{"id":12721,"date":"2017-08-14T12:52:30","date_gmt":"2017-08-14T18:52:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12721"},"modified":"2017-08-14T12:52:30","modified_gmt":"2017-08-14T18:52:30","slug":"diez-obras-tan-universales-como-sobrevaloradas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12721","title":{"rendered":"Diez obras tan universales como sobrevaloradas"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Diez obras tan universales como sobrevaloradas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Carlos Mayoral<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La lectura es un h\u00e1bito sobrevalorado. Al menos, un h\u00e1bito del que no se cuenta toda la verdad al presentarlo como imprescindible para el desarrollo intelectual. Porque por cada obra maestra nos encontramos mucho pasto para culturetas, porque por cada libro entretenido tenemos que pagar con unos cuantos mediocres, porque por cada genio tenemos que aguantar a no pocos poetuchos\u2026 por todo esto, resumamos diciendo que la literatura no solo consiste en embriagarse de p\u00e1rrafos inolvidables o sufrir stendhalazos inesperados; la literatura consiste, tambi\u00e9n, en aprender a convivir con el bodrio de manera m\u00e1s o menos constante. Ahora bien, una cosa es convivir con el bodrio y otra es que nos hagan pasar dicho bodrio por obra maestra de la literatura universal, por luz para nuestra ceguera human\u00edstica. A eso hemos venido a este texto: a desenterrar mitos del imaginario, a golpear la intocable pi\u00f1ata de los libros de oro con pies de barro. Supongo que esta lista de t\u00edtulos sobrevalorados har\u00e1 temblar los cimientos de m\u00e1s de un gusto literario firmemente construido, pero dejen que este que ahora teme por su vida conteste con una frase de S\u00e9neca: \u00abEl verdadero h\u00e9roe en una obra literaria es el lector que la aguanta\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El guardi\u00e1n entre el centeno<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La m\u00edtica obra de Salinger por la que el propio Salinger quiso esconderse durante a\u00f1os para no ser preguntado. Pero la realidad es que ese es el mismo Salinger que se bebe la orina propia mientras se niega en rotundo a mantener relaciones con su esposa. Seamos sinceros: esa figura, la del creador de la novela, es casi m\u00e1s atractiva que su m\u00edtica obra. El guardi\u00e1n entre el centeno tiene dos problemas principales. El primero tiene que ver con la expectativa creada. Una novela que cambia la vida de tanta gente, que consigue que esa misma gente peregrine hasta la casa de ese misterioso Salinger, tiene que ser una especie de Biblia. Y luego, nada, apenas un par de met\u00e1foras bien construidas pero ninguna gu\u00eda espiritual, nada que moldee almas como la del asesino de John Lennon, que al ser capturado llevaba consigo el dichoso librito. El segundo problema es la edad. Holden Caulfield aguarda entre el centeno para que los adolescentes no se despe\u00f1en por el barranco de la madurez. Luego es una met\u00e1fora adolescente para lectores adolescentes. Le\u00edda por un cincuent\u00f3n quiz\u00e1s resulte, cuando menos, anacr\u00f3nica.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El alquimista<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Uno puede pretender que su obra venda millones de ejemplares a lo largo y ancho del planeta, vale. Uno puede pretender que su obra venda millones de ejemplares siendo un libro de autoayuda, vale que vale. Lo que ya no tiene perd\u00f3n es que se pretenda buscar la gloria literaria con un libro de autoayuda cursi. Un pastor andaluz buscando \u00abel tesoro que todos tenemos sobre la faz de la Tierra\u00bb. Es tan repelente que hasta le coloco comillas pese a no tratarse de una cita literal (aunque s\u00ed utiliza esas palabras para definir la columna vertebral de su argumento). Adem\u00e1s, disfraza toda su obra de una especie de misterio que luego no nos lleva a ninguna parte. Me recuerda a esas series norteamericanas que te mantienen en vilo semana a semana durante cinco a\u00f1os para acabar \u00abnadeando\u00bb. Autoayuda cursi y misterios absurdos\u2026 casi nada.