{"id":12746,"date":"2017-08-26T12:54:58","date_gmt":"2017-08-26T18:54:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12746"},"modified":"2017-08-26T12:54:58","modified_gmt":"2017-08-26T18:54:58","slug":"nuestro-hombre-en-ginebra-garcia-marquez-y-el-periodismo-narrativo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12746","title":{"rendered":"Nuestro hombre en Ginebra: Garc\u00eda M\u00e1rquez y el periodismo narrativo"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">Nuestro hombre en Ginebra: Garc\u00eda M\u00e1rquez y el periodismo narrativo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Gustavo Ogarrio<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">A Marta y Xavier<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En el comienzo fue lo ins\u00f3lito, la violencia y un espantap\u00e1jaros crucificado<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u2013Qu\u00e9 es el periodismo para el joven Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez que se inicia como redactor en mayo de 1948 en Cartagena de Indias? Quiz\u00e1s es el comienzo de la formaci\u00f3n de un estilo period\u00edstico y narrativo cuyas perturbaciones est\u00e9ticas ya eran motivo de reescrituras de notas informativas que no cumpl\u00edan con la calidad art\u00edstica que el joven periodista exig\u00eda de s\u00ed mismo; las primeras arti-culaciones entre realidad y ficci\u00f3n, entre invenci\u00f3n period\u00edstica y ejercicios de estilo disfrazados de co-lumnas, notas y cr\u00f3nicas.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La lectura cruzada, por ejemplo, de ciertos textos period\u00edsticos de 1950 y 1951 con su primera novela, La hojarasca, permite fijar tambi\u00e9n las primeras relaciones entre el periodismo absolutamente narrativo de Garc\u00eda M\u00e1rquez y sus cuentos y novelas; una relaci\u00f3n siempre sinuosa, nunca mec\u00e1nica, en la que es dif\u00edcil establecer terminantemente los l\u00edmites entre la informaci\u00f3n y la ficci\u00f3n; entre los cuentos en los que Garc\u00eda M\u00e1rquez ensaya cierta perspectiva narrativa y las columnas o cr\u00f3nicas en las que se identifican las historias ins\u00f3litas que reclaman un trabajo de verosimilitud, como la \u201cnoticia\u201d de \u201ccuatro alumbramientos dobles\u201d, en mayo de 1948, cuatro nacimientos de gemelos en Cartagena y que seguramente afectar\u00edan \u201cla estructura de la econom\u00eda nacional\u201d; o la posibilidad de que, a partir del descubrimiento de un antiguo pergamino, el cine haya sido inventado por antiguos chinos, ocho mil a\u00f1os antes (Textos coste\u00f1os. Obra period\u00edstica i, 1948-1952).<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">En todo caso, Garc\u00eda M\u00e1rquez escribe periodismo desde muy joven con una amplia conciencia de los poderes de la ficci\u00f3n en la vida cotidiana de los lectores, como un aut\u00e9ntico y prolijo contador de historias que lejos de acentuar el origen culto de lo escrito, m\u00e1s bien parece que con un tono casi oral se permite articular figuras como la de los \u201cni\u00f1os campesinos\u201d que se asombran ante signos de modernizaci\u00f3n como el helic\u00f3ptero, rememorando el mismo narrador-periodista las historias de Las mil y una noches.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El 9 de junio de 1948 es asesinado el candidato presidencial Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n y su muerte desata una respuesta popular enfurecida que se va a conocer como el \u201cBogotazo\u201d. Es el inicio de una violencia de larga duraci\u00f3n en Colombia y el contexto en el que Garc\u00eda M\u00e1rquez comenzar\u00e1 a escribir en diarios desde diferentes \u00e1ngulos narrativos y period\u00edsticos: desde la columna \u201cLa Jirafa\u201d hasta cuentos invernales, pasando por la redacci\u00f3n de notas an\u00f3nimas e imposibles, muchas veces dif\u00edciles de identificar con su autor\u00eda. Sin embargo, el escritor colombiano en plena formaci\u00f3n ya se permite ensayar en su columna ciertas evocaciones narrativas: \u201cCrucificado en mitad de la tarde est\u00e1 el espantap\u00e1jaros. Tiene apenas la edad de una cosecha, pero su cercan\u00eda huele a frutas y a eternidad. El gesto duro, inexpresivo, ha ca\u00eddo desde su altura. Una serena luminosidad lo habita por dentro transfigur\u00e1ndolo. Los p\u00e1jaros, jubilosos, han venido a rodearlo, a disfrutar de su vecindad.