{"id":12811,"date":"2017-09-07T12:59:56","date_gmt":"2017-09-07T18:59:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12811"},"modified":"2017-09-07T12:59:56","modified_gmt":"2017-09-07T18:59:56","slug":"el-tenor-del-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=12811","title":{"rendered":"El tenor del pueblo"},"content":{"rendered":"<p class=\"x_MsoNormal\">El tenor del pueblo<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">Diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, crece el mito de Pavarotti y se demuestra que ha sido excepcional, insustituible y tambi\u00e9n indolente<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">RUB\u00c9N AM\u00d3N<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">El Pa\u00eds<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">La cercan\u00eda de Juan Diego Fl\u00f3rez a Pavarotti en sus \u00faltimos d\u00edas trasladaba los s\u00edntomas de un proceso sucesorio. Eran amigos. Ten\u00edan una \u00abdacha\u00bb en la misma ciudad, P\u00e9saro. Y pertenec\u00edan a la familia de los tenores l\u00edricos, pero la perspectiva de los diez a\u00f1os transcurridos desde la muerte del Big Luciano demuestra que el trono sigue vacante. No por dem\u00e9rito de Fl\u00f3rez, demasiado as\u00e9ptico para remplazarlo, incluso frustrado en el repertorio grande que cultivaba el maestro, sino porque Pavarotti es insustituible. No tuvo delfines, como tampoco hay antecedentes de su linaje.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Dec\u00eda Pavarotti (1935-2007) que su padre, Fernando, cantaba muy bien, es verdad, pero no se dedic\u00f3 a la m\u00fasica profesionalmente. Como estuvo a punto de sucederle a Pavarotti, pues cerca estuvo Luciano de dedicarse a la corredur\u00eda de seguros. Se hubiera malogrado una de las mejores y mayores expresiones solares del canto. Pavarotti cantaba con la naturalidad de quien da los buenos d\u00edas, pero sobre todo iluminaba el escenario con la prerrogativa de su timbre solar y su calidez mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Puede que el milagro tuviera que ver con la leche de su nodriza. Pavarotti fue ni\u00f1o de la guerra. Y adquiri\u00f3 su primera revelaci\u00f3n del ritmo con el traqueteo de las metralletas, pero le confort\u00f3 el regazo del gineceo donde creci\u00f3. Su madre, sus t\u00edas. Y esa nodriza cuya leche igualmente hab\u00eda templado las cuerdas vocales de Mirella Freni.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">No es una leyenda. El tenor y la soprano nacieron en M\u00f3dena. Se amamantaron de la misma manera. Y volvieron a coincidir en los grandes teatros y en los estudios de grabaci\u00f3n. Juntos subieron a la cima de \u00abLa Boh\u00e8me\u00bb, una versi\u00f3n memorable que concibi\u00f3 Karajan y que proyect\u00f3 a Pavarotti como s\u00edmbolo comercial de Decca,<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Es la raz\u00f3n por la que la compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica ha convertido el d\u00e9cimo aniversario de la muerte de Pavarotti en el pretexto de un cofre recopilatorio cuyo t\u00edtulo, \u00abEl tenor del pueblo\u00bb, tanto reconoce el origen popular de Pavarotti como su extrema popularidad. Antes de \u00ablos tres tenores\u00bb (1990). Y despu\u00e9s de \u00ablos tres tenores\u00bb.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">El triunvirato que ungi\u00f3 la reconciliaci\u00f3n de Luciano con Domingo -rivales irreconciliables hasta entonces- en el regreso a la vida de Carreras explor\u00f3 hasta l\u00edmites desconocidos el fen\u00f3meno de la \u00f3pera de masas, pero ya era Pavarotti un icono de la cultura occidental, un \u00eddolo pop, un tipo carism\u00e1tico, simp\u00e1tico cuyo pa\u00f1uelo blanco dio la bienvenida a los aficionados que nunca hubieran frecuentado un teatro de \u00f3pera.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">La dimensi\u00f3n misionera le condujo a codearse con las estrellas del rock. Y a cantar junto a ellas, pero la dimensi\u00f3n comercial de Pavarotti no degrad\u00f3 nunca la coherencia de su carrera oper\u00edstica. Un tenor l\u00edrico puro, pur\u00edsimo, que fue evolucionando hacia un repertorio m\u00e1s exigente -\u00abTrovador\u00bb, \u00abPayasos\u00bb, \u00abTurandot\u00bb- y que cruz\u00f3 su \u00faltimo l\u00edmite avini\u00e9ndose a cantar -solo en versi\u00f3n de concierto y en estudio- el papel de Otello.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Pude que no haya habido un Nemorino (\u00abElixir de amor\u00bb, Donizetti), mejor que \u00e9l, ni un Cavaradossi (\u00abTosca\u00bb, Puccini) tan superdotado, ni un int\u00e9rprete tan sensible del claroscuro verdiano, pero toda hagiograf\u00eda que pueda hacerse de Pavarotti requiere al mismo tiempo un reproche a su falta de ambici\u00f3n, a su conformismo, a su indolencia.<\/p>\n<p class=\"x_MsoNormal\">\n<p class=\"x_MsoNormal\">Ni quiso aprender una palabra de alem\u00e1n, frecuent\u00f3 poqu\u00edsimo a Mozart (\u00abIdomeneo\u00bb) y nunca se avino a manifestarse en un repertorio tan id\u00f3neo, tan propicio, como lo hubiera sido el romanticismo franc\u00e9s: Werther, Romeo, Nadir, Hoffmann. Siendo enorme, Pavarotti pod\u00eda haber sido a\u00fan mayor. M\u00e1s en serio que en broma, dec\u00eda que su papel preferido era el cantante italiano de \u00abEl caballero de la rosa\u00bb: una arietta, un cach\u00e9 completo, tiempo para irse a cenar y regresar a tiempo de llevarse las ovaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tenor del pueblo Diez a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, crece el mito de Pavarotti y se demuestra que ha sido excepcional, insustituible y tambi\u00e9n indolente RUB\u00c9N AM\u00d3N El Pa\u00eds La cercan\u00eda de Juan Diego Fl\u00f3rez a Pavarotti en sus \u00faltimos d\u00edas trasladaba los s\u00edntomas de un proceso sucesorio. Eran amigos. 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