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Los pilares de la tierra<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">N\u00f3tese que el t\u00edtulo de este art\u00edculo habla de \u00ablibros sobrevalorados\u00bb, es decir, el texto no quiere sentenciar que estas obras sean malas, sino que la opini\u00f3n general es exagerada ponderando sus m\u00e9ritos. Este tocho de Ken Follet, de hecho, no es malo. Yo lo definir\u00eda m\u00e1s como una novela mediocre, ni fu ni fa, o algo as\u00ed. El principal problema reside en el ritmo narrativo. En ocasiones es lento, pesado, tedioso, con descripciones arquitect\u00f3nicas que te conducen a la m\u00e1s simple de las construcciones: un puente para el suicidio; en otras ocasiones es r\u00e1pido, dir\u00eda que es tan r\u00e1pido que no existe, pues pasa por alto a\u00f1os, terrenos, personajes\u2026 un sinsentido novel\u00edstico que est\u00e1 pidiendo a gritos que Tolst\u00f3i, Gald\u00f3s o alg\u00fan maestro can\u00f3nico del g\u00e9nero resucite para liarse a escopetazos. Eso s\u00ed, mantiene la eterna dicotom\u00eda entre el bien y el mal: los buenos son muy buenos y muy desgraciados; los malos son mal\u00edsimos y muy suertudos. Del final no hablo porque me he prometido no colar spoilers\u2026 pero, si el editor me dejara, terminar\u00eda este p\u00e1rrafo con unos puntos suspensivos de esos decepcionantes.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Tokio blues<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Aparece Murakami, ya se le esperaba. Y adem\u00e1s aparece su primera novela, la m\u00e1s celebrada (precisamente por esto \u00faltimo aparece). De nuevo, y como pasa con casi todo en esta vida, el problema lo encontramos en la expectativa. T\u00edtulo de una canci\u00f3n de los Beatles (\u00abNorwegian Wood\u00bb), argumento tejido sobre las revoluciones a las que el mundo se apunt\u00f3 sistem\u00e1ticamente durante los a\u00f1os sesenta, melancol\u00eda y tristeza en las primeras p\u00e1ginas\u2026 Sin embargo, los personajes van desnud\u00e1ndose poco a poco y, cuando ya han conseguido mostrar lo que ocultan, el lector descubre que se trata del exhibicionismo de la nada. Es decir, todo lo que auguraban se queda flotando en una superficie muy sugerente, pues al hundirte (a eso hemos venido aqu\u00ed, a hundirnos) tienes la sensaci\u00f3n de que pod\u00edan haber mostrado mucho m\u00e1s, haber ahondado m\u00e1s en las miserias que les mueven. A ver, no digo yo que psicoanalice al personaje como Dostoyevski cien a\u00f1os antes, pero a una novela le pido no solo que ocurran cosas, sino tambi\u00e9n que me explique por qu\u00e9 ocurren. O que lo sugiera, no s\u00e9. Permitan que haga nuestra una frase que Ortega escribi\u00f3 para Baroja, y que ahora le dedicamos aqu\u00ed al japon\u00e9s: \u00abDe cada p\u00e1gina suya parece querer levantarse un arte nov\u00edsimo que al volver la hoja vemos caer en tierra como un gran pajarraco de alas muy cortas\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La campana de cristal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Soy muy fan de Sylvia Plath. Quiz\u00e1s est\u00e9 entre mis cinco o diez escritores favoritos. Sin embargo, en esta especie de autobiograf\u00eda, pareciera como si la maravillosa poeta hubiera escrito con los pies, con su genio habitual lejos, hasta casi hacerse imperceptible. Quiz\u00e1s sea porque estemos acostumbrados a su simbolismo brutal, a su manera de arrojarnos a las pupilas sus confesiones con un lenguaje po\u00e9tico inigualable. Claro, cuando ese simbolismo y ese lenguaje salen de la poes\u00eda para no llegar o llegar mal a la prosa, todo pierde sentido. Sylvia, si me est\u00e1s leyendo desde alguna parte, perd\u00f3name; pero vale m\u00e1s un verso tuyo que las trescientas p\u00e1ginas de tu novela m\u00e1s conocida.