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Esta descripci\u00f3n del espantap\u00e1jaros crucificado es tambi\u00e9n parte de una \u201cconversaci\u00f3n\u201d con otro columnista, su \u201cvecino\u201d de p\u00e1gina, H\u00e9ctor Rojas Erazo, que hab\u00eda escrito un d\u00eda antes sobre la decadencia de los fantasmas. Lo notable de este breve texto es su voluntad ya manifiesta de relato; Garc\u00eda M\u00e1rquez lo cierra con un desenlace en el que se resuelve el contrapunto entre el espantap\u00e1jaros y los fantasmas, ya que, si los hombres han dejado de considerar como reales a los fantasmas, los p\u00e1jaros afirman la \u201crealidad\u201d del crucificado de tronco y paja: \u201cNo lo rebajan (los p\u00e1jaros) sino que lo enaltecen. Lo rodean, lo frutecen de trinos, lo desnudan de su pintoresca y rid\u00edcula indumentaria, para que su armadura tenga la oportunidad de volver a ser \u00e1rbol.\u201d<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La vida period\u00edstica inicial de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez est\u00e1 consignada en sus cientos de notas que desde 1948 hasta 1960 conforman el primer corpus del periodista de tiempo completo que se inicia en el Caribe colombiano y que culmina con el viaje a Europa, anunciado con bombo y platillo por su diario de entonces, El Espectador, y el regreso a Am\u00e9rica (Obra period\u00edstica iii. De Europa y Am\u00e9rica ,1955-1960). Son cinco tomos de obra period\u00edstica que llegan hasta 1995. Tres libros complementan la matriz period\u00edstica de un Garc\u00eda M\u00e1rquez en el que la cr\u00f3nica, la entrevista transformada en testimonio en primera persona y el reportaje, ya se expresan como altamente novelizados: \u201cRelato de un n\u00e1ufrago\u201d (catorce entregas publicadas en 1955 en El Espectador y editadas como libro en 1970), \u201cLa aventura de Miguel Littin clandestino en Chile\u201d (1986) y \u201cNoticias de un secuestro\u201d (1996). Sin embargo, este pe-riodismo siempre narrativo, quiz\u00e1s un poco m\u00e1s ensay\u00edstico despu\u00e9s de 1960, es de alguna manera inseparable de la obra de ficci\u00f3n: el an\u00e1lisis y la comprensi\u00f3n de sus cruces, de sus modos de convivir y de potenciarse el uno al otro, es tambi\u00e9n una fascinante manera de acercarse a un cl\u00e1sico que exige recomenzar desde otro \u00e1ngulo su lectura, su pertinencia art\u00edstica y period\u00edstica como una posible lecci\u00f3n para el presente.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Nuestro hombre en Europa tambi\u00e9n escribe cuentos y novelas<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">C<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">on bombo y platillo, el diario El Espectador de Colombia anuncia el mi\u00e9rcoles 13 de julio de 1955, en su primera p\u00e1gina, el env\u00edo de un corresponsal a Ginebra, Suiza. Este redactor tiene la misi\u00f3n de cubrir la llamada conferencia de los Cuatro Grandes. El popular enviado tiene veintiocho a\u00f1os de edad y es ya una de las figuras m\u00e1s importantes del periodismo y la literatura en Colombia. Su nombre es Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. A los dos d\u00edas, el peri\u00f3dico colombiano publica otra nota relacionada con la traves\u00eda de su en-viado: \u201cHoy viaja Garc\u00eda M\u00e1rquez a Par\u00eds.\u201d Lo que ser\u00eda una corresponsal\u00eda breve en Europa se trasform\u00f3 en una estancia prolongada para el escritor de Cien a\u00f1os de soledad, ya que la dictadura de Rojas Pinilla comienza su acoso a la prensa y el mismo diario de El Espectador es obligado a cerrar.