u00eda poder \u00abvisitar\u00bb ese Santuario. Una visita de hijos y de disc\u00edpulos, visita de hermanos que como Mois\u00e9s quieren descalzarse en esa tierra santa que sabe albergar el encuentro de Dios con Su pueblo. As\u00ed tambi\u00e9n quisiera que fuese nuestra \u00abvisita\u00bb a los pies de la Madre, para que Ella nos engendre en la esperanza y temple nuestros corazones de hijos. Ser\u00eda como \u00abvolver a casa\u00bb para mirar, contemplar, pero especialmente para dejarnos mirar y encontrar por Aquel que nos am\u00f3 primero.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace 300 a\u00f1os un grupo de pescadores sali\u00f3, como de costumbre, a tirar sus redes. Salieron a ganarse la vida y fueron sorprendidos por un hallazgo que les cambi\u00f3 los pasos: en sus rutinas son encontrados por una peque\u00f1a imagen toda recubierta de fango. Era Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n, imagen que durante 15 a\u00f1os permaneci\u00f3 en la casa de uno de ellos, y all\u00ed los pescadores iban a rezar y Ella los ayudaba a crecer en la fe. A\u00fan hoy, 300 a\u00f1os despu\u00e9s, Nuestra Se\u00f1ora Aparecida nos hace crecer, nos sumerge en un camino discipular. Aparecida es toda ella una escuela de discipulado. Y, al respecto, quisiera se\u00f1alar tres aspectos.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primero son los pescadores. No eran muchos, un grupito de hombres que cotidianamente sal\u00edan a encarar el d\u00eda y a enfrentar la incertidumbre que el r\u00edo les deparaba. Hombres que viv\u00edan con la inseguridad de nunca saber cu\u00e1l ser\u00eda la \u00abganancia\u00bb del d\u00eda; incertidumbre nada f\u00e1cil de gestionar cuando se trata de llevar el alimento a casa y, sobre todo, cuando en esa casa hay ni\u00f1os que alimentar. Los pescadores son esos hombres que conocen de primera mano la ambivalencia que se da entre la generosidad del r\u00edo y la agresividad de sus desbordes. Hombres acostumbrados a enfrentar inclemencias con la reciedumbre y cierta santa \u00abtozudez\u00bb de quienes d\u00eda a d\u00eda no dejan -porque no pueden- de tirar las redes.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta imagen nos acerca al centro de la vida de tantos hermanos nuestros. Veo rostros de personas que, desde muy temprano y hasta bien entrada la noche, salen a ganarse la vida. Y lo hacen con la inseguridad de no saber cu\u00e1l ser\u00e1 el resultado. Y lo que m\u00e1s duele es ver que -casi de ordinario- salen a enfrentar la inclemencia generada por uno de los pecados m\u00e1s graves que azota hoy a nuesto Continente: la corrupci\u00f3n. Esa corrupci\u00f3n que arrasa con vidas sumergi\u00e9ndolas en la mas extrema pobreza. Corrupci\u00f3n que destruye poblaciones enteras someti\u00e9ndolas a la precariedad. Corrupci\u00f3n que, como un c\u00e1ncer, va carcomiendo la vida cotidiana de nuestro pueblo. Y ah\u00ed est\u00e1n tantos hermanos nuestros que, de manera admirable, salen a pelear y a enfrentar los \u00abdesbordes\u00bb de muchos&#8230; de muchos que no necesitan salir.<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El segundo aspecto es la Madre. Mar\u00eda conoce de primera mano la vida de sus hijos. En criollo me atrevo a decir: es madraza. Una madre que est\u00e1 atenta y acompa\u00f1a la vida de los suyos. Va a donde no se la espera. En el relato de Aparecida la encontramos en medio del r\u00edo rodeada de fango. Ah\u00ed espera a sus hijos, ah\u00ed est\u00e1 con sus hijos en medio de sus luchas y b\u00fasquedas. No tiene miedo de sumergirse con ellos en los avatares de la historia y, si es necesario, ensuciarse para renovar la esperanza. Mar\u00eda aparece all\u00ed donde los pescadores tiran las redes, all\u00ed donde esos hombres intentan ganarse la vida. Ah\u00ed est\u00e1 Ella.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por \u00faltimo, el encuentro. Las redes no se llenaron de peces sino de una presencia que les llen\u00f3 la vida y les dio la certeza de que en sus intentos, en sus luchas, no estaban solos. Era el encuentro de esos hombres con Mar\u00eda. Luego de limpiarla y restaurarla la llevaron a una casa donde permaneci\u00f3 un buen tiempo. Ese hogar, esa casa, fue el lugar donde los pescadores de la regi\u00f3n iban al encuentro de la Aparecida. Y esa presencia se hizo comunidad, Iglesia. Las redes no se llenaron de peces, se transformaron en comunidad.