{"id":12705,"date":"2017-08-13T11:51:05","date_gmt":"2017-08-13T17:51:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12705"},"modified":"2017-08-13T11:51:05","modified_gmt":"2017-08-13T17:51:05","slug":"ivan-illich-un-humanista-elegante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12705","title":{"rendered":"Iv\u00e1n Illich, un humanista elegante"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Iv\u00e1n Illich, un humanista elegante<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Braulio Hornedo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">De Iv\u00e1n Dominic Illich (1926-2002) lo primero que podemos decir es que representa, como pocos en el siglo xx, al hombre elegante, el que sabe elegir. A quien vislumbra Ortega y Gasset en su Origen y ep\u00edlogo de la filosof\u00eda (1960): \u201cElegante es el hombre que ni hace ni dice cualquier cosa, sino que hace lo que hay que hacer y dice lo que hay que decir.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">De una manera excepcional, Iv\u00e1n Illich hizo y dijo lo que era necesario y urgente decir y hacer en su mo-mento. Si atendemos al poema \u201cDecir hacer\u201d, de Octavio Paz: \u201cNo es un decir:\/\u2026. Es un hacer,\/ que es un decir.\/ La poes\u00eda\/ se dice y se oye:\/ es real.\/ Y apenas digo\/ es real,\/ se disipa\/ \u00bfAs\u00ed es m\u00e1s real?\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Observamos que el decir de Illich es una forma del hacer, que tambi\u00e9n es un decir. Illich dice lo que hace, y hace lo que dice concomitantemente, con impecable congruencia po\u00e9tica, pero tambi\u00e9n consistente con su praxis pol\u00edtica. \u00bfSer\u00e1 que as\u00ed es m\u00e1s real?<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lo mismo podemos establecer de Illich, siguiendo a don Alfonso Reyes en la mirada de su brillante disc\u00edpulo, Jos\u00e9 Emilio Pacheco. Illich es un humanista cabal. Un humanista con amplitud de miradas y comprometido con la humanidad de su tiempo y circunstancia. Atento a la ciencia y la t\u00e9cnica, pero comprometido con su buen uso, y ese compromiso se expresa a partir de su cr\u00edtica radical al modo de producci\u00f3n industrial ecocida del capitalismo, en la se-gunda mitad del siglo xx. Dice Jos\u00e9 Emilio sobre su maestro: \u201cEn Reyes la palabra \u2018humanista\u2019 define antes que al estudioso de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica al hombre consciente de sus responsabilidades sociales (al) aficionado a otras disciplinas que le permitan conocer mejor la propia, \u00e1vido en fin de mantenerse al tanto del progreso cient\u00edfico para tratar de que su empleo se encauce en beneficio del mundo.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Iv\u00e1n Illich es para nosotros, ahora, un peregrino pol\u00edglota, cristiano y anarquista, pensador humanista de la interculturalidad y cr\u00edtico radical de la modernidad. Una mente inclasificable por las man\u00edas taxon\u00f3micas de los especialistas de los claustros acad\u00e9micos. Dado que su reflexi\u00f3n tiene variados frentes, su pensamiento y an\u00e1lisis trasciende las disciplinas y especialidades, por la intrincada variedad compleja de sus an\u00e1lisis.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">T\u00e9cnicamente no es s\u00f3lo un fil\u00f3sofo o un historiador; ni un soci\u00f3logo o antrop\u00f3logo; ni un urbanista, economista o psicoanalista; ni pedagogo o \u201cprofesor de tiempo completo\u201d, ni te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n o anarquista pacifista, al menos no solamente. Su pensamiento contiene esos puntos de vista especializados y otros no listados. Quiz\u00e1 fil\u00f3sofo-poeta en la pr\u00e1ctica sea una aproximaci\u00f3n ligeramente conveniente, en el sentido que le da Santayana a sus Tres poetas fil\u00f3sofos (1910), y el poeta Gabriel Zaid a La poes\u00eda en la pr\u00e1ctica (1985).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La cr\u00edtica de Iv\u00e1n Illich a la cultura del progreso capitalista parte de la originalidad de su pensamiento. De ese original \u201cradicalismo humanista\u201d con el que acertadamente lo caracteriz\u00f3 Erich Fromm en su memorable introducci\u00f3n al libro de Illich titulado Alternativas (1977).