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">\u201cLa intenci\u00f3n de viajar a Europa era un viejo sue\u00f1o de Garc\u00eda M\u00e1rquez, del que aparecen se\u00f1ales en la pro-ducci\u00f3n period\u00edstica de Barranquilla. El periodismo fue el pretexto para emprender la traves\u00eda del oc\u00e9ano\u201d, afirma Jaques Gilard, el m\u00e1s importante estudioso de la obra period\u00edstica de Garc\u00eda M\u00e1rquez y a quien debemos su compilaci\u00f3n. Europa representa para el escritor colombiano la oportunidad de medir el alcance del mundo que lleva dentro, el de la comarca oral colombiana, y que se va a transformar en el punto de partida para la formaci\u00f3n de Macondo. \u201cDesde un principio Garc\u00eda M\u00e1rquez mide las cosas con un parang\u00f3n estrictamente colombiano. Ginebra le parece ser una ciudad comparable con Manizales\u201d, sostiene el mismo Gilard. El hombre enviado a Ginebra comenzar\u00e1 su propia conquista e invenci\u00f3n del Viejo Mundo y, sobre todo, otro cap\u00edtulo de la relaci\u00f3n entra\u00f1able entre periodismo y ficci\u00f3n, entre esas noticias delirantes que tambi\u00e9n le gustaba contar desde Europa, entre cumbias y butifarras.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Uno de los escritores que, seg\u00fan el mismo Garc\u00eda M\u00e1rquez, le ense\u00f1\u00f3 a narrar el Caribe fue el ingl\u00e9s Graham Green: \u201c\u00c9l me ense\u00f1\u00f3 una manera de ver el Caribe. Me ense\u00f1\u00f3 a lograr que hiciera calor en los libros\u2026 Green era un maestro para dar un ambiente o una situaci\u00f3n con un solo trazo. \u00bfQu\u00e9 tal \u00e9sta?: \u2018Tal vez la tierra sea el infierno de otros planetas\u2019.\u201d En su novela Nuestro hombre en La Habana, Green narra la transformaci\u00f3n obligada de un vendedor de aspiradoras en esp\u00eda, en los a\u00f1os previos a la Revoluci\u00f3n cubana. James Wormold se incorpora forzadamente al servicio secreto brit\u00e1nico en La Habana y su actividad de espionaje termina por inventar informes, planos y situaciones. Es muy probable que Garc\u00eda M\u00e1rquez haya tenido un comportamiento similar en Europa, casi par\u00f3dico, al de Jim Wormold en La Habana: un periodista que cumple con sus responsabilidades informativas, pero que al mismo tiempo se va inventando parte de estos mismos relatos period\u00edsticos, al tiempo que ampl\u00eda obsesivamente los m\u00e1rgenes de trabajo para el escritor de cuentos y novelas. As\u00ed lo consigna el mismo Gilard: \u201cLas simplifi-caciones y exageraciones a las que siempre hab\u00eda re-currido se hacen m\u00e1s perceptibles y m\u00e1s divertidas precisamente en el momento en el que se ve obligado a informar sobre Europa.\u201d Exageraci\u00f3n, dramatizaci\u00f3n, el uso narrativo de datos y an\u00e9cdotas aparentemente extravagantes, ser\u00e1n algunas de las constantes de estos textos period\u00edsticos que son, ante todo, narraciones. A pesar de que muchos de ellos se presentan hasta deshilvanados o resueltos mediante \u201cchistes f\u00e1ciles\u201d, seg\u00fan Gilard, ciertos \u201creportajes falsos\u201d de esta \u00e9poca \u201cpueden figurar dignamente entre los m\u00e1s perfectos relatos escritos por Garc\u00eda M\u00e1rquez\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La conquista de Europa por parte de Garc\u00eda M\u00e1rquez est\u00e1 tambi\u00e9n inspirada por la misma actividad que Graham Green llevaba a cabo para escribir sus novelas: confrontar el mundo propio con lugares lejanos, desafiantes, con otros mundos que afirmaban la universalidad de la propia regi\u00f3n en la que se hab\u00eda nacido; una especie de contra-conquista narrativa y period\u00edstica. As\u00ed lo ve\u00eda Garc\u00eda M\u00e1rquez en uno de sus textos sobre el novelista ingl\u00e9s: \u201cNo me ha sorprendido, en \u00faltimo t\u00e9rmino porque, de un modo consciente o inconsciente, Graham Green fue siempre a buscar sus fuentes de inspiraci\u00f3n en lugares distantes y arriesgados.\u201d La mirada fugaz de un narrador que no porta ese culto letrado por una civilizaci\u00f3n europea en plena decadencia en la postguerra; la contemplaci\u00f3n de esos \u201cotros\u201d a trav\u00e9s del ojo del periodista, del esp\u00eda, del corresponsal de guerra y hasta del turista de veranos que terminan con un mes de anticipaci\u00f3n en la \u201cvieja y empobrecida Europa\u201d.