{"id":12530,"date":"2017-07-06T10:35:24","date_gmt":"2017-07-06T16:35:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12530"},"modified":"2017-07-06T10:35:24","modified_gmt":"2017-07-06T16:35:24","slug":"lucinda-ruiz-el-gran-apoyo-de-hugo-gutierrez-vega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12530","title":{"rendered":"Lucinda Ruiz, el gran apoyo de Hugo Guti\u00e9rrez Vega"},"content":{"rendered":"<p><strong>Lucinda Ruiz, el gran apoyo de Hugo Guti\u00e9rrez Vega<\/strong><\/p>\n<p>Por Elena Poniatowska<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucinda Ruiz, esposa de Hugo Guti\u00e9rrez Vega, muri\u00f3 el pasado 11 de junio y ha sido una tristeza no poder despedirme de ella. Tambi\u00e9n debe haberlo sido para quienes tuvimos el privilegio de visitarla en su modesto departamento de Copilco. Era f\u00e1cil adivinar que, ya sin Hugo, Lucinda no vivir\u00eda mucho porque lo hac\u00eda para \u00e9l. Su ilimitada capacidad de entrega ten\u00eda un solo nombre: Hugo Guti\u00e9rrez Vega. Era una hermosa mujer, capaz de conmoverse por los dem\u00e1s. Vista de lejos, en la calle era imposible no preguntar: \u201c\u00bfQui\u00e9n es?\u201d Estatua de s\u00ed misma, de tacones altos hubiera sido m\u00e1s alta que el poeta, que tambi\u00e9n era alto y guapo. Juntos, hac\u00edan una pareja cautivadora. Lo m\u00e1s cautivador era que estaban dispuestos a correr riesgos. Exponerse siempre fue parte de su vocabulario de vida. Son pocos los que se la juegan y esta bella pareja se la jug\u00f3. Caminaban abrazados pero tambi\u00e9n abrazaban su riesgo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNos conocimos en Quer\u00e9taro \u2013me cont\u00f3 Lucinda\u2013. Su padre, en segundas nupcias, se cas\u00f3 all\u00e1 en Quer\u00e9-taro y la media hermana de Hugo era mi compa\u00f1era de secundaria; \u00edbamos juntas a la escuela. Hugo me ve\u00eda pero no se acercaba. Era muy guapo. En un mitin del pan me in-vit\u00f3 a tomar un refresco. \u00c9l era de la juventud panista, jefe de un grupo de j\u00f3venes tapat\u00edos que quer\u00edan cambiar el pa\u00eds y cre\u00edan en gente tan decente como Manuel G\u00f3mez Mor\u00edn y Efra\u00edn Gonz\u00e1lez Luna. La salvaci\u00f3n de M\u00e9xico fue uno de sus sue\u00f1os. Era muy buen orador. Cuando fue rector de la Universidad de Quer\u00e9-taro fund\u00f3 la clase de oratoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201dNos casamos en octubre de 1960. Tuvimos que salir de Quer\u00e9taro por el pleito del patio barroco. Hugo pidi\u00f3 el patio del exconvento jesuita (parte de la Universidad) a Patrimonio Nacional para restaurarlo, porque el cura criaba ah\u00ed cerditos y gallinas. El obispo azuz\u00f3 en misa a la gente contra \u00e9l, acus\u00e1ndolo de \u2018comunista que se botaneaba las hostias y lazaba a los santos\u2019. La multitud enardecida fue a atacarlo a la Universidad con machetes, palos y piedras al grito de: \u2018\u00a1Arriba Cristo Rey, abajo los comunistas!\u2019 Hugo sali\u00f3 de la Universidad. Debo contarte que la sociedad queretana tambi\u00e9n se disgust\u00f3 con \u00e9l porque abri\u00f3 la Escuela de Psicolog\u00eda y les dijo a los muchachos que no era pecado masturbarse. En una ciudad tan mocha como Quer\u00e9taro, imag\u00ednate lo que fue eso, \u00a1una re-voluci\u00f3n! Los estudiantes lo defendieron con bombas molotov. Entonces Hugo decidi\u00f3: \u2018Si lo que quieren es mi cabeza, me voy.\u2019 En lugar de reelegirse sali\u00f3 de Rector\u00eda y viajamos con nuestras dos hijas y yo embarazada de la tercera, M\u00f3nica, a Roma porque lo nombraron agregado cultural. Ten\u00eda yo 22 a\u00f1os y Hugo 27.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201dEl embajador de M\u00e9xico en Italia era el pap\u00e1 de Carlos Fuentes, don Rafael Fuentes. La vida en Roma fue muy bonita, pero a Hugo lo nombraron de nuevo en la terna para la rector\u00eda y lo eligieron y regresamos a Quer\u00e9taro, ahora s\u00ed con nuestras tres hijas, Lucinda, Fuensanta y M\u00f3nica. Toda mi familia vive all\u00e1. Despu\u00e9s de un tiempo, Hugo ya no quiso reelegirse y viajamos al Londres de los Beatles y de Janis Joplin. Mis hijas ahora me dicen: \u2018\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que no \u00e9ramos m\u00e1s grandes en Londres, mam\u00e1, porque nos perdimos todo eso!