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Para ser originales, nos ense\u00f1\u00f3 con su obra Iv\u00e1n Illich, hay que saber volver a los or\u00edgenes, para criticar, con el espejo del pasado, las instituciones y creencias domi-nantes en el mundo del presente, este mundo moderno del capitalismo industrial global, compuesto por un entramado de instituciones que ejercen al igual que la mercanc\u00eda, un monopolio radical sobre nuestras conciencias y nuestras vidas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Illich contin\u00faa la cr\u00edtica implacable al modo de producci\u00f3n capitalista iniciada por Karl Marx cien a\u00f1os antes. La mercanc\u00eda, que en su tiempo Marx vislumbr\u00f3 como un fetiche en surgimiento, para la visi\u00f3n cr\u00edtica de Illich se convierte en un monopolio radical sobre la satisfacci\u00f3n de las necesidades creadas por el propio modo de producci\u00f3n dominante. El capitalismo en su m\u00e1s reciente etapa tecnol\u00f3gica industrial ecocida.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pero mientras Marx se ocupa de la relaci\u00f3n del trabajo con el capital y su incipiente transformaci\u00f3n de valor de uso, en una mercanc\u00eda con un valor de cambio, Illich, un siglo despu\u00e9s, puede demostrar c\u00f3mo la mercanc\u00eda se apropia tambi\u00e9n del trabajo solidario no asalariado, y c\u00f3mo al engullir el \u00e1mbito vern\u00e1culo comu-nitario lo transforma en trabajo fantasma. En El trabajo fantasma, precisamente, Illich contin\u00faa la cr\u00edtica de ese monopolio radical de la mercanc\u00eda sobre nuestras vidas. Este libro fue publicado por la editorial Marion Boyars en ingl\u00e9s por primera vez con el t\u00edtulo de Shadow Work, en 1981. Simult\u00e1neamente el autor prepar\u00f3 una versi\u00f3n en franc\u00e9s con la estrecha colaboraci\u00f3n de Maud Sissung, a la que titul\u00f3 Le travail fant\u00f4me. Esta versi\u00f3n fue publicada por \u00c9ditions du Seuil tambi\u00e9n en 1981. Existe una intrincada red de vasos comunicantes conceptuales desde La convivialidad, hasta El trabajo fantasma. Este tr\u00e1nsito de un libro a otro nos permite seguir la pista de nuestro autor en la cr\u00edtica al capitalismo industrial ecocida en la segunda mitad del siglo xx, la destrucci\u00f3n de los \u00e1mbitos de comunidad y los valores de uso, por el crecimiento econ\u00f3mico capitalista y la mercanc\u00eda y su valor de cambio, as\u00ed como el monopolio de la mercanc\u00eda sobre la satis-facci\u00f3n de las necesidades humanas. El mismo Illich da cuenta de ello:<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En La convivencialidad mostr\u00e9 de qu\u00e9 manera el crecimiento econ\u00f3mico destruye el entorno que permite la creaci\u00f3n de valores de uso. Llam\u00e9 a ese proceso \u201cla modernizaci\u00f3n de la pobreza\u201d porque, en una sociedad moder-na, son los pobres los que menos acceso tienen del mercado y tambi\u00e9n los que menos acceso tienen al valor de utilizaci\u00f3n (valor de uso) de los \u00e1mbitos de comunidad. Atribu\u00ed ese hecho \u201cal monopolio radical de la mercanc\u00eda sobre la satisfacci\u00f3n de las necesidades\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La continua transformaci\u00f3n de los valores de uso que se dan en los \u00e1mbitos de comunidad, por valores de cambio, que se imponen en el mercado entre la mercan-c\u00eda y el consumidor, ese es el fen\u00f3meno que Illich llama la \u201cmodernizaci\u00f3n de la pobreza\u201d. El proceso es instrumentado por una pol\u00edtica perversa y paralela, que restringe el acceso de los trabajadores al mercado de mercanc\u00edas, manteniendo los salarios al m\u00ednimo. Al mismo tiempo, destruye los \u00e1mbitos de comunidad, donde todav\u00eda florecen los valores de uso.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Lograr la esclavitud universal al mercado y la mercanc\u00eda es el sue\u00f1o anhelado por los grandes capita-listas, con la complicidad de los gobiernos nacionales a su servicio. M\u00e1s riqueza concentrada en menos manos. Este monopolio radical de la mercanc\u00eda que se nos impone eficazmente mediante la educaci\u00f3n esco&#8211;la-rizada, es una de las piezas clave para el funcio-namiento de la megam\u00e1quina. El concepto de la megam\u00e1quina fue propuesto por Lewis Mumford en su libro T\u00e9cnica y civilizaci\u00f3n, en 1934, y actualizado m\u00e1s recientemente por Serge Latouche en La megam\u00e1-quina y la destrucci\u00f3n del v\u00ednculo social (1998). Ambos autores, como Illich, realizaron una advertencia cr\u00edtica para alertar a la sociedad, pero el capitalismo pro activo supo capitalizar la advertencia como una oportunidad para consolidarse globalmente y mantener su hegemon\u00eda \u2022<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n Illich, un humanista elegante Braulio Hornedo La Jornada Semanal De Iv\u00e1n Dominic Illich (1926-2002) lo primero que podemos decir es que representa, como pocos en el siglo xx, al hombre elegante, el que sabe elegir. 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