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El hobbit<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es cierto que el fen\u00f3meno Tolkien se ve influido, para bien o para mal, por el pantagru\u00e9lico banquete que la industria de Hollywood se ha pegado a su costa durante los \u00faltimos a\u00f1os. Pero no es menos cierto que El hobbit es el menos tolkieniano de los libros tolkienianos, y que m\u00e1s tiene de cuento que de gran novela. Cuentan que hab\u00eda escrito el texto para uso y disfrute de su hijo, pero la realidad es que el juez de la obra fue un ni\u00f1o de diez a\u00f1os por orden del editor (\u00bfdebi\u00f3 de ver este un excesivo infantilismo en la obra?). De cualquier manera, el lector no tiene m\u00e1s que comparar la profundidad de El se\u00f1or de los anillos y, sobre todo, de su gran obra, El Silmarillion, para darse cuenta de que nos enfrentamos a una obra menor dentro del universo que supo construir J. R. R. Luego, insisto, vino Am\u00e9rica para equiparar la trilog\u00eda con el peque\u00f1o cuento (al menos en extensi\u00f3n, quiz\u00e1s tambi\u00e9n en el tono), pero hasta el m\u00e1s fan\u00e1tico de los fan\u00e1ticos de Tolkien sabe que la comparaci\u00f3n es burda y cruel.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Poeta en Nueva York<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Vamos con las pol\u00e9micas. Adorando a Lorca como lo adoro, decir que este libro est\u00e1 sobrevalorado me duele en el alma. Pero es que aqu\u00ed la valoraci\u00f3n ha de hacerse comparando con la propia obra del poeta. Poeta en Nueva York se mueve por ese terreno surrealista que ya entonces pisaba la moderna Europa, escapando de lo que hab\u00eda elevado al todav\u00eda joven Lorca a los altares de la literatura: la mezcla entre el personal\u00edsimo mundo del granadino y el mundo popular, es decir, la mezcla entre la palabra lorquiana y la tradici\u00f3n. En su Romancero, en su Cante jondo o en sus sonetos (g\u00e9nero elitista por naturaleza) puede masticarse esa tradici\u00f3n popular que se pierde en su obra p\u00f3stuma. De alg\u00fan modo, las tragedias universales que golpean a Yerma o a la familia de Bernarda Alba se difuminan entre el lenguaje exagerado que nace de su pasi\u00f3n por Nueva York. Es cierto que cualquier palabra del poeta de Fuentevaqueros es siempre m\u00e1gica, y que incluir este t\u00edtulo junto a otros de esta lista es un crimen, pero algo me dice que el d\u00eda que Federico, ya intuyendo el tr\u00e1gico desenlace de aquel agosto del 36, le confi\u00f3 el manuscrito de Poeta en Nueva York a Jos\u00e9 Bergam\u00edn, sab\u00eda muy bien que con aquel pecado de juventud mucho hab\u00eda del nuevo Lorca y poco del antiguo. Yo, me temo, echo de menos al segundo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El s\u00ed de las ni\u00f1as<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Tambi\u00e9n hay espacio para la literatura hisp\u00e1nica en esta lista m\u00e1s all\u00e1 de Lorca. Hablemos del g\u00e9nero dram\u00e1tico, que ya se ha rozado con el autor granadino. El s\u00ed de las ni\u00f1as es, probablemente, la obra teatral de m\u00e1s \u00e9xito si nos atenemos a la fr\u00eda realidad de los n\u00fameros. Nadie acierta a dar una cifra exacta de la cantidad de p\u00fablico que fue a comprobar que la fama de Morat\u00edn no se sustentaba sobre exageraciones, aunque se habla de decenas de miles de espectadores. Es m\u00e1s, salgamos del puro \u00e9xito mercantil, pues otras obras hubo despu\u00e9s de no poco \u00e9xito: la propia tragedia lorquiana ya citada, las obras de Gald\u00f3s que acababan con el autor trasladado hasta su casa a hombros (\u00ab\u00a1Que viva Gald\u00f3s, pero que viva m\u00e1s cerca!