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En Aparecida encontramos la din\u00e1mica del Pueblo creyente que se confiesa pecador y salvado, un pueblo recio y tozudo, consciente de que sus redes, su vida, est\u00e1 llena de una presencia que lo alienta a no perder la esperanza; una\u00a0 presencia que se esconde en lo cotidiano del hogar y de las familias, en esos silenciosos espacios en los que el Esp\u00edritu Santo sigue apuntalando a nuestro\u00a0 Continente. Todo esto nos presenta un hermoso icono que a nosotros, pastores, se nos invita a contemplar. Vinimos como hijos y como disc\u00edpulos a escuchar y aprender qu\u00e9 es lo que hoy, 300 a\u00f1os despu\u00e9s, este acontecimiento nos sigue diciendo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aparecida (ya sea aquella aparici\u00f3n como hoy la experiencia de la Conferencia) no nos trae recetas sino claves, criterios, peque\u00f1as grandes certezas para iluminar y, sobre todo, \u00abencender\u00bb el deseo de quitarnos todo ropaje innecesario y volver a las ra\u00edces, a lo esencial, a la actitud que plant\u00f3 la fe en los comienzos de la lglesia y despu\u00e9s hizo de nuestro Continente la tierra de la esperanza. Aparecida tan solo quiere renovar nuestra esperanza en medio de tantas \u00abinclemencias\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La primera invitaci\u00f3n que este icono nos hace como pastores es aprender a mirar al Pueblo de Dios. Aprender a escucharlo y a conocerlo, a darle su importancia y lugar. No de manera conceptual u organizativa, nominal o funcional.<\/b> Si bien es cierto que hoy en d\u00eda hay una mayor participacion de fieles laicos, muchas veces los hemos limitado solo al compromiso intraeclesial sin un claro est\u00edmulo para que permeen, con la fuerza del Evangelio, los ambientes sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos, universitarios. Aprender a escuchar al Pueblo de Dios significa descalzarnos de nuestros prejuicios y racionalismos, de nuestros esquemas funcionalistas para conocer c\u00f3mo el Esp\u00edritu act\u00faa en el coraz\u00f3n de tantos hombres y mujeres que con gran reciedumbre no dejan de tirar las redes y pelean por hacer cre\u00edble el Evangelio, para conocer c\u00f3mo el Esp\u00edritu sigue moviendo la fe de nuestra gente; <b>esa fe que no sabe tanto de ganacias y de \u00e9xitos<\/b> pastorales sino de firme esperanza. <b>\u00a1Cu\u00e1nto tenemos que aprender de la fe de nuestra gente! La fe de madres y abuelas que no tienen miedo a ensuciarse para sacar a sus hijos adelante. Saben que el mundo que les toca vivir est\u00e1 plagado de injusticias, por doquier ven y exprimentan la carencia y la fragilidad de una sociedad que se fragmenta cada d\u00eda mas, donde la impunidad de la corrupci\u00f3n sigue cobr\u00e1ndose vidas y desestabilizando las ciudades.<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\"><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No solo lo saben&#8230; lo viven. Y ellas son el claro ejemplo de la segunda realidad que como pastores somos invitados a asumir: no tengamos miedo de ensuciarnos por nuestra gente. No tengamos miedo del fango de la historia, con tal de rescatar y renovar la esperanza.<\/b> Solo pesca aqu\u00e9l que no tiene miedo de arriesgar y comprometerse por los suyos. Y esto no nace de la heroicidad o del car\u00e1cter kamikaze de algunos, ni es una inspiraci\u00f3n individual de alguien que se quiera inmolar. Toda la comunidad creyente es la que va en b\u00fasqueda de Su Se\u00f1or, porque solo saliendo y dejando las seguridades (que tantas veces son \u00abmundanas\u00bb) es como la lglesia se centra. S\u00f3lo dejando de ser autoreferencial\u00a0 somos capaces de re-centrarnos en Aqu\u00e9l que es fuente de Vida y Plenitud. Para poder vivir con esperanza es crucial que nos re-centremos en Jesucristo, que ya habita en el centro de nuestra cultura y viene a nosotros siempre nuevo. \u00c9l es el centro. Esta certeza e invitaci\u00f3n nos ayuda a nosotros, pastores, a centrarnos en Cristo y en su Pueblo. Ellos no son antag\u00f3nicos. Contemplar