{"id":12658,"date":"2017-08-06T10:27:47","date_gmt":"2017-08-06T16:27:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12658"},"modified":"2017-08-06T10:27:47","modified_gmt":"2017-08-06T16:27:47","slug":"juan-rulfo-y-eduardo-galeano-admiraciones-mutuas-y-otros-vasos-comunicantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12658","title":{"rendered":"Juan Rulfo y Eduardo Galeano: admiraciones mutuas y otros vasos comunicantes"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Juan Rulfo y Eduardo Galeano: admiraciones mutuas y otros vasos comunicantes<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Por Mario Casas\u00fas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El tercer volumen de Memoria del fuego, publicado por Eduardo Galeano en 1986, comienza con una frase de Juan Rulfo: \u201cy agarr\u00e1ndonos del viento con las u\u00f1as\u201d. El ep\u00edgrafe era un homenaje por partida doble: lo ad-miraba y el a\u00f1o iniciaba con la muerte de Rulfo, acaecida el 7 de enero de 1986. El cazador de historias escribi\u00f3: \u201c1927. San Gabriel de Jalisco. Un ni\u00f1o mira\u201d:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Juan Rulfo contempla a ojo desnudo su tierra \u00e1spera. Ve a los jinetes, federales o cristeros, que lo mismo da, emergiendo del humo y, tras ellos, all\u00e1 lejos un incendio. Ve la hilera de ahorcados, pura ropa en girones vaciada por los buitres, y ve una procesi\u00f3n de mujeres vestidas de negro.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Juan Rulfo es un ni\u00f1o de nueve a\u00f1os rodeado de fantasmas que se le parecen.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Aqu\u00ed no hay nada viviente. No hay m\u00e1s voces que los aullidos de los coyotes, ni m\u00e1s aire que el negro viento que sube en tremolina. En los llanos de Jalisco, los vivos son muertos que disimulan.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En la p\u00e1gina 245 del Memorial, Galeano pas\u00f3 de la ni\u00f1ez de 1927 a la madurez de 1953 (a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de El Llano en llamas, pero lo confunde con la aparici\u00f3n<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">de Pedro P\u00e1ramo en 1955). \u201cHace quince a\u00f1os dijo lo que ten\u00eda que decir\u201d, se\u00f1al\u00f3 en el cap\u00edtulo fechado: \u201c1968. Ciudad de M\u00e9xico. Rulfo.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el silencio, late otro M\u00e9xico. Juan Rulfo, narrador de desventuras de los vivos y los muertos, guarda silencio. Hace quince a\u00f1os dijo lo que ten\u00eda que decir, en una novela corta y unos pocos relatos, y desde entonces calla. O sea: hizo el amor de hond\u00edsima manera y despu\u00e9s se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Una d\u00e9cada despu\u00e9s de Memoria del fuego, el poeta Marco Antonio Campos public\u00f3 el libro de entrevistas Literatura en voz alta (1996); fue la primera vez que le preguntaron directamente por Rulfo y, a lo largo de la conversaci\u00f3n, Galeano dijo:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Mi maestro es m\u00e1s Rulfo que Carpentier, aunque admire a los dos [\u2026] Quien me influy\u00f3 m\u00e1s desde ni\u00f1o fue Horacio Quiroga. Una influencia temprana. Pero la influencia mayor no es de un uruguayo, sino de un mexicano: Juan Rulfo. Me dio una lecci\u00f3n de sobriedad y econom\u00eda verbales. Era la suya una sequedad mojada. El lenguaje de Rulfo es muy elaborado; \u00e9l me ense\u00f1\u00f3 que se escribe con el l\u00e1piz, pero que ante todo debe cortarse con el hacha.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Durante la gira de promoci\u00f3n del libro Espejos (2008), Galeano convers\u00f3 con Armando g. Tejeda (corresponsal de La Jornada en Espa\u00f1a), el narrador uruguayo afirm\u00f3: \u201cS\u00ed, yo escribo a mi manera, que es a su vez una manera muy influida por mi maestro Juan Rulfo. En una entrevista, hace ya alg\u00fan tiempo, me pidieron que eligiera a los escritores m\u00e1s importantes en mi formaci\u00f3n literaria. Yo contest\u00e9: Juan Rulfo, Juan Rulfo y Juan Rulfo\u201d (29\/v\/2008).