\u00bb, sol\u00edan decir), los nobeleados Echegaray y Benavente o la escalera de Buero. Por eso, abandonamos ese \u00e9xito popular para hablar de la trascendencia literaria: ninguna obra trajo consigo una repercusi\u00f3n tal como para ser prohibida por la Corona, como para aparecer en un Episodio nacional galdosiano con todo su esplendor, como para dar por cerrada la Ilustraci\u00f3n espa\u00f1ola (muy tenue esta, dicho sea de paso). Ahora, con la perspectiva de los siglos algo perdida, no se comprende c\u00f3mo una obra tan plana puede alcanzar semejante cota de trascendencia. Si tuviera que elegir un adjetivo para ella, me debatir\u00eda entre aburrida y simplona. T\u00edpico enredo romantic\u00f3n que se soluciona a \u00faltima hora. Lento, poco ingenioso\u2026 No me extra\u00f1a que Morat\u00edn se retirara del ruedo dram\u00e1tico con esta obra.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La colmena<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Esta novela lleva consigo varias cargas. La primera: es aceptada mayoritariamente por los lectores (no tanto por la cr\u00edtica) como la gran obra del quiz\u00e1s m\u00e1s prestigioso novelista espa\u00f1ol del siglo XX, Nobel mediante. Es cierto que Cela es poli\u00e9drico y que resulta dif\u00edcil aupar un solo t\u00edtulo habiendo tantos y tan diferentes, pero qu\u00e9 carajo: una p\u00e1gina de su familia Pascual Duarte entierra en la mediocridad todo este tocho. La segunda carga: es cierto que retrata la sociedad de posguerra, una sociedad gris y p\u00fatrida, con ese sello personal que siempre gastaba don Camilo Jos\u00e9; pero, puestos a ahogar al lector, prefiero otras sociedades de posguerra como la de Nada de Laforet o cualquiera que haya salido de la tinta de Delibes. Tercera: si vas a retratar a una sociedad de posguerra, no retrates solo a la clase media-baja. Habla tambi\u00e9n de la aristocracia, del bando que desfil\u00f3 el 19 de mayo del 39. No dibujes solo los hilos rotos, Camilo Jos\u00e9, y traza tambi\u00e9n las manos que los manejaron.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Veinte poemas de amor y una canci\u00f3n desesperada<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Neruda es, probablemente, uno de los diez poetas m\u00e1s importantes de nuestra lengua. Pero n\u00f3tese que a menudo en esta lista se cuelan obras de los grandes genios de la literatura por compararse con otras de su misma producci\u00f3n y quedar claramente escaldadas. Es el caso de los Veinte poemas de Neruda, de aquel primer Neruda algo cursi y empalagoso. El problema no es tanto de esta obra, que contiene diez o doce versos memorables, como de, insisto, la comparaci\u00f3n con el resto de su producci\u00f3n. Y es que ese Neruda juvenil, meloso y zalamero se ir\u00e1 convirtiendo en un poeta de verdadero tron\u00edo, con, por ejemplo, ese canto a lo peque\u00f1ito, de tono popular machadiano, que son las Odas elementales, o con esa gigantesca obra, esa historia de Am\u00e9rica en verso, que es el Canto general, o en ese surrealismo maravilloso que se respira en Residencia en la tierra. Sin embargo, pareciera que el \u00fanico Neruda que hoy sobrevuela el imaginario es aquel primer poeta simple, cuyos versos (alguno que otro, m\u00e1s bien ripioso) adornan hoy m\u00e1s carpetas que antolog\u00edas de post\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diez obras tan universales como sobrevaloradas Carlos Mayoral El Pa\u00eds La lectura es un h\u00e1bito sobrevalorado. Al menos, un h\u00e1bito del que no se cuenta toda la verdad al presentarlo como imprescindible para el desarrollo intelectual. 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