a Cristo en su pueblo es aprender a descentranos de nosotros mismos, para centrarnos en el \u00fanico Pastor. Re-centrarnos con Cristo en su Pueblo es tener el coraje de ir hacia las periferias del presente y del futuro confiados en la esperanza de que el Se\u00f1or sigue presente y Su presencia ser\u00e1 fuente de Vida abundante. De aqu\u00ed vendr\u00e1 la creatividad y la fuerza para llegar a donde se gestan los nuevos paradigmas que estan pautando la vida de nuestros pa\u00edses y poder alcanzar, con la Palabra de Jes\u00fas, los n\u00facleos mas hondos del alma de las ciudades donde, cada d\u00eda m\u00e1s, crece la experiencia de no sentirse ciudadanos sino mas bien \u00abciudadanos a medias\u00bb o \u00absobrantes urbanos\u00bb (Cfr. EG 74).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Es cierto, no lo podemos negar: la realidad se nos presenta cada vez m\u00e1s complicada y desconcertante, pero se nos pide vivirla como disc\u00edpulos del Maestro sin permitirnos ser observadores as\u00e9pticos e imparciales, sino hombres y mujeres apasionados por el Reino, deseosos de impregnar las estructuras de la sociedad con la Vida y el Amor que hemos conocido. Y esto no como colonizadores o dominadores, sino compartiendo el buen olor de Cristo, y que sea ese olor el que siga transformando vidas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Vuelvo\u00a0 a reiterarles, como hermano, lo que escrib\u00eda en Evangelii\u00a0 Gaudium (49): <b>\u00abPrefiero una lglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una lglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una mara\u00f1a de obsesiones y\u00a0 procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. M\u00e1s que el temor a equivocarnos espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contenci\u00f3n, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jes\u00fas nos repite sin cansarse: \u201c\u00a1Dadles vosotros de comer!\u201d (Mc 6,37).<\/b><\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto ayudar\u00e1 a revelar la dimensi\u00f3n misericordiosa de la maternidad de la Iglesia que, al ejemplo de Aparecida, est\u00e1 entre los \u00abr\u00edos y el fango de la historia\u00bb acompa\u00f1ando y alentando la esperanza para que cada persona, all\u00ed donde est\u00e1, pueda sentirse en casa, puede sentirse hijo amado, buscado y esperado.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta mirada, este di\u00e1logo con el Pueblo fiel de Dios, ofrece al pastor dos actitudes muy lindas a cultivar: coraje para anunciar el evangelio y aguante para sobrellevar las dificultades y los sinsabores que la misma predicaci\u00f3n provoca. En la medida en que nos involucremos con la vida de nuestro pueblo fiel y sintamos el hond\u00f3n de sus heridas, podremos mirar sin \u00abfiltros clericales\u00bb el rostro de Cristo, ir a su Evangelio para rezar, pensar, discernir y dejarnos transformar, desde Su rostro, en pastores de esperanza. Que Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora Aparecida, nos siga llevando a su Hijo para que nuestros pueblos en \u00c9l, tengan vida&#8230; y en abundancia.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por m\u00ed. Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vaticano, 8 de mayo de 2017<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">\n<p class=\"x_MsoNormal\" align=\"right\">FRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta del Santo Padre a los participantes en la XXXVI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) 9-12 mayo 2017, San Salvador Publicamos a continuaci\u00f3n la carta que el Santo Padre Francisco ha enviado a los participantes en la XXXVI Asamblea General del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM),\u00a0 que tiene lugar del 9 al 12 de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12351,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12350","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12350"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12350\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12352,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12350\/revisions\/12352"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12351"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}