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La declaraci\u00f3n sobre los escritores preferidos de Galeano data de la presentaci\u00f3n de Bocas del tiempo (2004), en la Feria Internacional del Libro de Madrid: \u201cabri\u00f3 su discurso contando una an\u00e9cdota curiosa; al pasear por la Feria se encontr\u00f3 con que la librer\u00eda Juan Rulfo ocupa el n\u00famero 333. El mismo n\u00famero de sus historias breves [en Bocas del tiempo]. \u2018Rulfo fue mi amigo y maestro \u2013se\u00f1al\u00f3 Galeano\u2013. Fue el escritor del que me siento m\u00e1s cerca, que admiro y quiero. Cuando me preguntan cu\u00e1les son mis escritores favoritos repito: Juan Rulfo, Juan Rulfo, Juan Rulfo\u2019\u201d (Agencia efe, 7\/v\/2004). La primera vez que Galeano public\u00f3 un relato sobre su maestro fue en D\u00edas y noches de amor y de guerra (1978), en el cap\u00edtulo El hombre que supo callar:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Juan Rulfo dijo lo que ten\u00eda que decir en pocas p\u00e1ginas, puro hueso y carne sin grasa, y despu\u00e9s guard\u00f3 silencio.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En 1974, en Buenos Aires, Rulfo me dijo que no ten\u00eda tiempo para escribir como quer\u00eda, por el mucho trabajo que le deba su empleo en la administraci\u00f3n p\u00fablica. Para tener tiempo necesitaba una licencia y la licencia hab\u00eda que ped\u00edrsela a los m\u00e9dicos. Y uno no puede, me explic\u00f3 Rulfo, ir al m\u00e9dico y decirle: \u201cMe siento muy triste, porque por esas cosas no dan licencia los m\u00e9dicos.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los detalles de esta amistad no son conocidos en Sudam\u00e9rica. En el libro Galeano. Apuntes para una bio-graf\u00eda (2015), Fabi\u00e1n Kovacic menciona una vez al autor de Pedro P\u00e1ramo: \u201cY en este caso ya hay cuatro nombres que influyeron sobre el boom y personalmente sobre Galeano. Se trata del uruguayo Juan Carlos Onetti, amigo mayor de Galeano y su maestro literario; el guatemalteco Miguel \u00c1ngel Asturias, iniciador de la saga de obras realistas en Am\u00e9rica Central utilizando para eso a la propia historia de su patria; el mexicano Juan Rulfo, promotor del realismo en su pa\u00eds, y el cubano Alejo Carpentier.\u201d La genealog\u00eda literaria est\u00e1 en el radar del bi\u00f3grafo Fabi\u00e1n Kovacic, sin embargo nadie hab\u00eda mencionado que Rulfo admiraba a Galeano; si bien fueron amigos, no hab\u00eda ning\u00fan registro del sentimiento rec\u00edproco.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En la C\u00e1tedra Juan Rulfo convers\u00e9 con su hijo Juan Francisco; me dijo que recientemente encontr\u00f3 un ejemplar de Pedro P\u00e1ramo dedicado y autografiado para Eduardo Galeano. La biblioteca personal de Rulfo resguarda 10 mil t\u00edtulos, de los que destacan 700 libros de fotograf\u00eda, 50 traducciones de Pedro P\u00e1ramo y 30 de El Llano en llamas, las ediciones latinoamericanas de sus tres libros (por ejemplo: Rulfo recibi\u00f3 \u2013desde Montevideo\u2013 El gallo de oro publicado por Heber Raviolo en 1981), y varios ejemplares de Pedro P\u00e1ramo con anotaciones en los m\u00e1rgenes.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En exclusiva para La Jornada Semanal, y con autorizaci\u00f3n de Juan Francisco Rulfo, estas l\u00edneas vienen acompa\u00f1adas por la imagen de la dedicatoria que Rulfo escribi\u00f3 para Eduardo Galeano.