\u2019\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hugo hablaba italiano, ingl\u00e9s, franc\u00e9s, un poquito de griego, unas palabritas de rumano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSi en Italia me cre\u00edan romana, en Londres fui inglesa. Duramos cuatro a\u00f1os y medio sin regresar a M\u00e9xico porque el servicio diplom\u00e1tico no lo permit\u00eda por falta de fondos. Mis hijas, por supuesto, iban a una escuela p\u00fablica: M\u00f3nica era amiga de una negrita y Lucy era amiga de una ni\u00f1a cuyo pap\u00e1 era un cocinero italiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMonsiv\u00e1is vivi\u00f3 con nosotros. En la ma\u00f1ana lo llamaba: \u2018Carlos\u2019, y siempre se sobresaltaba, por m\u00e1s suavecito que lo tocara para despertarlo. Cuando ten\u00eda hambre me dec\u00eda: \u2018Lucinda, dame tamal.\u2019 Tamal era todo lo que fueran quesadillas, tacos, tostadas. \u00c9l no se hac\u00eda ni un caf\u00e9. As\u00ed lo acostumbr\u00f3 su mam\u00e1. Cuando se fue de la casa me dijo: \u2018Lucinda, vivir en tu casa ha sido para m\u00ed una experiencia irrepetible, nunca volver\u00e9 a vivir con ni\u00f1os.\u2019 Adem\u00e1s de dar clases, Hugo y \u00e9l iban al cine todas las noches. De Londres regresamos a M\u00e9-xico porque Henrique Gonz\u00e1lez Casanova le pidi\u00f3 a Hugo que dirigiera la Casa del Lago.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Buen actor, buen director, siempre tuvo nostalgia de ense\u00f1ar teatro, aunque en Londres lo hizo y en Italia tambi\u00e9n. Fund\u00f3 el Teatro Latinoamericano de Roma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDe la Casa del Lago pas\u00f3 a ser jefe de Difusi\u00f3n Cultural de la unam hasta que lo nombraron consejero cultural en Madrid. Despu\u00e9s nos toc\u00f3 Washington y R\u00edo de Janeiro y Atenas y Puerto Rico, sin volver a M\u00e9xico ni de vacaciones. En Grecia, Hugo ya era embajador y permanecimos all\u00e1 siete a\u00f1os y medio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201dHugo amaba a M\u00e9xico. Recorri\u00f3 Espa\u00f1a de norte a sur y de este a oeste en su Fiat para dar conferencias y difundir nuestra cultura. Los espa\u00f1oles alegaban: \u2018Es que los mexicanos no nos quieren.\u2019 Hugo respond\u00eda: \u2018Rompimos con un gobierno con el que no pod\u00edamos estar de acuerdo, pero jam\u00e1s rompimos con Espa\u00f1a.\u2019 Se hizo amigo de intelectuales como Luis Rosales, F\u00e9lix Grande, Paca Aguirre. F\u00e9lix Grande escribi\u00f3 un libro sobre el asesinato de Garc\u00eda Lorca, La calumnia, y Luis Rosales vivi\u00f3 con la pena de ser acusado de delaci\u00f3n pero era una gente absolutamente incapaz de delatar a nadie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201dCuando se present\u00f3 el libro Noticias del imperio, de Fernando del Paso, Rafael Tovar dijo: \u2018Y Santa Socorro pasando todo a m\u00e1quina.\u2019 Al igual que Socorro, la mujer de Fernando, pas\u00e9 toda la tesis de Hugo a m\u00e1quina cuando no hab\u00eda computadoras sino Remingtons de un original y cinco copias. Si comet\u00edas un error ten\u00edas que volver a mecanografiar toda la hoja.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez Vega pudo hacer todo lo que se propuso gracias a Lucinda. Imposible desligarlo del amor de su mujer, de la alta fuerza de su mujer, y ahora que ella ha muerto, pretendo recordarla aunque sea con este m\u00ednimo homenaje, ya que a Hugo tambi\u00e9n le habr\u00eda parecido justo que se tomara en cuenta a Lucinda, unida a \u00e9l en ese gran riesgo que se corre y se llama vivir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucinda Ruiz, el gran apoyo de Hugo Guti\u00e9rrez Vega Por Elena Poniatowska &nbsp; Lucinda Ruiz, esposa de Hugo Guti\u00e9rrez Vega, muri\u00f3 el pasado 11 de junio y ha sido una tristeza no poder despedirme de ella. Tambi\u00e9n debe haberlo sido para quienes tuvimos el privilegio de visitarla en su modesto departamento de Copilco. Era f\u00e1cil [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":12531,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12530","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12530"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12530\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12532,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12530\/revisions\/12532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}