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Esta resonancia de una Europa \u201cconquistada\u201d por Garc\u00eda M\u00e1rquez \u2013cuyo espacio narrado period\u00edsticamente se transfiere al relato de ficci\u00f3n mediante figuras sorprendentes e ins\u00f3litas\u2013 se puede leer en el cuento \u201cMe alquilo para so\u00f1ar\u201d, de 1980. El narrador, que es marcadamente autobiogr\u00e1fico, evoca la figura de Frau Frida, una \u201cmujer inolvidable\u201d de trayectoria extravagante y cuyo misterio radica en \u201ccontar los sue\u00f1os en ayunas, que es la hora que conservan m\u00e1s puras sus virtudes premonitorias\u201d. El contrapunteo espacial entre Am\u00e9rica y Europa marca la trayectoria del relato y de su temporalidad: de la muerte de Frau Frida en La Habana a la remembranza del momento en el que el narrador la conoce en los \u201ccrueles inviernos\u201d de Viena y un segundo encuentro en Barcelona: \u201cFue el d\u00eda en que Pablo Neruda pis\u00f3 tierra espa\u00f1ola por primera vez desde la Guerra civil.\u201d El narrador entrecruza elementos hist\u00f3-ricos y autobiogr\u00e1ficos en una ficci\u00f3n que es siempre una evocaci\u00f3n, que est\u00e1 hecha con el tejido de recuerdos que el mismo narrador tiene de esa colombiana ins\u00f3lita que lleva en el \u00edndice derecho un anillo en \u201cforma de serpiente y ojos de esmeralda\u201d. \u201cViena era todav\u00eda una ciudad imperial\u201d, una ciudad estrat\u00e9gica entre los dos mundos que dej\u00f3 la segunda guerra mundial y que sirve como punto de partida de la remembranza de un relato que recorre Europa y las Am\u00e9ricas a trav\u00e9s de los sue\u00f1os alquilados de Frau Frida y de la memoria narrada de m\u00e1s de trece a\u00f1os del narrador, cuyo relato culmina con una iron\u00eda sobre el mismo Borges \u2013cuando un somnoliento Neruda afirma que ha so\u00f1ado que Frau Frida so\u00f1aba con \u00e9l: \u201cEso es de Borges\u201d, responde el mismo Garc\u00eda M\u00e1rquez narrador\u2013 y la tentaci\u00f3n parad\u00f3jica que se le presenta a este narrador de escribir un cuento \u201csobre ella\u201d: un cuento dentro del cuento.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Este redactor colombiano enviado inicialmente a Ginebra ha cumplido con su objetivo secreto: registrar la decadencia del Viejo Mundo mediante su propio sistema comparativo en el que, como un Col\u00f3n invertido de contra-conquista algo delirante, establece un intr\u00e9pido juego de espejos entre Colombia y Europa; esto para finalmente transformarse en cuentista y novelista con la \u201cayuda\u201d siempre de su propia mirada ins\u00f3lita de periodista narrativo.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es precisamente en este \u201cenorme bosque\u201d que para Garc\u00eda M\u00e1rquez es la Viena de la postguerra, a pesar de la \u201chospitalidad y el esp\u00edritu de los vieneses\u201d, que el escritor colombiano expresa, en noviembre de 1955, una de sus murmuraciones ir\u00f3nicas sobre la Vieja Europa y que se narra como un golpe de conciencia, casi como una epifan\u00eda: \u201cEn aquel enorme sal\u00f3n llen\u00f3 de humo, bailando cumbias con espermas encendidas y comiendo butifarras, me pareci\u00f3 que no hab\u00eda valido la pena atravesar el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico para volver a las fiestas de San Roque, en Barranquilla. S\u00f3lo faltaba el negro Ad\u00e1n. Lo dem\u00e1s es literatura barata.\u201d \u2022<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro hombre en Ginebra: Garc\u00eda M\u00e1rquez y el periodismo narrativo Gustavo Ogarrio A Marta y Xavier La Jornada Semanal En el comienzo fue lo ins\u00f3lito, la violencia y un espantap\u00e1jaros crucificado \u2013Qu\u00e9 es el periodismo para el joven Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez que se inicia como redactor en mayo de 1948 en Cartagena de Indias? 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