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u00bfPor qu\u00e9 Rulfo no envi\u00f3 el libro al domicilio de Galeano en Espa\u00f1a? No tenemos la certeza. Empero, el bi\u00f3grafo Alberto Vital afirma: \u201cRulfo mand\u00f3 muchas postales y escribi\u00f3 muchas cartas. La familia conserva los originales de misivas personales que \u00e9l nunca envi\u00f3 a sus destinatarios\u201d (Noticias sobre Juan Rulfo, 2017). Rulfo muri\u00f3 sin leer los dos cap\u00edtulos de Memoria del fuego y Galeano muri\u00f3 sin leer la dedicatoria en Pedro P\u00e1ramo. Incluso, el cineasta Juan Carlos Rulfo no sab\u00eda que su hermano Juan Francisco hab\u00eda encontrado<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">el ejemplar autografiado. Juan Carlos estren\u00f3 \u2013en el Instituto Cultural Caba\u00f1as\u2013 la serie documental Cien a\u00f1os con Juan Rulfo (siete episodios de cincuenta minutos cada uno), y para el proyecto entrevist\u00f3 a Galeano en Montevideo (marzo de 2014); los adelantos de la serie pueden verse en YouTube. Resulta conmovedor escuchar a Galeano leyendo un fragmento de Pedro P\u00e1ramo, y hubiera sido maravillosa la secuencias de im\u00e1genes y silencios de Galeano recibiendo el ejemplar autografiado por Rulfo. Juan Carlos hered\u00f3 la amistad de su pap\u00e1, Galeano viaj\u00f3 a M\u00e9xico para ser padrino y testigo ante el juez del registro civil en la boda de Juan Carlos (en la actualidad, \u00e9ste prepara un documental dedicado a Galeano y, seguramente, el largometraje retomar\u00e1 esta historia exclusiva de La Jornada Semanal). Cuando entrevist\u00e9 a Eduardo Galeano en Xalapa, con la intenci\u00f3n de que escribiera un texto para el libro Juan Rulfo. Otras miradas, le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013\u00bfReconsiderar\u00eda reescribir un ensayo sobre Rulfo sumando las declaraciones que usted ha hecho a la prensa?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013No, porque justamente es lo que me ense\u00f1\u00f3 \u2013fue mi amigo\u2013, le debo mucho; esa lecci\u00f3n de silencio que nos dio a todos, \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a valorar el silencio, a saber que las palabras est\u00e1n de antemano condenadas porque compiten con el silencio, que es el m\u00e1s hondo de los lenguajes y uno sabe que va a perder. Aplica aquello que Onetti \u2013otro gran maestro\u2013 me ense\u00f1\u00f3: \u201cnunca dejes en el papel escritas palabras que no te parezcan mejores que el silencio, palabras que no<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">te parezcan mejores que el silencio s\u00e1calas, suprimilas\u201d. Claro, a m\u00ed se me va la mano \u2013a veces\u2013 porque saco todo, me quedan dos o tres palabras sin publicar; esa fue una lecci\u00f3n que aprend\u00ed de Rulfo y que no olvid\u00e9 nunca \u2013Onetti despu\u00e9s la complement\u00f3\u2013, ese valor inmenso del silencio y el desaf\u00edo que implica. Entonces hay que saber callarse, los escritores tenemos que saber callarnos, cuando creo que he dicho una cosa de una manera redondita y que est\u00e1 bien, y expresa lo que quiero, como lo que dije de Rulfo: \u201chab\u00eda escrito poco en cantidad, pero lo hab\u00eda escrito de tal modo, con tanta intensidad y con tan alta perfecci\u00f3n que eso era como alguien que hace el amor de hond\u00edsima manera y despu\u00e9s se queda dormido\u201d. Eso no hay que palabrearlo, creo que la vida no hay que palabrearla. Muchas veces recibo libros que est\u00e1n muy bien hechos, bien armados, pero est\u00e1n muy palabreados, a m\u00ed me gusta que la vida viva, no una vida palabreada\u201d (telesur, 25\/v\/2009).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para conmemorar el centenario de Rulfo, el bi\u00f3-grafo Alberto Vital escribi\u00f3: \u201cUn acontecimiento en verdad importante para la vida de Juan Rulfo fue la lectura de Pablo Neruda. Si se quiere hablar de la biograf\u00eda de Juan Rulfo, hay que hacer esto: hablar de sus lec-turas, de su escritura y de sus fotograf\u00edas\u201d (Brecha, 19\/v\/2017). Lo mismo podemos decir de Galeano: conocer a Rulfo fue para \u00e9l un acontecimiento importante; no podemos hablar de la biograf\u00eda del uruguayo sin mencionar sus lecturas, su escritura y sus dibujos \u2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Rulfo y Eduardo Galeano: admiraciones mutuas y otros vasos comunicantes Por Mario Casas\u00fas La Jornada Semanal El tercer volumen de Memoria del fuego, publicado por Eduardo Galeano en 1986, comienza con una frase de Juan Rulfo: \u201cy agarr\u00e1ndonos del viento con las u\u00f1as\u201d. 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